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El Papel de la Rehabilitación

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Antes de entrar en materia debemos aclarar que no siempre van ligados los términos rehabilitación y postoperatorio. Por supuesto que, tras una cirugía (sobre todo traumatológica), el papel de la rehabilitación es fundamental en la reincorporación del paciente a su actividad habitual pero también lo es tras la inmovilización con un yeso o tras una sobrecarga tendinosa, por ejemplo.

El momento estrella de la rehabilitación es la fase subaguda, es decir, tras el tratamiento inicial de la lesión y con la finalidad de recuperar el grado de movilidad inicial. Como es lógico, no siempre es posible teniendo en cuenta la gravedad y la magnitud de la lesión.
Deberemos abordar la recuperación de la movilidad de la zona afectada por la lesión y por la inmovilización. El objetivo de la rehabilitación es recuperar y mantener la función previa, con el fin de recuperar la autonomía inicial del paciente.

¿Cuál es el procedimiento habitual para iniciar la rehabilitación?

En cualquier patología osteomuscular o de otra índole que curse con dolor e impotencia funcional podría tener cabida la rehabilitación. Sin embargo, en procesos cortos no siempre es necesaria pues podemos controlar los síntomas con la combinación de diferentes fármacos (como pueden ser los analgésicos, los antiinflamatorios y los miorrelajantes) y un reposo relativo.  

Cuando se requiere una inmovilización (por ejemplo, una fractura sin criterio quirúrgico) es importante adiestrar al paciente en la realización de ejercicios isométricos durante la inmovilización ortopédica, de forma que podamos prevenir o minimizar la atrofia muscular secundaria. Una vez el tratamiento agudo ha finalizado es cuando el proceso rehabilitador centra el protagonismo. Deberemos abordar la recuperación de la movilidad de la zona afectada por la lesión y por la inmovilización. El objetivo de la rehabilitación es recuperar y mantener la función previa, con el fin de recuperar la autonomía inicial del paciente.

¿Qué otros beneficios se le atribuyen a la rehabilitación?

La rehabilitación está íntimamente relacionada con la fisioterapia. Ambas abarcan un amplio abanico de acción en función de la lesión de base a tratar.

Podríamos hablar de las siguientes subespecialidades:

  • Fisioterapia del dolor: con finalidad analgésica o alivio sintomático del dolor cuando el tratamiento farmacológico no ha sido efectivo. Sobre todo, en enfermedades reumáticas. En este caso perseguimos mejorar el síntoma del dolor más que recuperar un grado de movilidad.
  • Termo o Crioterapia: para el abordaje del dolor muscular, articular, inflamatorio…. Normalmente, ante un foco de contusión se recomienda la aplicación de frío local mientras que en un foco muscular (por ejemplo, una contractura) se recomienda la aplicación de calor local. En ninguno de los dos casos debe aplicarse directamente sobre la piel, sino que ha de interponerse un paño entre la piel y el foco térmico para evitar quemaduras cutáneas.
  • Electroterapia: emplea la neuroestimulación eléctrica con finalidad básicamente analgésica. Persigue la disminución del tono muscular (muy frecuentemente aumentado en las contracturas musculares) y favorece el aporte sanguíneo.
  • Manipulación manual mediante masaje terapéutico: el trabajo manual de un experto favorece la vasodilatación de la zona tratada. La manipulación de tejidos blandos confiere alivio sintomático inmediato en patología osteomuscular.
  • Punción seca: técnica semi-invasiva que emplea agujas de acupuntura (de calibre muy pequeño) para tratar el dolor muscular. Las agujas penetran en la piel, concretamente en los puntos gatillo  (zonas hipersensibles a la palpación) para desactivar el estímulo de dolor.
  • Elongación muscular en caso de insuficiencia, atrofia, lesión o foco de dolor muscular. Podríamos citar el masaje Cyriax que consiste en la manipulación del foco lesional mediante una movilización por fricción y en sentido transverso a la estructura lesionada. Muy empleado en la especialidad de Medicina Deportiva para el abordaje de patología tendinosa y ligamentosa.
  • Hidroterapia: se basa en el contacto con agua con finalidad terapéutica. La inmersión en agua potencia el tono muscular, mejora el arco de movilidad y mejora la circulación periférica. Asimismo, proporciona sensación de serenidad y bienestar al paciente.
  • Logopedia o terapia del lenguaje: para el abordaje de los diferentes trastornos del lenguaje (percepción o emisión).
  • Cinesiterapia: se trata de un conjunto de movilizaciones (de forma activa por parte del paciente o de forma pasiva por parte del fisioterapeuta) con la finalidad de mantener el arco de movilidad y potenciar el tono muscular.
  • Fisioterapia respiratoria: en caso de patología respiratoria de base por diferentes causas (fractura costal, neumotórax, enfermedad pulmonar obstructiva…). Evita la acumulación de secreción en la vía respiratoria cuya sobreinfección supondría un foco infeccioso.
  • Ergoterapia o manejo de aparatos adaptados que potencian la independencia del paciente con problemas, sobre todo reumáticos.

Hemos citado algunas, pero existen muchas otras subespecialidades.

Recordemos que, en todos los casos, y antes de iniciar el tratamiento rehabilitador, el paciente debe ser sometido a una exploración exhaustiva para diseñar su programa de rehabilitación específico. Se realizará un control evolutivo para evidenciar la progresión con el tratamiento.

Antes de finalizar el tratamiento rehabilitador se debe adiestrar al paciente sobre la conducta a seguir en su domicilio, así como situaciones a evitar y correcciones posturales.

Es relevante mencionar el papel fundamental de los ejercicios contenidos en las tablas posturales específicas para evitar contracturas y sobrecargas en aquellas personas sometidas a posiciones forzadas o movimientos repetitivos durante tiempo prolongado. Nos ocupará tan sólo unos minutos cada mañana, pero nos mejorará el tono muscular que ayudará en la prevención de futuras lesiones.