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Leche Materna frente a la Leche de Fórmula

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La leche materna es el Gold standard en alimentación infantil en exclusiva durante los seis primeros meses de vida y acompañada con el resto de alimentos, hasta los dos años o más. A pesar de los intentos de la industria de hacer una fórmula similar, es imposible clonarla, sobre todo porque su formulación cambia con la hora del día y la edad del niño. Pero, a pesar de que sea lo ideal, las mamás que no pueden amamantar de disponen opciones de calidad en el mercado para alimentar a sus bebés.

La leche materna es el Gold standard en alimentación infantil en exclusiva durante los seis primeros meses de vida y acompañada con el resto de alimentos, hasta los dos años o más.

Diferencias entre la lactancia materna y la artificial

  • Composición: es un fluido vivo que se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del niño a medida que éste crece y se desarrolla. Se distinguen tres tipos de leche materna, con diferente composición: la leche de prete?rmino, el calostro, la leche de transición y la leche madura. La presencia de inmunoglobulinas, hormonas y enzimas hace de esta leche, una de las características inimitables por la leche artificial.

Además, otra ventaja de la leche materna es que modifica su composición en función de la hora del día, incluso durante una misma toma. Un ejemplo es la concentración de triptófano y melatonina que regulan el sueño del bebé y están en mayor concentración por la noche.

La leche materna tiene un sabor cambiante en función de la dieta materna, por lo que es una manera fantástica de exponer al bebé a diferentes sabores y puede ser una ventaja para aceptar los alimentos que se introducirán a partir de los seis meses.

