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Resonancia magnética con contraste

Resonancia magnética

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Las técnicas de diagnóstico por imagen han mejorado significativamente con el avance tecnológico y se constituyen como una herramienta insustituible en la práctica clínica. La resonancia magnética se ha convertido en las últimas décadas en un procedimiento esencial, debido a la excepcional diferenciación que permite de los tejidos blandos y la ausencia de radiación ionizante, que sí presentan otras técnicas.

Junto con una amplia variedad de mecanismos para diferenciar los tejidos endógenos, existe la posibilidad de utilizar agentes de contraste que determinan una mayor sensibilidad para poder identificar numerosas lesiones y patologías.





Qué es la resonancia magnética con contraste

La resonancia magnética es un tipo de prueba diagnóstica por imagen que permite analizar estructuras óseas y blandas, vísceras, vasos sanguíneos y las estructuras del sistema nervioso central.

Este procedimiento utiliza ondas de radio enfocadas en la zona del cuerpo que se quiere estudiar y que está sometida, a su vez, a un campo magnético. Éste determina que los núcleos de hidrógeno (protones) presentes en las estructuras del cuerpo absorban cierta cantidad de energía electromagnética. En estas condiciones, las ondas de radio son devueltas por los protones de una forma característica y son captadas por diferentes sensores. Finalmente, toda la información es procesada en un ordenador que la muestra en forma de imágenes precisas.

Su principal característica es que permite la obtención de imágenes de gran calidad y detalle, lo cual es muy útil para que el médico detecte modificaciones en las estructuras y tejidos y pueda establecer un diagnóstico, especialmente relacionadas con las partes blandas no óseas.

Además, esta exploración permite realizar el seguimiento evolutivo de lesiones sometidas a tratamiento y es muy eficaz como herramienta preoperatoria para observar la región anatómica que se debe intervenir.

La realización de una resonancia magnética nuclear puede estar indicada cuando otras pruebas diagnósticas más sencillas, como una radiografía o una ecografía, no permiten hacer un diagnóstico certero. La resonancia es especialmente útil para estudiar:

  • Tumores y quistes.
  • Tejidos con hemorragias.
  • Roturas de tejidos blandos.
  • Lesiones cardíacas e infartos.
  • Aneurismas y arterias.
  • Lesiones intracraneales.
  • Lesiones de la columna.
  • Glándulas y órganos (páncreas, tiroides, hígado, riñones, etc.).
  • Estructuras blandas de articulaciones y músculos.


Qué es el contraste

Los agentes de contraste para la resonancia magnética son una clase de productos farmacéuticos que mejoran la diferenciación por imagen entre el tejido normal y el dañado y permiten valorar el estado funcional de los órganos y el flujo sanguíneo. Estas sustancias tienen la capacidad de acumularse en determinados tejidos, modificando temporalmente sus propiedades electromagnéticas y, por tanto, destacándolos en las imágenes obtenidas en la resonancia magnética.



Para qué sirve el contraste

Junto con la amplia variedad de mecanismos de diferenciación tisular que permiten los aparatos de resonancia magnética, la aplicación de sustancias de contraste puede ser útil para diferenciar o destacar lesiones en diferentes tejidos, como tumores y anomalías vasculares y cardíacas, entre otros.

Generalmente, el contraste se administra por vía intravenosa por medio de una sonda. También se puede inyectar directamente en una articulación.

Otras vías de administración para otros tipos de contraste usados en técnicas de diagnóstico por imagen como los rayos X o el TAC incluyen la vía oral para visualizar el tracto digestivo alto o la vía rectal para evaluar el recto y el colon.


Qué sustancias se incluyen en el contraste

Las sustancias más utilizadas como contraste en la resonancia magnética son moléculas que contienen ciertos metales, como los quelatos de gadolinio o los óxidos de hierro.

De este modo, se pueden diferenciar dos tipos de contrastes:

  • Contrastes positivos. Principalmente moléculas que contienen gadolinio, un metal que acentúa la señal electromagnética emitida desde las células.
  • Contrastes negativos. Principalmente compuesto de hierro. Debilitan las señales electromagnéticas de ciertos tejidos, resaltando las estructuras adyacentes.

Por otro lado, existen algunos efectos secundarios que pueden aparecer tras la utilización de un contraste de gadolinio. Éstos son leves e incluyen cefalea, dolor en la zona de inyección, náuseas, vómitos o erupción cutánea. En cuanto a una posible reacción alérgica, si bien es poco común (la existencia de reacciones alérgicas graves en el caso del gadolinio resulta excepcional, situándose entre un 0,001 y un 0,1%), es importante tenerlas en cuenta. También es importante tener en cuenta los posibles efectos a la hora de administrar un contraste de gadolinio en mujeres embarazadas y en los pacientes con insuficiencia renal.

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Bibliografía