1. Home
  2. Contenidos de salud
  3. Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?
Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?
Atención presencial cuando la necesites
Videoconsulta para resolver tus dudas
Un médico te llama en menos de una hora
Chat médico 24 horas los 365 días del año
Regístrate

¿Alguna vez te has girado bruscamente y has notado un dolor agudo en alguno de los laterales de la rodilla? Pues podría tratarse de un pequeño pinzamiento meniscal.
Una vez tengamos la confirmación diagnóstica de la rodilla debemos pensar en el tratamiento más indicado según los hallazgos de la resonancia

Sobre la rodilla…

Sabemos que la rodilla es una articulación compleja dotada de importantes estructuras ligamentosas que le confieren estabilidad y de dos estructuras cartilaginosas amortiguadoras llamadas meniscos:  menisco medial o interno y menisco lateral o externo. La articulación de la rodilla está compuesta por tres huesos: fémur, tibia y rótula.

La rodilla es una articulación cuyo movimiento principal es la flexo-extensión, pero de manera accesoria posee también un movimiento de rotación que solo aparece cuando la rodilla está flexionada.

Los meniscos son unos discos de tejido cartilaginoso con forma de media luna ubicados dentro de la articulación de la rodilla, entre el fémur y la tibia. El menisco medial se encuentra en la cara interna y el lateral en la cara externa de la articulación. ¿Sabías que el menisco absorbe el 40% de la carga que soporta la articulación?

Lesiones meniscales

Las lesiones meniscales son muy comunes, siendo más frecuentes en varones que en mujeres (ocho veces más frecuente en varones que en mujeres). La mayoría de los pacientes son deportistas jóvenes entre 18 y 45 años y más de la mitad, jugadores de futbol.

El mecanismo lesional más característico es aquel provocado por una pequeña flexión y rotación de la rodilla estando el pie fijo en el suelo. Es decir, un giro de la rodilla estando ésta un poco flexionada. Se lesiona con más frecuencia el menisco interno que el externo. La lesión meniscal puede asociarse a otras lesiones de rodilla en una tercera parte de los casos (sobre todo las que afectan al ligamento cruzado anterior). Hablamos de lesiones complejas de rodilla para referirnos a aquellas que implican a diferentes estructuras. Voy a mencionarte alguna que, seguro, has oído alguna vez:

  • Tríada de O´Donoghue: se la conoce como triada desgraciada por tratarse de una lesión importante de la rodilla que puede poner en peligro la vida profesional de un deportista. Implica la lesión de tres estructuras: la rotura del ligamento cruzado anterior, el menisco interno y el ligamento lateral interno. Supone tratamiento quirúrgico ineludiblemente y un tiempo prolongado de recuperación.
  • Pentada desgraciada: aún más grave que la anterior dado que consiste en la lesión del ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los dos meniscos.

Por tanto, si tan sólo te has roto el menisco debes considerarte afortunado.

¿Cómo se clasifican las lesiones meniscales?

Las lesiones meniscales se clasifican en función del trazo de la lesión o en función de la ubicación de la lesión dentro del menisco. Así, podemos encontrar: desgarros longitudinales (los más frecuentes), rotura en asa de cubo (afecta a todo el borde interno meniscal), desgarros en pico de loro o en raqueta, roturas transversales u horizontales, desinserciones periféricas y quistes meniscales (más frecuentes en el menisco externo).

¿Cómo se llega al diagnóstico de una lesión meniscal?

Es fundamental estar atentos a la información facilitada por el paciente en cuanto a la descripción del mecanismo lesional y los síntomas que notó inmediatamente después.

Si has pasado por ello recordarás que, tras la rotación en semiflexión, aparece un dolor en la interlínea de la rodilla (interna o externa) junto con una impotencia funcional que nos dificulta cargar sobre ella. Es posible que tengamos, incluso, la rodilla bloqueada en semiflexión sin posibilidad de extenderla.

Debemos realizar una exploración integral de la rodilla donde comprobaremos si existe líquido intraarticular, si la rodilla está estable y si existe bloqueo articular.

Mención aparte tienen las maniobras específicas de exploración meniscal cuya positividad nos ayudará en el diagnóstico, pero no serán concluyentes. Mencionaremos el signo de McMurray, realizado en todas las exploraciones de rodilla. Desencadena dolor y posible chasquido en la interlínea articular afectada al forzar la extensión-rotación de la rodilla desde la flexión.

Normalmente, en urgencias realizamos una radiografía para descartar una lesión ósea cuando además ha habido una contusión directa pero los meniscos no pueden visualizarse en una radiografía por lo que, cuando la sospecha de la lesión meniscal es alta, solicitaremos una resonancia magnética por ser la prueba prínceps para el estudio de las estructuras no óseas de la rodilla. Es importante que sepas que la resonancia no se realiza en urgencias, se hace de forma programada.

Tratamiento

Una vez tengamos la confirmación diagnóstica debemos pensar en el tratamiento más indicado según los hallazgos de la resonancia. Existen diferentes alternativas terapéuticas a largo plazo, pero normalmente en fase aguda se realiza un tratamiento sintomático con un vendaje, antiinflamatorio vía oral y deambulación en descarga (con muletas). No olvidemos que, en muchas ocasiones, el menisco sólo sufre una inflamación aguda reversible (llamada meniscitis) por el traumatismo. En este caso, la resonancia será negativa y tan sólo precisaremos tratamiento de la fase aguda.

En función de la lesión hallada en la resonancia las alterativas terapéuticas podrían ser:

  • Rehabilitación si la lesión meniscal es poco relevante o en una persona poco deportista.
  • Infiltración local si la lesión es superficial.
  • Artroscopia para revisión de la articulación y reparación meniscal (si el menisco está roto). Dicha reparación puede ser una sutura del menisco (cuando la lesión es periférica) o una resección del fragmento (meniscectomía parcial).

Actualmente, la tendencia quirúrgica es conservadora. A pesar de que la resección meniscal soluciona la fractura, a largo plazo puede conllevar un proceso artrósico de ese compartimento de la rodilla. La resección completa del menisco (actualmente casi en desuso excepto en lesiones amplias) puede multiplicar la carga articular del compartimento hasta un 700% ocasionando daños secundarios en el cartílago articular. Tras la cirugía siempre se indicará un tratamiento rehabilitador hasta la total recuperación, siendo posible la reincorporación laboral a las pocas semanas.

Si has llegado hasta aquí te habrá quedado claro que debemos evitar las rotaciones bruscas de rodilla. Por favor, ten cuidado al levantarte de la silla.

