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Lunares en bebés: ¿Cuándo empiezan a salir?
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Lunares en bebés: ¿Cuándo empiezan a salir?

Los lunares de los recién nacidos son lunares o nevus congénitos, un tipo de lesión de la piel que está presente ya en el nacimiento. Es importante establecer un control sobre su evolución para evitar complicaciones, especialmente la aparición de un melanoma. ¿Cuándo empiezan a salir los lunares a los bebés? Los lunares son una proliferación benigna de melanocitos, las células encargadas de producir la melanina que da color a la piel. Gran cantidad de lunares se desarrollan durante la infancia y adolescencia y su número se estabiliza hacia los 25 años de edad. Aproximadamente el 1% de los recién nacidos presentan algún lunar congénito. La gran mayoría no suponen ningún riesgo, si bien en el caso del nevus melanocítico congénito gigante y los nevus clínicamente atípicos pueden requerir extirpación. Además de los lunares congénitos, presentes al nacer, también existen los lunares adquiridos, que suelen aparecen después de los 6-12 meses de edad y aumentan de tamaño con el crecimiento. Suelen ser de un tamaño inferior a 5 mm de diámetro, son simétricos y muestran una coloración uniforme. Su número es muy variable entre individuos y pueden aparecer en cualquier zona de la piel. ¿Cuándo preocuparse por lunares en los bebés? Como se ha dicho, la gran mayoría de los lunares congénitos no suponen un problema para el bebé, pero es preciso hacer un seguimiento de los mismos. Es normal que aumenten de tamaño a medida que el bebé vaya creciendo. Debe ser el Dermatólogo el que determine el grado de seguimiento y las precauciones que se deberán tomar. Por lo general, se tendrá en cuenta el tipo de piel, la cantidad y tipo de nevus, el momento de su aparición y los antecedentes familiares, tanto de lunares como de cáncer de piel. En el caso del melanoma, los factores de riesgo en el niño incluyen: La presencia de nevus melanocítico congénito. Ser portador de un número importante de nevus y nevus atípicos. Es importante identificar las lesiones melanocíticas con un riesgo aumentado de malignización que requieran un diagnóstico y tratamiento precoz. Aunque el melanoma maligno es un tumor infrecuente en el niño, en el adulto es un cáncer que está aumentando su prevalencia y también en adolescentes y jóvenes de 14 a 20 años. Causas y riesgos de los lunares en bebés Los lunares congénitos están presentes en aproximadamente el 1% de los recién nacidos, incluyendo cualquier lunar que aparece durante las dos primeras semanas de vida. Estos se pueden clasificar según su tamaño en: Pequeños (menores de 2 cm). Se suele recomendar la extirpación en lesiones muy oscuras o de aspecto multinodular en las cuales la detección de una transformación a melanoma sería complicada, al igual que los localizados en zonas de difícil seguimiento, como el cuero cabelludo, plantas de los pies o la región genital. Es recomendable diferir la extirpación hasta una edad del niño que le permita colaborar en la intervención con anestesia local. Intermedios (de 2 a 20 cm). Pueden ser precursores de melanoma y se debe considerar su extirpación preventiva para disminuir el riesgo. Deben ser evaluados siempre de forma individualizada. Gigantes (más de 20 cm). Presenta una pigmentación irregular con un aspecto infiltrado y multinodular en ocasiones con un vello grueso y tosco. Se estima que el riesgo acumulativo probable en toda la vida de transformación maligna es del 5 al 15 %. Este riesgo parece ser mayor en los primeros años de vida (de 3 a 5 años). Se suele recomendar su extirpación temprana. Factores de riesgo para la aparición y multiplicación de lunares Más allá de los lunares congénitos, uno de los factores claramente relacionados con un mayor número de nevus es la exposición al sol. Esta exposición aumentada, en combinación con las características personales de cada individuo, como los fototipos de piel I y II (ojos claros, piel clara, pelo rubio o pelirrojo) influye en un mayor número de nevus y en el riesgo aumentado de transformación maligna. En el melanoma, el riesgo se relaciona principalmente con la sensibilidad solar y un exceso de exposición solar y quemaduras solares durante la infancia. Por ello, es imprescindible una protección contra el sol, sobre todo durante la infancia y adolescencia, especialmente en casos de piel clara con múltiples lunares o si estos son atípicos. Es importante utilizar cremas que protejan contra la radiación ultravioleta A (UVA) y B (UVB). Además de limitar la exposición y las cremas protectoras, es recomendable el uso de prendas de vestir y gafas de sol. Por otro lado, la depresión inmunitaria, independientemente de su causa, también se relaciona con un mayor número de lunares. Por último, también puede incidir un factor genético en la probabilidad de una transmisión familiar. Es el caso del síndrome familiar, asociando un gran número de nevus de características atípicas con un riesgo importante de aparición de melanoma. Tratamiento Prácticamente todas las personas son portadoras de algún lunar, siendo la mayor parte de estas lesiones inocuas. La transformación maligna de un nevus melanocítico congénito es infrecuente, excepto en los nevus congénitos gigantes. En cualquier caso, el objetivo principal del tratamiento es reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de piel y, en un segundo término, mejorar el aspecto estético del niño, si este se ha visto comprometido. En los lunares pequeños se recomienda un control periódico de los cambios en el color, el tamaño o en el aspecto de sus bordes. En los lunares medianos se recomienda una biopsia para analizar su estructura interna. Cuando son superficiales el riesgo de malignización es bajo. Sin embargo, cuando son profundos, existe un mayor riesgo y se recomienda su extirpación mediate cirugía. Finalmente, en los nevus gigantes el tratamiento es más complejo por el área afectada. Se deben extirpar precozmente y reparar la zona de la piel afectada mediante injertos.
Siringomas: ¿Por qué salen y cómo se tratan?
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Siringomas: ¿Por qué salen y cómo se tratan?

