Molestias por Ojo Seco

Dra. Gemma Cardona

Médico consultor de Advance Medical

¿Sientes molestias de irritación en tus ojos de manera reiterada?  ¿Has pensado que podrías padecer de “ojo seco”? Esto, afortunadamente, tiene solución.

Los trastornos que afectan directamente a la glándula lagrimal como la sarcoidosis o el síndrome de Sjögren también producen ojo seco.
La lágrima

La glándula lagrimal, con su secreción, la lágrima, compuesta básicamente de agua y lípidos (grasas), lubrifica y nutre la córnea, ya que ésta carece de vasos sanguíneos y tiene tendencia a desecarse. Además, la lágrima cumple la función de mantener el saco conjuntival limpio, no sólo por acción mecánica (de arrastre), sino también por su acción bactericida, debido a su contenido en lisozima.

Una alteración en cualquier punto de la vía lagrimal será sintomática. Típicamente, si la alteración está en una zona previa al saco lagrimal, el cuadro cursará sólo con lagrimeo constante. Si la obstrucción está en el saco o en una zona más alejada se asocia a secreción, que se acumula a nivel del párpado, provocando acúmulos de legaña.

En los bebés

Al nacer, la secreción lacrimal suele ser poco importante o nula. La aparición de las lágrimas se produce en las primeras semanas de vida y, a los tres meses de edad, la secreción está definitivamente establecida.

Las vías lagrimales culminan su desarrollo durante las primeras semanas de la vida, de tal manera que en los primeros momentos después del nacimiento puede no estar definitivamente perforado (o, lo que es lo mismo, puede no ser permeable) el canal lacrimonasal y eso provoca una de las consultas más frecuentemente realizadas en pediatría (“mi hijo tiene mucha legaña acumulada en un ojo, pero el ojo no está rojo”). Como pediatras, aconsejaremos la realización de masajes al bebé utilizando el pulpejo del pulgar, de arriba a abajo sobre el canto nasal de forma repetitiva, con la intención de ayudar a permeabilizar el conducto lacrimonasal que, por culpa del acúmulo de secreciones nasales, se halla embozado.

Causas del ojo seco

Algunos fármacos de administración sistémica como los antihistamínicos, anticolinérgicos y psicótropos se asocian a un ojo seco, porque reducen la secreción lagrimal. Los trastornos que afectan directamente a la glándula lagrimal como la sarcoidosis o el síndrome de Sjögren también producen ojo seco. Algunos enfermos presentan un ojo seco después de la radioterapia, si el campo terapéutico incluye las órbitas.

Los problemas de sequedad ocular son también comunes después de lesiones nerviosas que afectan a los nervios craneales (llamados pares craneales). Sobre todo el que afecta al “VII par craneal (nervio facial)”, provocando una “queratitis por exposición” de la superficie ocular, secundaria a la parálisis del nervio facial con incapacidad de cierre completo del párpado.

Signos y síntomas

El ojo seco (queratitoconjuntivitis secas) puede ser de gravedad variable: desde una afectación corneal superficial leve en las que el ojo puede tener un aspecto sorprendentemente normal, hasta una úlcera que puede progresar hacia la perforación. Producen ardor, intenso dolor (sobre todo con el parpadeo), ojo rojo, sensación de cuerpo extraño con el parpadeo (como de tener “arenilla” en el ojo), fotofobia (hipersensibilidad a la luz) y visión borrosa (por pérdida de la transparencia corneal). Suponen una amenaza para la visión debido al riesgo de opacidad corneal, cicatrización y perforación.

A diferencia de otros procesos como pueden ser, por ejemplo, la uveítis o el glaucoma agudo, las molestias de la queratitis cesan con la instilación de colirio anestésico.

Diagnóstico

Las queratitis son fácilmente visibles a simple vista tras la instilación de una gota de fluoresceína y visualizando luego la córnea con una luz azul. El examen con aparatología oftalmológica específica (lámpara de hendidura) permite objetivar la existencia de rotura de la arquitectura corneal, un filtrado opaco o abscesos (acúmulos de infección), así como una reacción celular inflamatoria en la cámara anterior. La producción de lágrimas medida después de humectar un papel de filtro (la llamada tira de Schirmer) es deficiente.

Lagrimas artificiales o lubricantes oculares

Los problemas de sequedad ocular se controlan mediante la aplicación frecuente y abundante de lágrimas artificiales o lubricantes oculares. La dosis normal es de una gota en el ojo 2-4 veces al día (la dosis puede ser aumentada en caso necesario), separando los párpados del ojo/s afectado/s e instilando una gota dentro del párpado inferior, mientras se dirige la vista hacia arriba. Posteriormente, se debe mantener el ojo abierto y no parpadear durante 30 segundos como mínimo. Recordar que, después de la instilación, no se deben cerrar los ojos apretadamente y se debe intentar no parpadear más de lo normal. Además de ello, antes de usar otras gotas oftálmicas, se debe esperar como mínimo cinco minutos. Para evitar contaminación, el gotero no debe entrar en contacto con el ojo o con cualquier otra superficie.

Las lágrimas artificiales pueden adquirirse en la farmacia sin receta médica y pueden utilizarse durante el periodo de embarazo y de lactancia con total seguridad.

Cabe destacar que la aplicación de colirios anestésicos en los ojos afectos de sequedad puede resultar especialmente peligrosa, porque la ausencia de un reflejo de parpadeo normal expone a la córnea a lesiones indoloras no percibidas por el paciente.

Cuando existe una erosión corneal diagnosticada por fluoresceína se debe proceder a la oclusión ocular y mantener dilatada la pupila, mediante colirio de atropina, para controlar el dolor. Además de ello, se aplicarán antibióticos tópicos para prevenir las infecciones secundarias.

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