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¿Existe luz al final del túnel? La inmunoterapia puede ser la clave que nos ayude a ganar definitivamente la batalla en la lucha contra el cáncer.

La inmunoterapia es un tratamiento que ha aparecido en los últimos años como herramienta fundamental en el tratamiento de determinados tipos de cáncer. En pocos años, este tipo de tratamiento ha pasado a ser uno de los avances más importantes en la lucha contra el cáncer. Prueba de ello es que en el año 2013, la prestigiosa revisa Science designó a la inmunoterapia contra el cáncer “Revelación del año”.
La inmunoterapia es un tipo de tratamiento que intenta estimular al sistema inmune del organismo para que éste sea el encargado de luchar contra las enfermedades.

¿Qué papel tiene el sistema inmune en el cáncer?

El tratamiento con inmunoterapia contra el cáncer se basa en la estimulación del sistema inmune para frenar o erradicar las células tumorales. Antes de proseguir, es muy importante conocer el papel que desempeña el sistema inmune frente al cáncer.

El sistema inmune (las defensas) es un sistema que tiene nuestro organismo para identificar y eliminar células que nuestro cuerpo identifica como extrañas (ajenas). Así pues, cuando sufre una infección por un virus o una bacteria, por ejemplo, el sistema inmunitario es capaz de identificar que esas células no son células propias y actúa contra ellas, destruyéndolas. Esta identificación la realiza mediante la identificación de las proteínas que presentan las células en sus membranas (sus paredes).

Como hemos comentado, las células tumorales son células de nuestro organismo que sufren una mutación que provoca que crezcan sin control. En muchas ocasiones, esa mutación provoca que aparezcan nuevas proteínas en la superficie celular y gracias a ello, el sistema inmune puede actuar contra ellas y eliminar el tumor o frenar su crecimiento. De hecho, el sistema inmune elimina muchas células que sufren mutaciones incluso antes de que lleguen a provocar tumores.

Gran parte de los cánceres están provocados por defectos en el sistema inmune, que deja de identificar a las células tumorales como células ajenas y deja de actuar sobre ellas.

¿Y cómo actúa la inmunoterapia?

La inmunoterapia es un tipo de tratamiento que intenta estimular al sistema inmune del organismo para que éste sea el encargado de luchar contra las enfermedades.

Tipos de inmunoterapia

  • Anticuerpos monoclonales: los anticuerpos son proteínas que produce el organismo para identificar y eliminar células nocivas (generalmente infecciones). Hoy en día, los avances científicos nos han permitido crear anticuerpos en un laboratorio. Esos anticuerpos pueden tener principalmente dos objetivos: unirse a las células tumorales como agentes extraños y facilitar que el sistema inmune del paciente identifique más fácilmente esas células o, por el contrario, unirse a las células tumorales bloqueando su funcionamiento y frenando de esa manera su reproducción y crecimiento.
  • Inmunoterapias no específicas (citoquinas): son tratamientos que mejoran el funcionamiento del sistema inmune del paciente. Ejemplos de ellos son las interleuquinas, que aumentan el crecimiento y la actividad de las células inmunitarias, o los interferones, que mejoran la respuesta inmunitaria contra el cáncer.
  • Vacunas: las vacunas clásicas ya eran un tipo de inmunoterapia. Cuando nos vacunamos frente a una infección, no estamos haciendo otra cosa que estimular al sistema inmune para que detecte y actúe rápidamente en caso de que se identifique un determinado virus o bacteria. Este tipo de estimulación también se puede utilizar en el tratamiento contra el cáncer. El objetivo de las vacunas contra el cáncer es que el organismo reconozca las células tumorales y las destruya antes de que estas lleguen a provocar una enfermedad.
  • Transferencia celular adoptiva: es un tipo de terapia en la que se extraen células del sistema inmune del paciente (glóbulos blancos -células T) que se modifican en un laboratorio para hacer que sean más efectivas en la detección y eliminación de un tipo de células cancerosas. Esas células se cultivan y multiplican en el laboratorio y se vuelven a introducir en el paciente de forma que puedan actuar contra su cáncer.

¿Cuándo se utiliza?

El tratamiento con inmunoterapia ha evolucionado mucho en los últimos años. Cada vez son más los estudios que buscan demostrar su eficacia para nuevos tipos de tumores. Aunque su uso no es tan extendido como el de las quimioterapias tradicionales, cada vez son más los tipos de tumores que pueden tratarse ya con este tipo de fármacos. Cánceres como el de pulmón, el melanoma, el cáncer de vejiga o el cáncer de cérvix son ejemplos en los que la eficacia de la inmunoterapia ya está totalmente comprobada.

¿Qué efectos secundarios puede presentar?

Tal y como el resto de tratamientos contra el cáncer, la inmunoterapia también puede ocasionar efectos secundarios no deseados. Estos efectos dependerán del tipo específico de inmunoterapia, pero los más frecuentes son síntomas similares a los de una gripe, debilidad, mareos, fatiga o problemas digestivos. Algunos tipos de inmunoterapias pueden favorecer la aparición de infecciones e incluso de otros tumores. En ocasiones, pueden producirse reacciones alérgicas al tratamiento (como a cualquier otro tratamiento), que pueden ser incluso graves.

Aunque pueda parecer que existen muchos efectos adversos, es importante valorarlos con su médico especialista, puesto que en general, el beneficio potencial de utilizar este tipo de fármacos es infinitamente superior.