Artículos relacionados Ver todos
De Qué Avisan los Vértigos Cervicales
Artículo especializado
De Qué Avisan los Vértigos Cervicales
¿Por qué al hablar de vértigos especificamos que son cervicales? ¿Existen otros tipos de vértigo? ¿En qué casos el dolor cervical se acompaña de sensación de mareo e inestabilidad? El vértigo cervical cursa con síntomas vertiginosos (inestabilidad, náuseas y vómitos) acompañados de sintomatología cervical (en la mayoría de casos por una contractura muscular importante que dificulta el aporte vascular a la zona del oído). La causa más relevante de vértigo cervical es el estrés y su tratamiento, como veremos, debe considerar los síntomas del vértigo y los de la contractura cervical. Una vez conseguida la curación debemos realizar ejercicios posturales a diario para tonificar el músculo y evitar recaídas. En caso de sufrir vértigo cervical es importante iniciar el tratamiento cuando los síntomas empiecen a florecer, pues será más fácil controlarlos. ¿Por qué un vértigo puede ser cervical? El vértigo es una sensación repentina de rotación externa, inestabilidad y desequilibrio que puede acompañarse de sensación nauseosa e incluso vómitos. La duración del cuadro es variable, sin embargo, es una situación muy invalidante para la persona que lo sufre. ¿Qué otros síntomas puedo encontrarme en el vértigo de origen cervical? En general tendremos dolor en la columna cervical junto con hipersensibilidad y contractura muscular en los trapecios . Puede existir dolor selectivo en la región occipital con movilidad disminuida y dolorosa en todo el rango de movimiento y acompañado de sensación de inestabilidad. Este cuadro debe hacernos sospechar de un vértigo cervical. ¿PENSABAS QUE EL VÉRTIGO SÓLO PODÍA TENER ORIGEN AUDITIVO? Ni mucho menos. Una contractura cervical importante puede comprometer el flujo sanguíneo cerebral y ocasionar un cuadro vertiginoso . En realidad, existen dos tipos de vértigo: uno de origen periférico, donde el oído interno es el principal responsable como regulador del equilibrio, y el otro de origen central, donde el cerebro el responsable. Y ¿por qué una contractura cervical puede ocasionar una sensación vertiginosa? Por conflicto vascular, es decir, ante una contractura importante el aporte vascular hacia el oído puede verse comprometido y ello origina la inestabilidad ante determinados movimientos. Causas Ante la aparición de un vértigo las primeras causas a descartar serían un problema de oído (tapón de cera, infección, otolitos, neurinoma del nervio acústico) , o un problema cervical (cervicoartrosis, contractura cervical, sobrecarga muscular…). Cuando el posible origen del vértigo se focaliza en la columna cervical debemos hacer hincapié en la exploración de la misma. Debemos palpar la columna cervical ósea, así como la musculatura paravertebral. Es importante solicitar al paciente que realice todos los movimientos cervicales necesarios para explorar esta zona (flexión y extensión, lateralización y rotación). Con mucha probabilidad detectaremos movimientos dolorosos que nos sugerirán el origen preciso del dolor. Es frecuente encontrarnos con una musculatura paravertebral dolorosa o hipersensible a la palpación por tener un tono muscular aumentado. Observaremos que cuando el paciente gira la cabeza nota aumento de su sensación de inestabilidad. Al interrogar al paciente es frecuente que nos confiese una situación de estrés en la esfera personal o laboral , aunque, en muchas ocasiones, se dan ambas situaciones a la vez. ¿Qué aconsejamos en estas situaciones? En fase aguda es importante el tratamiento médico de los síntomas . Posteriormente, debemos abordar las posibles causas y evitar posibles recaídas. Ante todo, debemos tratar el cuadro vertiginoso, tanto la sensación de inestabilidad como los posibles síntomas acompañantes (nauseas o vómitos). Cuando el cuadro vertiginoso comienza a remitir debemos abordar el cuadro cervical según nuestra exploración. Puede ser necesario el uso puntual de un collarín cervical y el tratamiento mediante antiinflamatorios y relajantes musculares. La aplicación de calor local será muy beneficiosa en esta etapa. Cuando los síntomas agudos (vértigo y cervicalgia) comienzan a remitir es cuando recomendamos un tratamiento rehabilitador de columna cervical para mejorar el tono muscular y erradicar los síntomas en su totalidad. ¿Existe alguna terapia alternativa? Desde luego que sí, tengo que mencionártelas, a pesar de no formar parte de la medicina tradicional. Podríamos considerar la acupuntura, la homeopatía y la osteopatía . Las manipulaciones osteopáticas en la zona cervicodorsal y la relajación de la musculatura cervical colaborarán en la mejoría de los síntomas, aunque bajo ningún concepto debemos dejarnos manipular si no se trata de un profesional. ¿Conoces la maniobra de Epley? Se utiliza para el tratamiento del vértigo de origen auditivo y consiste en la manipulación mediante unas maniobras de reposicionamiento de oído interno . Es llevada a cabo normalmente por los otorrinolaringólogos. Su tasa de éxito es alta pero también la de recaídas en menos de un año. Durante la manipulación se desencadenan síntomas vertiginosos que pueden llevar al cese de la prueba por malestar del paciente. ¿Podemos hacer algo para prevenir episodios futuros? ?Es importante potenciar la musculatura paracervical mediante ejercicios de tonificación . Pero también debemos evitar posturas mantenidas durante un tiempo prolongado.
Cómo se Trata la Trocanteritis
Artículo especializado
Cómo se Trata la Trocanteritis
Es una de las causas más frecuentes de dolor de cadera , pero ¿habías oído hablar alguna vez de la trocanteritis (también llamada bursitis trocanterea o síndrome del trocánter mayor)? Se trata de una inflamación local en la cara externa de la cadera, concretamente en un área anatómica del fémur llamada trocánter donde hay una bursa (bolsa con líquido sinovial, que actúa a modo de cojín alrededor de una articulación entre huesos, tendones y/o músculos. A quién suele afectar Se da mucho más frecuentemente en mujeres (tres veces más que en hombres) aunque también es muy común en corredores de fondo y ciclistas por sobrecarga mecánica, y en porteros de fútbol por caídas repetidas hacia el mismo lado. Aunque puede presentarse a cualquier edad, predomina entre los 40 y los 60 años y es más frecuente en personas obesas. Síntomas Típicamente suele debutar con un dolor en la cara externa o lateral de la cadera , que aumenta con los movimientos de rotación y separación de las piernas. Se detecta aumento del dolor al sentarse o subir escaleras y durante la noche al acostarse sobre el lado afectado.  Es muy frecuente la irradiación del dolor hacia la rodilla, por la cara externa del muslo, por lo que puede confundirse fácilmente con otras patologías como una ciática. Diagnóstico El diagnóstico es fundamentalmente clínico (guiándonos por los síntomas que manifiesta el paciente). Sin embargo, es preciso realizar una exploración exhaustiva donde evidenciamos si existe dolor a la palpación selectiva de la región externa de la cadera (trocánter) y observamos aumento de dolor con el movimiento (al flexionar y rotar hacia afuera la cadera). Los dolores de la trocanteritis se caracterizan por no permitir al paciente dormir de costado (apoyado sobre esa cadera), lo que obliga a buscar una postura antidolorosa, dando como resultado un sueño intranquilo. También suelen presentarse molestias al subir escaleras, comenzar a andar después de estar sentado o tras una actividad deportiva. ¿Has tenido alguna vez unos síntomas parecidos? Entonces sabrás que es un dolor bastante invalidante pues limita las actividades de la vida diaria tan básicas como tumbarse de lado sobre la cadera, caminar, cruzar las piernas, sentarse sobre una superficie dura o conducir. ¿Es necesaria alguna prueba diagnóstica para llegar al tratamiento? En principio, una buena exploración tras escuchar con atención los síntomas que manifiesta el paciente puede ser suficiente para llegar al diagnóstico. Sin embargo, solemos recurrir a las pruebas complementarias para descartar una posible causa desencadenante como puede ser una calcificación en dicha zona. Una radiografía, si bien es cierto que, en muchas ocasiones, no nos aporta información relevante, en otras sí nos permite visualizar, por ejemplo, la presencia de una calcificación peritrocantérea. En cuanto a la ecografía , podemos estudiar las partes blandas pudiendo valorar si existe líquido o derrame en forma de bursitis trocantérea. Una resonancia