Existen muchas afecciones benignas de la piel que no ponen en riesgo la salud, pero que pueden tener un elevado impacto estético. Entre ellas se encuentran los siringomas. ¿Qué son los siringomas? Los siringomas o hidradenomas eruptivos son pequeños tumores benignos de la piel procedentes de la porción intradérmica de los conductos de las glándulas sudoríparas. Suelen afectar a mujeres jóvenes. Se caracterizan por la aparición de pápulas de forma redondeada, firmes al tacto, habitualmente de 1 a 3 mm de diámetro, del mismo color de la piel o un color ligeramente más claro (amarillento o rosado). Pueden aparecer en cualquier zona de la piel, aunque suelen localizarse en diferentes partes del cuerpo, especialmente en los párpados (habitualmente en el párpado inferior o justo debajo de él). También pueden afectar al cuello, tronco, abdomen y los genitales. Menos común es su aparición en mejillas, frente, pecho, axilas, palmas de las manos y en el cuero cabelludo. Los siringomas que aparecen en torno a los ojos suelen presentarse de forma simétrica en ambos ojos. Las erupciones pueden aparecer en un número variable y suelen agruparse, formando placas. Esta afección suele ser asintomática, si bien en ocasiones puede provocar picor. La consecuencia más importante de los siringomas es su afectación estética. Causas de los siringomas Las causas que están detrás de la aparición de siringomas no son del todo conocidas. Sin embargo, existe una clara predisposición a padecerlas en determinadas personas. Debido a que los siringomas en la zona vulvar son más frecuentes en adolescentes, mujeres en edad reproductiva y embarazadas, se considera como posible agente causal un componente de origen hormonal. En cuanto a la causa hereditaria, se ha descrito un patrón de herencia autosómica dominante. Otras teorías causales apuntan a procesos inflamatorios crónicos de la piel con implicación autoinmune. Además, puede haber diferentes factores que pueden contribuir a un mayor riesgo de padecer siringomas: Factores hereditarios. Producción excesiva de glándulas sudoríparas. Fototipos oscuros de piel. Sexo femenino. Adolescencia. Patologías como la diabetes y el hipertiroidismo. Síndromes y patologías genéticas, incluyendo el Síndrome de Down. Otras asociaciones posibles incluyen el síndrome de Ehlers-Danlos, síndrome de Marfan, síndrome de Nicolau and Balus, síndrome de Klippel Feil, enfermedad de Fabry, nevo de Spitz, liquen amiloide, prurigo nodular, quiste eruptivo velloso, vitíligo y eccema. Tipos de siringomas Los siringomas, dependiendo de las características morfológicas y la zona en la que aparecen, se pueden diferenciar en: Siringoma palpebral. Se trata del tipo más frecuente y aparece en la zona de los párpados. Suele iniciarse tras la pubertad. Las lesiones son del tamaño de la cabeza de un alfiler (1 a 3 mm), que son del color de la piel o ligeramente blanco-amarillentas. Siringoma eruptivo. Predomina en pacientes jóvenes, habitualmente en el cuello, tronco, abdomen, muslos, nalgas y genitales. Se caracteriza por la aparición de múltiples erupciones de 2 a 3 mm, semiesféricas y aplanadas. Siringoma diseminado o generalizado. Se caracteriza por la aparición de lesiones generalizadas predominantemente en tórax y región lumbar. Siringoma aislado. Aparece una única lesión. Siringoma lineal. Aparecen varias lesiones distribuidas linealmente. Los siringomas a menudo se pueden confundir con otras afecciones de la piel, incluyendo el xantelasma , el tricoepitelioma múltiple, los quistes de millium, el granuloma anular, las verrugas planas, sarcoidosis e hiperplasia de las glándulas sebáceas, entre otras. El especialista en dermatología deberá realizar las pruebas necesarias para conseguir un diagnóstico distintivo. Siringomas en vulva y pene En la vulva, se ven afectados los labios mayores de forma simétrica causando muchas veces un picor intenso. Se han descrito tres formas de presentación clínica: la más frecuente con múltiples pápulas simétricas, una variante milioide donde coexisten quistes de millium y siringomas y una tercera con aspecto de liquen simple crónico con eritema y erosiones. En el pene suelen ser lesiones asintomáticas, múltiples o solitarias. Su localización más frecuente es el dorso y la cara lateral del cuerpo del pene. También pueden extenderse por la zona escrotal. Tratamiento para eliminar los siringomas Los siringomas son afecciones benignas que no requieren de tratamiento. Sin embargo, este se puede acometer para la eliminación de los siringomas por motivos meramente estéticos. Entre los tratamientos disponibles para eliminar los siringomas se incluyen: Electrocoagulación. Aplicación de una corriente eléctrica que coagula el tejido, quemando el siringoma. Dermoabrasión. Se trata de lijar físicamente el tejido del siringoma y dejar que la piel vuelva a regenerarse. Ablación con láser. El tejido es destruido mediante la aplicación de un láser. Cirugía. En algunos casos, especialmente si los siringomas no están difuminados y se encuentran en zonas no comprometidas, también se puede recurrir a la eliminación mediante cirugía tradicional. Se han utilizado tratamientos con isotretinoína, tretinoína, adapaleno o una solución acuosa de atropina tópica al 1%, aunque las recidivas o resurgimiento de los siringomas son frecuentes. Ninguno de estos tratamientos se considera absolutamente satisfactorio y tampoco evitan las recidivas.