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El sistema inmune (las defensas) es un sistema que tiene nuestro organismo para identificar y eliminar células que nuestro cuerpo identifica como extrañas (ajenas). Así pues, cuando sufre una infección por un virus o una bacteria, por ejemplo, el sistema inmunitario es capaz de identificar que esas células no son células propias y actúa contra ellas, destruyéndolas. Esta identificación la realiza mediante la identificación de las proteínas que presentan las células en sus membranas (sus paredes). Como hemos comentado, las células tumorales son células de nuestro organismo que sufren una mutación que provoca que crezcan sin control. En muchas ocasiones, esa mutación provoca que aparezcan nuevas proteínas en la superficie celular y gracias a ello, el sistema inmune puede actuar contra ellas y eliminar el tumor o frenar su crecimiento. De hecho, el sistema inmune elimina muchas células que sufren mutaciones incluso antes de que lleguen a provocar tumores. Gran parte de los cánceres están provocados por defectos en el sistema inmune , que deja de identificar a las células tumorales como células ajenas y deja de actuar sobre ellas. ¿Y cómo actúa la inmunoterapia? La inmunoterapia es un tipo de tratamiento que intenta estimular al sistema inmune del organismo para que éste sea el encargado de luchar contra las enfermedades. Tipos de inmunoterapia Anticuerpos monoclonales : los anticuerpos son proteínas que produce el organismo para identificar y eliminar células nocivas (generalmente infecciones). Hoy en día, los avances científicos nos han permitido crear anticuerpos en un laboratorio. Esos anticuerpos pueden tener principalmente dos objetivos: unirse a las células tumorales como agentes extraños y facilitar que el sistema inmune del paciente identifique más fácilmente esas células o, por el contrario, unirse a las células tumorales bloqueando su funcionamiento y frenando de esa manera su reproducción y crecimiento. Inmunoterapias no específicas (citoquinas): son tratamientos que mejoran el funcionamiento del sistema inmune del paciente. Ejemplos de ellos son las interleuquinas, que aumentan el crecimiento y la actividad de las células inmunitarias, o los interferones, que mejoran la respuesta inmunitaria contra el cáncer. Vacunas: las vacunas clásicas ya eran un tipo de inmunoterapia. Cuando nos vacunamos frente a una infección, no estamos haciendo otra cosa que estimular al sistema inmune para que detecte y actúe rápidamente en caso de que se identifique un determinado virus o bacteria. Este tipo de estimulación también se puede utilizar en el tratamiento contra el cáncer. El objetivo de las vacunas contra el cáncer es que el organismo reconozca las células tumorales y las destruya antes de que estas lleguen a provocar una enfermedad. Transferencia celular adoptiva: es un tipo de terapia en la que se extraen células del sistema inmune del paciente (glóbulos blancos -células T) que se modifican en un laboratorio para hacer que sean más efectivas en la detección y eliminación de un tipo de células cancerosas. Esas células se cultivan y multiplican en el laboratorio y se vuelven a introducir en el paciente de forma que puedan actuar contra su cáncer. ¿Cuándo se utiliza? El tratamiento con inmunoterapia ha evolucionado mucho en los últimos años. Cada vez son más los estudios que buscan demostrar su eficacia para nuevos tipos de tumores. Aunque su uso no es tan extendido como el de las quimioterapias tradicionales, cada vez son más los tipos de tumores que pueden tratarse ya con este tipo de fármacos. Cánceres como el de pulmón, el melanoma, el cáncer de vejiga o el cáncer de cérvix son ejemplos en los que la eficacia de la inmunoterapia ya está totalmente comprobada. ¿Qué efectos secundarios puede presentar? Tal y como el resto de tratamientos contra el cáncer, la inmunoterapia también puede ocasionar efectos secundarios no deseados. Estos efectos dependerán del tipo específico de inmunoterapia, pero los más frecuentes son síntomas similares a los de una gripe, debilidad, mareos, fatiga o problemas digestivos. Algunos tipos de inmunoterapias pueden favorecer la aparición de infecciones e incluso de otros tumores. En ocasiones, pueden producirse reacciones alérgicas al tratamiento (como a cualquier otro tratamiento), que pueden ser incluso graves. Aunque pueda parecer que existen muchos efectos adversos, es importante valorarlos con su médico especialista, puesto que en general, el beneficio potencial de utilizar este tipo de fármacos es infinitamente superior.
Reacción Alérgica, Conducta a Seguir
Artículo especializado
Reacción Alérgica, Conducta a Seguir
Una reacción alérgica es una respuesta por hipersensibilidad ante la exposición a determinadas sustancias ( alérgenos ) por desencadenar una respuesta inmunitaria tras entrar en contacto con la persona susceptible por cualquier vía: cutánea, conjuntiva, respiratoria, digestiva…. El contacto puede ser por inhalación, por ingesta, por fricción, por inyección… Cómo se manifiesta Es frecuente que ante la primera exposición al alergeno sólo se produzca una reacción leve que puede, incluso, pasar desapercibida, aunque la persona queda sensibilizada ante dicho alergeno. Por ello, es tras la segunda exposición cuando suelen manifestarse los síntomas floridos. Las reacciones alérgicas son muy frecuentes en la práctica médica. La respuesta inmunitaria que se desencadena ante el alergeno aparece poco después de la exposición (e incluso unas horas más tarde). La reacción alérgica puede ser local (como la picadura de un insecto o la fricción con una planta) o generalizada (ante la ingesta de un fármaco). Asimismo, podemos encontrarnos diferentes grados de gravedad, siendo en su mayoría de carácter leve, aunque no podemos desestimar las reacciones alérgicas graves por ser potencialmente mortales. La forma más grave recibe el nombre de anafilaxia o shock anafiláctico. Llamamos anafilaxia a la reacción de hipersensibilidad sistémica o generalizada, de carácter grave y potencialmente mortal que suele aparecer de forma inmediata tras la exposición. Es una reacción aguda que puede presentar diferentes síntomas y progresar rápidamente a una obstrucción de vía aérea u otra situación fatal. Precisa atención médica inmediata. Alérgenos más frecuentes          Los alérgenos más frecuentes son el polen (platanero, olivo, gramíneas, parietaria..), los hongos ambientales , los ácaros de polvo, los epitelios de algunos animales (perros, gatos, caballos y roedores), determinados alimentos (fresas, melocotón kiwi, marisco, leche, trigo, frutos secos…), fármacos (antiinflamatorios y penicilina) y el veneno de insectos (abejas o avispas). Las reacciones de hipersensibilidad más frecuentes son las tópicas por contacto o picadura y las farmacológicas.          Las reacciones a fármacos constituyen el tercer motivo de consulta en los servicios de alergología. Los antiinflamatorios no esteroideos y los antibióticos betalactámicos (derivados penicilínicos) son los agentes causales más frecuentes en nuestro medio. Son dosis-independiente (cuanta más alta la dosis ingerida, más efecto), aunque la reacción suele aparecer cuando el individuo toma un fármaco a una dosis convencional perfectamente tolerada por el resto de la población. En este aspecto es importante asegurarnos de que la alergia que presenta es secundaria al fármaco ingerido por diferentes motivos. En primer lugar, para el paciente que es etiquetado de alérgico a un determinado fármaco ello le supone la renuncia a un grupo terapéutico de fármacos para el resto de su vida. En segundo lugar, ante la aparición de un cuadro alérgico relevante, es recomendable que la persona se someta a pruebas de alergia para confirmar su hipersensibilidad. La confirmación de una alergia a un fármaco implica un condicionante importante en la prescripción médica futura del paciente.          