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Tipos de disfonía

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La disfonía o alteración de la voz es una afección muy común que afecta a casi un tercio de la población en algún momento de su vida. En ocasiones, para definir la disfonía se utiliza el término coloquial “ronquera”. Sin embargo, la disfonía requiere la evaluación y diagnóstico de un especialista.





¿Qué es la disfonía y qué tipos existen?

La disfonía es un trastorno en el que se produce una afectación de la voz y el habla. Pueden verse modificados negativamente varios de los aspectos que configuran la voz, como el tono, el volumen o el esfuerzo vocal. De este modo, la disfonía produce un perjuicio en la comunicación y tiene una repercusión negativa en la calidad de vida, puesto que afecta a nivel personal, social y profesional.

En la mayoría de los casos, una persona que padece disfonía presenta cierto grado de ronquera, así como una dificultad manifiesta para emitir sonidos agudos y modular la voz.

La disfonía puede afectar a personas de ambos sexos y todas las edades, si bien presenta una mayor prevalencia en mujeres. Además, de en profesores, personas mayores y otras personas con exigencias vocales intensas.

En la disfonía infantil se pueden ver dificultadas de forma significativa las habilidades de comunicación del niño, lo que conllevará problemas de aprendizaje e inadaptación en el ámbito escolar y social.

La disfonía muestra una serie de síntomas característicos, incluyendo:

  • Alteraciones de la voz.
  • Sensación de sequedad en la garganta.
  • Tensión en el cuello.
  • Voz entrecortada.
  • Sensación de falta de aire.
  • Pérdida de voz esporádica.
  • Fatiga al hablar.

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Tipos de disfonía

Además de la diferenciación por edad, se pueden encontrar diferentes tipos de disfonías en función de sus causas y características principales: disfonía aguda, crónica, orgánica, funcional, espasmódica y psicógena, fundamentalmente.


Disfonía aguda

Suele durar entre 7 y 14 días y acostumbra a ceder con tratamiento sintomático y reposo vocal. Suele darse en pacientes con o sin profesión de riesgo. La causa más frecuente es la infección de las vías respiratorias altas.


Disfonía crónica

Se presenta con una evolución de más de 3 semanas sin relación con la infección de las vías altas. Puede ser altamente invalidante a nivel profesional y social.


Disfonía orgánica

Se produce por una alteración física en las cuerdas vocales por diferentes causas como la aparición de nódulos, pólipos o distonía en la laringe, entre otras. En muchos casos las causas pueden estar basadas en una disfonía funcional que no se ha tratado adecuadamente.

La distorsión en las cuerdas vocales puede determinar la aparición de ronquera y alteraciones significativas del habla.


Disfonía funcional

El origen de la disfonía no es una malformación en la laringe, sino un mal uso y/o abuso vocal. Esto incluye hablar durante periodos excesivos, no acompasar correctamente la respiración con el habla, gritar de forma recurrente y forzar el volumen de la voz, carraspear a menudo, etc.


Disfonía espasmódica

La disfonía espasmódica afecta a los músculos de la voz en la laringe. Es una alteración neurológica crónica de la voz que se manifiesta con espasmos involuntarios de las cuerdas vocales, ocasionando interrupciones del habla, lo que provoca que el habla se escuche tensa y/o forzada. Estos espasmos se producen por la distonía de los músculos que controlan las cuerdas vocales.

Además, el esfuerzo que supone el habla en estas circunstancias puede determinar la aparición de una gesticulación extraña por parte del hablante.

La disfonía espasmódica puede presentar diferentes tipologías:

  • Disfonía espasmódica en aducción. Se caracteriza por voz entrecortada, ronca y forzada. Además, al paciente le puede costar iniciar el habla. Constituye el 80-90% de los casos de disfonía espasmódica.
  • Disfonía espasmódica en abducción. La voz suena débil, como si la persona se comunicara en susurros. Es la menos frecuente.
  • Disfonía espasmódica mixta. Es una combinación de las dos anteriores y presenta características de ambas.

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Disfonía emocional

La disfonía emocional o psicógena es poco frecuente y en ella la voz se ve influida por factores psicológicos y emocionales, con ausencia de alteraciones anatómicas o neurológicas.

De este modo, el estrés emocional puede afectar a la voz e incluso provocar una pérdida repentina de esta. Al producirse un episodio severo de estrés los músculos de la laringe pueden verse afectados y experimentar una contracción involuntaria, lo que puede afectar a la voz, dando lugar a una disfonía psicógena.



¿Cuánto tiempo puede durar la disfonía?

La duración de la disfonía puede ser muy variable. En casos leves causados por afecciones inflamatorias se pueden solucionar en unos pocos días.

Por otro lado, cuando ya existe una lesión en las cuerdas vocales como un pólipo o se produce un uso forzado de la voz que provoca la aparición de nódulos, los casos pueden tardar meses en solucionarse.

En cualquier caso, cada paciente requiere de un diagnóstico personalizado que podrá dar lugar al establecimiento de un pronóstico concreto con una duración de los síntomas más o menos prolongada.

Tratamiento para la disfonía

Es necesario señalar que la disfonía es un síntoma, por lo que el especialista deberá establecer las causas que la han generado para poder abordarla eficazmente. Puede presentarse aislada o acompañada de otros síntomas como tos, acidez, disfagia, hemoptisis, etc.

En la mayoría de los casos suele ser efectivo el reposo de la voz y la modificación de malos hábitos en el habla.

En el caso del tratamiento de la disfonía causada por procesos infecciosos, únicamente es necesario el reposo de la voz y el tratamiento con antiinflamatorios.

Si la causa es la existencia de reflujo faringolaríngeo se recomienda la instauración de tratamiento antiácido y de medidas de higiene, tanto posturales como dietéticas.

Cuando aparecen nódulos, el tratamiento requiere una rehabilitación foniátrica. En los casos persistentes se puede proceder a su extirpación quirúrgica.

En el caso del pólipo de cuerda vocal, el tratamiento fundamental es la extirpación del mismo mediante cirugía, con una posterior rehabilitación foniátrica.