Contenido Artículos especializados Implantología Dental: Colocación, Carga y Complicaciones

Dra. Ana García

Especialista en Odontología

Médico consultor de Advance Medical

La implantología nació hace relativamente poco tiempo y constituye en la actualidad la principal herramienta de tratamiento en pacientes con pérdida parcial o total de dientes. En caso de pérdida total o absoluta de todas las piezas dentales se recurre a la colocación de unos implantes en la arcada que corresponda que nos permita anclar la dentadura completa fija, de forma que la percepción del paciente es que vuelve a tener su dentadura.
Como ya sabemos el implante colocado en la boca hace la función de una raíz dental fisiológica. Es decir, sostiene o aloja a la corona protésica dental.

¿Qué indicaciones tiene?

Existen múltiples indicaciones en la actualidad para la colocación de implantes, ya sean unitarios o múltiples. Los implantes unitarios tienen una indicación prínceps en la reposición de un único diente sin afectar a los dientes contiguos. Hasta no hace demasiado tiempo para reponer un diente enfermo o perdido se colocaba una prótesis parcial fija (conocido popularmente como puente fijo) como opción prácticamente única. Se anclaba en el diente inmediatamente anterior y posterior al diente perdido de forma que era preciso implicar a dos dientes sanos para reponer el ausente. Otros pacientes preferían la opción de la prótesis removible (de quita y pon) que contenía el diente ausente y unos anclajes metálicos que abrazaban a los dientes contiguos. Si bien estos tratamientos no han desaparecido, podríamos decir que están en desuso, aunque puede ser un recurso para aquellos pacientes que presentan alguna o varias contraindicaciones para la colocación de implantes.

¿Cómo funciona un implante?

Como ya sabemos el implante colocado en la boca hace la función de una raíz dental fisiológica. Es decir, sostiene o aloja a la corona protésica dental (que equivaldría a la parte visible del diente en la boca). Por tanto, siempre que hablamos de la colocación de un implante nos referimos a la colocación del tornillo metálico en el interior del hueso (maxilar o mandibular) y siempre que hablamos de la carga del implante nos referimos a la colocación definitiva de la corona metálica sobre dicho tornillo.

Tipos de implantes

Respecto a la tipología de implantes podríamos diferenciar dos grandes grupos:

  • Los implantes de carga inmediata suponen una opción de gran reclamo comercial dado que implica la colocación del implante y su corona en el mismo acto quirúrgico (es decir, la colocación del tornillo del implante y la corona protésica coinciden en el tiempo). De esta forma el paciente sale de la clínica con el implante cargado con su corona el mismo día de la intervención.  Como es evidente antes de la cirugía debe elaborarse la corona protésica por parte del laboratorio protésico para lo que necesitaremos la toma de impresiones y un registro oclusal del paciente.
  • Otro caso diferente sería el implante de carga diferida que se realiza en dos tiempos. En un primer tiempo se coloca el tornillo o implante en el hueso y se espera unas semanas hasta colocar la corona. Estos implantes persiguen una buena osteointegración (o correcta asimilación del implante por parte del hueso) antes de la carga del implante con su corona.

Ambas opciones son válidas y, a pesar de que cada odontólogo tiene su preferencia personal, es muy importante tener en cuenta el perfil del paciente para elegir la opción terapéutica más adecuada. Aunque se realiza un estudio y una planificación terapéutica podemos encontrarnos con un fracaso del implante (por muy diferentes motivos) en cuyo caso va a ser preciso su retirada y no podremos contemplar su reposición hasta un tiempo más tarde. Debemos indagar el motivo del fracaso.

¿Qué efectos secundarios puede tener un implante?

No olvidemos que un implante dental está realizado en un material biocompatible (normalmente de titanio) de calidad máxima y cuya integración en el hueso está extremadamente comprobada. Sin embargo, puede ocurrir que el paciente desarrolle una alergia o intolerancia al titanio, que el hueso no posea la calidad suficiente para integrar el implante o que la técnica o perfil del paciente no cumplan los objetivos esperados.

Existen problemas predecibles y solucionables tanto antes como durante y después de la colocación del implante. Otras complicaciones son, sin embargo, de mal pronóstico.

El procedimiento

Antes de la cirugía podemos encontrarnos con la necesidad de realizar una profilaxis antibiótica o de modificar la medicación crónica del paciente.

Durante la intervención y, a pesar de que se realiza un estudio de la calidad ósea antes de la cirugía (mediante un TAC) podemos encontrarnos con un hueso menos denso y/o de baja altura que puede comprometer la integración del implante. En estos casos se opta por la colocación de un relleno de hueso autólogo (obtenido del propio paciente) o artificial, con la finalidad de compensar la falta de hueso.

¿Complicaciones?

Tras la colocación del implante realizamos unos controles frecuentes y exquisitos para detectar cualquier posible complicación precoz o tardía.

  • La periimplantitis, como una de las complicaciones tardías más temidas. Consiste en la aparición de un proceso inflamatorio que afecta a los tejidos que rodean al implante (tanto a hueso como a tejidos blandos) y que ocasiona una pérdida de hueso que evidenciamos clínica y radiológicamente, pudiendo conllevar la pérdida tardía del implante.
  • Otra de las complicaciones frecuentes sería la mucositis periimplantaria que consiste en un proceso inflamatorio que afecta a las partes blandas circundantes al implante, pero no al hueso. Por tanto, si se detecta y trata adecuadamente no ocasiona la pérdida del implante.
  • Otras causas que pueden justificar el fracaso del implante pueden ser las inherentes al implantólogo o al paciente. Dentro de las causas asociadas al cirujano podríamos citar su inexperiencia o una técnica quirúrgica inadecuada. Respecto al paciente podríamos mencionar su entorno médico delicado o lábil (pacientes pluripatológicos, plurimedicados, osteoporóticos, inmunodeprimidos, etc…) como principal motivo de aparición de complicaciones.

De cualquier manera, la implantología es la responsable de la recuperación de la sonrisa en gran parte de la población senil en la actualidad. Es una opción de rehabilitación protésica definitiva y excelente.

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