Contenido Artículos especializados Hernia de Hiato: Preguntas con Respuesta

Deborah Blasco

Enfermera especialista en Nutrición

Enfermera consultora de Advance Medical

Hiato, del latín hiatus, aplicado en anatomía significa orificio o hendidura en alguna parte del cuerpo. En el diafragma tenemos un orificio natural o hiato a través del cual el esófago llega al estómago, separando la cavidad torácica de la cavidad abdominal. Cuando se forma una hernia de hiato, esta barrera anatómica no cumple su función y se crea una abertura en el diafragma, provocando que la parte superior del estómago suba a la cavidad torácica.
Ciertas recomendaciones dietéticas pueden ayudar a reducir las molestias de la hernia de hiato teniendo en cuenta la propia tolerancia individual.

¿Qué relación tiene con el reflujo?

Esta situación, que se estima que afecta al 20% de la población, suele favorecer el reflujo del contenido gástrico hacia el esófago, debilitando la pared del esófago por su acidez, llegando incluso con el tiempo, en algunos casos, a dañar las células epiteliales del esófago, dando lugar al esófago de Barret, donde el tejido del esófago se reemplaza por un tejido similar al del revestimiento intestinal. Este efecto dañino, si no se pone remedio, puede derivar a una displasia, situación que predispone al cáncer de esófago.

Sin embargo, aunque el reflujo gastroesofágico suele asociarse con la hernia de hiato, la mayoría de las personas que padecen una hernia de hiato no presentan síntomas. Y cuando se manifiestan, los más comunes suelen ser acidez o ardor de estómago, dolor torácico, tos seca, dificultad para tragar alimentos y halitosis o mal aliento. Cuando estos síntomas aparecen o persisten se debe acudir al médico especialista (gastroenterólogo) para que valore el caso y el tipo de tratamiento más adecuado. En la mayoría de los casos la toma de medicación o la combinación de los mismos, junto con una modificación de algunos hábitos del estilo de vida, ayudan a controlar los síntomas. Se suelen administrar fármacos que reduzcan la producción de ácido y que facilitan el vaciamiento gástrico. Si los síntomas persisten y no mejoran con la medicación se suele recurrir a la cirugía, como mejor opción.

¿Qué causas tiene la hernia de hiato?

En la mayoría de los casos la causa es desconocida, aunque se cree que ciertos esfuerzos físicos realizados de forma repentina pueden provocar un debilitamiento de la musculatura del diafragma y favorecer su aparición. También existen factores de riesgo que predisponen a su aparición como la propia edad (por el envejecimiento del músculo diafragmático), fumar, sufrir estreñimiento (por el esfuerzo ejercido para evacuar) y estar obeso (por la presión que ejerce la grasa en los músculos del abdomen). En niños también puede darse, pero su causa suele ser hereditaria.

¿Qué papel juega la dieta?

En cuanto a la dieta, ciertas recomendaciones dietéticas pueden ayudar a reducir las molestias, teniendo en cuenta la propia tolerancia individual.

  • Evitar las comidas abundantes: es preferible realizar cinco o seis comidas a lo largo del día, masticar despacio y de manera relajada, dedicando un mínimo de 30 minutos a cada comida.
  • Procurar no beber mucho durante las comidas o justo después de las mismas, pues retrasan la digestión al diluir los jugos gástricos.
  • Cenar dos o tres horas antes de acostarse y evitar tumbarse después de las comidas. Si de todas formas notas molestia sería aconsejable que levantases la cabecera de la cama unos 15-20 cm, para permitir que la gravedad mantenga el contenido del estómago en su interior.
  • No utilizar ropa que te oprima el abdomen. Evitar el cinturón apretado.
  • Introducir alimentos de fácil digestión y evitar aquellos considerados irritantes. Aunque en algunos casos depende de la tolerancia individual (ver tabla)
  • Cocinar con técnicas de cocción saludables que utilicen poca grasa: hervido, vapor, plancha, horno, etc.
  • Los alimentos muy calientes o muy fríos pueden provocar molestias. Introducir según tolerancia individual
  • Evitar tomar alimentos y bebidas que disminuyan la fuerza de los músculos del esófago como:
    • Alcohol contenido en bebidas alcohólicas y bebidas gaseadas
    • Alimentos carminativos (favorecedores de la expulsión de gases), como menta, ajo o cebolla. Provocan una estimulación de la secreción gástrica, por lo que deben tomarse según tolerancia.
    • Chocolate.
    • Alimentos de elevado contenido graso (fritos, aceite, mantequilla o margarina, carnes grasas, etc).
    • Evitar alimentos o bebidas que irritan el esófago como:
      • Cítricos y zumos (tomate, naranja, uva…).
      • Café o té (sustituir por achicoria, malta o infusiones).
      • Pimienta, guindilla, especias y alimentos condimentados. Entre las hierbas aromáticas el eneldo, laurel, tomillo y romero, entre otras, favorecen la digestión.
      • Derivados del tomate.
      • Alimentos muy salados o en escabeche por su acción irritativa.
      • Vinagre de vino (mejor utilizar el vinagre de manzana).
    • Evitar ciertas hortalizas: nabo, rábano, ajo y cebolla y aquellas que causan muchos gases (col, coliflor).
    • Se recomienda tomar con mayor frecuencia los siguientes alimentos:
      • Alimentos ricos en proteínas, pero con bajo contenido en grasa (carnes magras, leche desnatada, quesos bajos en grasa, etc).
      • Alimentos ricos en hidratos de carbono y bajo contenido en grasa (pan, cereales, pasta, arroz, patata, etc.).
      • Alimentos ricos en mucílagos. Este tipo de fibra suaviza la mucosa, sus fuentes alimentarias son: calabaza, calabacín y borraja.

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