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Respuestas Sobre la Electrólisis

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Este tratamiento suscita muchas preguntas al paciente. Es por ello que vamos a intentar responder a todas ellas. La electrólisis percutánea intratisular o EPI es un tipo de técnica invasiva que utilizan los fisioterapeutas para tratar lesión en tejidos blandos (tendones, músculos y fascias), es decir, tendinopatías, roturas musculares, fascitis, etc.
Cuando se plantea la electrolisis estamos en una situación en la que el dolor no se ha reducido y el traumatólogo ya se está planteando el tratamiento de infiltración o intervención quirúrgica.

¿En qué consiste?

Consiste en introducir de manera ecoguiada hasta la zona lesionada una aguja de acupuntura que se conecta a un aparato que produce una corriente eléctrica galvánica. Al aplicarla se produce una destrucción del tejido fibrótico y un proceso local inflamatorio que a su vez produce una fagocitosis y reparación del tejido. La fagocitosis, para que se entienda, sería el proceso en el que el cuerpo envía ciertas células allí donde hay lesión y éstas se van a encargar de procesar las partículas nocivas (las que producen la inflamación), al detectarlas como dañinas o extrañas.

¿Pinchar con una aguja es peligroso para el tendón/lesión?

Cuando se plantea esta técnica estamos en una situación en la que el dolor no se ha reducido y el traumatólogo ya se está planteando el tratamiento de infiltración o intervención quirúrgica. Ambos casos más agresivos que la EPI. En esta técnica la aguja que se introduce es más pequeña que la de la infiltración y esta evidenciado en diferentes estudios que sobre el tendón sano no se produce ninguna lesión. Es más, es en los tendones más degenerados donde se podrán observar mejores resultados.

¿Cómo de eficaz es esta técnica?

Podríamos decir que según la evidencia científica tiene entorno a un 80 y 85% de eficacia, siempre teniendo en cuenta la persona, el contexto, y el tipo de patología/ tejido que se trate. Es una técnica que ha ahorrado muchas intervenciones quirúrgicas y que poco a poco se utiliza más por los grandes resultados que ofrece.

Si bien es cierto es una técnica muy controvertida y el origen de esta controversia es la novedad. Al igual que paso con la punción seca en sus inicios, la EPI Es una técnica que pese a que ya tiene evidencia científica que la abala cuesta que se normalice en el mundo sanitario.

¿En qué patología se utiliza y cuántas sesiones serían necesarias?

La técnica nació para tratar tendinopatías, aunque se ha mostrado útil en el tratamiento de tejidos blandos. De hecho, en fascitis plantar de mucho tiempo de evolución es una técnica que está ayudando mucho a deportistas que ya no sabían a dónde acudir. Además, tiene un efecto de prevención ya que el número de recaídas una vez se ha tratado al paciente, es muy bajo.

Respecto al número de sesiones suele ser de unas cuatro o cinco, siendo lo recomendado una por semana. Además, el tratamiento de EPI irá ligado a un trabajo activo especifico que se realizará de manera paralela. No obstante, tras cada intervención de EPI, es fundamental educar al paciente para que evite cualquier actividad deportiva que implique la aparición de dolor.

Además, es importante que una vez sale de consulta, aunque el paciente perciba dolor, no se aplique antiinflamatorios ni hielo, ya que se conseguiría el efecto contrario a lo que se está buscando, que es crear una fagocitosis.

¿Es totalmente necesario el ecógrafo?

Es imprescindible. Con el ecógrafo podremos apreciar todas las estructuras anatómicas y los posibles fibromas. Es mediante este aparato que conseguimos aplicar la corriente galvánica en el lugar correcto, asegurándonos de que el tratamiento sea efectivo.

¿Y cuánto dura esta técnica? ¿Duele?

La duración de cada punción dura escasos segundos (de tres a cinco, dependiendo de la patología y el estado en el que se encuentre), y el número de punciones que se realizarán dependerá de la valoración de fisioterapeuta, aunque el tiempo total de todas las punciones suele ser de entre 16 a 36 segundos. Respecto a si duele o no duele depende mucho de cada persona. Los pacientes acuden a consulta con miedo, y muchos se van sorprendidos porque no duele tanto como pensaban. Pese a todo, se considera una técnica dolorosa y si lo piden se les puede llegar a aplicar anestesia superficial.

¿Qué efecto tiene sobre el tendón sano?

Esta pregunta me la hacen mucho. El motivo es que cuando un tendón tiene una parte más fibrosa no significa todo sea así, por lo que la mayor duda es qué le pasará al tendón si se aplica esta corriente sobre la parte que está sana. Pues bien, se ha demostrado que sobre el tendón sano no tiene ningún efecto negativo por lo que podemos estar totalmente tranquilos en ese aspecto.

¿Y sobre una rotura muscular podría ser útil?

Totalmente. En el tratamiento de la rotura muscular se utiliza en una fase inicial para minimizar todo el hematoma que a su vez ayudará a que haya una menor cicatriz y de esta manera reducir los fibromas y el tiempo de introducción a la vida diaria. Por el otro lado están los pacientes que tienen la patología cronificada. En este grupo de pacientes, se evidencia un tejido fibroso e inelástico que hace que el músculo del paciente no realice correctamente su función por culpa de una cicatriz. Mediante EPI eliminaremos esta cicatriz y conseguiremos que el músculo vuelva a realizar sus funciones de manera correcta y sin dolor.

¿Y qué efectos secundarios y contraindicaciones tiene esta técnica?

Las contraindicaciones son las mismas que las de la electroterapia, es decir, no se debe aplicar en personas con marcapasos, en procesos tumorales, embarazadas, cuadros de bacteremias (presencia de bacterias en la sangre), linfodemas, alteraciones de coagulación, psoriasis en placas, osteoporosis severas, prótesis metálicas de osteosíntesis… Respecto a si tiene algún efecto secundario la aplicación de esta técnica la respuesta es no. Ni sobre tejidos colindantes ni sobre un tendón sano.

Por último, sólo me queda recomendar que antes de realizar esta técnica os aseguréis de que la persona que la realizará tiene la formación y el título correspondiente. Sólo así podréis estar tranquilos de que estáis en buenas manos. Y recordad, si tenéis dudas preguntad sin reparos al personal sanitario que os atiende.