Qué es la Celulitis y Cómo Eliminarla

Dra. Ana García

Especialista en Medicina Familiar

Médico consultor de Advance Medical

Ni siquiera las delgadas se libran, y es que la celulitis afecta al 85% de las mujeres, sobre todo a partir de los 30 años, aunque puede aparecer desde la pubertad. La llamada “piel de naranja” trae de cabeza a muchas féminas, que sólo esperan dar con la solución que la elimine para siempre. Pero, ¿es posible?

La celulitis se considera un trastorno multifactorial, en el que están implicados, por tanto, varios factores. Sin duda, la dieta hipercalórica favorece la síntesis y el almacenamiento de grasas en el tejido adiposo, pero habría otros factores implicados.

¿SABÍAS QUE…?

Este artículo trata sobre la celulitis estética que tanto nos preocupa a las mujeres, pero también existe el concepto de celulitis en el entorno de las enfermedades infecciosas (en este caso hace referencia a un proceso inflamatorio agudo de origen infeccioso que suele manifestarse con signos inflamatorios externos:  eritema, inflamación y calor local). La celulitis “estética”, en términos médicos, recibe el nombre de lipodistrofia ginecoide, lipoesclerosis nodular o paniculopatía edematofibroesclerótica.

¿Dónde se localiza?

Es un trastorno local del tejido subcutáneo (por depósitos circunscritos de grasa) predominantemente en caderas, glúteos, muslos y abdomen. Se caracteriza por un aspecto típico de la piel que llamamos “piel de naranja”.

Puede afectar tanto a mujeres delgadas como con sobrepeso, y aparecer desde la pubertad, pero es mucho más frecuente a partir de los 30 años. Se debe a un crecimiento de las células grasas por un incremento en los depósitos de lípidos (en forma de nódulos adiposos) entre el tejido conjuntivo. La aparición en el hombre es escasa: sólo alcanza el 5%.

¿Cuál es la principal causa de la celulitis?

La celulitis se considera un trastorno multifactorial, en el que están implicados, por tanto, varios factores. Sin duda, la dieta hipercalórica favorece la síntesis y el almacenamiento de grasas en el tejido adiposo, pero habría otros factores implicados:

    • La vida sedentaria (la falta de ejercicio físico ocasiona una disminución de la masa muscular por lo que se hace más evidente la masa grasa).
    • Posiciones mantenidas: las posiciones mantenidas en sedestación (sentados) dificultan el retorno venoso y facilitan el depósito graso. Empeora si, además, cruzamos las piernas.
    • Hábito tabáquico produce alteraciones de la microcirculación.
    • Abuso de alcohol: favorece la lipogénesis.
    • Estrés y ansiedad: conllevan a un incremento de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) que favorecen la formación de grasa.
  • Los estrógenos femeninos: incrementan la actividad de los adipocitos, que favorece la formación de nódulos celulíticos. Así, existe un empeoramiento de la celulitis en el embarazo, la menopausia y en los tratamientos con estrógenos.

¿Cuántos tipos de celulitis hay?

Existen tres formas clínicas diferentes: limitada, difusa y edematosa.

  • Lipodistrofia dura o limitada: de márgenes bien delimitados con la piel engrosada y compacta. Frecuente en mujeres jóvenes que practican ejercicio físico regularmente. No cambia con las modificaciones posturales (estar de pie o sentada). Se localiza generalmente en rodillas y muslos.
  • Lipodistrofia blanda o difusa: es la forma más frecuente. Suele presentarse a partir de los 40 años y es típica de mujeres sedentarias y en aquellas que han perdido mucho peso de forma brusca (tras cirugía bariátrica o régimen muy restrictivo). Encontramos una piel gruesa (espesor 5-8 cm), flácida, móvil con poca masa muscular. Muy frecuente en caderas. A la palpación se notan pequeños nódulos duros. Cambia de forma al modificar la postura o al presionar con los dedos. Puede ocasionar alteración de la esfera social y psicoafectiva y disminución de la autoestima.
  • Lipodistrofia edematosa: es la forma más grave, pero la menos frecuente. Se asocia a obesidad y linfedema (excesiva retención de líquidos). Afecta a extremidades inferiores con un incremento del volumen total. A la exploración observaremos un signo de Godet positivo (depresión de la piel al presionar con el dedo que se mantiene cuando se retira). Se asocia a otros síntomas como pesadez de piernas, edema, varices y calambres.

Recordemos que la misma persona puede presentar diferentes tipos de celulitis en diferentes áreas anatómicas.

¿Cómo se confirma el diagnóstico?

El diagnóstico es clínico y basado en la inspección de la piel y en la palpación. Encontraremos una piel con superficie irregular, con aspecto reticulado (típico aspecto de piel de cáscara de naranja). Pueden aparecer otros signos como: estrías (por ruptura de fibras elásticas de la dermis), equimosis (por fragilidad capilar) y varículas.