Mancha mongólica en el recién nacido
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Mancha mongólica en el recién nacido

La mancha mongólica de nacimiento se muestra de color azulado en la parte inferior de la espalda del recién nacido. Se trata de la lesión pigmentada más frecuente en recién nacidos. Normalmente es de carácter benigno, aunque en ocasiones puede estar relacionada con algunos síndromes y trastornos metabólicos. ¿Qué es la mancha mongólica? Las manchas mongólicas son la forma coloquial de denominar a la melanocitosis dérmica congénita . Se trata de manchas cutáneas de color azulado en la parte inferior de la espalda, presentes ya en el nacimiento, aunque también pueden aparecen durante las primeras semanas de vida. La denominación de “manchas mongólicas” responde a que se trata de un tipo de manchas muy frecuentes en recién nacidos de piel negra o en asiáticos. En países como Mongolia su prevalencia es muy elevada, siendo mucho menos frecuente en niños caucásicos. La mancha se muestra de un color gris azulado o violáceo porque el pigmento causante, la melanina, se encuentra localizada en estos casos en la dermis, la capa interna de la piel. El tamaño puede ser muy variable, desde pocos milímetros, hasta más de 20 cm con bordes indefinidos y puede ser única o múltiple. La localización más habitual es la glúteo-sacra, si bien las manchas también pueden aparecer en zonas como los hombros. Cuando se presenta una localización atípica, existe una mayor probabilidad de que se produzca su persistencia en la edad adulta. ¿Cuándo se va la mancha mongólica? Las manchas hiperpigmentadas de la melanocitosis dérmica congénita son algo más frecuentes en varones y en recién nacidos pretérmino. Las lesiones pueden alcanzar su mayor visibilidad al año de vida, momento en el que comienza su atenuación. Finalmente, desaparecen a lo largo de la infancia en casi todos los casos, normalmente entre el primer y el segundo año de vida. En casos excepcionales pueden permanecer hasta la edad adulta, especialmente cuando se trata de manchas múltiples que presentan una coloración más oscura, son mayores de 10 cm y su localización es diferente a la región lumbosacra. ¿Cómo diferenciar la mancha mongólica de otras alteraciones de la piel? La mancha mongólica del recién nacido puede aparecer tras el nacimiento o durante las primeras semanas de vida. Su diagnóstico es clínico, por lo que no se precisan pruebas complementarias. Los rasgos más característicos de las manchas mongólicas azules en recién nacidos incluyen: Su color es gris azulado o violáceo. Las manchas no presentan relieve. Los bordes de las manchas no están definidos, sino que se trata de bordes irregulares. El tamaño de las manchas suele ser mayor de 2 cm, llegando a alcanzar hasta los 20 cm. Estas características deberán ser tenidas en cuenta por el pediatra para poder descartar los trastornos de la piel motivados por problemas metabólicos u otras alteraciones que cursas con distorsiones pigmentarias. De este modo, en ocasiones las manchas mongólicas pueden ir asociadas a ciertos errores congénitos del metabolismo, especialmente a las enfermedades de depósito lisosomal como la gangliosidosis y la mucopolisacaridosis tipo 1 o enfermedad de Hurler. En estos casos, las manchas en recién nacidos abarcan una gran extensión, su pigmentación es intensa y se presentan de manera múltiple. Además, suelen ir asociadas con otros síntomas, incluyendo la hipotonía y las visceromegalias. Otras patologías que pueden ir asociadas a las manchas mongólicas incluyen: Hemangioma congénito. Síndrome de Sturge-Weber. Síndrome de Klippel-Trenaunay. Cutis marmorata teleangiectásica congénita. Mancha café con leche. Facomatosis pigmentovascular. En muchos casos, la presencia de manchas mongólicas se relaciona con un peor pronóstico de la enfermedad subyacente. En cuanto al diagnóstico diferencial de las manchas mongólicas, deben descartarse otras afecciones que cursan con hiperpigmentación de la piel como: Nevus azul. Se caracteriza por ser lesiones de tamaño pequeño y de bordes bien definidos. Nevus de Ota. Las manchas aparecen dentro del ojo y en la piel que rodea el ojo. Nevus de Ito. La hiperpigmentación se presenta en la zona del nervio acromioclavicular. Finalmente, las localizaciones atípicas de la mancha mongólica pueden dar lugar a diagnósticos erróneos de maltrato o abuso infantil. Para distinguirlos, hay que tener en cuenta que, a diferencia de los hematomas, las manchas mongólicas no muestran cambios en su coloración, son indoloras y suelen tardar mucho más tiempo en desaparecer. ¿Cómo se trata la mancha mongólica? En el momento del nacimiento, la extensión y coloración de la mancha mongólica y su posterior expansión pueden ser muy llamativas y alarmantes para los padres. Sin embargo, esta afectación de la piel suele ser de naturaleza benigna y tiende a desaparecer por sí sola con la edad. Durante los primeros meses de vida las manchas pueden adquirir una coloración aún más acentuada, alcanzando la máxima coloración en torno a los dos años de vida. A partir de ese momento se suele ir atenuando. Finalmente, cerca de los 10 años de edad la mancha suele ser prácticamente imperceptible. En conclusión, en condiciones normales la mancha mongólica no necesita ningún tratamiento específico. En el caso de que estén asociadas a otros trastornos y patologías, el tratamiento efectivo de estas puede determinar su desaparición. Por otro lado, en el caso de manchas muy extensas o en localizaciones atípicas, es posible que se mantengan presentes durante más tiempo.
