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Melatonina, la Hormona de la Oscuridad

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Este no pretende ser un tratado de neurofisiología, pero me gustaría que al finalizar esta lectura te resultara familiar la mención de estas palabras: triptófano, serotonina y melatonina. El tema que nos ocupa es la melatonina, que se define como una hormona producida por la glándula pineal. Su nombre farmacológico sería: N-acetil-5-metoxi-triptamina (es un derivado del aminoácido triptófano). Es una hormona inductora del sueño, que también se conoce como la hormona de la oscuridad.
El comprimido farmacológico comercializado de melatonina contiene lactosa. Por tanto, los pacientes que presenten intolerancia a la galactosa o malabsorción de glucosa o galactosa no deben tomar este medicamento.

El triptófano es un aminoácido imprescindible en la liberación de serotonina (neurotransmisor regulador del sueño y del placer, también conocida como la hormona del bienestar).

¡Ojo! El triptófano es un aminoácido esencial (es decir, el propio organismo no puede sintetizarlo por lo que sólo se obtiene a través de la alimentación). Por tanto, asegurémonos de mantener sus niveles mediante una dieta rica en proteínas como huevo, leche, cereales integrales, chocolate, avena, dátiles, sésamo, garbanzos, pipas, cacahuetes, almendras, plátanos, calabaza, carnes rojas, pescado, pollo, etc.

Ya tenemos los tres conceptos definidos: el triptófano es un aminoácido esencial que se transforma en serotonina, que es un neurotransmisor que regula la liberación de melatonina, que es una hormona segregada en la glándula pineal. La falta de triptófano puede contribuir negativamente en los niveles de melatonina y serotonina, y ello daría lugar a síntomas de insomnio, ansiedad, y estrés.

SABÍAS QUE…

La serotonina regula el ciclo diario de sueño-vigilia, así como nuestro estado de ánimo. Bajos niveles de serotonina se asocian a síntomas de depresión, fatiga, ira, negatividad, dolor de cabeza, insomnio o ansiedad. Altos niveles de serotonina se asocian a sentimientos de felicidad y relajación. La medición de los niveles de serotonina pueden ser un parámetro a considerar para monitorizar el control evolutivo de un cuadro depresivo.

Sobre la melatonina

Vamos a focalizar nuestra atención en la melatonina, segregada en la glándula pineal. La glándula pineal está ubicada en el cerebro y su tamaño es similar a un guisante (mide entre 5 y 8 mm). Su forma se asemeja a un pequeño cono de pino (de ahí su nombre). Su secreción se regula por los cambios en la iluminación ambiental (se secreta en la oscuridad). Así, por la noche segrega melatonina que nos induce el sueño. La secreción de melatonina aumenta poco después del anochecer, alcanza su pico máximo entre las dos y las cuatro de la madrugada y gradualmente disminuye durante la segunda mitad de la noche.

  • Como curiosidad, ¿sabías que la melatonina también está presente en animales, plantas, hongos y bacterias, así como en algunas algas?
  • Existe una disminución de su producción asociada a la edad, por ello, únicamente ha sido aprobada como medicamento para el tratamiento a corto plazo del insomnio primario en pacientes mayores de 55 años con mala calidad de sueño.
  • Existen alimentos que poseen precursores de la melatonina: la mostaza, las bayas de Goji, la avena, las cerezas, el maíz, el vino tinto, los tomates, las patatas, las nueces, las almendras, las ciruelas?, el arroz, las pipas de girasol, el cardamomo, el hinojo y el cilantro.
  • La melatonina se vende en farmacias y parafarmacias con diferentes presentaciones y se emplea como alternativa a plantas medicinales o fármacos de prescripción médica para el tratamiento del insomnio. No se recomienda su uso de forma injustificada dado que el aporte externo de serotonina puede inhibir la síntesis endógena. Es decir, si nuestro cerebro detecta altos niveles de serotonina se produce un bloqueo de nuestra secreción por parte de la glándula pineal, que deja de fabricarla automáticamente.

