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Hipoacusia o Cuando Falla la Audición

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Todos sabemos que, con el paso del tiempo, perdemos capacidad auditiva (presbiacusia, que sería el equivalente a la presbicia de la agudeza visual). Pero, ¿cuándo se considera pérdida normal (fisiológica) o pérdida anormal (patológica)? Si tengo 40 años, ¿es normal que esté perdiendo audición (hipoacusia) o es demasiado pronto?
La hipoacusia implica una restricción en la relación interpersonal pues se merman sus habilidades de comunicación y ello repercute en la esfera psicológica.

¿SABÍAS QUE…?

La hipoacusia es una de las pérdidas sensoriales más frecuentes y que se considera una discapacidad sensorial. Afecta alrededor del 10% de la población adulta. A partir de los 65 años casi el 50% de la población presenta presbiacusia.

Tipos de sordera

La hipoacusia implica una restricción en la relación interpersonal pues se merman sus habilidades de comunicación y ello repercute en la esfera psicológica.  Según el momento en que debuta una sordera podremos clasificarla como:

  • Sordera prelocutiva (aparece antes de que el niño comience a hablar).
  • Sordera postlocutiva (aparece después de aprender a hablar).

Atendiendo a su severidad o grado de afectación hablaremos de sordera:

  • Leve (pérdida de 20-40 dB. La persona afecta no oirá bien en ambientes ruidosos).
  • Moderada (pérdida de 40-70 dB. La persona afecta no podrá seguir una conversación)
  • Severa (pérdida de 70-90 dB. La persona afecta sólo oye a corta distancia y sonidos de alta frecuencia).
  • Profunda (pérdida de 90-120 dB. La persona afecta no oye apenas).
  • Absoluta o cofosis (pérdida superior a 120 dB HL): pérdida total de la capacidad auditiva.

Según la localización de la lesión en la vía auditiva tendremos tres tipos de hipoacusias:

  • Hipoacusia neurosensorial o de percepción: por alteración en la vía de nerviosa del estímulo auditivo (cóclea, nervio auditivo o a las vías del sistema nervioso central).
  • Hipoacusia de conducción o de transmisión: por dificultad para la transmisión del sonido (afecta a conducto auditivo externo, membrana timpánica u oído medio).
  • Mixta (combinación de las dos anteriores).

¿Cómo se llega al diagnóstico de hipoacusia?

Normalmente es el paciente quién acude a visita médica indicando haber observado disminución de su audición. También es frecuente que su familiar refiera dificultad de interrelación. Para confirmar el diagnóstico es preciso realizar un interrogatorio exhaustivo, en el que debemos indagar el tiempo y la forma de evolución, la forma de inicio, si existe un posible desencadenante, si empeora en lugares ruidosos, si existe presencia de otros síntomas acompañantes, etc.

Posteriormente, realizaremos una exploración empezando por una otoscopia con la que visualizaremos el conducto auditivo y la membrana timpánica.

Para cuantificar y calificar el tipo de hipoacusia precisamos realizar unas pruebas específicas de la función auditiva. Las más frecuentemente empleadas son:

  • Prueba del susurro: el explorador susurra palabras que el paciente debe repetir.
  • Acumetría mediante el diapasón (es un artilugio metálico con forma de horquilla, utilizado para valorar la transmisión del sonido a través de la vía aérea y ósea respectivamente.
  • Audiometría de tonos: se realiza en un ambiente silencioso o en una cabina insonorizada. Se evalúan diferentes frecuencias.  Se obtiene un registro con dos curvas para cada oído, una curva corresponde a la vía ósea y otra a la aérea. Así mismo, la audiometría nos permite cuantificar la pérdida auditiva.

Con los estudios mencionados ya podemos conocer el tipo de sordera del paciente y el grado de afectación. Es posible que para estudiar el posible origen de la sordera precisemos pruebas de imagen como la resonancia magnética (permite un mejor estudio del nervio estatoacústico y del SNC) o la tomografía computarizada (permite valorar el estado de las estructuras óseas)

¿De qué tratamientos disponemos en la actualidad?

El tratamiento dependerá de la causa, localización y gravedad de la hipoacusia. Podrían ser tratamientos médicos, quirúrgicos o audífonos convencionales.

Para la hipoacusia de percepción o neurosensorial el tratamiento de elección es la adaptación de audífonos. Están indicados en la pérdida de al menos 50 dB en las frecuencias conversacionales.

La hipoacusia de transmisión o conductiva puede tener muy diferentes causas: otitis externa o media, tapón de cerumen, perforación timpánica…Normalmente se realiza tratamiento médico o quirúrgico, según sea la causa.

Enfermedades que causan pérdida de audición

No quería dejar de hablarte de unas enfermedades con entidad propia. Estoy segura de que has oído hablar de ellas en alguna ocasión: el trauma acústico, el barotrauma y la sordera súbita. A pesar de que son motivo de abordaje individualizado tan sólo una mención de cada una de ellas:

  • Trauma acústico: es el que sufren los trabajadores sometidos a un ambiente ruidoso de determinada intensidad y de forma continuada. El único tratamiento eficaz es la prevención mediante protectores auditivos.
  • Barotrauma: es el daño físico causado por una diferencia de presión entre nuestro espacio aéreo interior y el que lo rodea. Es típico cuando un individuo pasa de un entorno de mayor presión a otro de menor presión, por ejemplo, en el caso del submarinista o del pasajero de un avión. Suele tratarse con maniobras de compensación.
  • Sordera súbita: se considera una urgencia médica. Suele acompañarse de acúfenos o ruidos en los oídos y, a veces, con sensación vertiginosa. La forma de presentación más característica es la pérdida brusca de audición, sobre todo al despertarse. Se acompaña casi de una fuerte sensación de presión o de ocupación en el oído. Suele tratarse con corticoides.

Para finalizar ,una pincelada de optimismo. En la actualidad se ha evolucionado a pasos agigantados respecto al diagnóstico precoz y abordaje temprano de la sordera. Es posible realizar pruebas de cribado para la detección precoz de enfermedades y prevención de minusvalías en recién nacidos.  Lo recomendable es hacer el cribado entre las 12 y las 48 horas de vida, antes de salir de la maternidad. En cualquier caso, debe ser realizada en el primer mes de vida. La identificación y el tratamiento temprano de los bebés con sordera congénita (presente desde el nacimiento) facilitará el desarrollo de su lenguaje más adelante.