magnética nuclear nos permite visualizar con más detalle la bursa y la inserción del grupo muscular que se inserta en esta región anatómica. No obstante, antes de etiquetar este dolor en la cadera debemos descartar otras entidades médicas . Hemos de considerar que no todos los dolores de la cara externa de la cadera son debidos a una trocanteritis. De entre otras posibles causas podríamos citar una tendinitis, un dolor de ciática, una sacroileítis, un dolor artrósico… Se debe pensar en todas estas posibles causas. Tratamiento El tratamiento va a depender del grado de afectación y del tiempo y la forma de evolución . Así, en dolores incipientes y leves puede ser suficiente la aplicación de frío local, el reposo relativo y la toma de algún analgésico o antiinflamatorio en fase aguda. Sin embargo, en dolores más invalidantes o de instauración brusca se puede requerir una infiltración local e, incluso, un tratamiento rehabilitador específico (onda corta, aparatos de infrarrojos o magnetoterapia). Consejos en caso de dolor debido a una luxación Evitar dormir del lado del dolor (la presión continuada sobre la prominencia ósea de la cadera va a empeorar nuestro dolor). Aplicar frío local Tomar un tratamiento sintomático para el dolor (analgésico o antiinflamatorio). Si no mejoramos, en dos o tres días es conveniente acudir a visita médica. No olvidemos que es muy posible la reaparición de síntomas en forma de varios episodios de dolor al año. En este caso, y tras agotar otros recursos terapéuticos, puede contemplarse la posibilidad de cirugía con la finalidad de revisar la zona de dolor y realizar una limpieza quirúrgica. Sería el último eslabón terapéutico. En función de la gravedad, siempre hay un tratamiento indicado . No hay que desanimarse, pues  existe un gran arsenal de tratamientos para el abordaje de la trocanteritis.
Qué Es una Tendinopatía
Artículo especializado
Qué Es una Tendinopatía
¿Qué es un tendón y para qué sirve? Ante todo, vamos a recordar que un tendón es un haz de fibras de tejido conjuntivo semielástico que une el músculo al hueso . Más claramente, es como una goma elástica que confiere al músculo la capacidad de extenderse. ¿Y qué pasa si esta goma se inflama por cualquier motivo? Hablaríamos de una tendinitis, que es un tipo de tendinopatía. ¿Tendinitis o tendinopatía? Para ser puristas no. La tendinitis es una inflamación del trayecto tendinoso que produce dolor, incapacidad funcional e incluso crepitación. En cambio, deberíamos utilizar el término tendinopatía para hacer referencia a cualquier afectación del tendón, sea o no tendinitis . Entonces, ¿existen otras lesiones en el tendón diferentes a la tendinitis?  Por supuesto que sí: ruptura parcial o total del tendón, calcificación intratendinosa, desinserción tendinosa y tendinosis (degeneración de las fibras que componen el tendón, normalmente como consecuencia de la edad). Ahora ya tenemos claro que una tendinitis es un tipo de tendinopatía . Por ello, ante una afectación del tendón, si no tenemos la certeza de que se trate de una inflamación o tendinitis, debemos usar el término de tendinopatía. ¿Cuál es el principal síntoma que debe hacernos pensar en una tendinopatía? El dolor intenso al realizar algún movimiento en el que se vea involucrado ese tendón y, por extensión, la incapacidad funcional de la zona. Un dolor en el tendón puede ser debido a una simple posición forzada al dormir cuya evolución va a ser buena a las pocas horas. Sin embargo, puede debutar así un problema de tendón, de un día para otro y sin ningún traumatismo desencadenante. Tengo que decirte que, cuando esto ocurre, es porque el tendón hace tiempo que sufre alguna patología. ¿Por qué se originan las tendinopatías? Las tendinopatías pueden ser causadas por factores muy diferentes . Estos son los más relevantes: Sobrecarga tendinosa : es frecuente en el ámbito laboral pero no olvidemos que también utilizamos el tendón cuando realizamos actividad deportiva o cuando jugamos con nuestros hijos, por ejemplo. Microtraumatismos repetitivos : una simple calcificación puede ser la causante de un dolor insoportable en una articulación (muy frecuente en el hombro). Sería el equivalente a un cálculo renal, pero, en nuestro caso, el depósito de calcio u otro material sería en el espesor del tendón. Degeneración fisiológica : por desgaste. Alteraciones anatómicas : es posible que los espacios por lo que discurren los tendones se vean comprometidos por deformidades óseas que conlleven a desequilibrios biomecánicos. ¿Qué hacer en caso de sospechar una tendinopatía?  Debemos acudir a visita médica . Tanto el traumatólogo como el reumatólogo pueden abordar esta patología al inicio. Cuando los recursos médicos se agotan y debe recurrirse a la cirugía es el traumatólogo quién la realiza. ¿Cómo se confirma el diagnóstico? En la mayoría de los casos los síntomas que manifiesta el paciente son decisorios. Debemos confirmar el diagnóstico mediante una exploración física exhaustiva y, muy probablemente, mediante una prueba complementaria . ¿Qué pruebas son necesarias? Normalmente la primera prueba que se realiza ante un dolor en una articulación es una radiografía para ver la calidad ósea y descartar la posible presencia de una calcificación, por ejemplo. Pero no olvidemos que los tendones son radiotransparentes por lo que no nos va a ser posible estudiar su trayecto en una radiografía. Si realmente la sospecha de lesión tendinosa es alta vamos a precisar la realización de una ecografía o una resonancia magnética nuclear para llegar al diagnóstico definitivo. Tratamiento Una vez se llegue al diagnóstico de certeza tenemos que abordar el tratamiento más indicado para cada caso. La batería de tratamientos utilizada es muy amplia. Voy a tratar de darte una pincelada al respecto. En fase aguda se opta por la inmovilización temporal de la articulación afecta, la aplicación de hielo local y el tratamiento mediante antiinflamatorios vía oral.   En fase subaguda puede realizarse tratamiento rehabilitador o fisioterapia . Cuando el proceso se cronifica se recurren a otras alternativas terapéuticas como la infiltración local de corticoides (en ocasiones es preciso realizar más de una infiltración), la infiltración de plasma rico en factores de crecimiento (PRFC) y la artroscopia (que permite la visualización y reparación del tendón dañado). PLASMA RICO EN FACTORES DE CRECIMIENTO, EN QUÉ CONSISTE Por su importancia en la actualidad, vamos a hacer especial hincapié en el tratamiento mediante PRFC (Plasma Rico en Factores de Crecimiento). Se obtiene a partir de una extracción de sangre de la propia persona en la que se separan sus componentes en dos: Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y Plasma Pobre en Plaquetas (PPP). Del primero se obtiene un gel de proteínas rico en plaquetas que se inyecta en el lugar afectado . Es, pues, un producto autólogo (obtenido del propio paciente) y, por tanto, bioseguro. Induce la liberación de factores de crecimiento plaquetarios con propiedades biológicas que favorecen la regeneración de los tejidos.  Es una de las opciones terapéuticas en pacientes con procesos artrósico-degenerativos, aunque, como el resto de tratamientos, no todos los pacientes tratados obtienen el beneficio esperado. Los objetivos que persigue son el alivio del dolor y el mantenimiento de su capacidad funcional. Finalmente, cuando se ha controlado el dolor, se recomienda ejercicio terapéutico (ejercicios musculares isométricos e isotónicos moderados) para fortalecer el tendón. Se intenta la reincorporación del paciente a su actividad cotidiana de manera progresiva para recuperar la calidad de vida anterior. Consejos para prevenir Realiza un calentamiento previo al inicio de la actividad deportiva, así como estiramientos musculares antes y después de la misma. Evita realizar movimientos repetitivos (establece periodos de descanso entre ellos). Aplica frío local tras la práctica deportiva. Aborda el dolor incipiente antes de que se desencadene la tendinopatía.
Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?
Artículo especializado
Rotura de Menisco, ¿Cómo la Tratamos?
