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¿Qué es la disfagia? Síntomas y tratamiento

Consulta aparato digestivo

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Los trastornos que afectan al aparato digestivo y que impiden alimentarse con normalidad pueden derivar en problemas como una alimentación deficiente y la aparición de carencias nutricionales. Una de estas situaciones es la disfagia.



¿Qué es la disfagia? Síntomas y tratamiento

Qué es la disfagia

La disfagia es un trastorno caracterizado por la dificultad en el proceso de deglución de los alimentos bien sea en las fases iniciales (disfagia orofaríngea) o la sensación de que existe una obstrucción al paso de los alimentos desde la boca al estómago (disfagia esofágica).

La deglución es un proceso neuromuscular complejo que puede verse afectado de forma puntual en cualquier persona sana. También puede ser un proceso crónico en personas con diferentes procesos patológicos como las enfermedades cerebrovasculares y neurodegenerativas o debido al envejecimiento. Estas situaciones impiden al individuo alimentarse correctamente, lo que puede provocar carencias nutricionales y afectación de la calidad de vida.

La disfagia es una patología infradiagnosticada. Algunos autores estiman que afecta a cerca de 2 millones de españoles, de los cuales solo un 10 % está correctamente diagnosticado y tratado.


El proceso de la deglución

La deglución tiene un papel clave en la alimentación del individuo y resulta la puerta de entrada a los procesos fisiológicos de digestión, absorción y transformación de los nutrientes que necesita el organismo.

El inicio voluntario de la deglución requiere la unión de múltiples estímulos sensoriales originados en la orofaringe, los cuales se dirigen a la médula espinal y la corteza cerebral. La deglución normal ocurre en cuatro grandes fases. Cuando alguna de estas fases se ve afectada se origina la disfagia:

  • La fase oral preparatoria está bajo control voluntario y su objetivo es la masticación y la formación del bolo.

  • La fase oral propulsiva es también voluntaria y se caracteriza por la propulsión del bolo por acción de la lengua y los movimientos musculares coordinados en la orofarínge.

  • La fase faríngea es involuntaria. En ella los diferentes estímulos como el sabor, el olor, la textura de los alimentos, que envían información al sistema nervioso central, originan un patrón deglutorio faríngeo caracterizado por una secuencia coordinada de acontecimientos motores que ocasionan el cierre de la nasofaringe y de la vía respiratoria y la apertura del esfínter esofágico superior, con contracción de los músculos constrictores faríngeos.

  • La fase esofágica se inicia con la apertura del esfínter esofágico superior seguido de la peristalsis esofágica, que permite el descenso del bolo alimenticio al estómago.


Factores de riesgo de la disfagia

Los factores de riesgo que se relacionan con la aparición de disfagia son muy variables, e incluyen el envejecimiento, las enfermedades mentales, neurológicas y los eventos cerebrovasculares, las afecciones musculares y las alteraciones anatómicas.

En personas de edad avanzada algunos factores como la perdida de dientes, prótesis móviles, atrofia de músculos masticatorios y la menor producción de saliva inciden negativamente en el proceso de las primeras fases de la deglución.

La presencia de compresiones extrínsecas, alteraciones anatómicas y cirugías previas o la radioterapia de tumores o lesiones faríngeas, laríngeas o maxilofaciales también son factores de riesgo para disfagia.

Por otro lado, la presencia de disfagia ha sido asociada con un aumento del riesgo de sufrir complicaciones pulmonares, infecciones respiratorias y de la mortalidad. De ahí que el diagnóstico precoz y el manejo multidisciplinario de la disfagia en pacientes con daño cerebral y/o institucionalizados sea necesario.



Causas de la disfagia

Es importante distinguir entre las causas que provocan disfagia orofaríngea y las que provocan disfagia esofágica.

Disfagia orofaríngea

En los pacientes jóvenes, la disfagia orofaríngea generalmente es provocada por enfermedades musculares, membranas o anillos. En los individuos de más edad habitualmente es provocada por trastornos del sistema nervioso central, como el accidente cerebrovascular, enfermedad de Parkinson y demencia. El envejecimiento normal puede provocar anomalías leves de la motilidad esofágica, rara vez sintomáticas.

Entre las causas mecánicas y obstructivas están las infecciones, el divertículo de Zenker, miopatías (miositis, fibrosis, barra cricofaríngea), neoplasias de cabeza y cuello y consecuencias de intervenciones quirúrgicas y/o radioterapéuticas sobre estos tumores, entre otras.

Los trastornos neuromusculares y patologías del sistema nervioso central como parálisis de pares craneanos o parálisis bulbar, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amioatrófica, miastenia gravis, entre otros, también pueden ser motivo de disfagia.


