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PH vaginal: cómo regularlo

Consulta de Ginecología

Ante cualquier infección o sospecha de alteración del pH vaginal es recomendable consultar con un especialista en Ginecología y Obstetricia.

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Las infecciones vulvovaginales son un motivo muy frecuente de consulta médica, estimándose que el 75% de las mujeres experimentan un episodio de vulvovaginitis a lo largo de su vida. Uno de los principales factores relacionados es el pH vaginal.





¿Qué es el pH vaginal?

El pH es un parámetro que indica el grado de acidez-alcalinidad de un medio y su valor puede oscilar entre 0 (máxima acidez) y 14 (máxima alcalinidad). En la vagina el pH óptimo (o la acidez vaginal) se sitúa entre 3,5 y 4,5. Sin embargo, se trata de un valor que puede experimentar variaciones en función de diferentes factores, incluyendo la edad de la mujer, el embarazo, la menopausia o cuando se producen infecciones.



¿Cuál es la función del pH vaginal?

El pH vaginal adecuado ayuda a mantener sana la mucosa vaginal y proteger frente a posibles infecciones.

En condiciones normales, existe una colonia de microorganismos en la vagina que constituye su microbiota o flora natural. Cuando el pH vaginal se desequilibra se puede dar lugar a la proliferación de microorganismos patógenos que causen infecciones y dolencias. En la flora vaginal normal abundan los lactobacilos, un tipo de bacterias que se caracterizan por su efecto protector frente a diferentes agentes patógenos.

De este modo, cuando tiene lugar un pH vaginal alterado la población de lactobacilos se puede ver desplazada junto con su efecto protector. Esta situación puede dar lugar a la aparición de patologías infecciosas a nivel vaginal como las candidiasis, la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis.


Microbiota vaginal normal: la importancia de los lactobacilos

La alteración de la microbiota vaginal es la causa principal de las infecciones vaginales.

La microbiota vaginal es el conjunto de microorganismos que habitan de manera natural y sin causar daño en la región vaginal. Su composición cambia notablemente con la edad, dependiendo de las variaciones en los niveles de estrógenos.

De este modo, cuando aparecen los ciclos menstruales, el epitelio vaginal aumenta su grosor, segregando un exudado que contiene glucógeno y otros nutrientes. Este hecho facilita la colonización principalmente de lactobacilos, pero también de otras bacterias como Gardnerella vaginalis y hongos como Candida albicans. En un momento determinado estos microorganismos pueden convertirse en patógenos si proliferan en exceso o se produce una modificación en el pH vaginal.

Los lactobacilos son los principales garantes del mantenimiento del ecosistema vaginal, promoviendo mecanismos como:

  • Competición con los hongos por los nutrientes disponibles.

  • Bloqueo de receptores epiteliales para los hongos.

  • Potenciación de la respuesta inmune.

  • Generación de sustancias capaces de producir ácido láctico a partir de la glucosa (peróxido de hidrógeno, lactacinas y acidolinas). El ácido láctico es el responsable de mantener el pH vaginal en rangos entre 3,5 y 4,5. Este constituye el principal mecanismo de defensa frente a la colonización por patógenos.

  • Los lactobacillus metabolizan el glucógeno secretado por las células más superficiales de la mucosa vaginal y, de esta forma, contribuyen a mantener unos niveles de pH adecuados. Cuando tiene lugar la menopausia, se produce una disminución, incluso desaparición, de la capa de células superficiales, dando lugar a una disminución en la presencia de Lactobacillus, alteraciones en el pH y a la proliferación de microorganismos patógenos.


¿Qué valores de pH vaginal son normales?

A lo largo de la vida de una mujer el pH vaginal va experimentando una evolución que determina diferentes valores de normalidad. De este modo, durante la infancia y hasta la pubertad el pH de la vagina es neutro (cercano a 7). Posteriormente, el aumento de estrógenos y la instauración de la microbiota normal durante la edad reproductiva determinan una disminución de los valores de pH (entre 3,5 y 4,5). Finalmente, tras la menopausia el pH vaginal vuelve a la neutralidad.

Regular el pH vaginal puede contribuir a evitar infecciones y la aparición de síntomas molestos como irritación, picor, enrojecimiento y sequedad.



Síntomas del desequilibrio del pH vaginal

Como se ha dicho, el desequilibrio del pH vaginal puede dar lugar a la modificación de la flora vaginal y a la posible proliferación de microorganismos patógenos. Esto puede ir asociado a síntomas de mayor o menor intensidad entre los que se encuentran:

  • Modificaciones del flujo vaginal (cambios de color, olor y consistencia).

  • Picor y escozor.

  • Sequedad vaginal.

  • Molestias al orinar.

  • Molestias durante las relaciones sexuales.

Ante la aparición de estos síntomas es recomendable consultar con un especialista en Ginecología y Obstetricia.



Factores que pueden alterar el pH vaginal

El equilibrio del pH vaginal depende de una serie de factores, algunos de los cuales pueden ser controlados de forma individual modificando ciertos hábitos. Entre estos factores se encuentran:

  • Higiene vaginal. En ocasiones la utilización de jabones agresivos puede irritar el interior de la vagina, modificando el pH. Esto contribuye a destruir la flora vaginal normal y propiciando la proliferación de microorganismos patógenos.

  • Productos perfumados. Ciertas sustancias aromáticas presentes en compresas, papel higiénico, etc., no son adecuados para mantener un pH vaginal normal.

  • Tratamiento con antibióticos. Los antibióticos utilizados de forma prolongada o frecuente pueden afectar negativamente a la flora vaginal.

Por otro lado, la gestación, la lactancia o la menopausia son etapas en la vida de la mujer en las que, debido a las variaciones hormonales características de cada una de ellas, pueden tener lugar alteraciones en el pH vaginal.



Consecuencias del desequilibrio del pH vaginal

La vulvovaginitis es la inflamación de la mucosa vaginal y de la piel vulvar. La vulvovaginitis causada por el hongo Candida es la más prevalente, aunque también pueden producirse infecciones por bacterias.

La vulvovaginitis candidiásica es una enfermedad inflamatoria de la vagina, producida por diferentes especies de hongos, fundamentalmente de Candida ?siendo la más frecuente dentro de esta especie la Candida Albicans? que tiene lugar en condiciones fisiológicas alteradas con disminución de la inmunidad local. Se trata de un proceso muy común en las mujeres adultas, con un pico máximo de incidencia entre los 20 y 40 años. Se calcula que, a los 25 años el 50% de las mujeres habrá tenido al menos un episodio. De igual modo, entre las mujeres premenopáusicas el 75% habrá sufrido al menos un episodio y el 45% dos episodios o más de vulvovaginitis candidiásica.

Las alteraciones en la inmunidad leves que se producen previas a tener la menstruación también pueden favorecer la aparición de candidiasis vaginal.

Por otro lado, las vaginosis bacterianas son menos frecuentes y se caracterizan por un incremento de la secreción vaginal, que se hace más acuosa y maloliente, y que se acompaña de escasa sintomatología adicional. El mal olor de este flujo se suele poner más de manifiesto cuando entra en contacto con fluidos de pH alcalino (como el semen, la sangre menstrual y el gel empleado en exploraciones ginecológicas, entre otros).

También se puede producir una inflamación vulvar o vaginal de origen irritativo o alérgico que no esté causada por ningún microorganismo. Estas suelen estar relacionadas con la utilización de jabones o cremas irritantes, el empleo de ropa interior de tejidos sintéticos y al uso frecuente de protectores (compresas, salvaslips, pañales, etc.).