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Esguince Crónico de Tobillo y Propiocepción

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Si cerramos los ojos somos capaces de saber en qué posición esta cada parte de nuestro cuerpo, podemos identificar si los movimientos que hacemos son más o menos rápidos aun con los ojos cerrados y también podemos mantener el equilibrio y no caernos.
Todo ello, gracias a que nuestro cuerpo tiene receptores que informan al sistema nervioso central de la posición y el movimiento (dirección y velocidad) de cada estructura. Como respuesta inmediata se produce un reflejo de ajuste que permite mantener el cuerpo en equilibrio y coordinar los movimientos de nuestra vida diaria. Hablamos del  sistema de propiocepción.

Estos receptores se localizan en los músculos (husos intramusculares), tendones (órganos de Golgi), articulaciones (cápsula, ligamentos y periostio) y la piel (corpúsculos de Ruffini y Pacini).
El tobillo como todas las articulaciones tiene receptores propioceptivos.

Propiocepción en la articulación del tobillo

El tobillo como todas las articulaciones tiene receptores propioceptivos. Gracias a ellos, el sistema central puede identificar en qué posición se encuentra el tobillo y el pie cuando apoya en el suelo y también recibe información de su posición cuando está en movimiento. Como respuesta a esta información se producen ajustes en la articulación para evitar que el tobillo pise mal y se lesione.

¿Por qué se producen esguinces de repetición?

Cuando se produce un esguince de tobillo, el sistema propioceptivo queda alterado. La información que llega al sistema nervioso central es insuficiente y como consecuencia la respuesta de ajuste no funciona correctamente. De forma que ante cualquier obstáculo (un agujero en el suelo, un adoquín levantado, un mal paso cuando corremos para coger el autobús) el tobillo no tendrá la capacidad de respuesta para ajustar su posición y volverá a lesionarse. Entonces hablamos de una inestabilidad funcional del tobillo o “esguince mal curado”.

En un principio se pensaba que la alteración de los receptores que estaban en los ligamentos y en la cápsula articular del tobillo eran los responsables de las lesiones recidivantes. Pero los últimos estudios hablan de que la debilidad de los músculos peroneos producida por el primer esguince es la principal causa en esguinces de repetición.

Hasta hace poco era común tratar el esguince de tobillo sin tener en cuenta el trabajo propioceptivo. Quizá porque una vez restaurada la función (caminar sin dolor ni edema) pensábamos que el esguince ya estaba recuperado. Los ejercicios de propiocepción son parte de la recuperación total del tobillo, y se trabajan una vez que la función de la articulación se ha restaurado.

¿Cómo sabemos si nuestro tobillo es inestable?

Para diagnosticar una inestabilidad en la articulación del tobillo en la exploración clínica observaremos que el movimiento de la articulación:

  • Sobrepasa los límites fisiológicos (limites de un tobillo sano)
  • Su musculatura está alterada (con un aumento de tono en sus músculos y debilidad en su función)
  • Fallo en el equilibrio cuando apoyamos el pie lesionado.

Para trabajar la estabilidad del tobillo.

Los ejercicios de propiocepción mejoran la estabilidad del tobillo y evitan que vuelva a lesionarse. A continuación proponemos una serie de ejercicios para trabajar la propiocepción  del tobillo.

Estos ejercicios se realizan tras haber consolidado las estructuras lesionadas en el esguince de tobillo.

Para comenzar debemos realizar ejercicios de calentamiento, sentados dibujaremos movimientos circulares en ambos sentidos y movimientos de flexión y extensión del pie. A continuación comenzaremos con el trabajo propioceptivo para el tobillo.

  • Apoyo sobre el tobillo lesionado (pata coja) durante 30sg.
  • Apoyo sobre el tobillo lesionado y el otro tobillo sobre una pelota, realizar círculos en ambos sentidos. (10 círculos en un sentido y 10 en otro).
  •  Apoyo sobre el tobillo lesionado imaginando que estamos en el centro de un reloj, las manecillas serán nuestros pies. Con el tobillo lesionado apoyaremos en el centro y con la punta del pie sano señalaremos cada hora. (2 repeticiones).
  • Apoyo sobre el tobillo lesionado con una pelota en las manos frente a una pared, tirar con nuestras manos la pelota a la pared e intentar coger el rebote sin apoyar el tobillo sano. (Intentarlo durante 3 o 4 veces).
  • Repetir los ejercicios anteriores en una superficie inestable. Bosu, un cojín, plato de inestabilidad.

¿Sabías que…?

La debilidad de los músculos  peroneos en el tobillo se relaciona directamente con las lesiones recidivantes de tobillo.

¿Sabías que…?

Entre el 10% y el 30% de las lesiones ligamentosas de tobillo, se repiten de forma recurrente y desembocan en una inestabilidad articular.

¿Sabías que…?

Cuando se produce un esguince en el tobillo, los ligamentos, los tendones, los músculos relacionados con la articulación se ven alterados y con ellos, sus receptores propioceptivos.

Artículo escrito por Patricia de Maya. (Fisioterapeuta)