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Eritema Infeccioso en Bebés

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El eritema infeccioso o megaloeritema se conoce también como “quinta enfermedad” y, más popularmente, como “enfermedad de la bofetada” pues una de las manifestaciones es la erupción de la piel, que consiste primero en manchas rojas en las mejillas dando la sensación de cara abofeteada.
El eritema es una infección vírica propia de la infancia, que no reviste gravedad. Puede reconocerse por una erupción o exantema muy característico

¿Qué es?

Se trata de una infección vírica propia de la infancia, que no reviste gravedad. Puede reconocerse por una erupción o exantema muy característico. Está provocado por el parvovirus B19, para el que no existe vacuna. No tiene nada que ver con la parvovirosis de los animales domésticos como los perros (este virus es diferente y no afecta a las personas).

¿A quién afecta?

Suele aparecer en niños en edad escolar (de seis a 12 años), y más en primavera y verano. Se contagia a través de las vías respiratorias u objetos contaminados. El mejor medio de prevención es el lavado de manos. Se estima que la mitad de la población adulta ha padecido la enfermedad, muchas veces en una forma leve y poco sintomática que puede pasar inadvertida, como muchas enfermedades por virus que se resuelven solas.

Es más rara en bebés de menos de dos o tres años, pero posible. Como muchas otras infecciones, el bebé no puede contraerla al nacer, ni durante los primeros meses, ya que está protegido por anticuerpos que le ha pasado su madre a través de la placenta o la lactancia.

¿Cómo son sus manifestaciones clínicas?

En el 50 % de los casos el niño pasará la infección sin ningún síntoma. Cuando se produce, el niño suele tener malestar, fiebre y dolor de garganta. Más raramente, diarreas o somnolencia. La erupción de la piel consiste primero en manchas rojas en las mejillas dando la sensación de “cara abofeteada”. Unos días después aparece el resto de la erupción, manchas rojas en las extremidades que forman figuras reticuladas, en forma de encaje o red. Rara vez afecta al tronco. Desaparece en pocos días, pero en muchos casos vuelve a aparecer con el calor, cuando el niño llora, o cuando se le baña, pudiendo durar hasta unas seis semanas.

En casos más raros, el parvovirus B19 puede provocar otros tipos de erupción, por ejemplo, una distribución de manchas o puntos muy rojos en la zona de los guantes y los calcetines, una erupción que afecta a la cara lateral del tórax, o erupciones más extensas por tronco y extremidades que recuerdan al sarampión, una enfermedad que ya no estamos acostumbrados a ver porque los niños están vacunados.

Con cierta frecuencia, la enfermedad puede acompañarse de dolor en los huesos y las articulaciones (artritis o artralgias). En casos de fiebre alta, puede acompañarse de convulsiones febriles, como otras infecciones leves que provocan fiebre.

Complicaciones

El parvovirus B19 tiene apetencia por infectar a los glóbulos rojos, sin consecuencias graves, pero en algunos casos se detecta una disminución de éstos en los análisis de sangre (anemia), que se recuperan rápido en unos días después de la infección. Sólo en los niños con inmunodepresión (por ejemplo, niños con enfermedades graves o trasplantados) puede producirse una anemia grave y una alteración de la médula ósea.

Otros niños pueden tener afectación de la laringe y bronquial por el virus, similar a las que provocan otros virus respiratorios. Las laringitis pueden provocar estridor (una especie de respiración con ronquidos muy llamativa) y la obstrucción de los bronquios puede ocasionar asma, con síntomas que requerirán un tratamiento específico.

¿QUÉ PASA SI SE CONTRAE ESTANDO EMBARAZADA?

En casos muy raros, una mujer embarazada que no haya pasado esta enfermedad la puede contraer durante la gestación y transmitirla al feto, una circunstancia que sólo ocurre en una tercera parte de los casos. El peligro es que ocurra durante el primer trimestre del embarazo, pudiendo provocar un aborto o alteraciones del corazón o neurológicos en el niño. Esta posibilidad debe estudiarse en las ecografías de control. En realidad, el riesgo de estas complicaciones graves es muy bajo, y el riesgo de pérdida fetal es sólo de un 5%.

¿Qué tratamiento se emplea?

Como en muchas otras infecciones víricas de la infancia, no existe un tratamiento específico. La infección cura de forma natural, dejando una inmunidad permanente. La fiebre y las molestias se tratan con antiinflamatorios o antipiréticos como ibuprofeno o paracetamol. La erupción en las mejillas no tiene ningún tratamiento, y simplemente hay que esperar a su resolución.

¿Cuándo puede volver el niño al colegio o la guardería?

A diferencia de otras virasis, en el megaloeritema el niño ya no es contagioso cuando presenta la erupción. Sí lo es la semana anterior, cuando tiene fiebre y el resto de síntomas. Un niño con esta enfermedad puede volver enseguida al colegio, aunque los síntomas (sobre todo la imagen de “bofetada”) estén visibles.