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Es Hereditario el Cáncer de Pulmón

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Hay datos para la esperanza respecto al cáncer de pulmón, y es que, aunque en la actualidad es el tumor con mayor mortalidad de nuestro país, en aquellos casos en los que se detecta de forma precoz, la supervivencia puede llegar al 70%. El tabaco es el principal causante de este tipo de cáncer.

La única forma efectiva de disminuir el riesgo de cáncer de pulmón es evitando los factores de riesgo que favorecen su aparición. Y entre ellos hay uno que destaca por encima de todos. El tabaco.

¿Qué es?

El cáncer de pulmón se produce cuando algunas células pulmonares sufren una mutación que provoca que se multipliquen sin control. Esto genera una masa de células que va creciendo continuamente, de forma desestructurada. Este crecimiento puede ir afectando a las estructuras cercanas, pero también puede producirse el hecho de que alguna de las células tumorales penetre en algún vaso sanguíneo y se traslade a otro órgano del cuerpo originando una metástasis.

¿Cuánto nos afecta?

El cáncer de pulmón, a nivel global, es el tercer cáncer con más frecuencia en nuestro país, por detrás del cáncer de próstata o de colon. Cada año se detectan aproximadamente unos 60 nuevos casos de cáncer de pulmón por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, si diferenciamos entre su prevalencia por sexos, vemos que ésta es muy superior en hombres, entre los que se detectan unos 22.500 casos anuales, comparado con los 5.900 casos detectados en mujeres. Esta diferencia por sexos se aprecia también en la evolución de la incidencia en los últimos años, ya que en los hombres la incidencia ha disminuido más de un 8% en la última década comparado con el aumento de incidencia del 93% en mujeres.

Pese a ser el tercer cáncer más frecuente en nuestro país, el cáncer de pulmón es el que más muertes provoca, con algo más de 21.000 fallecimientos anuales. Así pues, tan solo algo más del 10% de pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón sobrevivirá más allá de 5 años. Sin embargo, esta cifra dependerá en gran medida del tipo de cáncer de pulmón y de su extensión en el momento del diagnóstico, llegando a supervivencias superiores al 70% cuando el diagnóstico es precoz.

¿Podemos evitarlo?

La única forma efectiva de disminuir el riesgo de cáncer de pulmón es evitando los factores de riesgo que favorecen su aparición. Y entre ellos hay uno que destaca por encima de todos. El tabaco.

Bien es cierto que existen casos de cáncer de pulmón en personas no fumadoras, pero alrededor del 90% de los casos se presenta entre los fumadores. Y si tenemos en cuenta que, según los últimos datos, alrededor de un 30% de la población es fumadora habitual, podemos concluir que el consumo habitual de tabaco aumenta en un 2.000% el riesgo de padecer cáncer de pulmón (21 veces más riesgo).

La exposición pasiva al tabaco (el fumador pasivo) tiene un riesgo aumentado también de desarrollar cáncer de pulmón, estimándose dicho riesgo en torno a un 20% superior al de una persona no expuesta al humo del tabaco.

Existen otros factores de riesgo para el desarrollo del cáncer de pulmón, como la contaminación del aire, la exposición al radón, asbesto, arsénico, etc., pero son de menor relevancia comparado con el riesgo que ocasiona el tabaquismo.

¿Cómo se manifiesta?

Uno de los principales problemas del cáncer de pulmón es que los síntomas que provoca son poco específicos y muchas veces se presentan de forma tardía, provocando que el diagnóstico se efectúe cuando el tumor ya está extendido:

  • La tos: es el síntoma más común del cáncer de pulmón, muchas veces acompañada de expectoración. El principal problema es que la tos es uno de los síntomas más frecuentes en una consulta de salud. La principal causa de tos son los cuadros catarrales o infecciones respiratorias.
  • La expectoración con sangre: llamada hemoptisis. Es un síntoma más específico y que nos llevará a iniciar un estudio radiológico, aunque la principal causa de hemoptisis sigue siendo las sobreinfecciones pulmonares.
  • La falta de aire: llamada disnea. Es un síntoma poco específico y puede estar causado tanto por infecciones pulmonares como por problemas cardíacos, entre otros.
  • El dolor torácico: en el caso de tumores que afectan a la pared torácica o la pleura (membrana que recubre los pulmones). Puede ser uno de los síntomas iniciales de este tipo de tumores.
  • Existen otro tipo de síntomas menos frecuentes como pueden ser la disfonía (cambios de voz), la disfagia (dificultad para deglutir) o síntomas inespecíficos y comunes a cualquier tipo de cáncer como son la pérdida de peso, debilidad, cansancio, etc.

QUE NO TE ASUSTE LA TOS

En multitud de ocasiones nos encontramos con pacientes que presentan una tos de varios días de evolución tras un proceso catarral y que están asustados por si pudiera estar provocada por algún tipo de cáncer de pulmón. Tras un cuadro catarral, la tos puede prolongarse durante varias semanas, y hasta pasadas las ocho semanas consecutivas de tos, no podemos hablar de una tos crónica que nos llevaría a iniciar un estudio en profundidad.

¿Cómo se diagnostica?

Las principales pruebas que se suelen solicitar para diagnosticar un cáncer de pulmón son:

  • La radiografía de tórax. Es una prueba sencilla y con poca irradiación, pero los tumores de pequeño tamaño son difíciles de visualizar mediante esta técnica.
  • El TAC de tórax: es una muestra mucho más sensible para aquellos tumores de pequeño tamaño, pero también supone un aumento en la radiación sobre el paciente, por lo que su realización debe estar justificada en una duda diagnóstica.
  • La citología de esputo: consiste en el estudio microscópico del esputo del paciente para descubrir la presencia de células tumorales. Da un diagnóstico definitivo, pero es poco sensible.
  • La broncoscopia: consiste en la inspección visual del árbol bronquial a través de unas cámaras que se introducen en la vía respiratoria.
  • Otras pruebas diagnósticas útiles en ocasiones podrían ser el PET/TC o la RMN.

¿Cómo se trata?

En general el tratamiento se basará en cirugía, quimioterapia o radioterapia, y variará en función del tipo de célula que ocasiona el cáncer y de su extensión. Como norma general:

  • Por tipo celular: el cáncer de pulmón tipo “Célula pequeña” suele tener una buena respuesta a la quimioterapia por lo que, en general, no se trata con cirugía. Por el contrario, el cáncer de pulmón tipo “No célula pequeña” tiene una respuesta inferior a la quimioterapia, por lo que en muchos casos se valorará la posibilidad de realizar cirugía.
  • Por extensión: alrededor de uno de cada tres pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón lo presentan de forma localizada, cosa que permite realizar una resección quirúrgica (extirpación). Sin embargo, otro tercio presentará diseminación tumoral a nivel ganglionar, por lo que, en general, se les recomendará quimioterapia y/o radioterapia. El tercio restante de pacientes tendrá metástasis al diagnóstico, por lo que el tratamiento se basará en quimioterapia.