Qué es y Cómo se hace una Ecografía Transvaginal

Dra. Natalia Garcia Montaner

Especialista en Ginecología y Obstetricia

Médico colaborador de Advance Medical

El término ecografía se refiere a un “gráfico” dibujado gracias a los ultrasonidos, es decir, usando ultrasonidos podremos confeccionar una imagen de la persona explorada. Los ultrasonidos son unas ondas sonoras de alta frecuencia, que se difunden por los órganos blandos. En cambio, no se transmiten por el aire ni por los órganos que no contienen agua, como los huesos. 
Se trata de una prueba inocua, indolora, que no tiene ningún efecto sobre los tejidos a estudiar, que se interpreta “en directo”

 Cómo funciona

El ultrasonido atraviesa el tejido del territorio que abarca y se va encontrando con diferentes órganos de distinta consistencia, en función de su densidad las ondas de ultrasonidos rebotarán sobre ellos en una frecuencia u otra. El mismo transductor recoge las ondas que le vienen devueltas y con esa información el software del ecógrafo confecciona una imagen que se representa en una pantalla. La imagen obtenida será un plano anatómico en dos dimensiones a modo de sección del espacio explorado. 

Es el mismo principio que usan los murciélagos para orientarse, o los radares de los aviones. 
El dispositivo que emite y recibe los ultrasonidos se llama transductor, que se apoya sobre el paciente en la zona próxima al órgano a estudiar, a la que se la ha aplicado previamente un gel acuoso que permitirá que se transmita por ella la onda, pues como hemos comentado no habría una buena difusión de esa energía sobre una zona seca, pues el ultrasonido requiere la presencia de agua para propagarse. 

 Cómo es esta prueba

Se trata de una prueba inocua, indolora, que no tiene ningún efecto sobre los tejidos a estudiar, que se interpreta “en directo” mientras el ecografista va explorando los distintos planos anatómicos de los órganos objeto de diagnóstico. 

 Según el tejido que interese estudiar se han diseñado distintos transductores con formas diversas y que usan longitudes de onda distintas según la profundidad que deseemos explorar.

Por ejemplo, los estudios abdominales clásicos usan unos transductores convexos, de cierta amplitud, para poder abarcar el máximo de órganos posibles, pero para explorar zonas más cercanas a la piel podemos usar un transductor más pequeño y de superficie plana que no profundice pero que nos ofrezca imágenes más detalladas de la zona cercana al transductor, por ejemplo, para realizar una ecografía del tiroides o de la mama.

Del mismo modo se han desarrollado transductores de forma alargada y estrecha, para poder introducirse en espacios anatómicos estrechos y acercarnos lo más posible al órgano a explorar. Este es el caso de los transductores transvaginales o transrectales, para explorar los genitales internos de la mujer o la musculatura del esfínter rectal o la próstata. 

 La ecografía transvaginal se realiza con un transductor alargado de poco grosor con bordes anatómicos y extremo convexo que se introduce unos 10 cm en el interior de la vagina hasta entrar en contacto con el fondo de la misma y por tanto en contacto directo con el útero. Las imágenes que así obtenemos del útero y los ovarios tienen muchísima más resolución que cuando las exploramos por encima de la piel del abdomen.  

 Qué se requiere para realizarla

Este tipo de exploración el único requisito que requiere es que la vagina sea explorable, es decir, que la paciente haya iniciado relaciones sexuales o que el himen no ofrezca resistencia y permita la entrada del transductor. En ese caso la exploración se realiza cómodamente provocando mínima o ninguna molestia a la paciente. El transductor lo podemos mover lateralmente haciendo un barrido derecha-izquierda y anterior-posterior, explorando todo el espacio que ocupan el útero y ambos ovarios y trompas permitiendo diagnosticar patologías de esos órganos con mucha precisión y embarazos desde etapas muy tempranas. 

Es obvio que para poder realizar esta exploración de forma segura hay que cubrir el transductor con un preservativo desechable con cada paciente para evitar el riesgo de transmisión de enfermedades. 

 La alternativa ecografía ginecológica desde la superficie de la pared abdominal de la paciente para obviar la introducción del transductor en la vagina requiere que la vejiga urinaria esté completamente llena de orina pues sin ella el aire que contienen los intestinos interfiere en la difusión de los ultrasonidos impidiendo su difusión y por tanto la obtención de buenas imágenes. Si por el contrario la vejiga está llena ocupa todo el espacio a explorar desplazando más arriba los intestinos y actuando a modo de pantalla sobre el útero y los ovarios permitiendo que sean explorados con precisión.

 Este requerimiento de vejiga completamente llena no está exento de molestias para la paciente, que tiene que beber aproximadamente un litro de líquido una hora antes de la exploración lo cual hace que la paciente misma prefiera la vía transvaginal.

 El abordaje vaginal nos permite ser mucho más precisos y explorar con mayor fidelidad órganos profundos acercándonos a ellos sin ocasionar graves molestias a la paciente. Es una exploración ampliamente difundida y usual actualmente en cualquier consulta ginecológica. 

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