Disfagia esofágica

Existen causas obstructivas de la luz del esófago que ocasionan disfagia por invasión directa, compresión, o linfadenomegalias. Los tumores compresivos, como el cáncer de pulmón, linfoma, neoplasias de esófago, estenosis péptica secundaria a enfermedad por reflujo gastroesofágico y anillos y membranas esofágicas.

También las enfermedades de la mucosa que ocasionan inflamación y/o fibrosis. Entre estas tenemos las infecciones, esofagitis por cáusticos, píldoras, radiaciones, esofagitis eosinofílica y las enfermedades neuromusculares como acalasia, esclerodermia, enfermedades mixtas del tejido conectivo (miositis) y espamo esofágico difuso, entre otras.



Tipos de disfagia

Disfagia aguda

La disfagia aguda se caracteriza por la imposibilidad repentina para la deglución, casi siempre relacionada con la impactación de cuerpos extraños, como trozos de alimentos en la luz del esófago. por lo que requiere una atención médica inmediata.


Disfagia no aguda

Puede ser tanto orofaríngea como esofágica, de evolución crónica, progresiva o intermitente, dependiendo de la causa.


Disfagia funcional

Se caracteriza por tener la sensación de un tránsito anormal del bolo a través del esófago. Está frecuentemente relacionado con la ansiedad y estrés.

Este tipo de disfagia suele ser intermitente y mejora con el tiempo. Se recomienda modificaciones en el estilo de vida como comer despacio y masticar bien. En casos de intensidad notable, pueden indicarse fármacos ansiolíticos y antidepresivos.

Síntomas de la disfagia

La manifestación de los síntomas permite identificar el tipo de disfagia en la gran mayoría de los casos, aunque los síntomas en ocasiones se solapan.

Los principales síntomas y manifestaciones observables en la disfagia orofaríngea son:

  • Salivación o babeo.

  • Presencia de restos de comida en la boca.

  • Síntomas de aspiración como tos frecuente durante la deglución y sensación de ahogo.

  • Regurgitación nasal u oral inmediata.

  • Dolor al tragar.

  • Dificultad para la masticación.

  • Deglución fraccionada y repetida.

En la disfagia esofágica los síntomas son principalmente sensación de atragantamiento en el tórax, dolor torácico, que puede acompañarse de regurgitación y ardor justo detrás del esternón.

También pueden aparecer síntomas asociados con la pérdida de peso, la desnutrición, la deshidratación y las infecciones respiratorias frecuentes.



Tratamiento de la disfagia

Es muy importante una detección precoz de la disfagia para establecer las pautas de alimentación y reeducación del patrón deglutorio. Las medidas generales de rehabilitación deglutoria incluyen:

  • Acompañamiento de personas con disfagia durante la ingesta, en un ambiente tranquilo, sin ruidos ni distracciones, bien iluminado, con el tiempo suficiente por los posibles déficits motores y el retraso del reflejo deglutorio. Es importante también realizar una buena limpieza bucal antes y después de comer.

  • Estrategias posturales para evitar la broncoaspiración. La flexión cervical anterior es una de las más seguras, consistente en aproximar el mentón al esternón, sin hiperflexión.

  • Las estrategias de incremento sensorial oral son útiles cuando hay alteraciones de la sensibilidad oral. Estas incluyen la estimulación mecánica de la lengua y de los pilares faríngeos (presión de la cuchara al introducir el alimento), el uso de alimentos fríos y ácidos (limón/lima), y las modificaciones del volumen y sabor del bolo.

  • Ejercicios de biofeedback y reeducación muscular que mejoran la fisiología de la deglución incrementando el tono, la sensibilidad y motricidad de las estructuras que intervienen en ella.

  • Maniobras deglutorias especificas indicadas para mejorar la eficacia y seguridad de la deglución, favoreciendo el cierre laríngeo y el paso del bolo al esófago sin residuos en personas con un buen estado cognitivo y que pueda colaborar activamente.

Por otro lado, es indispensable abordar la causa que provoca la disfagia, requiriendo de tratamiento médico adecuado (como en las esofagitis pépticas, eosinofílicas e infecciones) y en algunos casos el uso de técnicas quirúrgicas apropiadas.

Finalmente, también es fundamental el tratamiento  dietético-nutricional individualizado cuya finalidad  es  reducir el riesgo de atragantamiento mediante la adaptación del volumen y viscosidad de los líquidos y de las texturas de los sólidos para convertirlos en purés o hacerlos fácilmente masticables. Además, se deben cubrir todas las necesidades nutricionales a partir de los alimentos y líquidos. En ocasiones puede estar indicada la suplementación nutricional o la consideración de vías de nutrición alternativas a la vía oral.

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