Parto inducido

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¿Qué es el parto inducido?

El trabajo de parto inducido es la estimulación de las contracciones uterinas durante el embarazo, antes de que se inicie de forma natural el trabajo de parto de forma vaginal, mediante la utilización de medicamentos. Esto se realiza cuando existe alguna preocupación por la salud de la madre o del bebé, y después de evaluar el estado del cuello uterino materno para la realización de este procedimiento.
Esto se realiza cuando existe alguna preocupación por la salud de la madre o del bebé.

Consta de dos fases:

  • Maduración cervical: se consigue la dilatación del cuello uterino por donde pasará el feto, se realiza con la colocación de prostaglandinas en el hospital por parte del equipo sanitario.
  • Inducción al parto: cuando ya el canal del parto se encuentra a punto, se procede a administrar oxitocina, lo que aumenta las contracciones uterinas. En esta fase, debe estar monitorizada tanto la madre como el bebé su frecuencia cardiaca y la realización de la amniótica, que consiste en la rotura de la bolsa amniótica de forma artificial para propiciar el periodo expulsivo.

¿En qué situaciones se realiza el parto inducido?

El médico especialista evaluará cada caso tomando en cuenta algunos factores de riesgos maternos como edad, presencia de enfermedades previas, edad gestacional y estado del cuello uterino, así como factores de riesgo del feto como posición, tamaño y peso para decidir la inducción. Algunos motivos comunes de inducción son:

  • Embarazo prolongado: después de dos semanas de la fecha prevista de parto sin la aparición de contracciones uterinas efectivas.
  • Rotura prematura de membranas: paciente que ingresa con rotura de las membranas sin contracciones uterinas eficientes y no existe ninguna complicación fetal o materna que impida la inducción que puede tardar hasta 24 horas.
  • Corioamnionitis: infección del líquido amniótico en casos de fisura o rotura de la bolsa.
  • Retraso del crecimiento fetal: si el peso estimado del feto es menor al 10% de lo considerado para la edad gestacional, el médico puede indicar la inducción del parto previa realización de estudios ecosonográficos.
  • Oligoamnios: presencia de menor cantidad de líquido amniótico de la esperada para el final del embarazo, por lo cual, se puede poner en riesgo al bebé.
  • Diabetes gestacional: presencia de diabetes durante el embarazo.
  • Hipertensión arterial inducida por el embarazo: la cual se encuentre controlada al momento de la inducción.
  • Desprendimientos de placenta leves de la pared interna del útero: ya sea de forma parcial o completa.
  • Muerte fetal: en estos casos se induce para extraer el óbito.
  • Inducción de parto por motivos sociales: son causas consensuadas entre médico y paciente como partos muy rápidos, mal acceso a un centro hospitalario, vivir en zonas muy alejadas en las cuales es preferible el beneficio de la inducción al riesgo del parto.

¿Cuánto tiempo se espera antes de proceder a inducir el parto?

El médico debe cerciorarse mediante ecografía de que la edad gestacional del feto sea al menos de 39 semanas o más antes de la inducción, para reducir riesgos de complicaciones para él bebe.

Beneficios del parto inducido

Los beneficios del parto inducido son:

  • Garantizar la seguridad y bienestar del feto.
  • Garantizar la supervivencia del bebé en aquellos casos donde existen factores de riesgo maternos.
  • Minimizar la ansiedad y angustia.
  • Seguridad, en caso de localizaciones lejanas o de difícil acceso.

Riesgos del parto inducido

Los riesgos de la inducción del parto son los siguientes:

  • Baja frecuencia cardiaca fetal: el uso de medicamentos para inducir el trabajo de parto como la oxitocina y la prostaglandina, al producir contracciones uterinas, puede disminuir el aporte de oxígeno al bebé y disminuir su frecuencia cardiaca.
  • Infección: la presencia de rotura prolongada de membrana amniótica tiene mayor riesgo de producir infección.
  • Rotura uterina: sucede en pacientes con cesáreas anteriores o cirugías previas de útero en donde puede ocurrir un desgarro en esa cicatriz previa en el momento del trabajo de parto, siendo necesario una cesárea de emergencia con posterior extirpación del útero.
  • Fracaso de inducción: existe una probabilidad en la que, iniciada la inducción, el trabajo de parto no se lleve a cabo sobre todo en pacientes primerizas y sea necesario una cesárea de emergencia.
  • Aumenta la probabilidad de requerir ayuda instrumental como fórceps. 

Precauciones durante el parto inducido

No todas las pacientes se encuentran aptas para la inducción del parto, el médico debe indicarlo tras evaluarla y, normalmente, están exentas aquellas pacientes con:

  • Antecedentes de cesáreas anteriores en menos de 5 años o cirugías mayores de útero.
  • Diagnóstico de placenta previa en este embarazo.
  • Feto en posición vertical.
  • Prolapso de cordón umbilical.
  • Infección activa por herpes genital.
  • Antecedentes en el embarazo de bajo crecimiento fetal.
  • Antecedentes en el embarazo de patología cardiaca fetal.
  • Desproporción pélvico-cefálica. 
  • Carcinoma cervical uterino invasor.
  • Condilomatosis importante del canal vaginal.

Recomendaciones tras el parto

Después del parto, si este fue exitoso por inducción, las recomendaciones son las mismas que en un parto vaginal natural; con la revisión de sangrado vaginal, aseo del área y evitar las infecciones intrauterinas con respecto a la madre. En relación al bebé, verificar si existe sufrimiento fetal agudo o traumatismo fetal por parto precipitado o infección por paso del canal vaginal.