Otro tipo de alergia sería la atopia, término que se refiere al estado de hipersensibilidad anormal de ciertos individuos ante una cierta exposición a sustancias perfectamente toleradas por el resto de la población. Existe predisposición familiar y se asocia a niveles elevados de Inmunoglobulina E (IgE) en sangre. Se puede manifestar con diferentes síntomas: eccema, disnea, tos irritativa, lagrimeo nasal u ocular, picor nasal u ocular… La tríada atópica incluye la dermatitis atópica , el asma bronquial alérgico, y la rinitis alérgica. Cómo prevenir y tratar Es evidente que la mejor manera de evitar la aparición de una crisis alérgica es evitando la exposición al alergeno, pero en ocasiones no resulta factible por lo que debemos buscar alternativas médicas para minimizar o bloquear la respuesta alérgica. Para ello disponemos de un tratamiento sintomático o antihistamínico (se administra vía oral, tópica, intramuscular o endovenosa) y de un tratamiento inmunológico (mediante la administración de vacunas específicas). Asimismo, para aquellos casos que lo precisen emplearemos otros fármacos específicos como pueden ser los broncodilatadores en los pacientes con asma alérgica. Adaptándonos a la forma arbitraria de presentación de los episodios alérgicos distinguiremos diferentes patrones clínicos: alergia crónica, alergia estacional y alergia aguda intermitente. Aquellos individuos que presentan episodios puntuales (alergia intermitente) son tratados de forma sintomática sólo cuando presentan una crisis. En casos de periodos largos sintomáticos (sobre todo en primavera y otoño) haremos un tratamiento estacional. Para aquellos pacientes sintomáticos durante todo el año incrementaremos el arsenal terapéutico enfocándolo hacia la inmunoterapia con vacunas, antihistamínicos y evitación de la exposición al alergeno. Por supuesto ante la aparición de una anafilaxia hablamos de una emergencia médica en la que debe administrarse medicación endovenosa o parenteral inmediata y en la que no dudaremos en solicitar atención médica urgente.
Qué Debes Saber Sobre la Alergia
Artículo especializado
Qué Debes Saber Sobre la Alergia
Con la llegada de la primavera, aparece a nuestro alrededor la dichosa alergia. ¿Qué debes saber sobre ella? Por el aumento previsible de casos a medio o largo plazo, es de esperar un incremento en la demanda sanitaria en un futuro por estos procesos, con el consiguiente impacto sobre la salud pública y los recursos sanitarios necesarios y/o disponibles. Su abordaje incumbe a numerosos estratos de la sociedad, desde los hogares y las escuelas, hasta las empresas. ¿Qué es? La alergia es una respuesta exagerada (reacción de hipersensibilidad) del sistema defensivo (sistema inmunitario) del ser humano, que identifica como nocivas determinadas sustancias inocuas (como pueden ser los pólenes de algunas plantas, los ácaros del polvo doméstico…), habitualmente toleradas por la mayoría de las personas. Esta respuesta inapropiada y equivocada, en lugar de ser beneficiosa, es claramente perjudicial para el paciente y produce una serie de alteraciones inflamatorias de la piel y de las mucosas, que originan los diferentes signos y síntomas de las enfermedades alérgicas. Por qué se produce Existen unos factores predisponentes genéticos en la persona que padece alergia y unos factores ambientales desencadenantes (denominados alergenos). Los antecedentes familiares son muy importantes. Pero es conveniente destacar que “no se nace alérgico”, se tiene sólo una predisposición genética a serlo y, si concurren determinadas circunstancias, se puede llegar a convertirse en alérgico. TIPOS DE ALÉRGENOS Existen numerosos tipos diferentes de alérgenos: Inhalados o aeroalergenos (pólenes, ácaros, pelo de animales…). Alimentarios (proteínas de la leche de vaca, huevo, frutas, gluten, frutos secos…). Fármacos (antibióticos, antiinflamatorios, anestésicos…). De contacto (níquel, cromo, perfumes, tintes de cabello…). Ocupacionales o laborales (látex, harina de trigo…). Veneno de insectos (abejas, avispas…) Todas estas sustancias pueden sensibilizar a la persona predispuesta , de modo que su sistema inmunitario produzca una serie de anticuerpos, habitualmente del tipo denominado “Inmunoglobulina E (IgE)” contra estos alergenos. El aumento de la temperatura, con inviernos más suaves, el “efecto invernadero” y la mayor contaminación atmosférica están provocando variaciones al alza en las concentraciones atmosféricas de pólenes, y el número de insectos y de hongos asociados a enfermedades alérgicas, por lo que es plausible que el número e intensidad de los casos de alergia se incrementen en el futuro. Existe también la llamada “ teoría de la higiene ”, que describe que nuestros hijos viven en ambientes limpios, se bañan con mucha frecuencia y están vacunados de numerosas enfermedades (¡afortunadamente!). Además, están sometidos al uso masivo de antibióticos (no siempre indicados) y están libres de enfermedades parasitarias. Todo ello favorece que el sistema inmunitario “se equivoque” de enemigos, puesto que no halla bacterias o parásitos contra los que combatir, y se oriente a sustancias, en principio, inocuas. Por tanto, esta teoría postula que las alergias serían el tributo exigido por el desarrollo sociosanitario. Frecuencia Se estima que entre el 30% y el 40% de la población mundial se encuentra afectada por alguna alergia. En España, las cifras son similares: una de cada cuatro personas la padece. Se ha calculado que, si uno de los progenitores es alérgico, la probabilidad de que un niño padezca alergia es aproximadamente del 50% y, si ambos progenitores son alérgicos, la probabilidad se acerca, entonces, al 70%. Signos y síntomas Estas enfermedades combinan su carácter crónico con la aparición de exacerbaciones o brotes agudos. Los cuadros clínicos más frecuentes son los siguientes: Rinitis alérgica: la más frecuente. Produce estornudos, secreción nasal acuosa, picor de nariz y congestión nasal. Puede clasificarse en función de su severidad en leve, moderada o grave, y también en función de sus manifestaciones en intermitente o persistente. Conjuntivitis alérgica: cursa con enrojecimiento conjuntival, lagrimeo y picor ocular. Asma alérgico: el asma produce tos, dificultad respiratoria (disnea) y ruidos inspiratorios y espiratorios torácicos (sibilancias). Se clasifica igual que la rinitis alérgica. Urticaria y angioedema: se caracteriza por la aparición de ronchas (habones) que suelen picar (prurito), durar menos de 24 horas, aunque pueden ir apareciendo nuevas lesiones. Cuando afecta a las partes más profundas de la piel y aparecen hinchazones, sobre todo en labios y párpados, hablamos de angioedema. La urticaria-angioedema puede ser de curso agudo (días), subagudo o crónico (duración superior a seis semanas). Dermatitis atópica o eccema atópico: afecta habitualmente a los lactantes, pero también a jóvenes y adultos. La sequedad cutánea es su característica principal, que provoca picor (prurito) intenso e induce al rascado que, a su vez, provoca lesiones inflamatorias con enrojecimiento y descamación (eccema). Puede ser calificada de leve, moderada o grave, en función de la extensión e intensidad de las lesiones cutáneas. Dermatitis alérgica de contacto. Alergia alimentaria: las manifestaciones clínicas más frecuentes son picor o hinchazón de labios y boca y, en ocasiones, náuseas, vómitos y/o dolor abdominal o dermatitis atópica o urticaria. Los casos más graves pueden producir anafilaxia. Anafilaxia: es la forma clínica más grave. Es una reacción de hipersensibilidad de instauración rápida, generalizada o sistémica y que amenaza la vida. Presenta síntomas a nivel cutáneo (enrojecimiento, prurito, urticaria y/o angioedema), o a nivel de otros órganos, digestivo (náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea), respiratorio (rinitis, asma), cardiovascular (hipotensión, taquicardia) o neurológico (mareo e incluso pérdida de conocimiento). Puede ser mortal. En edades pediátricas los cuadros alérgicos acarrean absentismo escolar y en edades adultas, absentismo laboral. Los cuadros clínicos mal controlados provocan, además, alteraciones en el descanso nocturno, pérdida de la capacidad de concentración y, en definitiva, pérdida de calidad de vida tanto en su ámbito físico, como psíquico o social. Diagnóstico El médico de atención primaria es el primero en atender al paciente alérgico. El especialista en alergología aporta la visión integral de los distintos procesos que presenta el enfermo. No obstante, el manejo incluye un equipo multidisciplinar que incluye a otorrinolaringólogos, neumólogos, dermatólogos, inmunólogos, intensivistas, internistas… El alergólogo dispone de una serie