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Fases del Embarazo

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Hablar sobre el embarazo da para escribir un libro. Aunque es muy difícil resumir todo lo que sucede en este momento vital, casi mágico, que da como resultado una nueva vida, hemos sintetizado en este artículo lo más importante en cuanto a cambios maternos, fetales y las principales pruebas que realizamos a lo largo de la gestación.
El embarazo tiene una duración de unos nueve meses. Como la fecha de la concepción no siempre es conocida, los obstetras lo calculamos en semanas.

Nueve meses

El embarazo tiene una duración de unos nueve meses. Como la fecha de la concepción no siempre es conocida, los obstetras lo calculamos en semanas, que es más preciso, y contabilizamos 40 semanas desde la fecha de la última regla (que serían unas 38 semanas desde la fecha aproximada de concepción, que es dos semanas más tarde de la última regla en una mujer con ciclos regulares de 28 días). Ese es el periodo medio en que las mujeres dan a luz, si bien son frecuentes los embarazos que se adelantan o atrasan un poquito, así que consideramos periodo normal de parto entre la semana 38 y la 42.

La manera más popular de dividir ese tiempo es en trimestres. El primer trimestre abarca desde la concepción hasta la semana 13, el segundo trimestre de la 14 a la 27 y el tercero de la 28 a término. Cada una de estas etapas tiene diferentes connotaciones tanto para la madre como para el feto, y a continuación explicaremos lo más importante que les ocurre a ambos en cada uno de estos trimestres y las pruebas que realizamos para un buen control del embarazo:

Primer trimestre

  • En cuanto al feto, que hasta la semana 9 se llama embrión, es la etapa en la que se completa la formación de todos sus órganos. Desde el momento en que el óvulo es fecundado se inicia un proceso sofisticadísimo en el que el nuevo ser vivo, con una combinación única del ADN materno y paterno va tomando forma. Es el periodo más delicado, pues dependerá de que esa fusión entre los cromosomas de los progenitores sea correcta para que el embrión se desarrolle adecuadamente, y además ciertos agentes externos pueden incidir sobre ese desarrollo. Por eso el primer trimestre es el que más riesgo tiene de aborto, porque algunos de los embriones no podrán evolucionar porque algo originariamente ya no iba bien o algo ha sucedido que les impedirá seguir creciendo, y es el periodo donde se dan lugar las malformaciones fetales si algo incide en la correcta formación de un órgano.
  • En cuanto a la gestante, frecuentemente refiere aumento de volumen y sensibilidad de las mamas, aumento de la frecuencia urinaria, sensación de peso en el vientre y pinchazos abdominales, cansancio o somnolencia y en ocasiones náuseas y vómitos. Todos estos síntomas suelen ir intensificándose hasta la semana 8-9 en que inician su remisión y la mayoría de embarazadas suelen encontrarse bien a partir de la semana 12.
  • En cuanto a pruebas complementarias, el primer trimestre va enfocado por una parte a  identificar los embarazos de riesgo y por otra parte a diagnosticar malformaciones mayores y alteraciones cromosómicas. Para ello se solicita una analítica general para valorar el estado general de la gestante, descartar que sea portadora de enfermedades infecciosas transmisibles al feto (hepatitis, HIV…), necesidad de suplementos vitamínicos… y análisis de sangre específicamente dirigidos a valorar riesgo fetal de anomalías cromosómicas tipo Síndrome de Down. A este respecto existen dos tipos de análisis:
    • El llamado Triple Screening, que combina edad materna, hormonas i datos ecográficos fetales que nos informará si estamos ante un embarazo con alto riesgo de Síndrome de Down que nos haga plantear otro tipo de pruebas confirmatorias.
    • El Test Prenatal no Invasivo, que analiza ADN fetal en la sangre materna informando con precisión de más del 99% si el feto tiene o no alguna alteración cromosómica como el Síndrome de Down y otros no tan conocidos. Ecográficamente se puede realizar alguna ecografía temprana, sobre la semana 7-8 para datar exactamente el embarazo, pero la ecografía importantísima del primer trimestre se realiza a la semana 12. En esa fecha el feto ya muestra mucho de su anatomía y son visibles marcadores ecográficos que nos pueden hacer sospechar anomalías cromosómicas.

Segundo trimestre

  • El feto ya ha concluido su proceso de formación, ya tiene todos sus órganos, pero han de ir perfeccionándose y madurando. La incidencia de abortos es muchísimo menor y el efecto que pueden producir sobre el desarrollo los factores externos se minimiza.
  • La madre durante este trimestre tiene una tregua, han cedido las molestias propias del primer trimestre, y aún no se resiente de la sobrecarga de las etapas finales del embarazo. Notará progresivamente aumento del volumen abdominal y movimientos fetales generalmente a partir de la semana 20.
  • Las pruebas que se realizan en este trimestre son la ecografía de la semana 20, en la que se realiza un rastreo a fondo de la anatomía fetal para descartar cualquier malformación y valorar la evolución del feto y su crecimiento, que a la semana 20 pesa alrededor de 350 g, y analíticamente diagnosticar posibles alteraciones metabólicas frecuentes durante el embarazo como la diabetes gestacional, realizando con tal finalidad el test de O’Sullivan entre la semana 24 y 27.

Tercer trimestre

  • Es la etapa en la que el feto ya podría ser viable fuera del útero, durante todo este trimestre crece entre 1200 g que pesa aproximadamente a la semana 28 y los 3300 g de media que pesan al nacimiento. Su pulmón tiene que madurar para ser capaz de desarrollar su delicada función, así como su intestino, la visión…
  • La gestante progresivamente va acusando la sobrecarga física que conlleva “convivir” con un feto que ocupa mucho volumen y provoca dolores de espalda y en las articulaciones por el incremento de peso, pinchazos en la pelvis, hinchazón en los tobillos…
  • Desde el punto de vista médico dirigiremos las pruebas a tener todo en orden para el parto: análisis de sangre, cultivos para descartar la presencia de bacterias en el canal del parto que pudieran perjudicar al feto, seguimiento ecográfico de su crecimiento, y vacunación en algunos casos para proteger al recién nacido de algunas infecciones.

Y, finalmente, el parto, ese acontecimiento esperado, deseado y temido a partes iguales, que da para escribir otro libro… y que culminará todo ese peregrinaje obsequiándonos con ¡nuestro recién nacido sano!

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