Sudamina: tratamiento y causas en adultos
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Sudamina: tratamiento y causas en adultos

La sudamina es una afección de la piel que suele ser frecuente en climas cálidos y húmedos y es más común en bebés dado que tienen una menor capacidad de regular su temperatura corporal. Sin embargo, también puede afectar a personas adultas, especialmente en individuos con una gran tendencia a la sudoración y en pacientes hospitalizados. Qué es la sudamina La sudamina o miliaria se produce cuando el sudor no puede salir al exterior ya que se queda atrapado debajo de la piel. Esta situación se produce debido a que se obstruyen los conductos que transportan el sudor de las glándulas sudoríparas a la superficie de la piel. Esta retención del sudor provoca una erupción con la aparición de ampollas pequeñas, además de inflamación, irritación y picor. En el caso de los bebés, la erupción suele aparecer en el cuello, los hombros y el pecho. También puede producirse en las axilas, en el pliegue interno del codo y en las ingles. Es decir, suele localizarse en aquellas zonas de pliegues donde es más difícil que se evapore el sudor. Sudamina en adultos La sudamina o erupción por calor también puede afectar a los adultos, especialmente en condiciones de calor y humedad. En los adultos tiende a producirse en zonas de contacto o pliegues de la piel (axilas, parte interna de los muslos, debajo de las mamas, etc.). También puede aparecer en zonas de la piel cubiertas o cuando se encuentran pegadas a una superficie durante un período prolongado de tiempo, como en personas que permanecen en cama por una patología de larga duración. El tipo de sudamina puede variar en función de la capa de la piel en la que queda atrapado el sudor. La forma más leve es la miliaria cristalina . Se produce cuando se obstruye el poro, que es la apertura del conducto sudoríparo en la superficie de la piel. Esta forma se caracteriza por la formación de pequeños granitos transparentes llenos de líquido que se rompen con facilidad. Es el tipo de afección que se conoce genéricamente como sudamina. Por otro lado, la miliaria rubra se produce a un nivel más profundo de la piel. Con ella aparecen pequeñas ampollas con picor en el área afectada de la piel. Cuando las erupciones inflamadas de la sudamina se sobreinfectan y se llenan de pus tiene lugar la miliaria pustulosa . Finalmente, la forma menos común de sudamina es la miliaria profunda . Esta afecta a la capa más interna de la piel, la dermis, provocando erupciones inflamadas que se acompañan de dolor y picor. ¿Qué causa la sudamina? La sudamina o erupción por calor se produce cuando el sudor no llega a la superficie y queda atrapado debajo de la piel. Su manifestación más inmediata es la aparición de erupciones con pequeñas ampollas que pueden estar acompañadas de picor. En algunos casos pueden aparecer bultos profundos e inflamados. La erupción generalmente desaparece una vez que la piel se enfría. Existen algunos factores y situaciones que pueden aumentar el riesgo de padecer sudamina: En recién nacidos. Los conductos sudoríparos inmaduros pueden predisponer a que se produzca sudamina. Estar en climas cálidos y húmedos. Realizar actividad física. Permanecer en reposo o en cama durante periodos prolongados. Estados febriles. ¿Cómo se cura la sudamina? La sudamina suele ser una alteración benigna y transitoria que no precisa de un tratamiento específico. Puede tardar de 3 a 6 semanas en resolverse completamente, ya que la obstrucción de los conductos de las glándulas sudoríparas sólo desaparece cuando se renuevan las células que forman la estructura de los conductos. Puede ser beneficioso mantener la piel fresca y seca, intentando evitar un entorno que incremente la sudoración. También debe evitarse el exceso de prendas de vestir que no permitan la transpiración de la piel. De igual modo, es recomendable mantener una buena higiene de la piel, evitando obstruir aún más los conductos de las glándulas del sudor. Conviene evitar la utilización de polvos o cremas espesas. En definitiva, es importante fomentar que el sudor pueda evaporarse y no quede atrapado en la piel. Los baños con agua templada pueden contribuir a mejorar el problema. Tratamiento de la sudamina: cremas y remedios naturales En los casos en los que exista un componente inflamatorio importante se pueden utilizar cremas o lociones con corticosteroides, teniendo siempre en cuenta que éstos deben utilizarse de forma puntual y durante el menor tiempo posible. En la mayoría de los casos la principal actuación debe consistir en mantener la piel fresca y seca y no suelen ser necesarios la cremas con corticosteroides. Existen algunos remedios que pueden contribuir a minimizar la sudamina y la erupción que se produce con ella: Utilizar paños mojados con agua fría sobre la piel o ducharse con agua tibia puede calmar la erupción que se produce con la sudamina. Dejar que la piel se seque al aire. Evita la utilización de cremas, cosméticos y otros productos que puedan contribuir al taponamiento de los poros de la piel. Evitar utilizar cremas hidratantes con lanolina para evitar que los poros y los conductos sudoríparos se obstruyan.
¿Qué es la rosácea en la cara y cómo tratarla?
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¿Qué es la rosácea en la cara y cómo tratarla?

La rosácea es un trastorno crónico de la piel que afecta sobre todo a la cara y se caracteriza por el enrojecimiento y la aparición de pápulas y pústulas. No tiene una cura definitiva, pero sí tratamientos efectivos.   ¿Qué es la rosácea en la cara? La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta predominantemente a la región central de la cara. Entre los diferentes signos que la caracterizan se cuentan: Rubor facial transitorio (flushing). Eritema. Telangiectasias (arañas vasculares). Edema. Pápulas y pústulas. Lesiones oculares. Fimas (engrosamiento cutáneo en zonas determinadas). En la mayoría de los casos aparecen solo algunos signos. La enfermedad puede afectar al 5 % de la población europea y suele hacer su aparición entre los 30 y los 50 años, aunque puede hacerlo a cualquier edad, incluso en la infancia. Afecta más a mujeres que a hombres, aunque estos suelen tener casos más severos. La rosácea se encuentra entre las enfermedades dermatológicas que más afectan a la calidad de vida, debido a los sentimientos de vergüenza y ansiedad que provoca. La imagen corporal negativa que supone se relaciona en muchos casos con la aparición de síntomas depresivos. Tipos de rosácea La rosácea se clasifica en 4 tipologías, aunque en ocasiones se pueden solapar o coexistir: Tipo 1: Rosácea eritematosa . Presenta un enrojecimiento facial característico que se exacerba periódicamente, localizado en la zona centrofacial de forma preferente. La piel aparece rosada y afecta negativamente a la calidad de vida de los pacientes y es difícil de controlar. Tipo 2: Rosácea pápulo-pustulosa . Aparecen lesiones inflamatorias, pápulas y pústulas, que se pueden confundir con acné.   