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Hilos tensores o lifting japonés

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Una de las técnicas de rejuvenecimiento facial más demandadas en la actualidad es la aplicación de hilos tensores, también conocido como lifting japonés. Un procedimiento que ha revolucionado nuestro empeño por plantarle cara a los efectos propios del paso del tiempo. La edad conlleva la pérdida de elasticidad y firmeza en nuestra piel, dando lugar a las arrugas, líneas de expresión y a la flacidez cutánea. Signos que deterioran nuestra imagen, generando cierta percepción de un aspecto cansado y envejecido. La medicina estética se ha centrado en combatir este envejecimiento que suele ser más acusado en el óvalo facial y el cuello. Partes de nuestra anatomía con una piel más sensible y fina.

Una de las grandes ventajas de los hilos tensores es que se trata de un tratamiento mínimamente invasivo. Se consigue el efecto de rejuvenecimiento deseado, sin necesidad de pasar por el quirófano. De este modo, reducimos los riesgos que una intervención conlleva para el paciente y los tiempos de espera tras el postoperatorio para ver el resultado final, mostrar al mundo la imagen renovada y reincorporarse a la vida social y laboral.

¿Cuáles son sus principales ventajas?

  1. Perfeccionamiento. Hablamos de un procedimiento que ha evolucionado favorablemente en los últimos años. Los estudios en materia de rejuvenecimiento facial han permitido optimizar esta técnica para alcanzar el ansiado rejuvenecimiento desde las primeras sesiones.
  2. Aspecto natural. El material empleado permite tratar en profundidad la laxitud de la piel de la zona afectada. El proceso es ejecutado por dermatólogos especializados que insertan el hilo y el cuerpo humano contribuye a su efecto mediante la producción de fibroblastos y colágeno. Todo ello contribuye a que sus efectos se asemejan mucho a los de un lifting convencional.
  3. Es una técnica sencilla e indolora. Los hilos se introducen en la dermis mediante el uso de unas finas agujas. De forma previa a este paso, se aplica una crema anestésica y frío para reducir el dolor de los pinchazos.
  4. El efecto lifting de los hilos tensores se aprecian de forma inmediata. Aunque es cierto que en el transcurso de un mes se incrementa dicho efecto y mejora, aún más, el rejuvenecimiento de la piel. El resultado final se consolida tres meses después de su aplicación y sus efectos pueden prolongarse entre un año y año medio.
  5. Como ya hemos comentado, se consigue ese efecto lifting sin necesidad de una intervención quirúrgica. Pero, sobre todo, sin necesidad de aplicar cuidados postoperatorios. El paciente puede volver a su rutina diaria tras la aplicación del procedimiento. En algunos casos puede producirse una ligera inflamación sobre la zona tratada. Los dermatólogos encargados del tratamiento aportan numerosos consejos y recomendaciones para los días posteriores. Siguiendo estas indicaciones no es frecuente que aparezca ningún efecto secundario.

El óvalo facial y el cuello son las partes de nuestra anatomía con una piel más fina y vulnerable ante una mayor exposición a los agentes nocivos externos. La contaminación, los rayos ultravioleta del sol y el paso del tiempo dejan su huella imborrable sobre estas áreas. ¿Cuáles son los efectos más notables de este tratamiento?

  • Eleva los pómulos.
  • Elimina arrugas o líneas de expresión.
  • Reduce los surcos de la cara (generalmente localizados en el labios superior o alrededor de la nariz).
  • Eleva las cejas.
  • Recupera la firmeza en el óvalo facial.
  • Reafirma la piel del cuello.
  • Elimina la papada.
  • Reduce la flacidez de la cara interna de los brazos y los muslos.

Los hilos introducidos en la dermis son reabsorbidos de forma natural por el cuerpo. Mejorando la elasticidad y calidad de la piel y generando el efecto lifting deseado. Se consigue la elevación de los tejidos relajados y se mejora la definición de los contornos. En definitiva, se consigue el rejuvenecimiento de la piel y la percepción de un rostro más saludable.

La aplicación de estos hilos se utilizaba previamente en otras disciplinas, como la cirugía cardiaca o la oftalmológica. Hablamos de un material biocompatible, que evita que el cuerpo lo rechace al considerarlo un intruso. La innovación de este procedimiento se encuentra en estos materiales, que mediante un sistema de espículas se anclan a los tejidos subcutáneos provocando la estimulación natural de los tejidos.

En muchas ocasiones, los hilos tensores se complementan con otras técnicas o cirugías para optimizar el resultado final. Entre los tratamientos compatibles podemos destacar: la mesoterapia o la infiltración de toxina botulínica. La aparatología láser empleada en varias áreas de la dermatología también pueden encumbrar el efecto rejuvenecedor de los hilos tensores.

En cualquier caso, antes de someterse a cualquier tratamiento de cirugía o medicina estética es recomendable ponerse en manos expertas y debidamente cualificadas. Antes de su aplicación, el dermatólogo realizará una consulta diagnóstica para estudiar cada caso y determinar qué tratamientos serán más efectivos para alcanzar un resultado notable y, sobre todo, natural.

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