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Radiografía de rodilla: ¿por qué se hace?

Radiología simple de rodilla

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La rodilla es una articulación bisagra con gran movilidad, que contiene estructuras  óseas, musculares, tendinosas  y ligamentosas.

El dolor y los traumatismos en rodilla suelen ser frecuentes a cualquier edad, por lo que es habitual que el médico solicite una radiografía rodilla para estudiar posibles lesiones.

Suele ser la primera prueba solicitada para estudiar la rodilla tras una exploración física detallada.





¿Qué es una radiografía de rodilla?

Una radiografía de rodilla es una prueba radiológica de diagnóstico por imagen no invasiva, indolora, que no requiere anestesia ni el uso de contrastes.

Se trata de una de las formas más prácticas y rápidas para que los especialistas evalúen el estado de las estructuras internas de la rodilla a través de imágenes, especialmente los huesos y la articulación.

Esta prueba la pueden solicitarla médicos de familia, internistas, traumatólogos, reumatólogos, rehabilitadores u otros especialistas.



¿Cómo se hace una radiografía de rodilla?

Para poder obtener las imágenes por medio de una radiografía, un técnico en radiología situará la rodilla a evaluar en la máquina de rayos X. Esta trabaja con haces de rayos X a dosis controladas que son absorbidos en diferente grado en función de la densidad de las estructuras sobre las que son aplicados. De este modo, se obtienen unas imágenes en blanco y negro en las que los huesos, más densos, son blancos, y el resto de tejidos aparecen en una escala de grises. Este contraste permite la valoración de la morfología normal y el diagnóstico de las patologías.

No requiere de preparación previa.

El examen radiológico se lleva a cabo en la sala de radiología del hospital o en el consultorio del médico. Antes de hacer el estudio se deben retirar la ropa y los objetos metálicos de la zona a explorar que pueden impedir la correcta realización del estudio.

El examen radiológico de rutina de la rodilla consiste en proyección anteroposterior (rodilla completamente extendida) y lateral (rodilla flexionada 30 grados y tendido sobre la rodilla afectada).



Cuándo pedir una radiografía de rodilla

La radiografía será solicitada por un facultativo para estudio complementario de:

  • Dolor de rodilla.
  • Inflamación articular.
  • Limitación de movilidad.
  • Inestabilidad de la articulación.
  • Estudio antes y después de cirugía de rodilla.
  • Sospecha de infección ósea.
  • Seguimiento de fracturas.

De este modo, la radiografía de rodilla permite detectar fracturas, defectos osteocondrales, lesiones óseas, derrames articulares, estrechamiento del espacio articular y alteraciones en la alineación de los huesos.



¿Qué diagnostica una radiografía de rodilla?

La radiografía de rodilla puede ser útil en diferentes situaciones. Las más comunes son:

  • Enfermedad articular degenerativa (artrosis, artritis).
  • Derrame articular.
  • Alteraciones de la mineralización ósea.
  • Problemas crónicos en la articulación.


Riesgos y limitaciones de una radiografía de rodilla

El nivel de radiación de una radiografía simple de extremidades, gracias a los avances de la tecnología, es muy bajo y no entraña de manera aislada ningún riesgo para la salud del paciente. Las mujeres embarazadas deben advertir su estado al médico por el riesgo para el feto.

En cualquier caso, el médico valorará los riesgos de radiaciones innecesarias. Dependiendo de las circunstancias específicas del paciente, se pueden indicar otras pruebas diagnósticas que pueden ofrecer resultados similares, como la resonancia magnética o la ecografía, técnicas no invasivas, indoloras y que no utilizan radiación ionizante.

Por otro lado, la limitación fundamental de la radiología convencional es que las imágenes obtenidas solo muestran dos dimensiones, por lo que en ocasiones es difícil delimitar bien algunos aspectos anatómicos. En algunos a casos es necesario completar el estudio con ecografía o resonancia magnética.