Tipo 3: Rosácea fimatosa . Puede producir un engrosamiento del tegumento cutáneo que da lugar a la aparición de “fimas”. La más frecuente es la que aparece en la nariz y suele afectar solo a los hombres. Se deben a una hiperplasia de las glándulas sebáceas y a la aparición de fibrosis. Tipo 4: Rosácea ocular . Un 30-50 % de casos de rosácea presentan manifestaciones oculares, muy molestas y difíciles de tratar. Qué causa la aparición de la rosácea La causa de la rosácea es desconocida, aunque se conoce la existencia de una predisposición genética a padecer la enfermedad. También se ha demostrado la existencia de factores predisponentes y desencadenantes, como ciertos factores ambientales, alimentarios o emocionales. Las principales anomalías que aparecen con la rosácea son el funcionamiento anómalo neurovascular y la alteración de la inmunidad innata. De igual modo, se aprecia una alteración de la barrera cutánea y la presencia de microorganismos como Bacillus oleronius y el ácaro Demodex folliculorum. Aunque se ha relacionado la rosácea con el sol, la radiación no es un factor causante de la enfermedad. Sí lo es el calor que puede producir esa radiación. Otros factores que pueden desencadenar brotes de la enfermedad incluyen: El frío. El ejercicio intenso. El estrés. El alcohol. Algunos medicamentos. Las comidas calientes o picantes. Cómo tratar la rosácea La rosácea es tratable, pero no curable. No se puede hablar, por tanto, de un tratamiento único y curativo. El tratamiento deberá ser constante, extenderse a lo largo de los años y estar adaptado al tipo de rosácea y sus características individuales. En el caso del tipo 1, el eritema facial (tanto el permanente como el transitorio o flushing ), puede ser controlado por un tratamiento tópico con agonistas alfa-2 adrenérgicos tópicos que inducen la vasoconstricción de los vasos cutáneos superficiales. También se pueden administrar betabloqueantes orales para el tratamiento del eritema transitorio ( flushing ). Los láseres y fuentes de luz pulsada intensa pueden utilizarse también para el eritema no transitiro y son la opción principal para el tratamiento de las telangiectasias o arañas vasculares. En el tipo 2, la primera línea de tratamiento para las lesiones inflamatorias leves incluye la ivermectina o metronidazol tópicos o doxiciclina oral. En el tipo 3, las lesiones fimatosas con inflamación han mostrado la efectividad de doxiciclina, como isotretinoína oral. En el caso de las lesiones fimatosas sin inflamación o no activas, se deben utilizar terapias físicas, como el láser o la cirugía. En el tipo 4, para tratar la afectación ocular puede ser suficiente el uso de tratamiento local oftalmológico, como corticoides tópicos, metronidazol y ciclosporina. El dermatólogo decidirá el tratamiento más adecuado en función de las características del paciente y del posible solapamiento de los tipos de rosácea. Consejos para pacientes con rosácea Los consejos generales para los pacientes con rosácea incluyen: Evitar los factores desencadenantes del rubor facial (climáticos, alimentarios, etc.). Una higiene adecuada de forma regular no agresivas para la piel. Aplicar de forma frecuente emolientes adecuados. Utilizar fotoprotectores con índices de protección elevados (SPF 50). Estas medidas son de especial relevancia para el control de los síntomas de la rosácea en la piel, especialmente la sequedad, el prurito y la sensación de quemazón.     Dr. Moisés Amselém Especialista en Medicina Estética El Doctor Moisés Amselem se ha convertido en una referencia mundial en el campo de la Medicina Estética. Reserva ya tu videollamada     Bibliografía Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Alteraciones de la piel en el embarazo. Consultado: 24/08/2022. Schepers C. Qué es el cloasma. Savia 2018. Consultado: 24/08/2022. Guerra A. Embarazo y piel. Cambios fisiológicos y trastornos con repercusión estética. Actas Dermo-Sifiliográficas 2002; 93(2): 77-84. Lee BW, Schwartz RA, Janniger CK. Melasma. G Ital Dermatol Venereol 2017; 152(1): 36-45. Doi: 10.23736/S0392-0488.16.05425-0.
El melasma en el embarazo: ¿Por qué ocurre?
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El melasma en el embarazo: ¿Por qué ocurre?

Uno de los efectos que tiene el embarazo sobre la piel es el melasma, un aumento de pigmentación de origen hormonal. ¿Qué es el melasma gestacional? Se define como melasma (o cloasma) a la aparición de manchas en la piel en la zona del rostro. Se trata de manchas por aumento de producción de melanina en la epidermis y la dermis. Suelen aparecer durante el embarazo (entre el cuarto y el sexto mes) debido a los cambios hormonales que acompañan a esta situación. También suelen aparecer en el transcurso del tratamiento con anticonceptivos orales. Se estima que hasta un 75 % de las mujeres embarazadas experimentará algún tipo de melasma gestacional. Las manchas son de color marrón, asimétricas y de tamaño variable. Se sitúan en zonas con exposición a la luz como la frente, el bigote o los pómulos, si bien pueden aparecer también en los antebrazos, el escote o la espalda. Causas del melasma en el embarazo Las causas del melasma no son del todo conocidas, si bien parecen confluir diversos elementos en su aparición, incluyendo: Factores genéticos. Hormonales. Vasculares. Inmunológicos. E inflamatorios. También pueden participar factores como la exposición a radiación ultravioleta, algunos medicamentos y ciertos cosméticos. Los estrógenos femeninos aumenta la producción de melanina en la piel, siendo además estimulada por la radiación ultravioleta solar, que suele suponer la persistencia del cuadro después del parto. Afecta más a las mujeres de piel morena, y cuando aparece a lo largo de un embarazo es más probable que vuelva a aparecer en embarazos posteriores. Por otro lado, la exposición prolongada a la luz azul de las pantallas, en personas con predisposición, también puede ser causa de aparición de melasmas. Cómo evitar el melasma en el embarazo Las lesiones por hiperpigmentación no son fáciles de tratar. Para ello, se recomienda evitar los factores desencadenantes, en este caso la exposición al sol sin fotoprotección, además del uso de agentes tópicos despigmentantes. Para el melasma del embarazo el tratamiento puede incluir diferentes despigmentantes tópicos como acido azelaico, alfahidroxiácidos como el ácido glicólico u otros agentes como antioxidantes tópicos. Es muy importante evitar durante el embarazo principios activos como el retinol o la hidroquinona. En todos los casos es importante evitar tratamientos agresivos que causen inflamación ya que podrían empeorar las manchas. Muchas veces es conveniente realizar una combinación de tratamientos debido a la frecuencia con la que se producen recurrencias en este tipo de patología de la piel. Finalmente, deberá ser el Dermatólogo el que determine el tratamiento más adecuado y valore la conveniencia de comenzarlo después del embarazo. Consejos para prevenir el melasma gestacional Cuando se establece un tratamiento para el melasma es muy importante la fotoprotección, evitando el sol directo y usando protectores para los rayos ultravioleta A y B, durante y después del tratamiento. De este modo, para la prevención del melasma, se pueden recomendar algunas actuaciones: Evitar la incidencia directa del sol o los sistemas lumínicos que inducen un aumento de las lesiones. Utilizar filtros solares de alta protección, tanto en verano como en invierno. Si no se utilizan cremas fotoprotectoras una vez que el melasma ha aparecido, las probabilidades de que sea resistente al tratamiento y se cronifique son elevadas. Evitar cosméticos irritantes. Además, es frecuente que algunos cosméticos sufran una activación cuando se exponen al sol, pudiendo provocar una reacción inflamatoria en la piel. Para solucionar los problemas de pigmentación como el melasma es recomendable   consultar con un Dermatólogo .   Dr. Gustavo Guillermo Garriga Martina Especialidad: Dermatólogo especialista en melasma, acné de la mujer adulta y rosácea. Dermatólogo en Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga. Profesor en Máster de Medicina Estética de la Universidad de Málaga. Consulta privada presencial en Málaga capital y online para toda España. Reserva ya tu videollamada   Bibliografía Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia. Alteraciones de la piel en el embarazo. Consultado: 24/08/2022. Schepers C. Qué es el cloasma. Savia 2018. Consultado: 24/08/2022. Guerra A. Embarazo y piel. Cambios fisiológicos y trastornos con repercusión estética. Actas Dermo-Sifiliográficas 2002; 93(2): 77-84. Lee BW, Schwartz RA, Janniger CK. Melasma. G Ital Dermatol Venereol 2017; 152(1): 36-45. Doi: 10.23736/S0392-0488.16.05425-0.