¿Alguna vez te has girado bruscamente y has notado un dolor agudo en alguno de los laterales de la rodilla? Pues podría tratarse de un pequeño pinzamiento meniscal. Sobre la rodilla… Sabemos que la rodilla es una articulación compleja dotada de importantes estructuras ligamentosas que le confieren estabilidad y de dos estructuras cartilaginosas amortiguadoras llamadas meniscos:   menisco medial o interno y menisco lateral o externo . La articulación de la rodilla está compuesta por tres huesos: fémur, tibia y rótula. La rodilla es una articulación cuyo movimiento principal es la flexo-extensión, pero de manera accesoria posee también un movimiento de rotación que solo aparece cuando la rodilla está flexionada. Los meniscos son unos discos de tejido cartilaginoso con forma de media luna ubicados dentro de la articulación de la rodilla, entre el fémur y la tibia. El menisco medial se encuentra en la cara interna y el lateral en la cara externa de la articulación. ¿Sabías que el menisco absorbe el 40% de la carga que soporta la articulación? Lesiones meniscales Las lesiones meniscales son muy comunes, siendo más frecuentes en varones que en mujeres (ocho veces más frecuente en varones que en mujeres). La mayoría de los pacientes son deportistas jóvenes entre 18 y 45 años y más de la mitad, jugadores de futbol. El mecanismo lesional más característico es aquel provocado por una pequeña flexión y rotación de la rodilla estando el pie fijo en el suelo. Es decir, un giro de la rodilla estando ésta un poco flexionada. Se lesiona con más frecuencia el menisco interno que el externo. La lesión meniscal puede asociarse a otras lesiones de rodilla en una tercera parte de los casos (sobre todo las que afectan al ligamento cruzado anterior). Hablamos de lesiones complejas de rodilla para referirnos a aquellas que implican a diferentes estructuras. Voy a mencionarte alguna que, seguro, has oído alguna vez: Tríada de O´Donoghue: se la conoce como triada desgraciada por tratarse de una lesión importante de la rodilla que puede poner en peligro la vida profesional de un deportista. Implica la lesión de tres estructuras: la rotura del ligamento cruzado anterior, el menisco interno y el ligamento lateral interno. Supone tratamiento quirúrgico ineludiblemente y un tiempo prolongado de recuperación. Pentada desgraciada : aún más grave que la anterior dado que consiste en la lesión del ligamento cruzado anterior, el ligamento lateral interno, el ligamento lateral externo y los dos meniscos. Por tanto, si tan sólo te has roto el menisco debes considerarte afortunado. ¿Cómo se clasifican las lesiones meniscales? Las lesiones meniscales se clasifican en función del trazo de la lesión o en función de la ubicación de la lesión dentro del menisco. Así, podemos encontrar: desgarros longitudinales (los más frecuentes), rotura en asa de cubo (afecta a todo el borde interno meniscal), desgarros en pico de loro o en raqueta, roturas transversales u horizontales, desinserciones periféricas y quistes meniscales (más frecuentes en el menisco externo). ¿Cómo se llega al diagnóstico de una lesión meniscal? Es fundamental estar atentos a la información facilitada por el paciente en cuanto a la descripción del mecanismo lesional y los síntomas que notó inmediatamente después. Si has pasado por ello recordarás que, tras la rotación en semiflexión, aparece un dolor en la interlínea de la rodilla (interna o externa) junto con una impotencia funcional que nos dificulta cargar sobre ella. Es posible que tengamos, incluso, la rodilla bloqueada en semiflexión sin posibilidad de extenderla. Debemos realizar una exploración integral de la rodilla donde comprobaremos si existe líquido intraarticular, si la rodilla está estable y si existe bloqueo articular. Mención aparte tienen las maniobras específicas de exploración meniscal cuya positividad nos ayudará en el diagnóstico, pero no serán concluyentes. Mencionaremos el signo de McMurray, realizado en todas las exploraciones de rodilla. Desencadena dolor y posible chasquido en la interlínea articular afectada al forzar la extensión-rotación de la rodilla desde la flexión. Normalmente, en urgencias realizamos una radiografía para descartar una lesión ósea cuando además ha habido una contusión directa pero los meniscos no pueden visualizarse en una radiografía por lo que, cuando la sospecha de la lesión meniscal es alta, solicitaremos una resonancia magnética por ser la prueba prínceps para el estudio de las estructuras no óseas de la rodilla. Es importante que sepas que la resonancia no se realiza en urgencias, se hace de forma programada. Tratamiento Una vez tengamos la confirmación diagnóstica debemos pensar en el tratamiento más indicado según los hallazgos de la resonancia. Existen diferentes alternativas terapéuticas a largo plazo, pero normalmente en fase aguda se realiza un tratamiento sintomático con un vendaje , antiinflamatorio vía oral y deambulación en descarga (con muletas). No olvidemos que, en muchas ocasiones, el menisco sólo sufre una inflamación aguda reversible (llamada meniscitis) por el traumatismo. En este caso, la resonancia será negativa y tan sólo precisaremos tratamiento de la fase aguda. En función de la lesión hallada en la resonancia las alterativas terapéuticas podrían ser: Rehabilitación si la lesión meniscal es poco relevante o en una persona poco deportista. Infiltración local si la lesión es superficial. Artroscopia para revisión de la articulación y reparación meniscal (si el menisco está roto). Dicha reparación puede ser una sutura del menisco (cuando la lesión es periférica) o una resección del fragmento (meniscectomía parcial). Actualmente, la tendencia quirúrgica es conservadora. A pesar de que la resección meniscal soluciona la fractura, a largo plazo puede conllevar un proceso artrósico de ese compartimento de la rodilla. La resección completa del menisco (actualmente casi en desuso excepto en lesiones amplias) puede multiplicar la carga articular del compartimento hasta un 700% ocasionando daños secundarios en el cartílago articular. Tras la cirugía siempre se indicará un tratamiento rehabilitador hasta la total recuperación, siendo posible la reincorporación laboral a las pocas semanas. Si has llegado hasta aquí te habrá quedado claro que debemos evitar las rotaciones bruscas de rodilla. Por favor, ten cuidado al levantarte de la silla.
Procesos y Fases de la Rotura de Ligamentos
Artículo especializado
Procesos y Fases de la Rotura de Ligamentos
No se puede hablar de rotura de ligamentos sin hacerlo de esguince, una de las lesiones más frecuentes, que afecta sobre todo a los tobillos, los pies, las rodillas y las muñecas. Sin embargo, también los vemos en la columna cervical, hombro, codo y cadera.  Porque… ¿es lo mismo rotura parcial que esguince grado II?, ¿y rotura completa que esguince grado III? Ahora saldremos de dudas. El ligamento es una estructura semielástica formada por fibras de tejido conectivo que unen dos articulaciones y les confiere estabilidad y movimiento. La lesión más frecuente que puede sufrir un ligamento es, con diferencia, un esguince. En la mujer el más común es el de tobillo y en el hombre el de rodilla. La torcedura o entorsis durante la práctica de actividad deportiva (futbol y básquet los más comunes) es el mecanismo más frecuente de lesión, pero también al bajar las escaleras, en un bordillo, en un socavón. En ocasiones, la torcedura conlleva a la caída al suelo y, por tanto, a una contusión ósea directa sobre la zona. Según la fuerza de torsión, distensión o giro de la articulación la lesión provocada puede alcanzar diferentes grados de gravedad. En general, si se oye un chasquido articular asociado al mecanismo de torsión suele indicar lesión más grave (incluso rotura de ligamentos) pudiendo asociarse a una fractura ósea. Otros síntomas sugerentes de gravedad podrían ser: dolor intenso con impotencia funcional absoluta, inflamación inmediata, aparición de hematoma, deformidad, bloqueo articular o inestabilidad. En definitiva, llamamos esguince de ligamento a la lesión provocada por una distensión brusca en la articulación afecta . Un estiramiento de intensidad superior a la elasticidad propia del ligamento provoca que las fibras del mismo se estiren o elonguen más de lo normal pudiendo llegar incluso a romperse. Tipos Según el grado de distensión o fuerza transmitida al ligamento durante la torcedura podremos encontrarnos un esguince de ligamento grado I o leve (lesión de menos del 5% de fibras del ligamento), un esguince de ligamento grado II o rotura parcial (lesión de menos del 50% de fibras del ligamento) o un esguince de ligamento grado III o rotura completa (lesión del 100% de fibras del ligamento). Si la rotura es completa tendré una inestabilidad en esa articulación. Es importante afinar el diagnóstico y el grado de gravedad pues va a condicionar el tratamiento y el tiempo de recuperación. ¿Qué debo hacer si sufro una torcedura