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Influencia de los Oligoelementos en la Salud

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Los oligoelementos son cuerpos químicos simples cuya concentración es menor o igual a 0,01% del peso seco del cuerpo humano. Resultan indispensables para la actividad normal de las células y cientos de procesos vitales, pero nuestro organismo es incapaz de sintetizarlos, por lo que debemos obtenerlos del medio ambiente. Su importancia no se debe a su cantidad disponible sino a su calidad reactiva y a su potencial energético.
Cada oligoelemento tiene unas funciones diferentes en el organismo y por tanto una acción distinta cuando se administran.

ELEMENTOS EN EL ORGANISMO

Para hacernos una idea de qué representación tienen los elementos en nuestro organismo, en la siguiente tabla se clasifican los diferentes compuestos que forman parte de nuestra estructura corporal:

 

 

ELEMENTOS CONSTITUYENTES

Carbono, Hidrógeno, Nitrógeno, Oxígeno.

Representan el 96,3% de los átomos del organismo.

 

ELEMENTOS PLASTIFICANTES

(oligoelementos)

Aluminio, Azufre, Calcio, Cloro, Cobre, Fósforo, Magnesio, Potasio, Sílice, Sodio.

Representan el 3,60% de los átomos del organismo.

 

ELEMENTOS CATALIZADORES

(oligoelementos)

Cobalto, Cromo, Estaño, Hierro, Manganeso, Molibdeno, Níquel, Selenio, Zinc, Vanadio.

Representan menos del 0,01% de los átomos de nuestro organismo, son los llamados “elementos traza”.

Dentro de estos elementos descritos anteriormente se consideran los oligoelementos como esenciales dado que responden a las siguientes condiciones:

  • Están presentes en todos los tejidos de los organismos vivos.
  • Su concentración en los tejidos es relativamente constante.
  • Una carencia o bloqueo de su acción provoca diversos tipos de problemas fisiológicos.
  • Pueden corregirse enfermedades mediante una aportación complementaria de estos elementos.

Breve historia

Su importancia biológica comenzó a darse a conocer a finales del siglo XIX gracias a las investigaciones del químico y biólogo francés, Gabriel Bertrand, quien demostró la necesidad de los oligoelementos en sus intervenciones en procesos de crecimiento y reproducción. Posteriormente, en 1932, el médico Jacques Menetrier basándose en las investigaciones de Bertrand, verificó el papel que juegan los oligoelementos en los cambios orgánicos y en la salud. Confirmó que su carencia lleva a enfermedades y que su administración en pequeñas dosis mejora números trastornos funcionales. Desarrolló un estilo de diagnóstico y terapéutica que se conoce con el nombre de medicina funcional y cuya originalidad terapéutica reside en la utilización de los oligoelementos.

Papel de los oligoelementos en el organismo

Los oligoelementos tienen un papel muy importante dentro del metabolismo dado que actúan como cofactores. Un cofactor es una sustancia que actúa como colaborador imprescindible de las enzimas. Y las enzimas son las encargadas de facilitar la realización de las distintas reacciones bioquímicas en el organismo, de manera que, si éstas no están presentes, las reacciones bioquímicas o metabólicas pueden darse, pero con una velocidad tan lenta y un gasto de energía tan grande, que pueden llegar a ser incompatibles con la vida.

Por este motivo, cuando los oligoelementos no funcionan de la manera correcta, tampoco las enzimas lo hacen y esto se traduce en una serie de alteraciones en el metabolismo, que en la persona se pueden expresar como una disfunción (alteración leve de la función de un órgano) o, en estados más avanzados, como una enfermedad concreta.

Oligoterapia

La oligoterapia es una terapia reguladora que proporciona al organismo el o los oligoelementos necesarios que se encuentran limitados en el cuerpo en etapas iniciales de enfermedad, así como en tendencias recurrentes a enfermar o incluso en situaciones de debilidad para que los procesos que no se están dando de la manera correcta vuelvan otra vez a la normalidad.

La principal ventaja de la oligoterapia es que, al utilizar sustancias propias de todos los seres vivos y en las concentraciones fisiológicas (normales para el funcionamiento del organismo), carecen por completo de toxicidad o contraindicaciones. 

Para garantizar que los oligoelementos se absorban adecuadamente hay que cuidar su forma de administración, habitualmente se presentan en ampollas y se toman por vía sublingual, unos minutos bajo la lengua y después ingiriéndolo, preferentemente fuera de las comidas.

En condiciones normales, esos oligoelementos se obtienen a través de la alimentación y en general, los alimentos contienen la cantidad suficiente para cubrir las necesidades diarias. Sin embargo, existen malos hábitos y situaciones ambientales que pueden influir negativamente en su desequilibrio:

  • El consumo excesivo de fibra vegetal (sobre todo la suplementada y aislada de los alimentos) impide la adecuada absorción de ciertos minerales como: hierro, calcio y magnesio. Por ejemplo, el salvado de trigo tan útil para los problemas de estreñimiento.
  • La mezcla de algunos alimentos genera competencia negativa de algunos oligoelementos. Por ejemplo, los alimentos ricos en calcio compiten con el zinc, el magnesio con el calcio y el hierro con el zinc.
  • Mala alimentación.
  • La polución atmosférica.
  • La presencia de metales pesados como el plomo, el mercurio o el cadmio dentro de nuestra cadena alimentaria.
  • Estrés, problemas psicológicos...

Algunos oligoelementos

Cada oligoelemento tiene unas funciones diferentes en el organismo y por tanto una acción distinta cuando se administran. A continuación, detallamos algunos con sus funciones fisiológicas a modo de ejemplo:

  • Cobre. Tiene utilidad en los casos de infertilidad, en el acné, en todas las alergias (asma, rinitis, sinusitis alérgica, dermatitis alérgica, etc.), en gripes recurrentes, en las enfermedades infecciosas repetidas, en el reumatismo y en el vitíligo. Se encuentra en nueces y semillas, frutas secas, vísceras, legumbres y mariscos.
  • Flúor. Es útil para las uñas quebradizas, caída del cabello, osteoporosis, raquitismo. Tienen flúor las aguas fluoradas, té, café, pescados y mariscos.
  • Litio. Tiene utilidad en estados depresivos o maníaco-depresivos, en las personas ansiosas, en el insomnio de origen ansioso, en las personas irritables y en las personas con epilepsia. Los crustáceos y moluscos son buenas fuentes.
  • Fósforo. Es el oligoelemento de la energía vital. De utilidad en los niños con trastornos del crecimiento, en el estrés, en las contracturas musculares dolorosas, en la fatiga física o emocional. Son buenas fuentes el queso, sardinas, marisco, chocolate, huevo, yogur y carnes.
  • Azufre. Es de gran utilidad en las personas con acné, en el asma, en los eczemas crónicos, en el estreñimiento, en las enfermedades del hígado y de la vesícula biliar y los episodios de urticaria. Ajo, cebolla, brócoli, repollo son ricos en azufre.
  • Zinc. Es de gran utilidad para los trastornos de fertilidad, impotencia y/o frigidez, por ello ha sido llamado el oligoelemento reproductor. Igualmente es útil en los casos de acné, pérdida de la memoria, el gusto o el olfato. Se encuentra en el germen de trigo, nueces, ostras, pescados y carnes.
  • Silicio. Es el oligoelemento que aporta rigidez, utilizado en las fracturas que demoran en consolidarse y en la osteoporosis. Está en las hortalizas de hoja verde, zanahorias, tomates, cacahuete, almendra, avena.