Evita el acné: Mejores consejos y recomendaciones
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Evita el acné: Mejores consejos y recomendaciones

El acné puede definirse como un problema exclusivamente dermatológico. Sin embargo, dependiendo de su gravedad, también puede tener repercusiones psicológicas y emocionales. ¿Por qué se produce el acné? El acné es una inflamación de los folículos sebáceos de la piel que produce diferentes tipos de lesiones. Se caracteriza por la aparición de pústulas, comedones, pápulas y nódulos, o dicho de forma más simple, granos y espinillas. El acné suele aparecer en la cara, cuello, pecho, espalda y hombros, y es más común entre los adolescentes. Si se tienen en cuenta incluso las formas más leves, se podría decir que casi todos los adolescentes se enfrentan al acné en algún momento. También afecta a personas en etapas posteriores de la vida. Factores que contribuyen al desarrollo del acné No se conocen del todo bien las causas que provocan la aparición del acné. Se especula que los cambios hormonales de la pubertad pueden estar en su origen. De este modo, el aumento de andrógenos (hormonas masculinas como la testosterona) fomenta la producción de sebo y esta sobreproducción obstruye los folículos pilosos. Ahí entran en escena diversas bacterias, especialmente Propionibacterium acnes , normalmente inocua, pero en este caso se multiplica y produce inflamación. También existen otros factores como la genética y la alimentación que podrían influir en la aparición del acné. Consejos para evitar el acné en la cara Entre los factores modificables para evitar el acné, se podrían citar: Mantener una buena higiene facial para minimizar la obstrucción de los folículos sebáceos. Mantener una dieta rica en alimentos vegetales y controlada en azúcares, productos refinados y lácteos. En cuanto al resto de factores, como el hormonal, es difícil poder controlarlos. Por lo que respecta al tratamiento, una vez que el acné ya ha hecho su aparición, existe una gran diversidad de ellos: Cosméticos de uso tópico (geles, lociones, cremas y jabones). Medicamentos, de uso tópico o por vía oral. Otros procedimientos, incluyendo la exfoliación, la dermoabrasión y los tratamientos con láser. Estos tratamientos también pueden ayudar a reducir las cicatrices del acné. Los tratamientos basados en medicamentos suelen ser efectivos, aunque lentos. Los resultados empiezan a notarse al cabo de un par de meses. Para el acné leve puede bastar un producto tópico a base de retinoides , derivados de la vitamina A. También es efectivo el peróxido de benzoilo , y el ácido azelaico que ayuda a desbloquear los poros y tiene propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias . Los efectos no deseados de estos tratamientos tópicos son sequedad, irritación y descamación de la piel. Para tratar el acné moderado se usan combinaciones de fármacos tópicos con antibióticos orales y tópicos. En los casos de acné severo , los dermatólogos incluyen tratamientos con isotretinoína . Se trata de un medicamento oral bastante eficaz, pero que presenta numerosos efectos adversos. También se puede utilizar otro tratamiento para las mujeres a base de anticonceptivos orales. Estos medicamentos ayudan a reducir la producción hormonal de andrógenos, responsables del aumento de la producción del sebo. Cuidados de la piel con acné La piel con acné requiere de un cuidado especial, desde la higiene, la hidratación y el maquillaje. La higiene de la piel con acné es importante llevarla a cabo con cuidado. No es cierto el mito de que conviene lavarse la cara varias veces al día. Con dos veces al día es suficiente. Productos de limpieza facial para el acné Los productos de limpieza facial deben conseguir eliminar la suciedad de la piel, pero respetando al máximo los lípidos cutáneos y sin irritar. Los jabones tradicionales en pastillas y geles detergentes son buenos limpiadores, pero resultan agresivos y mal toleradas para cualquier tipo de piel. Como alternativa existen los syndets (synthetic detergents) o “jabones sin jabón”. Presentan poder detergente y espumante, propiedades dispersantes, emulsivas y humectantes y un pH ácido que se corresponde con el pH fisiológico de la piel. Pueden presentarse tanto en forma de panes dermatológicos como en forma de jabones líquidos. También existen emulsiones y geles limpiadores que resultan eficaces y a la vez muy poco agresivos. Lo recomendable es usarlos por la mañana y por la noche, con agua tibia y sin frotar con demasiada fuerza. Para secar la piel tampoco hay que frotar, sino dar suaves toques con la toalla sin arrastrar. Hidratación de la piel con acné Un elemento importante para la piel con acné es la hidratación. Los productos para este tipo de piel suelen llevar activos queratolíticos o exfoliantes y otros ingredientes como el zinc. Normalmente se eligen en textura de gel o crema ligera, que no aporte grasa a la piel. Cómo evitar el acné hormonal El objetivo principal del tratamiento del acné, especialmente en mujeres que han superado la pubertad, es controlar y tratar las lesiones existentes, prevenir en la medida de lo posible la aparición de cicatrices, limitar la duración del trastorno y minimizar sus efectos. Si existen trastornos hormonales, el tratamiento respectivo podrá contribuir a normalizar las afecciones de la piel, incluido el acné. El tratamiento con anticonceptivos orales puede ayudar a reducir la producción hormonal de andrógenos, responsables del aumento de la producción del sebo. Tratamientos tópicos El tratamiento tópico suele ser utilizado en los casos más leves, incluyendo principios activos como el peróxido de benzoilo , ácido azelaico , los retinoides y algunos antibióticos. Los antibióticos tópicos como la eritromicina y la clindamicina no deberían usarse en monoterapia por la aparición de frecuentes resistencias bacterianas. El gel de nicotinamida ha demostrado ser eficaz en pacientes mayores, presentando un efecto antiinflamatorio y sin promover resistencias bacterianas. Tratamientos sistémicos Antibióticos sistémicos . En pacientes adultas la respuesta suele ser lenta y en muchos casos ineficaz. Tratamiento hormonal . Es eficaz en todos los casos, tanto si existe hiperandrogenismo como si no. Hay que tener en cuenta el mayor riesgo de tromboembolismo en mujeres maduras. Los antiandrógenos junto con anticonceptivos orales están indicados en mujeres con trastornos hormonales. También existen terapias no farmacológicas que incluyen la extracción de puntos negros y blancos con o sin infiltración, la exfoliación, la terapia con luz pulsada, la terapia con láser, la fotodinámica y la terapia por calor. Tratamientos adyuvantes En las lesiones nodulares o quísticas inflamadas se pueden usar corticoides para la reducción del riesgo