en una articulación? La primera medida, siempre, es aplicar hielo local (no directamente sobre la piel. Se debe interponer un paño para evitar la lesión cutánea del frío directo. Seguidamente hay que acudir a urgencias donde te evaluaremos y te trataremos. Es evidente que se deben valorar todos los ligamentos que componen la articulación (los ligamentos del compartimento interno y externo) así como su estabilidad. No podemos obviar la palpación ósea de dicha zona pues es frecuente encontrarse pequeños arrancamientos óseos en caso de torcedura y distensiones severas. Durante la exploración, podremos apreciar si se trata de un esguince grado I o leve, o bien si existe una lesión de mayor magnitud que pudiera haber roto el ligamento parcial o totalmente. ¿Cómo lo sabemos? Simplemente porque la articulación estará inestable en caso de rotura completa. Solicitaremos, en primer lugar, una radiografía para descartar una lesión ósea asociada a la ligamentosa. Si detectamos una lesión ósea y precisamos continuar el estudio podremos solicitar un TAC. Nuestra valoración de urgencias finaliza con la colocación de un vendaje (que variará en función de la lesión). La llamaremos fase aguda o de inmovilización. En un esguince grado I colocaremos un vendaje simple y funcional, mientras que en una lesión grado II-III precisaremos colocar un vendaje compresivo para tratar la inflamación aguda. Indicaremos una pauta médica y un tratamiento antitrombótico (si se trata de una lesión que precise inmovilización prolongada). Recomendaremos descarga de la articulación mediante muletas (extremidades inferiores) o cabestrillo (extremidades superiores) para disminuir la inflamación aguda. En la siguiente visita de control revaloraremos nuevamente la estabilidad articular. Si sospechamos de una rotura En caso de sospecha de rotura de ligamento continuaremos nuestro estudio mediante la solicitud de una prueba diagnóstica que valore las partes blandas , pudiendo ser una ecografía o una resonancia magnética nuclear (RMN). Ya sabes que los ligamentos no pueden visualizarse en una radiografía. Actualmente se solicita la resonancia por la riqueza de información que nos aporta. Mientras esperamos el resultado de esta prueba seguimos el tratamiento médico según la evolución de la lesión. Una vez tenemos el resultado en la mano, es cuando debemos concretar el tratamiento definitivo.  Si tan sólo se diagnostica una rotura parcial del ligamento la trataremos de forma convencional hasta su curación. Sin embargo, en caso de rotura completa de ligamento (también llamado esguince grado III) vamos a valorar diferentes condicionantes que nos llevará a decidir la mejor opción terapéutica. Qué tener en cuenta a la hora de tratar una rotura completa En la decisión de tratamiento de una rotura completa de ligamento entran en juego muchos factores : edad del paciente, actividad deportiva habitual, actividad habitual, comorbilidades, etc. El tratamiento puede ser ortopédico (con vendaje ya sea compresivo o yeso) o quirúrgico (con intervención quirúrgica), en función del perfil del paciente y los riesgos quirúrgicos que le pueda acarrear. En el caso de un deportista profesional siempre se opta por la opción quirúrgica por tratarse de la opción más rápida de estabilizar y recuperar la lesión. Independientemente del tratamiento realizado, tras un periodo de inmovilización se requerirá, sin duda, un tratamiento rehabilitador-fisioterápico. Será la fase subaguda o de rehabilitación funcional que finalizará con la fase de curación. Tiempo de recuperación En función del grado de lesión, el tiempo de recuperación va a cambiar sustancialmente. Así en un esguince grado I estaremos recuperados en tres o cuatro semanas, mientras que un esguince grado II puede requerir de seis a ocho, y uno de grado III puede prolongarse más de tres meses. En todos los casos se recomienda, sin embargo, un tratamiento rehabilitador para volver a poner la articulación en marcha tras el periodo de inmovilización (cuanto más largo vamos a necesitar más rehabilitación). Antes de pasar por todo esto, ¿puedo prevenirlo de alguna manera? Sé que lo sabes, pero tenemos que insistir: no te olvides de calentar el músculo y las articulaciones antes de iniciar el ejercicio . Facilitará el estiramiento de las fibras durante el mismo y en caso de lesión es posible que evitemos la rotura completa del ligamento. En caso de lesión, no dudes en acudir a urgencias.
Fractura de Estrés, ¿Por Qué Ocurre?
Artículo especializado
Fractura de Estrés, ¿Por Qué Ocurre?
A pesar de su nombre, la fractura de estrés no guarda relación con el estrés emocional. Se trata de una fractura que generalmente afecta al pie , es típica de deportistas, y a menudo pasa desapercibida en la radiografía. ¿Por qué se produce? Esta fractura, descrita por primera vez por un médico prusiano, el Dr. Briethaut, en 1855, es conocida comúnmente con otros apelativos como fractura por fatiga, fractura por sobrecarga , fractura por insuficiencia ósea, fractura del recluta, enfermedad de Deutschländer (cuando se ubica específicamente en el 2º o 3º metatarsiano de pie), etc. En una fractura por estrés, son muchos los posibles factores desencadenantes que pueden entrar en juego: una fuerza repetitiva por sobrecarga mecánica, una densidad ósea disminuida, un hábito tabáquico importante, un error en la técnica de entrenamiento, un calzado inadecuado , un mal apoyo plantar, bajos niveles de vitamina D…. ¿Dónde se produce? Los huesos más comúnmente afectados por una fractura por estrés son el segundo y tercer metatarsianos del pie. Las fracturas por estrés también son comunes en el talón (en el calcáneo), en la pierna (en la tibia o el peroné), y en el pie (en el escafoides tarsiano).  Es una lesión muy frecuente en deportistas. En función del deporte practicado las fracturas de estrés suelen ser más frecuentes en determinadas áreas anatómicas. Por ejemplo, en el jugador de básquet es frecuente la fractura de estrés en el pie mientras que en el corredor es predominantemente en la tibia, el tarso y los metatarsianos. En las gimnastas en las vértebras lumbares, en las bailarinas en la tibia, en saltadores en el quinto metatarsiano, en maratonianos en peroné y un largo etcétera. Las fracturas por estrés constituyen el 2% de todas las lesiones por deporte en los atletas. Tipos de fracturas de estrés Las fracturas de estrés se clasifican en dos grandes grupos: Fracturas por fatiga: por sobrecarga en un hueso sano. Son mucho más frecuentes en deportistas. Fracturas por insuficiencia : por carga normal en un hueso débil (por osteoporosis, por ejemplo). Mucho más frecuentes en mujeres postmenopáusicas. Siempre que se sospecha o evidencia una fractura de estrés y la radiografía no es concluyente solicitamos otras pruebas complementarias para llegar al diagnóstico como pueden ser la tomografía axial computarizada (TAC) o la gammagrafía (si queremos estudiar un hueso presuntamente enfermo). ¿Qué síntomas dan? Los síntomas de una fractura por estrés son muy variados: Dolor mecánico en una zona anatómica. Por ejemplo, en el pie y sólo al apoyar (con el movimiento) Dolor sordo de poca intensidad, pero constante Inflamación espontánea en la parte afecta ¿Cómo se diagnostica? Ante todo, debemos interrogar sobre la forma de aparición del dolor. Asimismo, nos interesa saber los antecedentes médicos . Por ejemplo, una mujer de 60 años y fumadora empedernida con un dolor selectivo en el metatarso tiene muchos números para sufrir una fractura de estrés en uno de sus metatarsianos. Posteriormente, realizaremos una exploración física exhaustiva. Si la sospecha es alta continuaremos el estudio con una radiografía (al menos solicitaremos dos proyecciones diferentes de la zona dolorosa). Aunque no apreciemos ninguna imagen de fractura en la radiografía trataremos al paciente en función de la magnitud de dolor que presente y le citaremos para visitas de control y repetir su radiografía o solicitar otras pruebas ( TAC ). Es frecuentísimo detectar la imagen de fractura en radiografías realizadas unos días después.  