  • Disponibilidad: la leche materna está siempre disponible, donde quieras y cuando quieras, ya sea en el avión, un hotel o en casa de los amigos. La leche materna no se tiene que preparar, ni te quedas sin reservas, lo que te puede ahorrar más de una carrera al supermercado o a la farmacia. Siempre está a la temperatura adecuada y nunca te puedes equivocar en su preparación. Lo importante es que la mamá se cuide, coma y beba líquidos adecuadamente para que se sienta bien y pueda amamantar a su bebé. Considerados como grupo, los bebés amamantados tienen menos dificultades para digerir la leche que los alimentados con leche artificial. La leche materna se tiende a digerir con más facilidad; por eso, los bebés amamantados tienen menos episodios de diarrea o estreñimiento. La lactancia artificial necesita más utensilios, disponer de reservas y hacer una buena previsión si salimos fuera de casa.
  • Suplementación de vitaminas: la leche materna contiene, por naturaleza, muchas de las vitaminas y minerales que necesita un recién nacido. La única excepción es la vitamina D. Se recomienda administrar suplementos de vitamina D a todos los bebés amamantados hasta que ingieran suficiente cantidad de leche enriquecida con vitamina D. La suplementación no es necesaria en los bebés que toman leche artificial.
  • Vínculo: el contacto "piel a piel” es uno de los beneficios más importantes en el recién nacido y en el bebé. La lactancia materna lo favorece. Esto no quiere que los niños alimentados con fórmula no tengan vínculo con sus madres, solo hay que dejar claro que la lactancia materna lo facilita por esa intensidad de contacto vinculado a la alimentación. La capacidad de una madre de alimentar completamente al bebé solo con leche materna puede ayudar a ganar seguridad en sí misma sobre su capacidad para cuidar de su pequeño.
  • Dificultad: muchos inicios de lactancia materna no son fáciles, incluso algunas mujeres, pueden no se sentirse cómodas cuando dan el pecho a sus bebés. Con información, el apoyo y la práctica, la mayoría de las madres supera esta etapa. Es aquí donde los profesionales sanitarios y los grupos de lactancia juegan un papel fundamental. En la lactancia artificial todo, aparentemente todo es más sencillo, pero no deja de ser un reto o tener sus propias dificultades como mantener todos los utensilios limpios, levantarse en la noche para preparar los biberones o seguir siempre las recomendaciones del fabricante para prepararlos correctamente.
  • Libertad materna: la madre que amamanta, sobre todo, las primeras semanas de vida del bebé, ha de estar al 100% por esta labor. Además, durante toda la lactancia exclusiva (seis meses) ella es la fuente de alimento por lo que, si prevé ausentarse durante un tiempo en que el bebé pueda demandar alimento, debe sacarse leche y dejarla preparada para que otra persona se la ofrezca. La lactancia materna exige una considerable cantidad de tiempo y dedicación por parte de la madre, sobre todo al principio, cuando los bebés se alimentan muy a menudo. El horario de las tomas o la necesidad de extraerse leche utilizando una bomba durante el día puede crear dificultades a las madres que tienen que trabajar, hacer recados o viajar. Además, en un acto de responsabilidad, la mamá que amamanta debe evitar, totalmente, la toma de alcohol, así como evitar el consumo de pescado rico en mercurio y limitar el consumo de pescado que contenga concentraciones menores de mercurio.
  • Tiempo invertido: los bebés amamantados necesitan alimentarse más a menudo, hacen más tomas, que los alimentados con leche de fórmula porque la leche materna se digiere más deprisa. El tiempo de alimentación es mayor y a demanda, ya que la lactancia materna es nutrición física y emocional.
  • Precio: la leche de fórmula es cara, es un gasto más a contemplar en la economía familiar. La leche materna es gratis y no es necesario comprar biberones ni tetinas (excepto que la mamá se extraiga la leche para dársela cuando ella se ausente).
  • Impacto en la salud materna: la lactancia materna también quema calorías y ayuda a que el útero se encoja y vuelva antes a su posición normal, de modo que las madres que dan el pecho a sus hijos pueden recupera la figura que tenían antes del embarazo. La lactancia materna ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama, hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares, y es posible que también ayude a reducir el riesgo de cáncer de útero y de ovario.
  • Impacto en la salud infantil: los bebés alimentados con leche de fórmula son más proclives a tener gases y a hacer deposiciones más duras que los bebés alimentados con leche materna; también parece que tienen más tendencia al sobrepeso. El impacto en la salud del niño de la lactancia materna es indiscutible: como contiene anticuerpos (defensas) le protegen frente a enfermedades infecciosas (catarros, otitis, neumonías, diarreas, ...), e incluso frente a posibles enfermedades futuras como pueden ser obesidad, asma o alergia. Algunos estudios han concluido que tienen menor riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante e incluso favorece el desarrollo intelectual.

Lactancia artificial ¿nos ofrece alguna ventaja?

La decisión de amamantar o de dar biberón a su bebé es algo muy personal. Tener en claro las ventajas y los inconvenientes de cada método puede ayudar a decidir qué es mejor para ti y para tu bebé.

En algunos momentos, aunque la mamá dé el pecho, puede ser necesaria la suplementación, aconsejada por el pediatra. Si la suplementación no puede ser llevada a cabo la misma leche de la madre, la leche de fórmula nos permite realizarla con todas las garantías.

En los casos donde la lactancia sea imposible, contraindicada o bien si la mamá decide no dar el pecho, tenemos leches de fórmula de calidad que permiten que el bebé crezca y se desarrolle adecuadamente.

Contraindicaciones de la lactancia materna

Son muy pocas las situaciones que contraindican la lactancia, entre ellas se incluye:

  • La infección materna por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).
  • La infección por el Virus de la Leucemia Humana de Células T
  • Galactosemia en el bebé.
  • Deficiencia primaria congénita de lactasa en el bebé.
  • El consumo de drogas: heroína, cocaína, anfetamina y marihuana.
  • El tratamiento con antineoplásicos.
  • Algunos casos de prolactinoma (adenoma hipofisario secretor de prolactina), que requieren tratamiento con bromocriptina o cabergolina.
  • La lactancia materna se debe suspender temporalmente cuando haya que administrar a la madre isótopos radioactivos, por ejemplo, en tratamientos de la tiroides.