de pruebas ‘in vivo’ (pruebas cutáneas y de exposición o provocación) e in vitro (analíticas de laboratorio), en las que se analiza la Inmunoglobulina E total (IgE) y las IgE específicas frente a determinados alérgenos inhalados, alimentarios, medicamentosos, parasitarios u ocupacionales. En la actualidad, el diagnóstico molecular permite realizar diagnósticos más exactos en Alergología. Con él puede obtenerse el perfil real de sensibilización específico del paciente y plantear así el mejor tratamiento personalizado. Tratamiento En el momento actual, la vacunación antialérgica (o inmunoterapia específica) se ratifica como el tratamiento más eficiente con que combatir y prevenir ciertas enfermedades alérgicas, con capacidad de mejorar los síntomas, detener su progresión y prevenir el desarrollo de nuevas sensibilizaciones. Los alérgicos a hongos y/o ácaros deben evitar la utilización de humidificadores y deben ventilar y limpiar con frecuencia la casa, así como evitar vivir con objetos que acumulen polvo (moquetas, alfombras, cortinas…). Los alérgicos no deben fumar ni tampoco se debe fumar en su presencia (fumadores pasivos). El alergólogo recomendará el tratamiento más adecuado para cada paciente. El tratamiento integral incluye cuatro apartados: medidas de control ambiental (desalergenización), tratamiento farmacológico (antihistamínicos...), tratamiento con vacunas (inmunoterapia) y la educación sanitaria de pacientes y sus familiares. Dra. Gemma Cardona Médico consultor de Advance Medical
Prick Test
Contenido de salud
Prick Test
Definición El Prick test, es un conjunto de pruebas cutáneas de la alergia, que se realizan en la piel del paciente para determinar aquellas sustancias a las que puede presentar alergias, mediante la exposición cutánea al alérgeno. Para identificar dichos alérgenos, se puede analizar de dos formas: En laboratorio : se miden las sustancias que aparecen en la sangre ante diversos alérgenos, observando la creación o no de anticuerpos. In vivo :  de forma que se suministran cutaneamente diferentes alérgenos en la piel del paciente, hay tres tipos: Hipersensibilidad inmediata: consisten en la punción de la piel suministrando una dosis controlada del alérgeno. Se examina la reacción a los 15 minutos.  Se le denomina prick test. Hipersensibilidad tardía: consiste en la administración de un parche con el alérgeno, y examinar la reacción a las 48 horas. También reciben el nombre de patch test o pruebas epicutáneas. Provocación: No se administran cutaneamente si no mediante vía nasal, bronquial, oral o conjuntival, el alérgeno al paciente. De manera que se diagnostican alergias derivadas que afectan a las vías respiratorias, nasales, etc.  Preparación Consiste en una prueba ambulatoria que no requiere ingreso hospitalario. El médico indicará al paciente cuando debe dejar de tomar antihistamínicos o corticoides antes de la prueba, ya que los resultados pueden aparecer alterados al minimizarse las reacciones a los alérgenos. Cómo se realiza el prick test Las pruebas de alergia como el prick test se suelen realizar en los servicios de alergología. Allí el paciente entrará en la consulta, y bien en la zona interior del brazo o en la espalda se procederá a iniciar el prick test. Se suministrarán varias gotitas de los diferentes alérgenos, y mediante una leve punción se levantará la piel para que la gota  penetren cutaneamente . Al lado de cada gota suministrada se pondrá una marca para identificar cada tipo de alérgeno. El médico pedirá al paciente que espere 15 minutos para ver si se produce reacción, la cual se verá en caso de que aparezca enrojecimiento, picor y una pápula (pequeña ampolla que se resuelve espontáneamente) en la zona del pinchazo. En caso de que se realice el patch test, se aplicará el parche al paciente y este deberá volver a las 48 horas para ver los resultados. Complicaciones del prick test El prick test es una prueba de la alergia muy segura , ya que las dosis administradas son pequeñas y no suelen producir más que una alteración cutánea de la zona con la aparición de sarpullidos y/o pápulas. No obstante, en caso de que la reacción alérgica que sufra el paciente sea muy aguda, puede producirle un shock anafiláctico, por ello es necesario realizar las pruebas en los servicios de alergología para que el paciente no corra ningún riesgo y sea tratado con rapidez en caso necesario. Resultados Los resultados se obtienen el mismo día que se realiza el Prick Test. Tras los 15 minutos de espera, el paciente vuelve a la consulta y se observa el tamaño de las pápulas y las zonas enrojecidas, en caso de que se hayan producido. Los resultados del Prick Test pueden ser por tanto: Negativo: en caso de que no exista pápula o el eritema (enrojecimiento de la piel) sea menor de 1 mm. Positivo:  en función del tamaño de la pápula y el eritema, puede ser: Un positivo (+): cuando el eritema no supera los 3 mm y la pápula es muy pequeña o inexistente. Doble positivo (++) : cuando la pápula tiene unos 3 mm de diámetro y el eritema no llega a los 5 mm. Triple positivo (+++): Cuando la pápula es de más 3 mm de diámetro, junto con el eritema. Si se realiza la prueba del parche, Patch Test se interpretarán los resultados a las 48 horas de la misma manera. Preguntas frecuentes ¿Es lo mismo prick test que las pruebas cutáneas? El prick test es un tipo de  prueba cutánea, por lo que no son completamente lo mismo ya que hay otros tipos de pruebas cutáneas como el patch test . ¿Qué es el IgE en sangre? El IgE, llamado inmunoglobulina E, es un anticuerpo que se genera en la sangre del paciente ante la presencia de diversos alérgenos. Es la base de las pruebas de la alergia que se realizan en los laboratorios mediante la extracción de sangre . ¿Qué es la prueba intradérmica? Es el proceso mediante el cual el paciente recibe la sustancia del alérgeno mediante una punción en el brazo o espalda, de manera que el alérgeno queda bajo la superficie de la piel, por lo que recibe el nombre de intradérmica . ¿Qué es la inmunoglobulina E? Ante la posibilidad de que una persona tenga alergia a una sustancia en concreto, se realiza el análisis de la inmunoglobulina E (IgE). Esta prueba se basa en suministrar la sustancia alérgena en la sangre, y esperar a que el sistema inmunológico produzca anticuerpos, que se denominan inmunoglobulina E . Cada alérgeno necesita una inmunoglobulina E distinta, y se encuentra en los pulmones, piel y membranas mucosas. ¿Qué es la inmunoglobulina M? La inmunoglobulina M (IgM), es el primer anticuerpo que genera el sistema inmunológico ante una infección . Se encuentra en mayor abundancia en el líquido linfático y la sangre.
Antihistamínico
Contenido de salud
Antihistamínico
¿Qué es un antihistamínico? Los antihistamínicos son un grupo de medicamentos que sirven para tratar y aliviar los síntomas de la alergia , que tienen en común la característica de inhibir los efectos de la histamina, uniéndose a los receptores H1 para no producir síntomas en la piel y la mucosa respiratoria como picor, ronchas, estornudos, lagrimeo y mucosidad. Los antihistamínicos se clasifican, desde el punto de vista clínico, en fármacos de primera generación o clásicos y de segunda generación o no sedantes . Los antihistamínicos de primera generación, penetran en el sistema nervioso central , siendo poco selectivos en sus acciones, causando somnolencia, sedación, aumento del apetito, visión borrosa, retención de orina, inhibición de vómito y mareos . Se transforman en el hígado rápidamente en metabolitos inactivos, por lo cual, es necesario ingerirlos varias veces al día. Los antihistamínicos de segunda generación actúan de forma más selectiva sobre los receptores H1, penetrando de menor manera en el sistema nervioso central, por lo cual, produce menos somnolencia y no afectan a la conducción, ni al rendimiento laboral. Además, también presenta menos interacciones medicamentosas. Presentan posología única diaria en fase aguda y crónica. ¿Para qué enfermedades se usa? Los antihistamínicos, en general, se usan en el tratamiento de todas las enfermedades causadas por el aumento de histamina , como pueden ser: Rinitis alérgica o estacional Conjuntivitis Enfermedades dermatológicas Angioedema Dermatitis atópica Asma bronquial Fiebre del heno Alergias medicamentosas y alimentarias