¿Cómo explicamos que uno de cada tres adultos no tenga un sueño regular?

Nuestro organismo produce melatonina de forma natural, pero existen algunas situaciones como la cafeína, el alcohol, el tabaco, el estrés y los cambios frecuentes de turno que pueden disminuir los niveles de melatonina en el organismo.

Cuando está justificado, prescribimos melatonina en forma de comprimidos que deben ingerirse una o dos horas antes de acostarse. Son comprimidos de liberación prolongada (deben tomarse enteros, sin masticar ni triturar, para facilitar su deglución). Esta pauta puede mantenerse durante unas semanas no recomendándose prolongar el tratamiento más de tres meses.

Como dato curioso te diré que en ancianos sólo se absorbe el 50% de la melatonina ingerida, por ello se recomienda su ingesta con el estómago vacío. Y, ¡atención!, porque el comprimido farmacológico comercializado de melatonina contiene lactosa. Por tanto, los pacientes que presenten intolerancia a la galactosa o malabsorción de glucosa o galactosa no deben tomar este medicamento.

Asimismo, puede presentar interacciones. La ingesta concomitante de melatonina y alcohol reduce la eficacia de la melatonina. Asimismo, si se toma junto a otros fármacos, por ejemplo, antidepresivos, pueden potenciarse las propiedades sedantes. Los estrógenos inhiben el metabolismo de la melatonina y aumentan su tiempo de permanencia en sangre.

Como todo fármaco, el tratamiento con melatonina no está exento de posibles efectos adversos, aunque aparecen con una frecuencia baja. Algunos de ellos serían: cefalea, somnolencia, ansiedad, irritabilidad, nerviosismo, sueños anormales, hiperactividad, sequedad de boca, náuseas, dolor de espalda, artralgia, fatiga, etc.

Como ya habrás deducido, no se recomienda este tratamiento durante el embarazo, la lactancia y la edad pediátrica.

Respecto a la relación de la melatonina con la grasa parda. ¿Qué podríamos añadir?

En el cuerpo humano la grasa puede depositarse en forma de grasa blanca (tiene la función principal de actuar como reservorio de energía) o grasa parda (de color marrón o rojizo, tiene la función de termogénesis o producción de calor en respuesta al frío). En la especie humana esta grasa parda es de especial importancia en el recién nacido en el que supone el 5 % de la grasa corporal. La grasa parda no se deposita en los mismos lugares que la grasa blanca. En la infancia se localiza alrededor de riñones, tiroides y carótidas. Por tanto, es una forma de depósito de grasa que no daría lugar a obesidad externa. En edad adulta no prolifera por lo que sólo está presente en pequeñas cantidades. Del total de grasa de un adulto existe una proporción de una célula de grasa parda frente a 100-200 de grasa blanca.

Pues bien, un grupo de científicos españoles publicó en 2016 un artículo en la revista “Journal of Pineal Research” sobre un estudio llevado a cabo en ratas donde se estudió la posible relación existente entre la administración crónica de melatonina y el control de la obesidad y de la diabetes. Postuló que, en ratas, el consumo adicional de melatonina podría ayudar a regular el aumento de peso por estimulación de la síntesis de “grasa parda” (como hemos comentado, es un tipo de tejido graso que quema calorías en lugar de almacenarlas como es el caso de la grasa blanca).][ El estudio apunta que dormir a oscuras y consumir productos ricos en melatonina podría ayudar a controlar el peso y a prevenir las enfermedades cardiovasculares asociadas a la obesidad y la dislipidemia en humanos, pero los hallazgos en ratas deben ser confirmados en humanos.

¿Con qué nos quedamos? La melatonina es una hormona que induce el sueño cuando se detecta oscuridad ambiental. ¿Será por ese motivo que nos dormimos en el cine o en una aburrida charla en una sala con luz tenue? En este caso influye la oscuridad, la melatonina y… muy probablemente… nuestro cansancio acumulado.