de cicatrices y disminución del dolor y la inflamación de forma rápida. Las lesiones nodulares inflamadas con frecuencia dejan como secuela hiperpigmentación que se puede mejorar con retinoides tópicos o ácido azelaico. Si existen macro comedones se pueden considerar las terapias físicas como peelings con ácido glicólico o con frío. Dr. Jesús Martínez Rubio Especialista en Dermatología Número de Colegiado: 161602612 Me gradué en Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid, hice la residencia vía MIR en dermatología en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, fui Jefe Clínico de Dermatología del Hospital La Zarzuela de Madrid hasta 1996, y actualmente compagino la actividad pública en la Unidad de láser dermatológico del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, con la actividad privada asistencial y docente. Mis áreas de interés es el láser dermatológico, tratamiento de cicatrices con láser, acné vulgar y acné rosácea, alopecias y uso terapéutico sistemas de láser y luz optimizada. Reserva ya tu videollamada
Escara o úlcera por presión: ¿Qué es?
Artículo especializado

Escara o úlcera por presión: ¿Qué es?

La escara o úlcera por presión es una lesión de la piel causada por la presión en las partes de apoyo que ejerce el propio cuerpo. ¿Qué es una escara? Una escara o úlcera por presión es una lesión de la piel y los tejidos subyacentes con pérdida de sustancia cutánea producida por una presión prolongada o fricción. Se trata de un problema grave y frecuente en personas de edad avanzada. Representa una de las principales complicaciones de las situaciones de inmovilidad, en las que tienen lugar el aplastamiento de los tejidos por una prominencia ósea que ejerce presión durante un período prolongado sobre la superficie externa. Las presiones elevadas ejercidas sobre un área concreta durante un tiempo prolongado desencadenan un proceso isquémico que puede originar la muerte celular y la necrosis si no se interviene a tiempo. En la formación de la úlcera parece tener más relevancia la continuidad en la presión que su intensidad. Esto es debido a que la piel está diseñada para soportar presiones elevadas, pero sólo durante cortos períodos de tiempo. Cuál es la causa de una úlcera por presión Los principales factores que contribuyen al desarrollo de las escaras de la piel son: La presión . Es la fuerza que se ejerce en dirección perpendicular a la piel por la gravedad sobre el propio cuerpo. Esta provoca el aplastamiento de los tejidos que impide el flujo sanguíneo. La consiguiente hipoxia en los tejidos dará lugar a la necrosis. Es el factor de riesgo más importante. La fricción . En este caso, la fuerza actúa paralelamente a la piel, produciendo roces por movimiento o arrastre. La humedad es un factor que aumenta la fricción, además de macerar la piel. El pinzamiento vascular . Combina los efectos de presión y fricción que se pueden dar en algunas posturas. Grados de úlceras por presión Cuando aparece una úlcera por presión es necesario realizar una valoración integral e identificar su localización y el alcance de las lesiones. Los trocánteres de las caderas, el sacro, glúteos y talones son las zonas donde aparecen con mayor frecuencia. De igual modo, es necesario valorar el grado de las úlceras por presión identificadas: Grado 1 . Se produce eritema cutáneo que no palidece. Grado 2 . La úlcera es superficial y presenta aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial. Incluye pérdida de piel de espesor parcial que involucra la epidermis, dermis o ambas. Grado 3 . Se produce pérdida total del grosor de la piel que implica lesión o necrosis del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia abajo. Grado 4. Se produce pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en músculo, hueso o estructura de sostén. En este estadio pueden presentarse lesiones con caverna, tunelizaciones o trayectos sinuosos. Síntomas de las escaras Los síntomas y signos que acompañan a las úlceras por presión incluyen: Cambios en el color o en la textura de la piel. Inflamación. Supuración. Aumento de la temperatura al tacto de una zona de la piel. Como se ha visto en los diferentes grados, las úlceras de presión pasan por distintas fases de evolución y gravedad que se diferencian por su profundidad, severidad y afectación de tejidos. El grado de daño de la piel y los tejidos oscila desde cambios en el color hasta una lesión profunda que puede afectar a músculos y estructuras óseas. Escaras en personas mayores Cualquier persona que debe permanecer largo tiempo en cama o inmovilizada puede padecer úlceras por presión. Sin embargo, suele ser un problema muy habitual en las personas mayores, debido a que presentan una mayor proporción de movilidad reducida y de situaciones de salud que requieren largos períodos de reposo. De este modo, las escaras o úlceras por presión se producen por el contacto continuo de la piel con una superficie. Esta clase de contacto debe de ser continuo y durante un periodo largo de tiempo. Por lo tanto, el paciente tipo que pasa en cama un periodo largo de tiempo y que presenta una movilidad reducida suele ser una persona de edad avanzada. Cuidados de la piel en pacientes con escaras La curación de las úlceras y los cuidados que requieren dependerán de la causa, las características y la localización de las mismas. Sin embargo, se pueden establecer algunas recomendaciones sobre los cuidados que requieren las úlceras por presión: Independientemente de la causa, una úlcera debe mantenerse limpia y sin infección. Existen múltiples apósitos curativos con sustancias hidrocoloides, alginatos o ácido hialurónico capaces de acelerar la curación. El manejo de una úlcera debe tener en cuenta la fase en la que se encuentra y sus características. En ocasiones, la compresión adecuada con medias o vendas puede ser positiva para acelerar la curación, así como mantener las extremidades elevadas para mejorar el retorno venoso. Si se sospecha que hay una infección de la úlcera se debe recurrir a antibióticos. Estos pueden ser tópicos (en cremas) u orales, pero siempre prescritos por un médico. Se debe revisar la piel del enfermo inmovilizado o encamado, por lo menos una vez al día. Prestar especial atención a las zonas típicas de presión: talones, glúteos, espalda, codos y parte posterior de la cabeza. No utilizar sobre la piel alcohol o sustancias irritantes. Evitar la sequedad de la piel con el uso de cremas o aceites hidratantes que deben ser absorbidos completamente. Evitar el aire frío o seco. Utilizar ropa de cama de tejidos naturales y suaves. Mantenerla seca, limpia y sin dobleces ni arrugas. Colocar en las zonas típicas de presión protectores o apósitos acolchados. Llevar a cabo cambios de posición frecuentes durante el día y la noche.