Broncoespasmo producido por otras causas Efectos secundarios de un antihistamínico Los antihistamínicos de primera generación tienen mayores efectos secundarios a nivel del sistema nervioso central, como somnolencia, dificultad para la concentración, mareos, vértigo, alteraciones en la coordinación, reflejos y desplazamientos voluntarios. En general, los de primera y segunda generación, pueden producir taquicardias , alteración en el ritmo cardiaco, hipotensión ortostática, ansiedad, exacerbación glaucoma, retención urinaria, resequedad de la boca, visión borrosa y, en raras ocasiones, dolor torácico y convulsiones. Antihistamínicos de primera generación, como el dimenhidrinato, se han utilizado por su efecto antiemético en el primer trimestre del embarazo, sin un aumento significativo del riesgo fetal; igualmente, a partir del segundo trimestre, puede indicarse por cortos periodos, previa autorización por el médico de cabecera, antihistamínicos de segunda generación . Es importante, si se está embarazada, no auto medicarse y acudir al médico antes de tomar cualquier medicamento. La mayoría de los antihistamínicos de segunda generación se excretan el 1% de la dosis administrada a la madre por la leche materna, por lo que son medicamentos seguros en el periodo de lactancia, ya que no aumentan el riesgo de los efectos adversos sobre los lactantes. Igualmente, es importante antes de tomar cualquier medicamento, primero acudir al médico. ¿Con qué medicamentos pueden tener interacciones los antihistamínicos? Los antihistamínicos son metabolizados en el hígado , puede tener interacciones con gran cantidad de fármacos, como son: Antibióticos: eritromicina, claritromicina, azitromicina Antifúngicos: fluconazol Antihistamínicos H2 como cimetidina y ranitidina Antidepresivos como fluoxetina, sertralina y paroxetina Antirretrovirrales usados en el tratamiento para combatir el SIDA Es importante, dentro de las interacciones de los antihistamínicos, los efectos cardiacos que producen prolongación del intervalo QT en el electrocardiograma cuando son combinados con los siguientes medicamentos : Antiarrítmicos como la quinidina Antiparasitarios y antipalúdicos como la irvermectina Antieméticos como el primperam Neurolépticos y psicotrópicos Formas de administración de los antihistamínicos Los antihistamínicos se pueden administrar por vía oral en forma de comprimidos/cápsulas, tabletas masticables y jarabes. Los antihistamínicos de primera generación, también se encuentran en ampollas que se pueden colocar por vía endovenosa o intramuscular. Preguntas frecuentes ¿Los antihistamínicos son tratamiento agudo o crónico? En general, los antihistamínicos son tratamientos que persiguen contrarrestar los síntomas de enfermedades agudas como enrojecimiento de la piel, broncoespasmo y lagrimeo, entre otros; no curan la enfermedad. Sin embargo, existen muchas enfermedades alérgicas de carácter estacional, las cuales son persistentes, que se benefician del uso continuo de estos medicamentos por sus propiedades antiinflamatorias. ¿Todos los antihistamínicos me hacen aumentar de peso? Los antihistamínicos de primera generación, por su acción sobre el sistema nervioso central en los receptores H1, así como a través de la inhibición de otros receptores como serotonina, aumentan el apetito . Este efecto secundario desapareció con los de segunda generación. ¿Cuáles son los antihistamínicos más usados? Primera generación : difenhidramina, dimenhidrinato, clorfeniramina, dexclorfeniramina, ketotifeno, azatadina y ciproheptadina. Segunda generación : bilastina, cetirizina, desloratadina, ebastina, loratadina, levocetirizina, fexofenadina, y mizolastina. ¿Es igual la dosis de niños y adultos? La dosis pediátrica debe calcularse según los kilogramos de peso del paciente , en cambio, la dosis de adulto no. Aunque comparten la similitud en relación a los intervalos de horarios en la toma de medicamentos. Si usted o alguien de su familia necesita estos medicamentos, debe acudir al médico de cabecera, quien indicará el antihistamínico que más le conviene en la dosis exacta.
Mesa Basculante
Contenido de salud
Mesa Basculante
Definición La mesa basculante es una prueba médica que se emplea para estudiar la sintomatología de un paciente que sufre desvanecimientos, síncopes y/o desmayos, de forma que estudia la respuesta del corazón ante los cambios de tensión y gravedad, para poder determinar el origen de los síntomas. Es una especie de camilla sobre la cual el paciente debe recostarse, y es asegurado con el uso de cinturones, ya que la camilla oscila de hasta los 60 grados. Tipos de pruebas realizadas sobre la mesa basculante A la hora de someter al paciente a la prueba de la mesa basculante, se le realizan otras pruebas complementarias, y a la vez se mantiene controlado en todo momento su salud: Esfigmomanómetro, utensilio para medir la presión arterial. Electrocardiograma, mediante el cual se realiza el estudio cardíaco y la conducción eléctrica. Vía intravenosa, se le pone al paciente por si es necesario realizar una analítica durante la prueba o ante la necesidad de suministrarle algún fármaco. Mediante estos tres elementos, el médico tiene controlado al paciente durante la prueba, y a la vez le permite evaluar la sintomatología para determinar o descartar una enfermedad cardiovascular. Preparación La prueba de la mesa basculante se suele realizar en la unidad cardíaca del centro médico, de manera ambulatoria y sin necesidad de ingreso. Es una prueba que tiene una duración larga , entre una y dos horas, por lo que el paciente debe planificarse. A su vez, el paciente debe llevar toda la documentación médica necesaria así como el volante para la prueba. No puede comer ni beber durante las 4 horas previas a la prueba, y, en caso de tomar medicación, debe comunicárselo al médico por si es necesario suspender  para realizar la prueba. Cómo se realiza una prueba sobre mesa basculante El paciente recibirá una bata hospitalaria y tendrá que tumbarse sobre una especie de camilla, la mesa basculante, de forma horizontal y boca arriba. Colocarán en sus brazos, piernas y tórax diferentes sensores para el electrocardiograma, una vía intravenosa en uno de los brazos, y en el otro el esfigmomanómetro , para la medición de la presión arterial. Para evitar que el  paciente sufra una posible caída de la mesa basculante, se le asegurará con cinturones, de forma que no se mueva cuando la camilla se incline. La prueba consta de dos partes: En primer lugar se colocará la camilla a 30 grados, con la cabeza más elevada que los pies; tras 5 minutos se aumentará la inclinación a 60 grados, teniendo que permanecer en esta posición 45 minutos. Si aparecen síntomas de mareo, náuseas u otros, deberá comunicarlo. En caso de que se observen alteraciones cardiacas, la segunda parte de la prueba no se realizará. En la segunda parte de la prueba, en caso de que se realice, se inyecta vía intravenosa adrenalina, similar a la que fabrica de forma natural el cuerpo humano. La mesa se inclinará de nuevo 60 grados teniendo que permanecer 15 minutos. Si aparecen síntomas debe comunicarlo, y en caso de alteración cardiaca, la prueba finalizará. Complicaciones de la prueba de la mesa basculante Al realizar la prueba sobre la mesa basculante se busca recrear situaciones en las que el paciente tiene un sintomatología maligna, por tanto las principales complicaciones que suelen aparecer son: Mareo. Taquicardia. Hipertensión. Náuseas. Vómitos. Bradicardia. No obstante, la prueba se realiza bajo supervisión médica y en un centro hospitalario, donde se cuenta con el material necesario para dar solución si se presenta alguna complicación. Esta prueba está contraindicada en pacientes con enfermedades de corazón graves, y aunque no esté contraindicada, no se suele realizar a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, ya que los resultados se pueden presentar alterados. Resultados El personal médico encargado de hacer la prueba y por tanto de interpretar los resultados ha de estar especializado, ya que es una prueba bastante difícil de interpretar. Los resultados se pueden ir observando a medida que va avanzado la prueba, pero requiere de más tiempo para observar con detenimiento y dar un diagnóstico completo. Una vez que el especialista haya analizado todos los