Contenido Artículos especializados En qué Consiste el Tratamiento con Embriones Congelados

Dra. Natalia Garcia Montaner

Especialista en Ginecología y Obstetricia

Médico colaborador de Advance Medical

En el marco de los tratamientos de reproducción asistida, hay ocasiones en que es necesario conservar embriones en el laboratorio. El proceso que se usa para ello es la vitrificación, que ha supuesto un avance respecto al método clásico de congelación lenta que se empezó a emplear en los años 80 y que ofrecía peores resultados.

 Actualmente, para la criopreservación tanto de óvulos como de embriones se utiliza la congelación ultrarrápida. Para ello, después de la obtención de la muestra a congelar, se trata con una sustancia para evitar la formación de cristales durante la congelación, que dañarían al óvulo o embrión, y se introducen en los recipientes donde permanecerán congelados en un tanque de nitrógeno líquido a -196º. Este proceso se llama vitrificación, y permite mantener en buenas condiciones embriones y óvulos durante tiempo indefinido con una altísima tasa de viabilidad cuando se descongelan.

Los buenos resultados de esta técnica han hecho cambiar algunos de los planteamientos de la reproducción asistida, pues los resultados con estos embriones son prácticamente equiparables a cuando se transfieren los embriones en fresco.
Este proceso se llama vitrificación, y permite mantener en buenas condiciones embriones y óvulos durante tiempo indefinido con una altísima tasa de viabilidad cuando se descongelan.

 ¿Qué ventajas nos aporta la posibilidad de criopreservar los embriones?

Cuando se realiza una fertilización in vitro la paciente es sometida a un tratamiento en el que pretendemos forzar al ovario a producir cuantos más óvulos mejor para “rentabilizar” ese ciclo al máximo. Después de que adquieran su ideal estado de madurez se procederá a su extracción mediante una punción guiada por ecografía de los ovarios, bajo sedación, aspirando cada uno de los óvulos producidos, que pueden ser según la edad y perfil de la mujer desde unos pocos hasta ¡algunas decenas! Estos ovarios que han sido estimulados en algunos casos pueden darnos complicaciones si la mujer queda gestante en este mismo ciclo. En algunos casos es más prudente esperar a que los ovarios vuelvan a la normalidad y transferir los embriones en un ciclo posterior. Esto es posible gracias a la criopreservación.

  •         Hay veces en las que hay que realizar un estudio a los embriones antes de transferirlos, por ejemplo, cuando haya que descartar anomalías cromosómicas o enfermedades genéticas. Estos estudios necesitan tiempo, y en estos casos el poder criopreservar los embriones, y transferirlos cuando ya tenemos resultados, lo hace posible.
  •         En un tratamiento de fertilización in vitro se obtienen múltiples embriones, se transferirá el de mejor calidad y el resto se criopreservan. Si no ha habido éxito y la mujer no queda gestante se prepara un nuevo ciclo en el que no hay que estimular los ovarios de nuevo, sino que se prepara simplemente el endometrio y se transfiere uno de estos embriones criopreservados. Este segundo tratamiento es mucho menos complejo y de esta manera se reduce en gran medida la tasa de embarazos múltiples que era tan común en tratamientos de fertilización in vitro pues sin la criopreservación de los embriones restantes se forzaba más la transferencia de varios embriones para aumentar las probabilidades de embarazo.
  •         De igual manera, la pareja que ya se sometió a un tratamiento con éxito y se plantea un nuevo embarazo puede rescatar uno de estos embriones sin necesidad de volver a empezar.
  •         En ocasiones, el tratamiento ha dado buenos embriones, pero las condiciones del endometrio no parecen las óptimas para tener éxito. En este caso podemos criopreservar y transferir en otro ciclo con una mejor preparación.

 Qué hacer con los embriones sobrantes

Cuando se realiza un tratamiento de fertilización in vitro los embriones sobrantes se criopreservan. La pareja en ese caso decide si los conserva para sí, y se hacen responsables de los gastos del mantenimiento de los mismos o, alternativamente, si no desean utilizarlos en el futuro para su proyecto reproductivo común, pueden escoger entre tres opciones:

  •         Donación a otras parejas o mujer que lo requieran: parejas que tienen problemas de fertilidad de causa tanto femenina como masculina requieren de una donante de óvulos y un donante de semen, o bien han de adoptar un embrión. O una mujer que decida gestación en solitario y que con óvulos propios no sea posible. Esta opción sólo es viable si la mujer que dona los óvulos es menor de 35 años en el momento de la criopreservación. Estas receptoras de embriones simplemente tendrán que preparar su endometrio sin que tengan que estimular sus ovarios, por lo que el tratamiento se simplifica, y como se trata de óvulos jóvenes los resultados son muy buenos.
  •         Donación con finalidad científica para investigación.
  •         Cesar su conservación sin que se utilicen para ninguna otra finalidad en el momento en que la receptora ya no reúna los requisitos clínicos para un nuevo embarazo.

 Como siempre, los avances tecnológicos nos abren opciones que previamente no se podían plantear ampliando el abanico de posibilidades y permitiendo tratamientos más seguros y exitosos.

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