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Medicamentos Más Comunes sin Receta

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Al abordar este tema el primer planteamiento que debemos hacernos es si realmente precisamos o no esta medicación. Es decir, ¿estaría indicado un tratamiento no prescrito?

Si bien no vamos a debatir la eficacia de la paramedicina o de la medicina convencional de venta libre, sí debemos plantearnos si precisamos establecernos la obligación de tomar una medicación diariamente si, realmente, no tenemos diagnosticada una patología que lo justifique.

Con ello no queremos decir que no esté indicado un antigripal, un antihistamínico o un antitusígeno. Lo relevante es que exista la indicación para realizar el tratamiento y ello requiere conocimiento de los síntomas y del fármaco, sentido común o juicio a la hora de tomar la decisión de iniciar un tratamiento y responsabilidad al iniciar la pauta teniendo en cuenta nuestro entorno médico.

Destacamos aquí un grupo de fármacos que, bajo ningún concepto, deberían dispensarse en la farmacia sin supervisión médica: los antibióticos

¿Qué tipos de tratamiento podemos obtener sin receta médica?

La gran mayoría, a excepción de los antibióticos y los medicamentos de prescripción crónica como antihipertensivos, hipolipemiantes, antidiabéticos… Así, podemos tener acceso a diferentes fármacos entre los que podemos mencionar:

  • Analgésicos y antiinflamatorios: indicados en procesos agudos de dolor (ya sean traumáticos o inflamatorios), en procesos crónicos (tipo artritis y artrosis) y en caso de fiebre.
  • Antihistamínicos: para casos de alergia, resfriado, picaduras o prurito cutáneo.
  • Cremas, geles y ungüentos: pueden ser antifúngicos, antinflamatorios…
  • Antiácidos: para el tratamiento de la pirosis gástrica o ardor de estómago
  • Complejos vitamínicos o antigripales
  • Otros: colirios oftálmicos, aerosoles nasales, mucolíticos o descongestionantes, antieméticos…

Los antibióticos

Destacamos aquí un grupo de fármacos que, bajo ningún concepto, deberían dispensarse en la farmacia sin supervisión médica: los antibióticos, cuyo abuso implica creación de resistencias bacterianas y, por tanto, reducción de posibilidades terapéuticas en caso de futuras infecciones.

Honestamente, pienso que el problema no es adquirir el fármaco sino adquirir el fármaco adecuado a lo que quiero tratarme.

No te automediques

Ello nos lleva a reflexionar sobre quienes autogestionan el tipo y la duración del tratamiento sin consultarlo. Como es evidente, es muy loable que uno decida tomar un antigripal cuando empieza a notar los primeros síntomas de gripe. Sin embargo, debemos tener presente que no toda la lesión de la mucosa oral es un afta ni todas las fiebres constituyen un resfriado común. Se trata de no minimizar la importancia de aquellas lesiones que no ceden ante un tratamiento convencional.

Asimismo, antes de adquirir un fármaco es importante asegurarse de que no tenga ninguna interacción con el tratamiento de base que realizamos y comprobar los excipientes en caso de tener alguna intolerancia o hipertensión. Por supuesto, valoraremos también la dosis (según peso o edad), las alergias, los efectos secundarios o adversos, las indicaciones, las contraindicaciones, si existe un posible embarazo, si estás lactando un bebé, si conduces una máquina peligrosa o un autobús escolar… Todos los puntos son importantes y deben ser considerados. Por favor leamos atentamente el prospecto.

Los cuadros banales se solucionarán muy fácilmente con un tratamiento sintomático sin necesidad de acudir al médico. También el farmacéutico nos ayudará. Pero, es importante acudir a la consulta en caso de tos persistente que no ha mejorado con tres jarabes, unas deposiciones liquidas con fiebre, una fiebre injustificada, un ahogo inexplicable o unas lesiones cutáneas que no son simples picaduras de insecto…Tenemos que minimizar lo minimizable, pero ante la duda valoramos los síntomas y descartamos gravedad.

Consideraciones importantes sobre los fármacos de venta libre

  • Son eficaces para el tratamiento de enfermedades agudas leves, pero no está libres de efectos adversos o interacciones.
  • Se debe leer el prospecto para conocer, sobre todo, la posología y la indicación del fármaco.
  • En el momento de adquirir el fármaco de venta libre pregunta al farmacéutico si es compatible con tu tratamiento de base. ¡No te quedes con dudas!
  • No modifiques la dosis recomendada en el prospecto ni la forma de administración. Puede afectar a la absorción del fármaco y disminuir su eficacia.
  • No eternices un tratamiento que no ha conseguido erradicar tus síntomas. Es posible que el tratamiento no sea el adecuado o tu impresión diagnóstica sea errónea. En este caso, acude a visita médica.