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Qué Debes Saber sobre la Gingivitis

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La gingivitis es la etapa inicial de la enfermedad de las encías y, por tanto, fácil de tratar si se aborda al inicio Por eso queremos concienciarte y sensibilizarte en el cuidado gingival, por salud y también porque tanto la retracción como la inflamación gingival generan un problema estético muy importante al sonreír. Y eso ya no nos gusta, ¿verdad?
La gingivitis inicial no suele dar síntomas y se presenta en forma de sangrado gingival. Cuando el proceso inflamatorio evoluciona se desencadena la enfermedad periodontal.

Acumulación de placa

La gingivitis es una enfermedad bucal, generalmente, por acúmulo de placa bacteriana (también llamada biofilm oral, compuesto por millones de microorganismos depositados sobre la superficie bucal). La placa se deposita constantemente sobre la superficie de los dientes y encías formando una fina película que se coloniza por bacterias. Ello da lugar a una inflamación inicial y, posteriormente, a una infección.

El depósito de placa tiene efectos a largo plazo. En fases iniciales, cuando la placa bacteriana comienza a sedimentar entre el diente y la encía tan sólo notaremos un aumento de sensibilidad por la inflamación local. Automáticamente reaccionaremos con un cepillado superficial e incompleto para evitar la sensación molesta. Un cepillado incorrecto no será efectivo y favorecerá el acúmulo sucesivo de placa en la zona. En pocas semanas se favorecerá la sobreinfección de la zona inflamada por lo que nos encontraremos con una infección en la zona. El círculo vicioso quedará establecido si no ponemos solución. Evidentemente, tanto el adulto como el niño pueden sufrir un proceso gingival.

¿Cómo sospechar de que mis encías no están sanas?

El sangrado gingival repetitivo. Es cierto que un sangrado puntual puede deberse a una mala técnica de cepillado o a un cepillo nuevo demasiado duro, pero si tus encías sangran constantemente acude al odontólogo.

También puede pasar que no sangren, Para confirmar si están sanas o no debemos descartar otros síntomas de gingivitis: color rojo brillante, hipersensibilidad, úlceras bucales, inflamación o aumento de tamaño y dolor en las encías. En cualquier caso, será el odontólogo quien determine si tus encías están sanas o no.

SI ERES FUMADOR, ¡TEN CUIDADO!

Tus encías no sangrarán con facilidad por el efecto vasoconstrictor del tabaco, pero eso no quiere decir que estén sanas. Si presentas alguno de los otros síntomas mencionados es muy probable que tengas gingivitis. Es más, el tabaco predispone a la enfermedad gingival.  

Factores implicados en la aparición de gingivitis

Además del tabaco, otros factores altamente implicados en la gingivitis son: mala higiene dental, cambios hormonales (pubertad, embarazo, menopausia), enfermedades metabólicas mal controladas (sobre todo la diabetes) y efectos indeseables de algunos medicamentos de uso crónico (fenitoína, algunas píldoras anticonceptivas, etc).

Estos factores son acumulativos, es decir, si eres fumador, diabético mal controlado y no tienes un hábito higiénico correcto tienes todos los números para ser el candidato perfecto para sufrir una gingivitis.

Mención especial requiere un tipo específico de gingivitis llamada gingivitis descamativa, por tratarse de una alteración gingival no asociada a la placa.

Se caracteriza por la presencia de unas lesiones localizadas en el borde de la encía con enrojecimiento, descamación, úlceras y vesículas. Se asocia a alergia o hipersensibilidad a productos de higiene oral, mala oclusión dental o funcional y cepillado agresivo. Es muy frecuentes en personas con enfermedades autoinmunes.

Y una vez instaurada la gingivitis, ¿cuál sería la evolución natural?

La gingivitis inicial no suele dar síntomas y se presenta en forma de sangrado gingival.  Cuando el proceso inflamatorio evoluciona se desencadena la enfermedad periodontal que conducirá a una periodontitis, si no intervenimos.  

Una vez la enfermedad está instaurada veremos unas encías aumentadas de tamaño (por la inflamación) y separadas de la superficie dental por una pérdida de su inserción (las bacterias se filtran entre el diente y la encía formando una bolsa sobreinfectada alrededor de los dientes, llamada bolsa periodontal). Con el tiempo la encía perderá tamaño y altura y se quedará el diente expuesto dando lugar a sensibilidad con los cambios térmicos (frío y calor). La bolsa periodontal provocará afectación ósea e incluso la pérdida de hueso, dejando el diente expuesto y con movilidad. La afectación del soporte óseo implica la pérdida irreparable del diente.

No precisamos realizar pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico de gingivitis. Con una exploración exhaustiva y una medición de la bolsa periodontal podemos conocer el grado de afectación (pudiendo ser leve, moderada o grave).  Sin embargo, si la gingivitis está evolucionada se pueden tomar radiografías de los dientes para valorar la afectación del hueso.

Una vez se diagnostica la gingivitis…

La misión del odontólogo es reducir el foco de inflamación de las encías. Para ello, se llevará a cabo, en primer lugar, una limpieza bucodental profesional (tartrectomía) para eliminar la placa y el sarro.  La tartrectomía es la higiene dental llevada a cabo por el higienista dental mediante el aparato de ultrasonidos que desincrusta el material depositado en la superficie dental.

El tratamiento podrá complementarse con el uso de pasta dentífrica fluorada, hilo dental o cepillo interproximal y  colutorios bucales antibacterianos como la clorhexidina.

Es importante el adiestramiento en la forma correcta de cepillado y uso de la seda dental.

Normalmente se realiza un control evolutivo en dos o cuatros semanas. Si el proceso inflamatorio persiste debe plantearse un tratamiento periodontal específico consistente en un curetaje (o raspado y alisado radicular) que se realiza bajo anestesia de cada cuadrante.

En condiciones óptimas, el sangrado y la sensibilidad de las encías deben disminuir al cabo de una o dos semanas después de este tratamiento. Si no es así, debemos seguir insistiendo en la higiene.

LOS PILARES BÁSICOS DE PREVENCIÓN Y DETENCIÓN DE LA GINGIVITIS

  • Higiene oral correcta: es importante disponer de un buen material (cepillo de consistencia media, hilo dental, cepillo interproximal y pasta fluorada) y de una buena técnica de cepillado. Te invito a que consultes cualquier tutorial de técnica de correcto cepillado donde se explican perfectamente los detalles de un cepillado efectivo. Respecto a la frecuencia, recomendamos, al menos, tres cepillados al día (después de las comidas) y el uso de seda dental (previo a cada cepillado). Recordarte que el cepillado dental de la noche (antes de ir a dormir) es el más importante del día
  • Hábito alimentario: tras la ingesta es muy importante el cepillado de arrastre de los restos acumulados durante la masticación. No demores la limpieza tras la ingesta (a los 20 minutos el pH bucal se modifica y se favorece el acúmulo de la placa). Aquí tengo que decirte que las gominolas son nuestras enemigas, pero puedes comer alguna y después cepillarte.
  • No fumar: no sólo tus encías te lo agradecerán.
  • Visitas periódicas a tu odontólogo. Si todo va bien, con una visita y una limpieza anual es suficiente. Durante el resto del año tú te encargas de cuidarte la boca.