datos, pondrá el tratamiento adecuado al paciente. Los resultados más comunes de la mesa basculante suelen ser: Bajada de tensión arterial tras alteraciones en el electrocardiograma : el problema por tanto se origina por una alteración cardíaca y suele ser la causa de los desmayos. Bajada de tensión arterial tras unos minutos sin haber alteraciones en el electrocardiograma: suele estar ocasionada por un síncope vasovagal (pequeño desmayo provocado por una frecuencia cardíaca lenta y vasos sanguíneos dilatados, ya que llega menos flujo de sangre al cerebro), al tener una postura sostenida durante mucho tiempo. Baja de tensión momentánea: suele ser originada por la hipotensión ortostática (descenso excesivo de la tensión arterial cuando una persona se pone de pie), provocada por la posición mantenida más que por el efecto cardíaco. Tras analizar los resultados, el médico fijará un tratamiento al paciente. Preguntas frecuentes ¿Cuánto dura la prueba de la mesa basculante? La prueba de la mesa basculante consta de dos partes, la primera con una duración media de 1 hora y la segunda de media hora (hora y media en total). En función del paciente y de los síntomas que presente a lo largo de la prueba, así será su duración, variando   entre media hora y dos horas. ¿Es dolorosa la prueba de la mesa basculante? Es una prueba médica no dolorosa, pero puede provocar efectos secundarios como náuseas, vómitos y desmayos, entre otros síntomas;  y dolor local a la hora de poner la vía intravenosa al paciente . ¿Qué es el tilt-test? Tilt-test, es el nombre que recibe en inglés la prueba médica de la mesa basculante .
Dexclorfeniramina
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Dexclorfeniramina
¿Qué es la dexclorfeniramina ? La dexclorfeniramina es un fármaco antialérgico de la familia de los antihistamínicos H1, funciona disminuyendo los efectos de la histamina, que es la sustancia que da lugar a la reacción alérgica. Es un potente antihistamínico, en especial, en reacciones alérgicas cutáneas, ya que produce una vasoconstricción que disminuye el enrojecimiento y la inflamación de la piel. ¿Para qué enfermedades se usa? La dexclorfeniramina se usa en enfermedades alérgicas como rinitis alérgica , conjuntivitis alérgica, pero tiene un campo de acción muy importante en la reacciones alérgicas generalizada, en la urticaria, en picaduras de insectos, en la dermatitis atópica, en las dermatitis de contacto y en los casos de angioedema . En la urticaria y el angioedema se usa porque su rapidez de acción hace revertir el proceso muy rápidamente descendiendo el picor de forma muy importante. Efectos secundarios de la dexclorfeniramina Los efectos secundarios de la dexclorfeniramina suelen ser leves y desaparecen cuando se abandona el fármaco . Es un fármaco que produce sedación por el paso de la barrera hematoencefálica, también produce en algunos pacientes un efecto paradójico de excitación. Los niños y los ancianos son más sensibles a los efectos secundarios de este fármaco. Los efectos secundarios gastrointestinales más frecuentes son náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, sequedad de boca, dolor gástrico y anorexia, estos efectos disminuyen si el fármaco se ingiere con alimento. Efectos secundarios neurológicos , el más frecuente es la somnolencia, otros más graves son ataxia, desorientación, miastenia, vértigo, cefalea y excitabilidad. Efectos otológicos , puede producir tinnitus. Efectos genitourinarios , puede dar lugar a retención de orina e impotencia sexual. Efectos secundarios hematológicos, anemia hemolítica, pancitopenia y descenso de los glóbulos blancos. Efectos secundarios oculares, puede producir aumento de la tensión intra ocular, visión borrosa y diplopía. Efectos secundarios en la piel, puede haber reacciones de fototoxicidad si se produce una exposición intensa al sol.  La dexclorfeniramina no tiene estudios de su uso durante el embarazo, aunque se ha usado en cierto número de embarazos sin que se haya demostrado alteraciones sobre el feto. En niños prematuros puede originar lesiones oculares con mayor frecuencia si el fármaco se usa las dos semanas previas al parto prematuro, no es recomendable su uso si puede evitarse. La dexclorfeniramina no debe usarse durante la lactancia , por riesgo de secreción a través de la leche y de síndrome anticolinérgico, además de inhibir la secreción láctea, no debe, por tanto, usarse durante la lactancia. Interacción de la dexclorfeniramina con otros fármacos La dexclorfeniramina aumenta el efecto de la fenitoína , por lo que puede dar lugar a una mayor somnolencia, además de ataxia y nistagmus. En el uso concomitante con vacunas del polen aumenta la tolerancia a las mismas. La dexclorfeniramina no debe tomarse con consumo de alcohol, ya que el efecto de somnolencia puede ser muy intenso . Formas de uso de la dexclorfeniramina La dexclorfeniramina se usa en forma oral o inyectable . Los comprimidos orales son de 2 mg o de 6 mg. Siempre se debe usar la dosis menor para conseguir el efecto deseado . La forma inyectable se usa en reacciones muy importantes en las que no se puede usar la vía oral. Preguntas frecuentes ¿Se puede usar la dexclorfeniramina en niños? La dexclorfeniramina no debe usarse en niños menores de 12 años , esto se debe a la mayor frecuencia de efectos secundarios no deseados en ellos, en especial el efecto paradójico de irritabilidad y ataxia. En niños mayores de 12 años se pueden usar los comprimidos de 2 mg, no las dosis más altas. Es preferible usar otros antihistamínicos en niños siempre que sea posible. ¿Por qué es el fármaco que se inicia en las urticarias? La dexclorfeniramina es un fármaco que actúa de forma muy rápida, esto hace que calme muy rápidamente el picor, actúa bajando la vasodilatación y la inflamación asociada al proceso. ¿Produce mucho sueño la dexclorfeniramina? La dexclorfeniramina es un fármaco que pasa la barrera hematoencefálica , es decir, tiene una gran acción a nivel cerebral, dando lugar en muchos casos a una somnolencia bastante fuerte, siendo especialmente sensibles los niños y los ancianos a esta circunstancia. Hay pacientes que sufren un efecto paradójico dando lugar no a somnolencia si no a un efecto de irritabilidad muy importante. ¿Tengo que tener alguna precaución especial si conduzco y tomó dexclorfeniramina? Los pacientes que están en tratamiento con dexclorfeniramina deben abstenerse de conducir y de manejar maquinaria peligrosa. Si en el puesto de trabajo se realiza este tipo de actividades, es importante que se le indique al médico, quien deberá decidir si  mantener esta medicación o usar otra en su lugar.  ¿Todas las personas tienen los mismos efectos secundarios por la dexclorfeniramina? No, todos los efectos secundarios no se presentan en todos los pacientes. Son especialmente sensibles a sufrir efectos secundarios y estos son más severos en pacientes ancianos y niños.
Prometazina
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Prometazina
¿Qué es la prometazina? La prometazina es un fármaco antihistamínico, actúa como antialérgico al frenar la acción de la histamina, produce una vasoconstricción y disminuye la permeabilidad vascular, reduciendo el enrojecimiento ocular, la congestión nasal y, ligeramente, el prurito de la piel. También tiene un ligero efecto broncodilatador . ¿Para qué enfermedades se usa? La prometazina se usa para enfermedades de origen alérgico como angioedema, conjuntivitis alérgica, rinitis alérgica estacional, rinitis alérgica perenne y urticaria. Por su acción a nivel central, se administra por náuseas, vómitos, mareos y en procesos de cinetosis (mareos en medios de transporte). Efectos secundarios de la prometazina Los efectos secundarios de la prometazina suelen ser leves y más frecuentes en los primeros días de tratamiento, y en niños y ancianos. Efectos secundarios digestivos: entre ellos, sequedad de boca, náuseas, vómitos diarrea, dolor epigástrico, anorexia y estreñimiento. A nivel hepático pueden producir ictericia que suele ser pasajera. En casos de tratamientos más largos puede dar lugar a ictericia colestásica. Efectos secundarios en el sistema nervioso central: el más común es la somnolencia, puede ocasionar vértigo, alteración en el equilibrio, cefalea, confusión, alteración en la concentración, ataxia y, como