Atención médica sin papeleos ni letra pequeña
  1. Home
  2. Contenidos de salud
  3. Síntomas, Tratamiento y Prevención del Glaucoma

Síntomas, Tratamiento y Prevención del Glaucoma

Regístrate y recibe un mes de servicios ilimitados gratuitos en Savia
Videoconsulta 24 horas
Chat médico 24 horas
Evaluador de síntomas
Regístrate ahora gratis

¿Has oído hablar alguna vez de la “ceguera silenciosa”? ¿Sabes lo qué es? Se le llama coloquialmente así a la enfermedad del glaucoma y la importancia de conocer su existencia radica en que es básica la prevención de cara a su aparición. ¡Vigila y revisa periódicamente tu presión intraocular!
El glaucoma no tiene un tratamiento curativo definitivo. Se puede evitar la evolución natural a la ceguera manteniendo una presión intraocular lo suficientemente baja.

Qué es

El glaucoma es una enfermedad óptica grave caracterizada por una afectación del nervio óptico y defectos en el campo visual, generalmente progresiva. Se presenta de diferentes formas:

  • Glaucoma de ángulo cerrado: se produce una elevación brusca de la presión intraocular. La sintomatología se caracterizará por la aparición de un dolor ocular intenso (en clavo), ojo rojo, dilatación pupilar fija (midriasis), córnea opacificada y síntomas vegetativos (náuseas y vómitos) con dolores de cabeza. Se trata de una urgencia médica, y es una patología rara.
  • Glaucoma crónico simple o de ángulo abierto: es el más frecuente y una de las primeras causas de ceguera en el mundo desarrollado. Su prevalencia suele estimarse entre el 1%-1’5%. Es asintomático y produce una pérdida de campo visual periférico que el paciente no percibe. sólo en estadios avanzados hay afectación de la visión central en la retina y por tanto déficit de agudeza visual.
  • Glaucoma congénito primario de ángulo abierto: está presente al nacimiento en el 25% de los casos, en el 80% antes del año de edad. Dos de cada tres de los niños afectados son varones. Se trata de una patología ocular rara en la edad pediátrica pero que puede ser extremadamente grave. Supone el 5-18% de las cegueras infantiles.

En los niños, un aumento del tamaño del globo ocular (buftalmos) y una córnea aumentada de tamaño (megalocórnea) pueden ser signos de existencia de glaucoma. En este caso, esta córnea además presentará un aspecto turbio, existirá lagrimeo y el niño presentará fotofobia (molestias al mirar directamente a la luz).

Causas

  • Demográficas: aumenta con la edad (a partir de los 60 años de edad, se presenta siete veces más), en la raza negra y el sexo masculino.
  • Genéticos: herencia multifactorial, aumenta el riesgo entre familiares de primer grado.
  • Enfermedades sistémicas: mayor prevalencia en enfermos diabéticos.
  • Oculares: el aumento de la presión intraocular es factor de riesgo para la aparición de daño glaucomatoso, aunque el efecto de ésta en la generación de la lesión del nervio óptico en la actualidad todavía no es del todo bien conocido. Este es el único factor de riesgo sobre el que podemos implementar actividades preventivas.

Diagnóstico

Se necesitan instrumentos ópticos especiales para el examen del ojo. No obstante, pese a que un enfermo determinado pueda precisar una atención ocular especializada, la evaluación inicial de los síntomas oculares está al alcance de todos los médicos y la valoración de la agudeza visual, pupilas, movimientos oculares, campos visuales y fondo de ojo forma parte de toda exploración física completa.

  • Tonometría: mide la tensión ocular. No existe una cifra exacta de PIO que separe a los individuos afectos de glaucoma de los sanos. El valor medio se sitúa en los 15.5 mmHg; se considera normal hasta 20 mmHg, sospechoso de glaucoma entre 20-24h mmHg y patológico igual o superior a 25 mmHg. Asimetrías en el valor de la PIO entre ambos ojos mayores a 5 mmHg también deben ser sospechosas de glaucoma.
  • Oftalmoscopia: se conoce como “fondo de ojo” al área interna del ojo que se puede observar por medio de la oftalmoscopia, incluyendo la retina, sus vasos sanguíneos y el nervio óptico. El examen de fondo de ojo puede realizarse sin dilatación para una primera observación de las estructuras del polo posterior del ojo (papila y mácula) pero requiere de una dilatación de la pupila para poder explorar con comodidad toda la extensión de la retina. Al dirigir una luz a través de la pupila, y traspasar ésta todos los medios transparentes anteriores del ojo, se observa un reflejo rojizo que normalmente la llena de manera casi uniforme. La presencia de un reflejo rojo normal indica que no existen opacidades en el camino de la luz, y que la retina, al menos en su porción posterior, no está desprendida.
  • Campo visual (campimetría): explora la sensibilidad retiniana en cada punto del campo visual. Es necesario realizarlo para el diagnóstico e imprescindible en el seguimiento evolutivo de la enfermedad. Los hallazgos campimétricos que se presentan en el glaucoma son: estrechamiento del campo visual periférico (“visión de túnel”), agrandamiento de la mancha ciega y áreas arqueadas de déficit de visión alrededor de la mancha ciega (escotomas arqueados). Podemos afirmar que la enfermedad está bien tratada cuando no hay progresión del defecto campimétrico.

Tratamiento y pronóstico

El glaucoma no tiene un tratamiento curativo definitivo. Se puede evitar la evolución natural a la ceguera manteniendo una presión intraocular lo suficientemente baja (en general, por debajo de 20mmHg) para que no progrese la lesión del nervio óptico. El tratamiento debe mantenerse a lo largo de los años.

El tratamiento quirúrgico puede consistir en la denominada trabeculoplastia, en la que se realizan impactos con láser de argón en el trabeculum (estructura por donde drena el humor acuoso) y es prácticamente inocua, o en la denominada trabeculotomía, en la que se crea una nueva vía de salida artificial del humor acuoso a través del trabeculum. Con los años puede volver a cerrarse, lo que supondrá tener que recurrir nuevamente a la instauración de tratamiento médico o nuevamente quirúrgico.

En el caso del glaucoma de ángulo cerrado, las medidas terapéuticas irán encaminadas a intentar reducir farmacológicamente la presión intraocular, a intentar reducir el volumen intraocular de humor acuoso y, finalmente, a revertir la dilatación pupilar. Se deberá dirigir al paciente al especialista en oftalmología para el tratamiento definitivo, que consiste en la práctica de una intervención quirúrgica llamada iridotomía, mediante láser, si la inflamación ocular lo permite. De lo contrario, sería la técnica convencional quirúrgica urgente (se practica una ventana en el iris que permite el paso del humor acuoso acumulado a su través). Se deberá practicar una iridotomía preventiva (profiláctica) en el otro ojo.

Si el diagnóstico y tratamiento precoces son importantes en todas las formas de glaucoma, en el caso del niño son fundamentales para evitar secuelas irreversibles.