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Qué Es El Cloasma

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El cloasma o melasma es un problema estético consistente en manchas de color marrón que aparecen principalmente en las mujeres jóvenes, y generalmente asociados a estímulos hormonales como el embarazo o el consumo de anticonceptivos.

El cloasma se manifiesta como manchas de color marrón, mal definidas, sobre la zona de la frente, el bigote o los pómulos, aunque también puede verse en los antebrazos, el escote y, en general, en cualquier zona expuesta a la luz.

¿Qué aspecto tiene y dónde aparece?

El cloasma se manifiesta como manchas de color marrón, mal definidas, sobre la zona de la frente, el bigote o los pómulos, aunque también puede verse en los antebrazos, el escote y, en general, en cualquier zona expuesta a la luz. Pueden empezar como pequeñas manchas, pero suelen confluir en áreas grandes, con cierto impacto estético, que motivan la consulta al dermatólogo.

¿Cuál es su causa?

Las hormonas femeninas tienen una acción sobre la piel que hace acumular la melanina y aumentar la pigmentación. Por eso el melasma suele aparecer con los embarazos, con los anticonceptivos (que son medicamentos que contienen estrógenos), u otros medicamentos. Además, pueden influir determinados cosméticos con base alcohólica, o algunos procedimientos como la depilación con cera, que provoca inflamación y en la piel una respuesta en forma de pigmentación postinflamatoria, especialmente en las pieles de personas muy morenas. Por último, la exposición a la luz solar o los rayos ultravioleta (UVA) es el principal factor que explica que la piel se pigmente. Sin embargo, muchas mujeres sufren melasma sin cumplir ninguna de estas condiciones, e incluso algunos hombres, y esta circunstancia se suele atribuir a una forma de ser de la piel determinada por la genética. Igual que hay personas de ojos claros y oscuros, existen otras con un tipo de piel que es propensa a pigmentarse con la luz solar. Por ejemplo, en nuestro medio, muchas mujeres de origen sudamericano o magrebí tienen una tendencia natural a presentarlo.

EN EL EMBARAZO

Es la forma más frecuente de cloasma. Se llama también "paño" o "máscara" del embarazo. Suele verse en las dos terceras partes de las embarazadas, y aparece entre el cuarto y el sexto mes, para persistir después del parto, durante meses o años. Afecta más a las mujeres de piel morena, y tenerlo durante un embarazo predispone más a que aparezca en embarazos sucesivos. También es más frecuente cuando la segunda mitad de la gestación coincide con los meses de sol.

¿Cómo se explora un cloasma?

Idealmente, los casos de melasma o cloasma que buscan consulta médica deberían ser visitados por un dermatólogo. Se puede realizar una exploración de la piel mediante luz de Wood (luz ultravioleta), que permite conocer si la pigmentación es más superficial o más profunda, y determinar mejor las opciones de tratamiento. Generalmente, para estudiar un melasma no se requieren más pruebas, y casi nunca se necesita tomar una biopsia de la piel. Se puede determinar si un cloasma es dérmico (que muestra un color azulado con la luz de Wood), epidérmico (muestra un color marrón oscuro), o mixto (combinado pigmentación en la epidermis y la dermis). Conociendo el tipo de melasma es más fácil diseñar el tratamiento más adecuado.

Qué tratamientos existen para eliminarlo o mejorarlo

El tratamiento suele basarse en la aplicación de despigmentantes que rebajan el color de las manchas, combinados con protectores solares de factor alto (los llamados “pantalla total”) que evitan que la luz pigmente más la piel.

Los despigmentantes incluyen:

  • Hidroquinona al 2-4 %. Es un potente blanqueante de la piel, pero debe ser empleado por un médico, ya que no es un producto cosmético. Puede tener efectos tóxicos, y en ocasiones inducir pigmentación por reacciones paradójicas en pieles muy morenas, por lo que debe emplearse con cautela.
  • Arbutina: es un producto también conocido como “hidroquinona natural”, y se ha empleado mucho en pieles asiáticas. En realidad, procede de la hidroquinona y deben guardarse las mismas precauciones con su uso.
  • Ácidos frutales o alfahidroxiácidos: son principalmente el ácido láctico, glicólico o kójico. Tienen propiedades exfoliantes y levemente despigmentantes, y suelen emplearse mediante su aplicación en forma de “peeling” controlado (aplicación en la piel durante minutos y tamponamiento o neutralización rápida para evitar una quemadura profunda).
  • Ácido retinoico: es un derivado sintético de la vitamina A que tiene propiedades reestructurantes y renovadoras de piel. Puede emplearse en forma de cremas o “peelings” combinado o no con otros agentes despigmentantes.
  • Resorcinol: se ha empleado como “peeling” para reducir la pigmentación, pero su uso no está exento de efectos secundarios, como quemaduras.

¿Y los láseres?

Los láseres o la luz pulsada intensa utilizados para tratar pigmentaciones cutáneas como las manchas solares o léntigos no son muy eficaces en el cloasma. En general, cualquier método que intenta eliminar el pigmento provocando inflamación en la piel puede hacer que la piel responda con más pigmentación, por lo que debe conocerse muy bien la piel del paciente y su posible respuesta.

¿Cuál es el tratamiento más habitual?

En general, el tratamiento consiste en la aplicación de un despigmentante por la noche y un bloqueador o pantalla solar por la mañana. La paciente debe ser muy escrupulosa en su aplicación, ya que un solo día de exposición solar no protegida puede hacer que la mancha vuelva a aparecer. Por suerte, contamos en la actualidad con protectores solares potentes que tienen una elevada cosmeticidad y facilidad de aplicación.

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