efectos raros, puede provocar insomnio, nerviosismo, excitabilidad e irritabilidad, estos últimos efectos son más frecuentes en niños. Efectos secundarios cardiovasculares: como taquicardia, palpitaciones, arritmias cardíacas, extrasístoles, bloqueo cardíaco y, más raramente, se producen alteraciones en la tensión arterial en forma de hipotensión o hipertensión. Efectos secundarios respiratorios: puede aumentar la viscosidad del moco pulmonar dando lugar a una cierta dificultad respiratoria. Efectos secundarios a nivel ocular, pueden dar lugar a glaucoma, visión borrosa y diplopía. Efectos secundarios hematológicos: anemia, leucopenia y trombocitopenia, en especial, cuando hay dosis altas. Efectos secundarios en la piel: puede producir una reacción de fotosensibilidad ante la exposición solar intensa, dermatitis y erupciones exantemáticas. La prometazina no debe usarse en el embarazo , salvo que no haya otra alternativa terapéutica. La prometazina no debe usarse durante la lactancia y se debe suspender la misma si no hay otra alternativa terapéutica. Está desaconsejado el uso de la prometazina si se va a conducir o se manejan máquinas peligrosas . Interacción de la prometazina con otros fármacos La prometazina no debe ingerirse con alcohol , ya que puede dar lugar a un aumento de los efectos sobre el sistema nervioso central, originando una descoordinación psicomotriz. No debe usarse junto con fármacos que produzcan una acción sobre el sistema nervioso central como el fentanilo o las benzodiazepinas, ya que pueden aumentar el riesgo de descoordinación y somnolencia, así como el efecto de depresión respiratoria de estas últimas. Formas de uso de la prometazina La forma de uso más frecuente es como componente de jarabes para tratar los síntomas alérgicos. En casos excepcionales pueden usarse de forma intramuscular, aunque esta forma clínica está prácticamente en desuso. Preguntas frecuentes ¿Es un fármaco que se puede usar en niños? La prometazina es un fármaco que se puede administrar en niños mayores de 2 años , nunca en menores de esta edad, por el riesgo mayor de efectos secundarios. Las dosis en niños son menores que en adultos y se calculan en función de la edad del paciente. En niños mayores de 16 años las dosis son similares a las de los adultos. ¿Tiene alguna precaución de uso especial la prometazina? La prometazina no debe usarse en niños menores de dos años, ni en ancianos. En estas personas, los efectos secundarios son más frecuentes, debe evitarse el consumo de alcohol junto con este fármaco, y hay que tener precaución en la conducción de vehículos a motor y máquinas peligrosas, ya que puede alterar la concentración y aumentar la somnolencia, alterando los reflejos en la conducción. Estoy tomando benzodiazepinas, ¿puedo tomar este fármaco? Si se está tomando cualquier benzodiazepina o fármacos ansiolíticos, no se debe tomar la prometazina al mismo tiempo. Su uso conjunto puede dar lugar a un aumento de los efectos sobre el sistema nervioso central , provocando alteraciones en la concentración y aumentando de somnolencia, incluso llegando a producir una depresión respiratoria. ¿Puede usar cualquier persona este fármaco? Es un fármaco que no debe usarse en personas con insuficiencia renal o insuficiencia hepática, ni en aquellas personas que presentan glaucoma, problemas de obstrucción de orina u obstrucción intestinal, arritmia cardiaca, miastenia grave o úlcera péptica, ya que, en estos casos, el efecto de este fármaco puede producir un agravamiento de los síntomas de estas enfermedades. Los pacientes que presentan asma tampoco deben usarlo, ya que puede originar un aumento de la viscosidad del moco pulmonar y producir un proceso de broncoespasmo .
¿Qué es la intolerancia a la histamina? Causas y síntomas
Artículo especializado
¿Qué es la intolerancia a la histamina? Causas y síntomas
¿Qué es la intolerancia a la histamina? La histamina es una sustancia natural que produce el organismo que se encuentra en los órganos y tejidos. También es ingerida a través de los alimentos. Su fabricación, liberación y control de la cantidad de histamina necesaria es fundamental para que el organismo funcione correctamente, por tener muchas funciones en el mismo. Cuando la histamina ingerida por los alimentos no se descompone de manera correcta, produce una serie de síntomas y consecuencias que afectan principalmente al tracto digestivo y que se conoce como intolerancia a la histamina y puede afectar al 2% de las personas. Causas de la intolerancia a la histamina La causa principal de intolerancia a la histamina es debido a un déficit en una enzima llamada Diaminooxidasa (DAO) que se encuentra en muchos tejidos, entre ellos, en el tubo digestivo (intestino delgado y colon ascendente). La DAO (diaminooxidasa) precisa la presencia de vitamina B6 y C y de cobre para que cumpla su función, es decir, se sintetiza y es secretada a la luz del intestino para que descomponga la histamina que hay en los alimentos ingeridos y, de esta manera, regular su nivel en sangre.  También puede haber una liberación excesiva de histamina en las células del sistema inflamatorio como mastocitos y basófilos ante diferentes estímulos. Otra de las causas de la intolerancia a la histamina puede ser la ingesta elevada de alimentos liberadores de histamina endógena. Síntomas de la intolerancia a la histamina Los síntomas no suelen darse de manera inmediata , sino que pueden aparecer a los pocos días. Nunca son síntomas aislados, sino que van asociados varios juntos. Estos afectan a diferentes órganos y partes del cuerpo y pueden ser, entre otros: Alteraciones intestinales: Dolor de estómago Colon irritable Diarrea Reflujo gástrico y pirosis Estreñimiento Flatulencias Náuseas  Sensación de saciedad Hinchazón de estómago Astenia (falta de apetito) Alteraciones respiratorias: Tos y estornudos Dificultad para respirar, asma Aumento de la mucosidad nasal  En casos más graves puede haber edema de lengua o de glotis Alteraciones en la piel: Piel seca Picor Dermatitis Edemas Psoriasis Urticaria Alteraciones generales: Dolor crónico, fibromialgia y dolor muscular Dolor de huesos, sobre todo, en espalda y columna Dolor en tejidos blandos Migraña Mareos Desajustes hormonales como amenorrea, síndrome premenstrual, ovarios poliquísticos e incluso infertilidad Cansancio injustificado Ansiedad Depresión  Alteraciones del sueño Diagnóstico de la intolerancia a la histamina No hay una prueba específica para hacer un diagnóstico de intolerancia a la histamina. Se puede hacer un análisis para detectar los niveles de actividad de la DAO (diaminooxidasa) en el organismo. También es importante asociarlo a la clínica que presenta la persona, para determinar el diagnóstico . Tratamiento y prevención de la intolerancia a la histamina El tratamiento y, especialmente, la prevención para la intolerancia a la histamina, está enfocado a la dieta y a un aporte añadido de vitaminas. La dieta debe consistir en: Alimentos frescos, por ser pobres en histamina Vigilar el estado de los alimentos, ya que cualquier pequeña alteración durante su almacenamiento o deterioro, puede producir un aumento de histamina, como es el caso del pescado y marisco Guardar correctamente los alimentos y mantener medidas higiénicas durante su preparación Aumentar la ingesta de Vitaminas, sobre todo vitamina B6, vitamina C y de ácido fólico, magnesio, cobre y zinc Tomar suplementos de DAO (diaminooxidasa) antes de las comidas  Evitar consumir bebidas alcohólicas Disminuir la ingesta de alimentos ricos en histamina como son chocolate, frutos secos, fresas, algunos colorantes, glutamato, clara de huevo, crustáceos, etc. Evitar la toma de medicamentos como antiinflamatorios, analgésicos, contrastes yodados, algunos antibióticos e, incluso, algunos antihistamínicos
Tratamiento de Sífilis
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Tratamiento de Sífilis
