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Tipos de Herpes

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Un gran porcentaje de la población los sufre. Y es que los virus de la familia Herpetoviridae (herpesvirus) incluyen varios tipos y con diferentes presentaciones clínicas y son infecciones muy frecuentes. Por fortuna, son de las contadas infecciones por virus que tienen un tratamiento eficaz con medicamentos antivíricos (antibióticos que son activos contra los virus).  Los más importantes para el ser humano son el virus varicela-zóster y el virus del herpes simple (con dos tipos, I y II).
Los virus de herpes son muy difíciles de eliminar por completo, ya que sobreviven escondidos en fase latente, y el medicamento sólo es eficaz cuando el virus se activa y se replica.

Virus varicela-zoster (VZV)

Es un virus de la familia de los herpes que da una clínica en dos fases. Se contrae por contacto directo entre personas o por compartir objetos.

  • Varicela

La primera enfermedad que se padece es la varicela, una infección infantil bien conocida. En su forma natural, se pasa durante la primera infancia o la pubertad. Se manifiesta por fiebre y una erupción generalizada en forma de vesículas (granitos con líquido) que van formando costras, y ocasionan un intenso picor. Cuando no se ha pasado de niño, puede afectar a adultos jóvenes, en cuyo caso es más virulenta, pudiendo ocasionar complicaciones incluso graves como la encefalitis o la neumonía. También puede ser más peligrosa cuando la pasan niños de menos de dos años. Por todo ello, y aunque en general es benigna y cura sin tratamiento, hace años que se vacuna a la mayoría de los niños de los países desarrollados con una preparado de virus atenuados, y se evita pasar una enfermedad que provoca molestias o secuelas.

La varicela, en su estado natural, suele curar sin ningún tipo de secuelas, salvo algunas cicatrices con poco impacto estético.

  • Herpes zóster

El conocido zóster o “culebrilla” es una segunda manifestación por el mismo virus varicela-zóster. Una vez pasada la varicela (de forma natural o mediante la vacuna), el virus nunca desaparece del organismo, sino que queda escondido en estado de latencia, y puede reactivarse en un momento posterior de la vida. Puede ocurrir a cualquier edad, pero en general a partir de los 60 años. Esta “segunda varicela” se manifiesta por lesiones similares, vesículas con líquido que evolucionan a costras, pero sólo en un territorio de la piel, en general la zona del tórax. Puede afectar a cualquier zona, normalmente en la mitad del cuerpo, y puede ser especialmente grave cuando aparece en la cara. El síntoma premonitorio es escozor o picor, y en muchos casos un dolor muy intenso, que puede recordar al de una angina de pecho o un infarto. De hecho, la erupción suele curar en un par de semanas con el tratamiento, pero el dolor o neuralgia puede persistir meses o años, y ser muy incapacitante. Para su tratamiento puede ser necesario que el dermatólogo solicite la colaboración de un neurólogo o un especialista en dolor.

Herpes simple oral o genital

Son dos tipos de herpes, el simple tipo I, que afecta a la zona facial, y el tipo II que afecta a la zona genital.

  • Herpes simple tipo I u oral

Afecta a la región de la boca, los labios, la nariz, y raramente otras áreas de la cara. Se contrae por contacto, y una gran parte de la población sana ha sido infectada por él. La primera vez que se pasa la infección (lo que conocemos como primoinfección), el cuadro clínico puede pasar inadvertido como una viriasis leve en la infancia. En algunos casos, es un proceso con fiebre, dolor e hinchazón de los ganglios, y una erupción de llagas muy dolorosas en las encías y el interior de la boca. Una vez pasada la primoinfección, el virus herpes queda escondido en el organismo, y puede volver a viajar a la piel produciendo las recurrencias. Estas recurrencias son los clásicos herpes, o “calenturas” del labio, bien conocidas. Se manifiestan por la erupción de granitos en la zona (generalmente alrededor de la boca, más frecuentemente en el labio superior), sobre un botón o bulto rojo, que evolucionan a vesículas (granitos con líquido), y finalmente se van secando, formando costras y desapareciendo sin dejar ninguna cicatriz. Las recurrencias del herpes pueden aparecer con una frecuencia variable, en general un par de veces al año, y suelen venir precipitadas por estrés, por procesos febriles como una gripe o una neumonía, el sol, o la regla. Aunque la norma es emplear la pomada de aciclovir para tratarlas, se ha demostrado que no tiene ninguna utilidad real. Por lo tanto, ante un herpes labial el tratamiento consiste simplemente en la aplicación de una solución secante como betadine o alcohol. Sólo si lo indica el médico, y ante un herpes labial particularmente intenso, puede emplearse el aciclovir en pastillas, que sí es eficaz para reducir la duración del brote, si se toma desde el primer día.

  • Herpes simple tipo II o genital

El tipo II afecta la zona genital, y se contrae por contacto sexual. Es importante conocer que el tipo I no afecta nunca la región genital, y el tipo II nunca afecta la cara. La primoinfección por el tipo II suele pasar inadvertida, y las recurrencias aparecen en forma de lesiones dolorosas en los genitales, en forma de llagas, que pueden ser muy molestas. Al igual que en el herpes tipo I, el aciclovir tópico no tiene ninguna utilidad para el tratamiento. El preservativo es la única manera de evitar el contagio.

Aciclovir y sus derivados

El aciclovir y sus derivados, valaciclovir o famciclovir, así como otro antivírico llamado brivudina, son los medicamentos ideales para combatir las infecciones por herpes y varicela-zóster. Estos virus son muy difíciles de eliminar por completo, ya que sobreviven escondidos en fase latente, y el medicamento sólo es eficaz cuando el virus se activa y se replica. Sin embargo, consiguen atenuarlo y son muy útiles para reducir la intensidad y la frecuencia de las infecciones. A pesar de que algunos existen comercializados en cremas, no son eficaces. Deben ser recetados por un médico, y en general son más efectivos cuando se empiezan a tomar al inicio de la enfermedad. Cuando han pasado más de 48 horas, el virus ya ha completado su replicación, y no modifican el curso de la enfermedad.

Ante las recurrencias del herpes simples orales y genitales, se puede valorar administrar aciclovir durante meses, de forma continuada, con la intención de erradicar o atenuar al virus. Si se contempla esta posibilidad, siempre se ha de valorar que el paciente no tenga problemas de riñón (insuficiencia renal) u otras contraindicaciones para el tratamiento.