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Insuficiencia Renal: Detección precoz y su importancia

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La insuficiencia renal es una enfermedad crónica y evolutiva cuyo estadiaje evoluciona de forma variable de una persona a otras y en función de la causa que la ocasione. Se trata de un problema mundial de salud pública que afecta a más de un 10% de la población adulta.

Una insuficiencia renal puede instaurarse de forma aguda ante un fracaso renal agudo o de forma progresiva ante una enfermedad de evolución crónica. Generalmente, al hablar de insuficiencia renal solemos referirnos a insuficiencia renal crónica. Es muy importante recalcar que la detección precoz de la insuficiencia renal mejora su morbilidad.

Cómo se manifiesta

Puede tener diferentes manifestaciones clínicas entre las cuales destacan la hematuria (presencia de sangre en la orina), los edemas (acumulación de líquido intersticial) y la hipertensión arterial. Sin embargo, la función renal alterada tarda en manifestarse en una analítica o en un uroanálisis y suele detectarse en una revisión rutinaria.

Una insuficiencia renal puede instaurarse de forma aguda ante un fracaso renal agudo o de forma progresiva ante una enfermedad de evolución crónica. Generalmente, al hablar de insuficiencia renal solemos referirnos a insuficiencia renal crónica. Es muy importante recalcar que la detección precoz de la insuficiencia renal mejora su morbilidad.

Causas y síntomas de la insuficiencia renal

Existen muy diferentes causas de enfermedad renal crónica siendo la hipertensión y la diabetes las principales. La lesión renal incipiente se detecta con la aparición de albúmina en orina y/o la reducción progresiva de la tasa de filtrado glomerular. En sus primeras etapas, el daño renal no ocasionando ningún síntoma, pero a medida que se deteriora la función renal empiezan a aparecer los síntomas y a manifestarse claramente en la analítica. En general, el primer indicador de posible lesión renal es la excreción de albúmina en orina, por lo que su determinación está recomendada en los pacientes de riesgo (hipertensos, diabéticos, hepatópatas…).

Diagnóstico

Para detectar a los pacientes con alto riesgo de progresar a insuficiencia renal habría que establecer el grado exacto de daño glomerular mediante una biopsia renal, pero se trata de un método invasivo no indicado ni recomendado en todos los pacientes. El análisis de otros parámetros urinarios está en proceso de investigación, de forma que pueda detectarse el daño glomerular incipiente (se trata de la detección de biomarcadores como proteínas específicas en orina). La posibilidad de utilizar biomarcadores urinarios para detectar el daño glomerular temprano abre nuevas posibilidades diagnósticas, siendo una prueba complementaria fácil de realizar (con sólo la obtención de una muestra de orina).

Existen otros parámetros sanguíneos cuya alteración puede sugerir lesión renal:

  •         Electrolitos: sodio, potasio, bicarbonato… Normalmente, una disfunción o enfermedad renal ocasiona un desequilibrio electrolítico que afecta el pH sanguíneo. Si la función renal empeora, puede desarrollarse una acidosis metabólica.
  •         Iones: fósforo, calcio… Un fósforo elevado y un calcio disminuido son sospechosos de lesión renal.
  •         Albúmina: una baja concentración en sangre y alta en orina puede indicar que los riñones no pueden evitar su pérdida por la orina.
  •         Urea y creatinina: un aumento de estos valores en sangre sugiere disfunción renal por cualquier situación que disminuya el aporte de sangre hacia los riñones.
  •         Anión gap: un resultado elevado puede indicar un exceso de ácido en sangre (acidosis) que se asocia a enfermedad renal, aunque puede deberse a otras causas.

Control de la enfermedad

Los pacientes renales son controlados habitualmente por el médico de familia y periódicamente por el nefrólogo. Es importante controlar sus parámetros renales con asiduidad pues nos permiten conocer la función renal. En el momento en que el paciente es catalogado como nefrópata deben contemplarse unas consideraciones especiales en cuanto a la prescripción médica y a restricciones en la ingesta. En determinados fármacos debe hacerse un ajuste de dosis para evitar su acumulación por su alteración en el filtrado renal (que provocaría un acúmulo de fármaco en sangre).

En conclusión, ante cualquier hallazgo patológico en orina o sangre sugerente de lesión renal debe iniciarse un estudio de despistaje. Algunas de las pruebas complementarias que se realizan para el estudio renal serían: el análisis de la orina recogida durante 24 horas (para conocer el grado de disfunción renal), la ecografía renal, la biopsia renal, el TAC…. Asimismo, además de etiquetar la insuficiencia renal y su grado, debemos realizar el estudio completo para identificar la causa subyacente.

El diagnóstico de insuficiencia renal nos influirá en el tratamiento de este paciente de por vida. El objetivo será enlentecer la progresión de la insuficiencia renal.