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Ejercicios de Respiración que Aumentan tu Calidad de Vida

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Cierto es que dadas las circunstancias que envuelven nuestra vida diaria, la práctica continuada de ejercicios que potencien la introspección y la calma mental difícilmente encuentra un hueco en nuestro horario. Sin embargo, no es menos cierto que muchos de estos ejercicios, como los de respiración, provenientes en su mayoría de disciplinas ancestrales y habiendo actualmente pasado el filtro de la ciencia, pueden darnos resultados decentes con relativa poca dedicación.

Los ejercicios sirven para iniciar un proceso de toma de conciencia de la propia manera de respirar, y potenciar así la adquisición de buenos hábitos respiratorios.

El maestro y precursor del yoga en Occidente, B.K.S Iyengar, solía decir que la mente es el rey de los sentidos y la respiración el rey de la mente. Él, después de dedicar toda una vida a la práctica del yoga y a los ejercicios de respiración que de esta disciplina se derivan, había adquirido un dominio que le permitía incidir a través de la respiración en su sistema nervioso y llegar a estados de concentración y calma mental a voluntad.

¿Por qué necesitamos aprender a respirar?

Vivimos inscritos en el paradigma de la multitarea, hay una ley no escrita de la posmodernidad que dice que, cuantas más cosas seamos capaces de hacer eficazmente, más valemos como personas. Es por ello que debido a la sensación de falta de tiempo muchas veces nos olvidamos de respirar adecuadamente, inspirando antes de haber exhalado completamente evitando así la liberación de toxinas y la adecuada oxigenación de la sangre.  Esto produce una sensación de celeridad y puede repercutir en malestar de variada índole. Aprender a respirar adecuadamente es un ejercicio que repercute en una toma de conciencia de lo que hacemos incorrectamente. Refiriéndose a los malos hábitos respiratorios, el creador del método Alexander, tan popular entre actores y actrices celebres, decía que si dejas de hacer lo incorrecto lo correcto aflorará. Empezar a corregir los hábitos que nos llevan a respirar de una manera inadecuada constituye en sí mismo un gran beneficio.

Pasemos a la práctica

A continuación, vamos a presentar dos ejercicios sencillos y sin riesgo, que el lector puede empezar a llevar a cabo desde ahora mismo para iniciar un proceso de toma de conciencia de la propia manera de respirar, y potenciar así la adquisición de buenos hábitos respiratorios.

Respiraciones profundas: este ejercicio busca la suave y progresiva corrección de los malos hábitos respiratorios y constituye un beneficio en sí mismo, con su realización conseguiremos tomar conciencia del momento presente aumentando así nuestra capacidad de concentración y aprender a habituarnos a respirar correctamente para beneficio de nuestro organismo (oxigenación sanguínea, eliminación de toxinas, equilibrar el sistema nervioso, etc.)

  • Toma conciencia de tu postura y si estás encorvado procura erguirte suavemente echando los hombros hacia atrás y poniendo recta la espalda
  • Inhala suave y profundamente. Debes notar cómo se hincha el estomago (diafragma), las costillas y la clavícula, acto seguido exhala suavemente, como si hicieras una pompa de jabón, hasta que el aire haya salido por completo
  • Repite la operación entre seis y diez veces
  • Haz el ejercicio mínimo tres o cuatro veces al día
  • Realiza este ejercicio cuando hagas otras actividades cotidianas como caminar, conducir o cocinar.
Respiración diafragmática: Este ejercicio conviene realizarlo sobre todo en momentos en donde nos sintamos nerviosos o ansiosos, dicha respiración ejerce un efecto calmante sobre el organismo y nos ayuda a regular aquellos estados donde la respiración se dispara por causa de la ansiedad.
  • A diferencia del ejercicio anterior, aquí es recomendable sentarse o tumbarse boca arriba. Si optas por la posición sentada procura mantener la espalda suavemente erguida
  • A continuación, reposa sin presionar una mano en el pecho y la otra en el abdomen. Este punto sirve para tomar conciencia del movimiento del diafragma y asegurarse de que el ejercicio se lleva a cabo correctamente. Una vez dominada la técnica, no es necesario utilizar las manos.
  • Inspira suavemente y acompaña la inspiración con una expansión consciente de la zona abdominal. Al principio conviene hacerlo voluntariamente, con el tiempo se automatiza
  • Expira suavemente y acompaña la salida del aire con una contracción consciente de la zona abdominal.
  • Repita la operación unas diez veces, si sigues nervioso inicia un nuevo ciclo de diez pasados unos instantes.

La respiración es una herramienta a nuestro alcance para alcanzar un mayor bienestar y potenciar una buena salud física, mental y emocional. Sin embargo, no debemos olvidar que si tenemos alguna dificultad médica conviene, antes de nada, acudir al especialista en cuestión, como pueden ser el neumólogo o el fisioterapeuta respiratorio para una orientación adaptada a nuestra salud. Si no es el caso, animamos al lector a poner en práctica el ejercicio número uno del presente artículo y a valorar por sí mismo los beneficios obtenidos.