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Infertilidad: Causas, Pruebas y Tratamientos

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En nuestro medio cada vez se está posponiendo más la edad en la que nos planteamos los embarazos. También nos encontramos con que el ritmo de vida actual favorece situaciones de estrés, hábitos tóxicos, sobrepeso, obesidad… que habitualmente juegan en contra de la fertilidad. Todos estos factores y el hecho de que cada vez tenemos más recursos para ofrecer soluciones hace que más parejas consulten por temas de infertilidad y esterilidad.
El hecho de que cada vez tenemos más recursos para ofrecer soluciones hace que más parejas consulten por temas de infertilidad y esterilidad.

¿Fértil o estéril?

Suele haber confusión con estos dos términos, que se usan por igual pero los médicos hacemos diferencia entre ellos: se califica como infértil a una pareja que no consigue llevar a término los embarazos y presenta abortos de repetición, y estéril a la pareja que no consigue embarazos en un plazo medio de 12 meses sin tener ninguna precaución anticonceptiva. Ambos pueden ser primarios si nunca ha habido un embarazo a término previo, o secundarios cuando esto ocurre después de haber tenido un hijo.

¿Cuándo consultar?

La tasa de embarazos espontáneos en parejas que no tienen ningún problema de fertilidad es de media uno de cada cuatro ciclos que, en realidad, no es mucho, por este motivo se aconseja intentarlo durante un año antes de consultar al especialista, ya que tras este periodo el 85% de las parejas habrán conseguido gestación. El 15% restante quizás tengan algún factor que se lo dificulte y eso es lo que las pruebas que se realizarán intentarán descubrir.

¿En qué consiste el estudio?

El estudio ha de ser de ambos miembros de la pareja ya que las causas pueden ser diversas y tanto de origen masculino, como femenino o mixto.

  • El especialista valorará en la visita a través del interrogatorio y la historia clínica si existe algún factor ambiental que pueda estar incidiendo en la pareja, que la frecuencia de las relaciones sexuales sea suficiente, si hay algún antecedente de salud que pueda tener alguna repercusión en la esperada fertilidad y con la información de los ciclos menstruales y edad de la mujer si a priori hay que sospechar algún problema ovárico. A la mujer se le realizará una exploración ginecológica y ecografía transvaginal para valorar útero y ovarios.
  • Después se solicitará una analítica a ambos miembros de la pareja para valorar su estado de salud, serologías de enfermedades infecciosas, y un estudio de sus cromosomas, llamado cariotipo, que confirme que no hay ninguna alteración cromosómica responsable de la esterilidad o infertilidad, y a la mujer un estudio hormonal que nos dará la información de qué pronóstico tienen los ovarios en cuanto a su capacidad de ovulación y qué respuesta podemos esperar en caso de iniciar un tratamiento de reproducción. Al varón le solicitaremos un análisis del semen, o seminograma, que nos informará sobre la concentración, morfología, motilidad y vitalidad de los espermatozoides.
  • La siguiente prueba básica a realizar una vez hemos confirmado que hay óvulos y espermatozoides competentes es comprobar que el camino que han de recorrer está despejado y pueden encontrarse. Para ello se practican unas pruebas de imagen para ver la cavidad uterina y las trompas con un líquido de contraste simulando el trayecto que tienen que hacer espermatozoides y óvulos. Estas pruebas se llaman histerosalpingografía, la prueba clásica, que se realiza con un contraste radiológico y múltiples radiografías o histerosalpingosonografía, más moderna e inocua que utiliza un gel espumoso y ecografía transvaginal.
  • En parejas infértiles, que han presentado dos o más abortos, a la mujer se le pedirá un estudio especial de factores específicos de la coagulación llamado estudio de trombofilia, pues algunas alteraciones a este nivel pueden ser responsables de fallos en la implantación de la placenta y provocar abortos.

Estas pruebas básicas pueden detectar un problema al que se planteará el tratamiento oportuno, pero habrá un porcentaje, que se calcula de alrededor de un 20%, en las que no encontraremos ninguna patología, y son las que llamamos esterilidad de causa desconocida, que no significa que no haya causa, sino que las pruebas que actualmente tenemos no son capaces de diagnosticarlas.

Tras el estudio básico…

Después del estudio básico y en función del resultado de las pruebas podemos realizar otras más específicas o pasar directamente a un tratamiento de reproducción asistida.

Como pruebas diagnósticas más específicas en algunos casos puede ser necesario realizar:

  • Una histeroscopia, que es una técnica endoscópica que se realiza por vía vaginal para valorar el interior del útero y descartar malformaciones uterinas, tabiques, pólipos o miomas.
  • O una laparoscopia en casos de sospecha de endometriosis o patología de los ovarios. Al varón también se le puede ampliar el estudio con un test de recuperación espermática o test de REM, que consiste en una selección de los espermatozoides más móviles y más rápidos para evaluar su calidad con un estudio de fragmentación del ADN espermático o un FISH. O un cultivo del semen si se sospechan cuadros infecciosos. O ecografía en casos de sospecha de patología testicular o prostática.

Tratamientos

Una vez interpretados los resultados, el especialista planteará el tratamiento más adecuado en cada caso. Simplificando mucho son dos: la inseminación artificial y la fertilización in vitro.

  • La inseminación artificial consiste en planificar un ciclo ovárico con una medicación que nos mejorará la calidad del óvulo (a veces con ciclo espontáneo sin medicación) y el momento exacto de la ovulación recogemos una muestra de semen que se prepara en el laboratorio para potenciar los espermatozoides más rápidos y sanos y depositarlos con una cánula en el interior del útero para dejar menos pasos al azar y asegurarnos que se encuentran en el momento óptimo.
  • La fertilización in vitro consiste en administrar una medicación durante la primera fase de un ciclo para obtener cuantos más óvulos mejor. Madurarlos y controlarlos ecográficamente mientras crecen, y en el momento en que están a punto de ovular extraerlos (se realiza una punción de los ovarios por vía vaginal mientras la mujer está sedada). En el laboratorio se unen a una muestra seleccionada de espermatozoides y se obtienen los embriones, de los cuales se seleccionarán los mejores y se depositarán cuidadosamente también mediante una cánula en el interior del útero al tercer o quinto día, o bien se congelarán para uso posterior.

Todo este peregrinaje por las distintas consultas, pruebas y tratamientos tiene un importante desgaste para la pareja, pero por suerte cada vez más contamos con conocimientos y tecnología que nos hace cumplir el sueño de la gran mayoría de estas parejas… ¡ser padres!