Todos los Detalles sobre el Síndrome de Wartenberg

Carlos Maestro Lara

Graduado en Fisioterapia con mención en Terapia manual, Máster en Investigación Traslacional

Fisioterapeuta consultor de Advance Medical

Cuando el paciente llega a consulta con síndrome de Wartenberg, normalmente lo hace con una férula, molestias a lo largo de todo el día y un poco cansado de tener que tomar antiinflamatorios. Aquí el papel del fisioterapeuta tiene una gran importancia. Veamos cómo puede ayudar.

El síndrome de Wartenberg es una enfermedad poco común que se caracteriza por comprimir la rama sensitiva del nervio radial. Este nervio es el que inerva la superficie dorsal (superior) del antebrazo, el pulgar y el segundo y tercer dedo. Cuando se ve comprimido produce dolor, hormigueo y pérdida de sensibilidad en cualquier parte de su recorrido. Por suerte, no es muy común y, en cualquier caso, el diagnóstico de esta patología se hace mediante una entrevista y una exploración médica con el médico de familia o neurólogo ya que en algunas ocasiones precisa de alguna prueba complementaria como la elecromiografía, la ecografia o la radiografía para la confirmación del diagnóstico.
El síndrome de Wartenberg no es muy común y, en cualquier caso, el diagnóstico de esta patología se hace mediante una entrevista y una exploración médica con el médico de familia o neurólogo.

¿Cómo aparece este síndrome?

Seguramente esta sea la pregunta que más me hacen los pacientes. El saber cómo aparece ayuda a evitar recaídas, ya que cuando conocemos las causas de aparición ponemos medios. Por desgracia, este síndrome no tiene un sólo mecanismo de aparición, sino que presenta múltiples causas que hacen que el nervio se vea comprimido. Algunas serían:

  • Variaciones anatómicas
  • Sobreesfuerzos
  • Traumatismo (fractura, contusión)
  • Relojes de pulsera muy ajustados
  • Exposición repetida al frío intenso
  • Y menos común sería la presencia de masas (tumores, lipomas…)

¿Qué tratamiento tiene?

Después de ser diagnosticados de este síndrome los pacientes suelen ponerse nerviosos ya que al escuchar que algo está presionando el nervio creen que la solución es la de intervenir quirúrgicamente. Indicaros que podéis estar tranquilos, pues el mejor tratamiento es el no quirúrgico.

En un estudio publicado en International Orthopaedics, se encontró que el 71% de pacientes con tratamiento conservador tuvieron buenos o excelentes resultados, mientras que el 74% con tratamiento quirúrgico tuvieron un resultado parecido. Esto quiere decir que no por pasar por quirófano se van a obtener mejores resultados.

En este caso el tratamiento conservador que consistirá en reposo con férulas, modificaciones en la actividad laboral (evitar movimientos repetitivos) y antiinflamatorios no esteroideos para controlar el dolor, serán una muy buena opción de tratamiento. Pero cabe recordar que cada caso es un mundo y al final la decisión de tratamiento debe ser acordada conjuntamente con el médico que lleva el caso.

¿Y qué papel tiene el fisioterapeuta en este síndrome?

Cuando el paciente llega a consulta normalmente aparece con una férula, molestias a lo largo de todo el día y un poco cansado de tener que tomar antiinflamatorios para paliar este cuadro. Aquí el papel del fisioterapeuta tiene una gran importancia. Desde el ámbito de la fisioterapia intentaremos paliar el dolor mediante la estimulación eléctrica directa (TENS) y los ultrasonidos. Además, paralelamente intentar liberar el nervio mediante el abordaje neurodinámico.

¿Qué es el abordaje neurodinámico?

Pues, para empezar, este tipo de abordaje tiene en cuenta que el sistema nervioso es un todo continuo, un tejido interconectado, tanto en el plano funcional como físico, y por ello es una técnica que consiste en realizar diferentes tensiones que pueden generarse en un punto determinado de la estructura, implicando de esta manera un efecto de movilización en otro más distanciado. Este tipo de terapia la debería realizar un fisioterapeuta especializado en neurodinámica. Además, este abordaje va acompañado de ejercicios que el paciente debería realizar en casa. Como fisioterapeutas, ayudamos al paciente en su recuperación, pero si el no pone de su parte para hacer los ejercicios que se le pautan, de poco servirá el tratamiento que podamos hacer en consulta, por ello es importante la total implicación para una mejor y rápida recuperación.

¿Cuánto voy a tardar en curarme?

Por desgracia, esta pregunta no tiene nunca una única respuesta. La mejoría de la sintomatología dependerá del grado de implicación del paciente, y de la causa. Hay personas que pueden estar más tiempo de reposo que otras y que hacen todos los días los ejercicios que el fisioterapeuta le prescribe. Todo esto, favorece la recuperación. Es por ello que el tiempo que se tardará en curarse dependerá de muchos factores que son imposible de predecir.

RECUERDA…

Si notas dolor y pérdida de sensibilidad en la cara superior del brazo, pulgar y segundo y tercer dedo de la mano no estaría de más acudir al médico para comentar la sintomatología y que este valore la situación.

¿Cómo puedo evitarlo?

Evitar este síndrome pasa por evitar los movimientos repetitivos que inflamen la musculatura del antebrazo y que podrían ser uno de los causantes del atraimiento nervioso. No llevar el reloj de pulsera muy apretado, y evitar repetidas exposiciones al frío también ayuda. Para el resto de factores, realmente poco se puede hacer dado que en caso de una variación anatómica ya se nace con ella.

Como recomendación permitirme deciros que tengáis paciencia. Estoy seguro de que con la ayuda de los médicos y los fisioterapeutas conseguiréis una rápida mejoría de los síntomas que permitirá que volváis a las actividades de la vida diaria lo antes posible.

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