Alergia al sudor y cómo identificarla
Artículo especializado

Alergia al sudor y cómo identificarla

En ocasiones se pueden producir reacciones alérgicas relacionadas con la interacción con el ambiente, incluyendo los cambios de temperatura, el calentamiento corporal e, incluso, ante la aparición del propio sudor. ¿Qué es la alergia al sudor? La alergia al sudor es una reacción anormal mediada por el sistema inmune ante el aumento de temperatura producido en el organismo que suele ir acompañado de la aparición de sudor. De este modo, se producen alteraciones en la piel, incluyendo dermatitis, enrojecimiento y ronchas en las zonas de la piel que presentan un mayor nivel de sudoración (axilas, brazos, piernas y abdomen). Se trata de una afección que se agrava cuando se practica deporte de manera intensa o durante el verano. La alergia al sudor está íntimamente ligada a la alergia al calor o urticaria colinérgica . En ella se presentan pequeñas pápulas de 2-3 mm con halo eritematoso normalmente en el tronco, brazos y piernas. Es causada por el aumento de temperatura corporal, ya sea de forma activa (ejercicio, estrés, etc.) o pasiva (exposición a agua caliente). El mecanismo por el cual se produce la alergia al sudor no es bien conocido. Parece obedecer a trastornos a nivel celular que determinan la liberación de histamina ante la presencia de acetilcolina procedente de las fibras nerviosas colinérgicas por causa de la detección del aumento de temperatura. También puede tratarse directamente de una reacción alérgica ante un alérgeno presente en el propio sudor que desencadena la reacción del sistema inmunitario. Síntomas de la alergia al sudor Los síntomas desencadenados por la alergia al sudor pueden aparecer a cualquier edad. Sin embargo, suelen ser más frecuentes en bebés y niños. También pueden aparecer en personas de edad avanzada y personas postradas en cama. Entre los síntomas más habituales se encuentran: Pequeñas ronchas rojas o sarpullido en las zonas de la piel que más transpiran o están más expuestas al sudor. Prurito o picor en las zonas afectadas. Costras y lesiones cutáneas debido al rascado que se produce por el picor. Por otro lado, cuando la persona permanece mucho tiempo expuesta a altas temperaturas o a situaciones de mucha sudoración, pueden aparecer síntomas como: Náuseas y vómitos. Diarrea. Dificultad para respirar. Fatiga. Cómo tratar la alergia al calor El tratamiento de la alergia al sudor y al calor consiste en cuidar el estado de hidratación corporal, además de hidratar bien la piel con cremas que presenten una acción calmante. También pueden ser beneficiosos los baños con agua fría y la utilización de ropa ligera, así como permanecer en ambientes frescos y aireados. De igual modo, como ocurre con otro tipo de alergias, pueden utilizarse medicamentos antihistamínicos para reducir los síntomas de la alergia al sudor y al aumento de temperatura. Se puede optar por antihistamínicos orales o cremas de uso tópico con componentes antihistamínicos. Debe ser siempre el Dermatólogo el que determine el tratamiento más conveniente en cada caso. Cómo tratar síntomas severos de la alergia al sudor Si las medidas y tratamientos señalados anteriormente no son suficientes para resolver el problema, se podría optar por la prescripción de cremas que incluyeran corticoides, siempre con la indicación expresa del Dermatólogo. Este tipo de medicamentos deben ser siempre utilizados con sumo cuidado, en pequeñas cantidades, extendiéndolas bien y durante breve período de tiempo para no causar perjuicios en la piel. El especialista en Dermatología decidirá la potencia del corticoide según la zona afectada, la edad del paciente y el tiempo de uso para evitar efectos adversos. A veces puede ser conveniente añadir un antibiótico para tratar las sobreinfecciones debidas al rascado del paciente por el picor. Finalmente, evitar los síntomas y reacciones que se producen debido a la alergia al sudor y al calor puede requerir la renuncia a realizar actividades deportivas o situaciones que provoquen una sudoración excesiva, como ambientes calurosos o situaciones estresantes. En ocasiones puede ser difícil conseguirlo, especialmente durante el verano. En casos extremos o si no se quiere renunciar, por ejemplo, a la realización de actividades deportivas, se puede optar por un tratamiento específico para reducir la sudoración, como la aplicación de lociones antitranspirantes o el tratamiento con bótox en zonas específicas de la piel. En cualquier caso, ante la aparición de una reacción alérgica de cualquier naturaleza, siempre es recomendable consultar con el Dermatólogo.
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