Al palpar apreciamos una piel con aumento de grosor y consistencia. Al pellizcar evidenciaremos el aspecto de piel de naranja.

Se puede recurrir a exploraciones complementarias no utilizadas de forma rutinaria. Entre ellas destacan la ecografía, la termografía, la xerorradiografía y la impedanciometría bioeléctrica.

¿Existe un tratamiento eficaz contra la celulitis?

Existen múltiples terapias para el tratamiento de la celulitis con el fin de reducir las células grasas, mejorar la microcirculación y reducir el edema. Mencionaremos las diferentes alternativas terapéuticas: físicas o mecánicas, quirúrgicas y dermocosméticas.

Tratamientos físicos y mecánicos:

  • Iontoforesis: uso de corriente galvánica de alta frecuencia para que el fármaco tópico penetre mejor en la dermis, catabolice los lípidos y aumente la eliminación del líquido retenido.
  • Ultrasonidos: ondas de alta frecuencia que tienen efecto vasodilatador y mejoran la penetración de los preparados tópicos en la dermis.
  • Electrolipoforesis: agujas conectadas a un generador de baja frecuencia. Se crea un campo electromagnético que favorece el drenaje linfático y la lipólisis.
  • Termoterapia: utiliza calor y frío para obtener vasodilatación y facilitar la penetración de los productos.
  • Presoterapia y drenaje linfático: favorecen el retorno venoso, activan la microcirculación y reducen el edema.
  • Endermología o lipomasaje: masaje con dos rodillos que mejora la apariencia de la piel actuando a nivel del sistema linfático y circulatorio.

Tratamientos quirúrgicos:

  • Cirugía estética: por ejemplo, la abdominoplastia, para eliminar el exceso de piel y grasa abdominal.
  • Liposucción: mediante la destrucción de los acúmulos de grasa localizados. Se introduce una cánula en la hipodermis y se desestructura y aspira el material graso.
  • Liposhifting: técnica que moviliza el tejido graso y remodela las irregularidades de la piel. Se utiliza con mucha frecuencia para corregir irregularidades secundarias tras una liposucción.

Tratamiento dermocosmético:

Mediante preparados tópicos (de aplicación local). Son más eficaces en las primeras fases de la enfermedad. De uso diario. Existen varios preparados tópicos:

  • Mucopolisacáridos (ejemplo la mucopolisacaridasa): Actúan al inicio del proceso y permiten recuperar la permeabilidad y fluidez del tejido conjuntivo.
  • Fibrinolíticos: evitan la desestructuración de las fibras de colágeno, elastina y fibrina por acúmulo de los nódulos celulíticos. Destacan las colagenasas, elastasas, hidrolasas, oligoelementos (manganeso, cinc, cobalto) y derivados del yodo.
  • Vitaminas: E, A. B y C con propiedades anticelulíticas.
  • Lipolíticos: efecto destructor sobre el tejido graso.  Se emplean en mesoterapia administrados de forma intradérmica o subcutánea con agujas de pequeño calibre. Se utiliza, sobre todo: pentoxifilina, hialuronidasa, l-carnitina, aminofilina y cafeína. Muchas cremas anticelulíticas contienen cafeína en un porcentaje nada despreciable, ya que activa las enzimas que rompen las moléculas de grasa.
  • Rubefacientes: activan la circulación periférica. Producen aumento de temperatura en la zona tratada. Por ejemplo, el nicotinato de metilo, el mentol, el alcanfor y aceites esenciales.
  • Plantas de efecto venotónico (centella asiática, Ginkgo biloba, castaño de Indias, rusco, ciprés y naranja amarga) y antiedematoso (centella asiática, hiedra, pilosella o algas marinas como Fucus vesiculosus o Palmaria palmata). Persiguen activar la circulación sanguínea y mejorar la retención de líquidos.

¿Se puede prevenir la aparición de la celulitis?

Justamente el mejor tratamiento contra la celulitis es su prevención. Como medidas generales se recomienda la realización de ejercicio físico regular, el seguimiento de una dieta equilibrada y el control de la ansiedad y el estrés. Debemos promover una forma de vida sana, potenciando las normas higiénico-dietéticas que todos conocemos:

  • Evitar el sedentarismo (realizando ejercicio físico con frecuencia regular).
  • Evitar el tabaquismo y el exceso de alcohol.
  • Uso de prendas y calzado cómodos (no excesivamente ajustados).
  • Gestionar el estrés.
  • Mantener el peso ideal.
  • Ingesta abundante de agua.
  • Realizarse algún masaje venoso y drenaje linfático de vez en cuando para activar la microcirculación.

Con todas estas medidas conseguiremos retrasar la aparición de la celulitis o mejorar el resultado de los tratamientos cuando ya está instaurada.

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