Definición El tratamiento de la sífilis se basa en la administración de una serie de fármacos antibióticos que tienen como fin eliminar la bacteria ( Treponema Pallidum ) que produce esta enfermedad infecciosa de transmisión sexual, con el fin de restringir sus manifestaciones clínicas y su evolución. ¿Cómo es el tratamiento para la sífilis? El tratamiento se instaura según el tiempo de evolución de la enfermedad y las manifestaciones clínicas que presenta el paciente en el momento del diagnóstico. El primer tratamiento de la sífilis es un antibiótico : la penicilina G Benzatina, en una única dosis, o en varias, según la fase de la infección en el momento del diagnóstico, administrada por vía intramuscular. Se pueden utilizar además otros antibióticos alternativos igualmente efectivos, que se pueden administrar también en pacientes alérgicos a penicilinas. ¿Para quién está indicado? El tratamiento está indicado a todos los pacientes a los que se les diagnostica la enfermedad , sea cual sea la fase en la que se encuentren. Además, todas las parejas sexuales que ha tenido un paciente diagnosticado de sífilis (primaria, secundaria o latente) en los últimos 90 días, deben considerarse posiblemente infectados por la bacteria, incluso si inicialmente en los análisis no se detecta presencia de enfermedad (son seronegativos), por lo que deben ser tratados en todos los casos. El seguimiento y tratamiento se amplía a todos los contactos sexuales de los últimos dos años, de los pacientes a los que se les diagnostica una sífilis terciaria. ¿Por qué se realiza? El tratamiento se realiza siempre con fines curativos y para prevenir la transmisión de la enfermedad a otras personas con las que el paciente pueda mantener contacto sexual. Riesgos del tratamiento de sífilis Los riesgos del tratamiento de la sífilis van asociados a los posibles efectos secundarios derivados de la toma de los fármacos . En el caso de la penicilina puede aparecer: Hipersensibilidad: reacciones alérgicas, erupciones en la piel, picor. Raramente reacciones alérgicas graves (shock anafiláctico). Dolor en el punto de inyección, inflamación o infección local. Alteraciones digestivas: diarrea, náuseas, vómitos. Raramente una diarrea grave llamada colitis pseudomembranosa. Alteraciones en las células de la sangre (glóbulos rojos, glóbulos blancos, etc.). Preparación El paciente no debe hacer una preparación especial para el tratamiento. Salvo informar al médico siempre de las posibles enfermedades que pueda padecer, si realiza tratamientos farmacológicos crónicos o si presenta reacciones alérgicas a algún fármaco. Cómo es la recuperación del tratamiento de sífilis En el 50% de los pacientes se produce a las 6 horas del inicio del tratamiento, una reacción llamada “Reacción de Jarisch-Herxheimer”, que consiste en la aparición de fiebre, adenopatías (inflamación de ganglios del sistema inmune), dolor de cabeza, dolores musculares, taquicardia (aceleración del ritmo del corazón) y erupción cutánea. Esta reacción se produce por la destrucción de la bacteria en la sangre. Desaparece en 24 horas y se puede tratar con fármacos antitérmicos o corticoides, durante 3 días. Se deben vigilar también otras posibles complicaciones derivadas de la administración del tratamiento como posibles alergias, etc. El paciente puede tener la zona donde se ha aplicado la inyección durante los 2 primeros días algo dolorida . Resultados La efectividad del tratamiento se evalúa por la mejora clínica y mediante controles analíticos que se deben realizar a los 3, 6 , 12 y 24 meses, o cada 6 meses hasta que analíticamente se objetive la negativización de la enfermedad. Se considera que el tratamiento no ha sido efectivo cuando aparecen nuevos síntomas relacionados con la sífilis, o si las determinaciones analíticas no objetivan una disminución bacteriana en el organismo. Siempre que se realiza el diagnóstico de sífilis hay que hacer también pruebas analíticas para determinar si además, el paciente presenta infección por el virus del sida (VIH), ya que frecuentemente estas infecciones pueden ir asociadas. Preguntas frecuentes ¿Cómo se transmite la sífilis? La transmisión de la sífilis se produce tras un contacto sexual con una persona infectada durante la fase primaria y secundaria de la enfermedad (el riesgo es de alrededor del 30%), o por vía transplacentaria de la madre al feto (sífilis congénita). Más raramente se produce la transmisión por vía hematógena (por la sangre). El germen penetra en la piel, habitualmente a través de una abrasión o herida superficial. ¿Qué quiere decir VDRL positivo? El VDRL (Venereal Disease Research Laboratory) es una determinación analítica de la sangre , dentro de las pruebas llamadas serológicas no treponémicas (anticuerpos o proteínas que el sistema de defensa del paciente fabrica contra la enfermedad pero que son inespecíficas). Cuando el VDRL es positivo en un paciente, en un alto porcentaje puede ser debido a que padezca sífilis, pero esta determinación también puede estar aumentada en otras enfermedades (lupus, artritis reumatoide, enfermedades del hígado, etc.) por lo que se debe confirmar el diagnóstico de sífilis realizando otras determinaciones analíticas más específicas para sífilis (serología treponémica). Los porcentajes de positividad en las distintas fases son: 5% en sífilis primaria, 100% en sífilis secundaria, 95% en sífilis latente precoz y 70% en sífilis latente tardía y terciaria. ¿Qué es la sífilis primaria? La sífilis primaria es la fase inicial de manifestación de la enfermedad sifilítica tras el periodo de incubación. Se manifiesta con la aparición de una lesión ulcerada, no dolorosa, indurada (dura a la palpación), llamada chancro sifilítico,  que aparece frecuentemente en el pene en los varones, o en los labios mayores en la vulva de la mujer, aunque en un 5% de los casos puede aparecer en otras localizaciones, dependiendo de las prácticas sexuales del sujeto (ano, boca). Esta úlcera cura espontáneamente entre 1 - 6 semanas. ¿Cómo se realiza el diagnóstico de la sífilis? En la fase inicial de la sífilis cuando hay presencia de úlceras, se puede identificar la bacteria al obtener muestras del exudado de estas, analizándolas mediante cultivos microbiológicos. Además, se puede diagnosticar mediante un análisis de sangre (pruebas serológicas), bien para confirmar la infección, o bien para realizar el seguimiento y comprobar la efectividad del tratamiento. Puede estar indicado si existen síntomas de afectación neurológica, la realización de un estudio analítico del líquido cefalorraquídeo (que rodea la médula espinal), realizando su extracción mediante una punción lumbar. En las mujeres embarazadas, con el fin de prevenir la transmisión de la enfermedad al feto, se realizan controles analíticos para detectar la posible presencia de la infección. ¿Cuáles son los síntomas de la sífilis? Los síntomas de la sífilis son distintos dependiendo de la etapa de manifestación, según su evolución y de si la enfermedad no ha sido tratada médicamente. En la sífilis primaria aparece una úlcera no dolorosa habitualmente en los órganos sexuales externos, acompañada de inflamación de los ganglios linfáticos regionales (estaciones del sistema inmune en la ingle), que puede durar de 1 a 6 semanas y cura de forma espontánea. En la sífilis secundaria, que aparece en el 50% de los pacientes por extensión de la enfermedad, se manifiestan síntomas como fiebre, malestar general, mialgias (dolores musculares), adenopatías generalizadas (aumento del tamaño de los ganglios linfáticos). En un 80% de los pacientes aparece una erupción cutánea con lesiones rojas redondeadas que pueden estar sobreelevadas. Aparecen en el tronco y se van extendiendo al resto del cuerpo pudiendo afectar a palmas y plantas, a la cara, el cuero cabelludo, mucosas (revestimientos de orificios como la boca). Puede durar desde semanas hasta un año. También puede haber afectación de otros órganos como el hígado (hepatitis), el riñón (glomerulonefritis),  etc.. Después de la sífilis secundaria y en un 50% tras la primaria, puede aparecer un periodo asintomático de duración variable llamada sífilis latente . Por último, puede desarrollarse una sífilis terciaria (en un tercio de los paciente no tratados anteriormente), en la que se producen síntomas derivados de la afectación neurológica (neurosífilis, con afectación de las meninges (membranas que recubren el sistema nervioso), demencia,etc.), afectación cardiovascular (insuficiencia aórtica (malfuncionamiento de una válvula del corazón),etc.), o aparición de gomas (formaciones nodulares o con forma de placas redondeadas que pueden afectar a los huesos, piel, pero también a cualquier otro órgano y producir su destrucción).