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Terapias para el Síndrome de Asperger

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Si conoces a Sheldon Cooper, el personaje de la serie televisiva The Big Bang Theory, seguramente te hagas una idea de lo que implica padecer la enfermedad del síndrome de Asperger (AS).
El principal distintivo de las personas con síndrome de asperger, es que tienen interés por muy pocas cosas y muestran una preocupación o inquietud obsesiva hacia un objeto o un tema en particular.

¿Qué es el AS?

Es un trastorno del espectro autista, que empieza a ser visible a partir de los dos o tres años de edad. Esto es debido a que los niños con AS, mantienen las habilidades tempranas de lenguaje intactas y no manifiestan dificultades hasta que empiezan a gatear o caminar, mostrando un desarrollo motor tardío y torpe, que hace sospechar de algo inusual.

¿Cuál es su principal característica?

El principal distintivo de las personas con AS, es que tienen interés por muy pocas cosas y muestran una preocupación o inquietud obsesiva hacia un objeto o un tema en particular, lo que les dificulta enormemente, el participar en actividades y conversaciones que no vayan en la línea de su vocación obsesiva, y les facilita el desarrollo de un talento anormal especializado en un área en particular. De hecho, se cree que científicos como Albert Einstein, artistas como Miguel ángel y músicos brillantes como Beethoven, pudieron padecer este tipo de enfermedad.

¿Tiene otros síntomas?

Gran parte de los rasgos característicos de la enfermedad se empiezan a detectar en los primeros años de edad. Los niños con AS:

  • Quieren saberlo todo sobre su tema de interés y para ello reúnen grandes cantidades de información factual sobre su tema favorito. Por ello, algunos niños con AS se convierten en auténticos expertos en aspiradoras, marcas y modelos de automóviles o incluso objetos tan peculiares como freidoras.
  • Hablan incesantemente sobre su tema de interés, pero la conversación no lleva a ningún sitio, pues exponen una colección de hechos y estadísticas al azar, sin punto o conclusión alguna.
  • Presentan una tendencia a hablar de manera demasiado formal o monótona y a interpretar las figuras retóricas e ironías de manera literal. A menudo, esta monotonía en la forma de hablar también hace que carezcan de la capacidad para modular el volumen de su voz y, por ello, es habitual que tengan que darles un toque de atención, por ejemplo, cada vez que entran en una biblioteca o un cine.
  • Poseen un lenguaje corporal prácticamente inexistente. Por lo general no hacen contacto visual al hablar con los demás y, si lo hacen, su mirada es peculiar y rígida, teniendo también dificultad para utilizar las expresiones faciales y los gestos.
  • Tienen rutinas o rituales repetitivos que se niegan rotundamente a cambiar o flexibilizar, como, por ejemplo, vestirse en un orden especifico.
  • Desarrollan un comportamiento anormal que implica movimientos repetitivos y extraños, como, por ejemplo, el giro de la mano o los dedos.
  • Carecen de empatía, y eso les lleva a tener comportamientos sociales y emocionales inadecuados que les incapacita para interactuar exitosamente con los demás.
  • Son torpes físicamente y les falta coordinación. La mayoría de niños que padecen esta enfermedad, tienen antecedentes de retrasos en el desarrollo en las habilidades motoras.

¿Qué lo diferencia del autismo?

A diferencia del gran retraimiento del resto del mundo que es característico en el autismo, los niños con AS están aislados debido a sus malas habilidades sociales y pocos intereses. De hecho, los niños con AS es posible que se acerquen a otras personas, pero que la conversación normal no sea posible debido al comportamiento inadecuado o excéntrico, o a la dificultad para mantener temas de conversación en común.

¿Cuáles son sus causas?

La causa exacta que provoca el Síndrome de Asperger aún se desconoce, pero la investigación actual señala que las anomalías cerebrales son las responsables de los síntomas del AS. Durante el desarrollo fetal, se produce una migración anormal de células embriónicas que afectan a la estructura del cerebro y a las conexiones entre neuronas responsables del pensamiento y el comportamiento, dando lugar a esta enfermedad.

También se considera que existen mutaciones genéticas que determinarían la aparición o no de determinados síntomas y su grado de gravedad, pero tampoco se sabe con certeza cuáles son estas mutaciones y si se trata de un único gen o si hay varios genes implicados. Lo que sí está claro es que el AS tiene un fuerte carácter hereditario, lo que significa que los hijos de padres con este problema tienen grandes probabilidades de desarrollarlos.

¿Cómo se diagnostica?

Es difícil hacer un diagnóstico preciso e invariable, porque todavía no existe una evaluación normalizada. Además, a esto se suma, que muchos médicos consideran que el AS no es un trastorno separado, sino un autismo de alto funcionamiento y lo ven como el extremo leve del espectro autista con síntomas que difieren, sólo en el grado de intensidad. No obstante, la mayoría de médicos coinciden en que hay un grupo de comportamientos que alertan de un posible diagnóstico de AS:

  • Contacto ocular normal, aunque mirada extraña.
  • No darse la vuelta cuando se les llama por su nombre.
  • Retraimiento.
  • No usar gestos para señalar o mostrar.
  • Falta de juego interactivo.
  • Falta de interés en los demás.

El diagnóstico de AS es un proceso en dos etapas:

  • Evaluación del desarrollo del niño con un médico de familia o pediatra.
  • Evaluación con un equipo (psicólogo, neurólogo, psiquiatra, terapeuta del lenguaje y otros profesionales expertos).

Al final, el médico observa los resultados de las pruebas de cada profesional, las combina con los antecedentes de desarrollo del niño y los síntomas actuales, y genera un diagnóstico.

¿Existen tratamientos?

El tratamiento ideal del AS coordina terapias que abordan sus tres síntomas principales:

  • Malas habilidades de comunicación.
  • Capacitación sobre habilidades sociales: es una forma de terapia grupal que enseña a los niños con AS las habilidades que necesitan para interactuar más exitosamente con otros. Los niños con AS pueden ser capaces de aprender reglas no escritas de la socialización y la comunicación cuando se les enseña de una forma explícita y memorial.
  • Terapia especializada del habla/lenguaje:  es un tipo de terapia que ayuda a los niños que tienen problemas con la pragmática del lenguaje y el intercambio de la conversación normal. Los niños con AS pueden aprender a hablar a un ritmo más natural, así como a utilizar e interpretar los gestos, contacto visual, tono de voz, humor y sarcasmo.
  • Rutinas obsesivas o repetitivas.
  • Terapia cognitivo conductual: es una terapia que abarca diversas técnicas encaminadas a reducir los problemas de comportamiento, tales como la interrupción, berrinches, arrebatos de rabia..., a manejar sus emociones para hacer frente a la ansiedad y a disminuir sus intereses obsesivos y rutinas repetitivas.
  • Torpeza física.
  • Terapia ocupacional: es una terapia física que facilita y mejora el desempeño en las actividades diarias (auto mantenimiento, trabajo, estudio, deportes, etc.) de los niños con problemas de integración sensorial o mala coordinación motora.
  • Y además…
  • Medicamentos, para enfermedades coexistentes como depresión y ansiedad.
  • Capacitación y apoyo para padres, para enseñarles las técnicas de comportamiento que pueden utilizar en casa.