Hipertensión - Presión arterial alta

Arlenys Karina Batista Urbaez

Licenciada en medicina y cirugía. Especialista en medicina familiar y comunitaria

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante la toma de la presión arterial con un brazalete inflable alrededor del brazo mediante un medidor de presión. Es importante tener en cuenta algunas consideraciones:
Para realizar el diagnóstico de hipertensión arterial es importante medir dos o tres veces la presión arterial en cada brazo, con separaciones de al menos 30 segundos

  • El medidor de presión arterial debe estar homologado, esto quiere decir, que debe haber pasado los controles de calidad en los que se compruebe que miden correctamente la tensión arterial.
  • Si el aparato tiene tiempo de uso, debe estar correctamente calibrado.
  • La anchura del manguito debe ser adecuada al perímetro del brazo, esto se puede calcular multiplicando por 0,4 el perímetro de la extremidad.
  • El manguito debe estar ajustado y colocado directamente sobre la piel en el tercio medio del brazo.
  • El paciente debe estar sentado en una silla cómoda, sin cruzar las piernas y con el brazo en reposo apoyado sobre una mesa y situado a la altura del corazón.
  • No se debe hablar ni mover el brazo mientras se realiza la medición.

Para realizar el diagnóstico de hipertensión arterial es importante medir dos o tres veces la presión arterial en cada brazo, con separaciones de al menos 30 segundos, en días distintos y en un lapso no mayor de 15 días. Si los valores difieren por más de 5 mmHg, se deben tomar lecturas adicionales. Se define hipertensión arterial cuando la tensión sistólica se encuentra mayor de 130 mmHg y la diastólica mayor de 80 mmHg. Para realizar la medición de la presión arterial, la persona debe estar en reposo al menos 10 minutos, vaciar su vejiga urinaria y no debe haber consumido alcohol, café, tabaco o comidas en los 30 minutos previos, así como tampoco haber realizado cualquier tipo de ejercicio físico. 

También es posible realizar el diagnóstico de hipertensión arterial mediante un monitoreo ambulatorio de 24 horas. Este dispositivo tiene como ventaja que registra la variabilidad de la presión en 24 horas, su relación con actividades, ciclo circadiano, situaciones de estrés o trabajo y ciclo sueño y vigilia; su desventaja es el coste y su no disponibilidad en todos los centros, o errores de interpretación por personal no cualificado.

Control de la presión arterial

En algunos casos de hipertensión de leve intensidad con cifras que pueden oscilar entre 140 mmHg de sistólica y 85-90 mmHg de diastólica, solo la adopción de algunas modificaciones del estilo de vida puede ayudar a normalizar los valores de las cifras de presión arterial. En niveles mayores de tensión arterial, estas modificaciones en los hábitos colaboran en conjunto con los fármacos, para mantener los niveles de presión en valores estables y disminuir el riesgo cardiovascular. Estas modificaciones del estilo de vida son comunes a todos los eventos cardiovasculares y, en general, deben adoptarse si queremos llevar un estilo de vida sano:

  1. Restricción de la ingesta de sal: la reducción de la ingesta de cloruro sódico por debajo de 5 g al día produce una disminución de las cifras tensionales en promedio de unos 5 mmHg. Además, mejora la eficacia de la mayoría de los fármacos antihipertensivos.
  2. Restricción de alcohol: existe una relación directamente proporcional entre el consumo de alcohol mayor de 30 g/día y cifras elevadas de tensión arterial y eventos cardiovasculares, por lo que se recomienda no superar esta cifra diaria.
  3. Restricción del tabaco: múltiples sustancias contenidas en el tabaco son capaces de lesionar el endotelio, promoviendo la aparición de placas de ateroma, agregación plaquetaria y trombosis determinantes para los episodios finales cardiovasculares. Los pacientes hipertensos fumadores tienden a desarrollar complicaciones más rápidamente y de forma fulminante, por lo cual, omitir el tabaco ayuda a mejorar el pronóstico.
  4. Reducción de peso: hay una clara asociación entre el sobrepeso y la obesidad, en la que se entrelaza la resistencia de los tejidos periféricos a la acción de la insulina e hiperinsulinemia, siendo este proceso reversible al fomentar la pérdida de peso.
  5. Ejercicio Físico:  realizar ejercicio controlado por un especialista es beneficioso para el paciente, ya que fomenta la pérdida de peso, disminuye los valores de presión arterial, mejora la sensibilidad a la insulina y estabiliza las placas de ateroma.

Tratamiento

Antes de elegir tratamiento, el médico debe realizar historia clínica detallada con examen físico y solicitará analítica con especial énfasis en la función renal. Según sea el caso y dependiendo de ciertos factores, se puede considerar el uso o desuso de algún fármaco:

  • Características personales: edad, sexo, raza y peso.
  • Riesgo cardiovascular del paciente.
  • Afectación de órganos blancos o diana como corazón o riñón.
  • Efectos secundarios y calidad de vida.
  • Interacciones farmacológicas.
  • Datos de función complementarios.

Medicamentos para tratar la presión arterial alta

Existen numerosos medicamentos para disminuir los niveles elevados de tensión arterial con diferentes mecanismos de acción:

  • Diuréticos
  • Betabloqueantes
  • Inhibidores enzima convertidora angiotensina
  • Bloqueadores de los canales del calcio
  • Antagonistas de los receptores de la angiotensina
  • Alfabloqueantes
  • Combinaciones de fármacos

Para la elección del fármaco, se sugiere estudiar cada caso de manera individualizada, las guías sobre hipertensión a nivel mundial recomiendan, si no hay contraindicación, iniciar con diuréticos o con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y tener en consideración los siguientes puntos:

  • Si el primer fármaco ha producido efectos secundarios o no se ha conseguido ninguna respuesta, se sustituirá por otro fármaco.
  • Si el primer fármaco es bien tolerado, pero con respuesta incompleta, se puede subir la dosis, cambiar de fármaco o añadir otro fármaco a baja dosis. Si no hay respuesta, se puede anexar un tercer fármaco. Si no se logra el control, debe derivarse al hospital hasta que se logren mantener cifras estables.

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