Si queremos confirmar la imagen solicitaremos un TAC. Si sospechamos un hueso enfermo solicitaremos una Gammagrafía ósea (consiste en la inyección de un contraste endovenoso radioactivo cuyo marcador se acumula en los huesos en fase de remodelación-reparación ósea). Si no se diagnostica, no se trata, y si no se trata puede ser que el callo óseo formado sea insuficiente o consolide de forma incorrecta. ¿Qué opción terapéutica es la mejor? Trataremos la fractura valorando varios factores: edad del paciente, tiempo de evolución, síntomas y actividad habitual del paciente. Un caso extremo sería una fractura de estrés detectada en una persona anciana y encamada en cuyo caso optaríamos por administrar medicación para el dolor. En el otro extremo tendríamos al atleta lesionado que precisa una recuperación ultrarrápida en cuyo caso es posible que se contemple la opción quirúrgica para sintetizar el hueso lo antes posible. Sabremos si la fractura se ha reparado por la desaparición progresiva de los síntomas y la aparición del callo óseo en la radiografía. ¿HABÍAS OÍDO HABLAR DEL CALLO ÓSEO? Es un hueso neoformado con la finalidad de reparar la fractura ósea. En la radiografía presenta características diferentes al resto de hueso. Cuando el callo se aprecia en la radiografía interpretamos la reparación radiológica del hueso fracturado (suele aparecer a las ocho semanas de la fractura). Es a partir de entonces cuando recomendamos la carga progresiva del hueso. Puede estar indicado un tratamiento rehabilitador antiálgico y para recuperar la funcionalidad del hueso. ¿Se puede prevenir la fractura por estrés? Existen factores no controlables como la calidad ósea por la edad. Sin embargo, si tenemos en cuenta algunos consejos podremos evitar la sobrecarga mecánica: Inicia tu actividad deportiva de forma gradual . Siempre con calentamiento previo. Usa ropa y calzado adecuados. Si normalmente eres portador de plantillas no te las quites para hacer deporte. El cambio de pisada favorece este tipo de fracturas. Corrige tu déficit de vitamina D aunque no tengas síntomas. Si durante la práctica de actividad deportiva notas un dolor agudo injustificado cesa la actividad inmediatamente. No continúes y ven a la consulta para ser valorado.
Bursitis de Cadera: una de las Lesiones más Comunes entre Corredores
Artículo especializado
Bursitis de Cadera: una de las Lesiones más Comunes entre Corredores
Saber que la cadera es una de las palancas más importantes para el movimiento y que su cuidado es esencial no es un tema menor para el corredor. Y más si tenemos en cuenta que, aunque sin ser la cadera una de las localizaciones más habituales de lesión, sí es una de las que puede ocasionar más molestias . Y de entre las lesiones de cadera que encontramos, la bursitis trocánterea es de las más frecuentes . El movimiento de la carrera a pie requiere que muchos músculos y articulaciones actúen de manera simultánea para conseguir un desplazamiento . Este movimiento necesita que todos ellos trabajen de forma coordinada y correcta para reducir , así, el riesgo de lesión. Que ello ocurra no sólo depende de que exista un trabajo coordinado, sino de que las estructuras anatómicas que intervienen estén localizadas en el lugar que les corresponda (que no haya desplazamientos) y que no sufran ninguna patología como podría ser un problema degenerativo que reduce funcionalidad. Además, es importante que se conozca la técnica de carrera y se sigan una serie de recomendaciones a nivel preventivo, como podría ser un calentamiento correcto o el uso de material adecuado. Importante para el corredor El corredor en muchas ocasiones peca de falta de información . Conoce a la perfección el último modelo de zapatilla, el gadget más “fashion” o está apuntado a todas las carreras que le atraen. Sin embargo, la gran duda que me suele asaltar en la consulta cuando veo a un “runner” es: ¿te conoces realmente?, ¿sabes cuáles son tus necesidades? Responder a esta pregunta con un “sí” o con un “no” puede evitar muchos problemas que dé inicio podrían evitarse o como mínimo reducir su riesgo de aparición . Así, por ejemplo, saber que la cadera es una de las palancas más importantes para el movimiento y que su cuidado es esencial es importante pues puede provocar molestias y algunas lesiones, siendo la bursitis de las más frecuentes. Para entender en qué consiste, diremos que la cadera la forman estructuras óseas, músculos y tendones. Además, en ella se encuentran lo que se conocen como “bolsas serosas” (bursas), que son elementos de protección que actúan a modo de “almohadilla” y reducen la fricción entre elementos articulares. De las bursas de la cadera, la que cubre el extremo superior del fémur (el trocánter) es la que al inflamarse origina la bursitis trocantérea. Factores de riesgo para la bursitis Existen una serie de factores de riesgo que pueden predisponer a padecer esta lesión: Dismetría de cadera : es decir, tener una extremidad inferior más larga o más corta que la otra. Al existir esta alteración el eje ya no es simétrico y, por tanto, el apoyo tampoco lo será. Al realizar el movimiento de la zancada este no será correcto y puede afectar a la bursa trocanterea, ocasionando una mayor probabilidad de fricción y posterior inflamación. Debilidad muscular : los músculos estabilizadores de la cadera son básicos para que no se produzcan desplazamientos en el movimiento de las extremidades, al correr. Cuando estos músculos, entre los que se hallan los glúteos, extensores y flexores y abductores, no tienen un tono adecuado, se produce una falta de control. Esta debilidad además puede ir asociada a falta de flexibilidad, lo que provoca un aumento de tensión y por lo tanto un mayor riesgo de lesión. Calzado inadecuado : un corredor debe de saber qué tipo de calzado requiere y para ello conocer si es pronador, supinador o neutro es importante para poder usar la zapatilla adecuada. Esto, aunque no lo parezca, va relacionado con la biomecánica de la marcha y por tanto con la técnica de la carrera. Técnica de la carrera : salir a correr es uno de las prácticas deportivas más habituales entre la población mundial y una de las causas es la facilidad con la que se puede realizar. Pero correr también tiene una técnica y no conocerla aumenta el riesgo de lesión. Acortar zancadas en las bajadas o conocer cómo colocar el pie en el momento del apoyo pueden ser la diferencia entre lesionarse y no lesionarse. Traumatismos : correr es un deporte de impacto y ese impacto de manera repetitiva puede ocasionar una lesión Qué síntomas produce Los síntomas que suelen referir los corredores que por primera vez se quejan de esta molestia, se basan en un dolor localizado en la zona lateral superior de la pierna. Este puede aparecer al subir o bajar escaleras o al hacer un movimiento de aducción , como sería cruzarlas, o al estirarse sobre el lateral afectado. ¿Tiene tratamiento? En cuanto al tratamiento, es importante no sólo tratar los síntomas sino también conocer el origen , ya que depende de la causa que sea la que ha llevado a la aparición de estas molestias el tratamiento puede dirigirse hacia una opción u otra. Para el tratamiento más inmediato, la actuación sería sobre la inflamación y, por tanto, habrá que detener o reducir la carga de la actividad momentáneamente, lo que dependerá de la evolución que presente. Además, actuaciones concretas como la crioterapia serán de utilidad para reducir las molestias. Poner hielo de forma regular sobre la zona es una opción terapéutica fácil y que ofrece buenos resultados. Acudir al fisioterapeuta es también una recomendación habitual ya que la lesión de la bursa puede verse beneficiada del trabajo de estiramientos o terapia manual que minimice los síntomas y, a la vez, ayude en la recuperación. Como hemos comentado, conocer la causa proporcionará información muy relevante ya que quizá la causa se encuentra en un problema de simetría y con una visita al podólogo para valorarlo y darle solución con un alza o plantilla puede ser suficiente. La debilidad muscular suele ser un problema frecuente . En general, son pocos los corredores que incluyen en su rutina de entrenamiento el trabajo de tonificación y fortalecimiento muscular. Al no hacerlo se disminuye la capacidad de control de la carrera y, por tanto, aumenta la posibilidad de lesiones , entre ellas la bursistis trocantérea . No sólo hay que realizar un trabajo de este tipo a nivel de tratamiento cuando ya se ha producido la lesión, sino que también es bueno realizarlo antes como trabajo preventivo.
Qué Es la Condromalacia Rotuliana
Artículo especializado
Qué Es la Condromalacia Rotuliana
La situación de la rótula es esencial para que no se produzca dolor o molestia. Cuando está centrada centrada y se mueve sobre el eje del surco patelofemoral, no aparecen problemas, pero en aquellos casos en los que, debido a diferentes razones, la rótula pierde el eje, el cartílago subyacente queda afectado, provocando lo que se conoce como condromalacia rotuliana . También puede provocar esta lesión una rótula deformada, desgastada o inclinada . La rótula La rótula, también conocida como patela, es un hueso pequeño, redondo y aplanado, que se sitúa en la parte anterior de la rodilla. A pesar de su tamaño, es de gran importancia para la articulación de la rodilla ya que su función es básica para su correcto funcionamiento. El principal papel que desempeña es el de aumentar la eficacia del cuádriceps femoral , músculo que tiene cuatro cabezas o vientres, y que se encuentra en el muslo. En la rótula se inserta el tendón cuadricipital (un tendón potente, sobre todo en cuanto a extensión de la pierna). Además, centraliza las fuerzas que provienen de los cuatro vientres musculares y también se encarga de proteger al cartílago articular que se encuentra debajo de ésta cuando se produce el movimiento. Causas Algunas de las causas que pueden provocar una mala alineación de la rótula van desde causas intrínsecas al individuo hasta otras relacionadas con fenómenos externos. Entre las primeras encontramos alteraciones anatómicas que provocan cambios en la rótula, como por ejemplo hiperpronación, el genu valgo (las rodillas hacia dentro) o un desequilibrio muscular a nivel de cuádriceps, por ejemplo. Entre los factores externos que pueden ocasionar cambios encontramos errores en el entrenamiento , antecedentes de traumatismos o el calzado inadecuado. Estos últimos factores son sobre los que se pueden realizar más actuaciones y reducir así el riesgo de lesión ya que está en manos de cada uno poder mejorar la situación. Errores al entrenar Respecto a los errores de entrenamiento, la mayoría de situaciones se relacionan con un aumento importante en cuanto a carga kilométrica o un exceso de trabajo a nivel muscular. Es importante tener un buen tono muscular del cuádriceps , pero hay que tener cuidado con el exceso. Traumatismos En cuanto a la existencia de un traumatismo, es evidente que cualquier circunstancia que comporte un golpe sobre la articulación puede ocasionar un desplazamiento y, por tanto, una pérdida posterior del eje. Calzado inadecuado Por último, y quizás el más importante por ser un factor que no siempre se tiene en consideración, está el uso de un calzado inadecuado . Cada persona tiene un tamaño y una forma diferente, y es por ello que el calzado debe adaptarse a estas circunstancias de la misma manera que debe cambiarse cuando está desgastado. Errores de este tipo pueden acabar por provocar lesiones que eran evitables. A quiénes afecta más Esta patología afecta en mayor medida a personas en cuyo deporte predomina la carrera, aunque puede afectar también a deportistas que practican otras modalidades, como el ciclismo. Debuta con dolor en la cara anterior de la rodilla, que se agrava al bajar escaleras o pendientes y es bastante típico que aparezca al levantarse cuando se lleva un tiempo sentado. Esta   sintomatología que comenta el paciente es bastante significativa del diagnóstico y puede corroborarse con una exploración física en la que se incluyan maniobras y permitan ver la imposibilidad de realizar sentadillas o la aparición de dolor en el momento de la contracción de la musculatura cuadricipital. Diagnóstico y tratamiento El diagnóstico por la imagen será la herramienta que, junto a una buena exploración física, determine el diagnóstico final . Con una radiografía simple puede observarse un desplazamiento de la rótula sobre su eje, lo cual hace sospechar al profesional. Pruebas más específicas como la Resonancia Magnética Nuclear permiten, además, evaluar los tejidos blandos circundantes que pueden evidenciar un cuadro degenerativo que acompaña al cuadro doloroso . El tratamiento se divide en dos niveles de actuación : La recuperación funcional, junto con el tratamiento de la sintomatología, sería la primera fase del tratamiento. Analgesia y antiinflamatorios ayudarán a reducir las molestias, siendo el hielo una de las recomendaciones más habituales y con buenos resultados de inicio. Una vez pasado el cuadro más agudo ponerse en manos de un fisioterapeuta para someterse a terapias cuyo objetivo sea también la disminución del dolor, así como la recuperación para, de manera progresiva, reincorporarse a la práctica deportiva. En un principio, esta fase se basa en lo que se conoce como “descanso activo”, es decir, en el que se deja la carrera de lado, pero se sigue entrenando mediante la práctica de otras modalidades deportivas para seguir manteniendo la forma y a su vez trabajar la musculatura , sobre todo la cuadricipital, que es esencial para recuperar la movilidad indolora de la rodilla afectada. Las actividades en el agua suelen ser una opción muy válida ya que en este medio no existe apenas impacto y se puede seguir trabajando a nivel cardiovascular. Es importante conocer la posible causa que ha llevado a la existencia de la patología para, de este modo, variar en la medida de lo posible dicho factor. Valorar si el calzado es adecuado o no, si es necesario el uso de plantillas o c ambiar el plan de entrenamiento deben ser parte del tratamiento. En cuanto a la cirugía, esta tiene una doble función : puede ser diagnóstica al/para poder ver “in situ” el estado de la lesión y cuál es la necesidad terapéutica. En algunos casos, es necesario realizar lo que se conoce como un “recentrado”, cuyo objetivo es colocar de nuevo a la rótula sobre el eje natural.
Artroncentesis
Contenido de salud
Artroncentesis
Definición La artrocentesis es una prueba en la cual se procede a pinchar en una cavidad articular para retirar líquido de ésta, o bien como medida terapéutica . Al retirar líquido de la misma se reduce el dolor articular y disminuye la inflamación articular o bien con un fin diagnóstico en los casos de procesos gotosos o infecciosos que permitirá instaurar el tratamiento más adecuado para el proceso que la persona esté sufriendo. También en ocasiones con esta técnica se introduce en la cavidad articular fármacos que mejoran la sintomatología presente . Tipos de artrocentesis Tipos de artrocentesis pueden ser considerados como diagnóstica si queremos analizar el líquido que extraigamos o terapéutica si lo que pretendemos es meter una sustancia farmacológica que pueda mejorar la articulación o el dolor que en ella aparece. Preparación La preparación de la prueba requiere una correcta higiene de la zona, que será desinfectada por el personal médico que realiza la prueba. La postura depende de la articulación a tratar, así en la rodilla será tumbado con la rodilla semiflexionada y relajada, pero será sentado si se trata de un codo o de un hombro y de lateral si se tratara de una cadera . No se deberán tomar fármacos antiinflamatorios los días previos por el riesgo de sangrado sobreañadido y deberá avisar a su médico si toma anticoagulantes para que tome las medidas oportunas. Cómo se realiza la artrocentesis Una vez desinfectada la zona en la que se vaya a pinchar, se procederá a poner una mínima cantidad de anestésico para, a continuación, pinchar con una aguja conectada a una jeringuilla que será la forma de extraer el líquido articular. Este se deposita en un tubo para su envío al laboratorio. Tras esto se extrae la aguja y se desinfecta nuevamente el lugar de punción y se protege con un apósito. En ciertos casos puede ser necesario realizar durante unas horas un vendaje compresivo. Complicaciones de la artrocentesis Además de un pequeño dolor residual de la punción y manipulación de la técnica, en ocasiones se producen pequeños hematomas que no requieren actuación específica o en su caso un mínimo vendaje compresivo. Resultados Unos resultados óptimos exigen obtener la cantidad necesaria para el análisis del líquido articular. Generalmente, la simple retirada del líquido se puede traducir en una mejora del dolor de modo inmediato; también se puede inyectar algún fármaco que mejore el dolor del paciente. Los resultados de laboratorios tardan unos días ya que en algunos casos puede ser necesario el cultivo del líquido para reconocer el germen implicado en la infección y el antibiótico de elección. Preguntas frecuentes ¿Qué es la artrocentesis de rodilla? La artrocentesis de rodilla consiste en entrar en la cavidad articular de la rodilla con una aguja para extraer líquido. En este caso, el pinchazo se hace entrando en la zona medial por detrás de la rótula. Se trata de entrar entre el músculo vasto y la parte media de la rótula para minimizar la posibilidad de dañar el cartílago de la rótula o el cartílago femoral. ¿Qué es la artrocentesis de mandíbula? La artrocentesis de la mandíbula se realiza para penetrar con una aguja a nivel anterior de la articulación tempero mandibular. La zona de inyección es en la parte superolateral a 10 milímetros del trago. A la vez que se realiza esta técnica se procede a abrir y cerrar la mandíbula de forma que se pueda desprender y ampliar el espacio mandibular más sencillamente. ¿Qué es la artrocentesis de cadera? La artrocentesis de cadera es una técnica para acceder a la articulación de cadera a través de una inyección. En este caso, se debe de valorar bien el proceso y si es necesario se debe de hacer a través de un control ecográfico. El abordaje será lateral y servirá tanto para obtener líquido sinovial para cultivar como para evacuar el exceso de líquido si fuera necesario. El control de ecografía es necesario para estar seguro de haber llegado de forma correcta a la articulación sin dañar otras zonas adyacentes. ¿Qué es la artrocentesis de hombro? La artrocentesis del hombro es el abordaje de la articulación del hombro mediante una aguja conectada a una jeringa. La situación del hombro deberá de ser neutra con el codo a 90 grados y apoyado en la pierna del lado a tratar.  Se palpará el acromion y se introducirá aproximadamente mitad de la aguja procediendo a extraer líquido o, por el contrario, instilar el fármaco que creamos necesario para mejorar la situación del paciente. ¿Qué es la artrocentesis evacuadora? La artrocentesis evacuadora es el abordaje de una articulación: rodilla, cadera ,codo, etc. Para proceder a evacuar líquido de tipo inflamatorio que da una distensión en la articulación y que se traduce por tanto en dolor en dicho espacio. Si el líquido fuera infeccioso se procederá a enviar a un laboratorio para identificar qué germen produce la infección y tratarlo por tanto de modo adecuado.
Reconstrucción Ligamentos del Tobillo
Contenido de salud
Reconstrucción Ligamentos del Tobillo
Definición La reconstrucción de ligamentos de tobillo es un procedimiento quirúrgico que se realiza para reparar, ajustar o fortalecer uno o más ligamentos del tobillo que estén rotos o desgarrados. Los ligamentos son tejidos conectivos fibrosos que unen los huesos entre sí, con la función de unir estructuras y mantenerlas estables. El objetivo de la cirugía es mejorar la estabilidad general de la articulación, apretando o reparando los ligamentos que pueden haberse estirado por torceduras, esguinces, otras lesiones, o degeneración. Durante la cirugía, se vuelven a unir los dos ligamentos, o parte de un tendón lateral alrededor del tobillo, y  se puede utilizar para reparar el ligamento desgarrado. ¿Cómo es una reconstrucción de ligamentos de tobillo? La reconstrucción de ligamentos de tobillo se realiza por un cirujano ortopédico, que es un médico que se especializa en la cirugía de los huesos, ligamentos y tendones. Es una cirugía ambulatoria, bajo anestesia general o en algunos casos con anestesia regional (se adormece sólo la pierna afectada donde se realizará la cirugía). Existen varias técnicas para realizar este procedimiento, entre las más específicas están: El procedimiento de Brostrom que consiste en realizar una incisión en forma de “C” sobre la parte lateral del tobillo, se localizan los ligamentos laterales del tobillo y se reparan mediante suturas especiales o anclas diseñadas para colocar dentro de uno de los huesos del tobillo, como el hueso peroné. Al colocar estas suturas en los ligamentos afectados le aporta fuerza a la reparación de este. Otra técnica es mediante una artroscopia de tobillo , que se hace realizando una incisión pequeña en el tobillo, introduciendo una pequeña cámara con instrumentos para visualizar y reparar la lesión, con la diferencia de que se hacen incisiones más grandes para poder reparar los ligamentos.  Otro método es utilizar un tendón para sustituir los ligamentos rotos, se hace tomando una porción de los tendones de la parte fuerte del tobillo, la cual se entrelaza con la fíbula (uno de los huesos de la pierna) o el peroné (hueso largo que está en la parte externa o fuera del tobillo).  Esta cirugía dura aproximadamente 2 horas, pero dependerá del grado de la lesión de los ligamentos. ¿Para quién está indicada? La reconstrucción de ligamentos de tobillo se indica en pacientes con inestabilidad del tobillo o esguinces repetidos, que pueden ser crónicos severos, persistentes y sintomáticos. También está indicada cuando existen fracasos de cirugías previas y mala calidad en los tejidos blandos o pacientes hiperlaxos (se refiere a mayor flexibilidad de las articulaciones, músculos, cartílagos y tendones de las personas deportistas con peso elevado). ¿Por qué se realiza? Una reconstrucción de ligamentos de tobillo se realiza cuando los restos de ligamentos son muy débiles o insuficientes, cuando no se pueden volver a unir los extremos del ligamento mediante una sutura, algo que solo es posible en lesiones recientes, y se lleva a cabo una sustitución del ligamento por tejido propio, denominada reconstrucción de ligamento. Riesgos de una reconstrucción de ligamentos de tobillo Los riesgos que se pueden encontrar son: reacciones alérgicas a la anestesia, infecciones, lesión a nervios y estructuras vasculares, inestabilidad funcional, pérdida de amplitud de los movimientos, sangrado y formación de coágulos. Preparación Antes de la cirugía es necesario evitar tomar medicamentos anticoagulantes, como la aspirina y/o sintrom (medicamento relacionado con enfermedades cardiacas o vasculares). No fumar en los días previos a la cirugía. No debe tomar o beber nada antes del procedimiento si su médico se lo indica. Es necesario realizar todos los estudios necesarios: examen físico completo, análisis de sangre, electrocardiogramas y alguna prueba específica para decidir qué procedimiento se va a realizar. Cómo es la recuperación de una reconstrucción de ligamentos de tobillo Después del procedimiento, el paciente deberá permanecer en observación el tiempo que el médico indique. El paciente puede estar con un yeso o con una férula por unas dos semanas. Sentirá algo de dolor y molestias , especialmente los primeros días, que pueden mejorar con analgésicos. Mantener la pierna elevada el tiempo que el médico le indique, ya que puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor. Es recomendable el uso de muletas para no apoyar el tobillo por varias semanas. Pueden pasar hasta 6 semanas antes de poder apoyar de nuevo el tobillo. Después de 12 semanas el paciente podrá volver a realizar sus actividades cotidianas. La recuperación total se espera entre los 6 y 12 meses post cirugía. Resultados Los resultados de una reconstrucción de ligamentos del tobillo suelen ser satisfactorios en cuanto a la reparación anatómica. También podemos decir que los resultados de la cirugía pueden variar basándose en la severidad de la lesión inicial. Los pacientes que persisten con inestabilidad después de cirugía pueden mejorar con fisioterapia o utilizando una tobillera. También pueden ser necesarias nuevas cirugías para reconstruir los ligamentos. Aunque es un procedimiento que tiene grandes resultados, en algunos casos, puede que el ligamento no se cure adecuadamente, provocando que el paciente presente dolor o incomodidad al realizar trabajos físicos. Preguntas frecuentes ¿Cuál es el tiempo de recuperación de una reconstrucción de ligamentos de tobillo? La recuperación puede variar según el tipo de procedimiento utilizado. En la mayoría de los casos se obtiene una recuperación total del tobillo entre los 6 y 12 meses después de la cirugía. ¿Podré volver a hacer deporte? Sí. Para que la terapia tenga éxito, es imprescindible un tratamiento posterior personalizado basado en fisioterapia y medicina deportiva. Por eso, los pacientes deben cumplir una fase de rehabilitación de varios meses para poder recuperar la capacidad total para practicar deporte . ¿Qué es la técnica de Brostrom? Es la cirugía que se realiza con más frecuencia para la reconstrucción de ligamentos de la rodilla y el tobillo . Es la técnica de elección para la inestabilidad crónica de tobillo, que consigue unos buenos resultados funcionales y de regreso al deporte, con una buena estabilidad del tobillo. El tiempo de recuperación con la utilización de esta técnica es de 1 a 2 meses. ¿Cómo se lesionó un ligamento de tobillo? Ocurre cuando los ligamentos se estiran o se desgarran y no se pueden volver a unir sin intervención . Una ruptura parcial se produce cuando parte del ligamento se rompe. Una ruptura completa se produce cuando todo el ligamento se rompe.