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Diálisis, Qué es y Consecuencias

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La diálisis consiste en un procedimiento que suple la función renal cuando, por diferentes causas, los riñones están dañados. Mediante la diálisis se logran eliminar varios productos de desecho que se excretan con la orina, así como el exceso de líquido de la sangre.

Existen dos tipos de distintos de diálisis: la hemodiálisis, la más habitual, y la diálisis peritoneal. La elección de una modalidad u otra se basa, en la mayoría de los casos, en criterios puramente médicos, mientras que en ocasiones es el paciente quien puede escoger entre ambas opciones.

Qué pasa cuando los riñones fallan

Cuando los riñones fallan por infecciones de repetición, lesiones, afectación por hipertensión arterial, colesterol, diabetes, glomerulonefritis, obstrucciones de la vía urinaria, aporte insuficiente de sangre u otras muchas causas, su función se debe suplir, dado que es el mecanismo del cuerpo humano para deshacerse de sustancias que, de acumularse en la sangre, como la urea, pueden ser tóxicas y poner en peligro la integridad del paciente o incluso su vida.

Los riñones, una vez fallan, ya sea uno o ambos, en general no se recuperan. Cuando es un riñón el que falla el otro puede compensar en parte y llevar a cabo el trabajo que en condiciones de salud harían los dos. Sin embargo, esta misma sobrecarga de trabajo puede a la larga dañar el riñón sano y hacer que la función renal de excreción se vea mermada hasta llegar a unos niveles que pongan en riego al paciente. Cuando esto se produce hoy en día disponemos de dos opciones terapéuticas: la diálisis y el trasplante renal.

Cuándo se recurre a la diálisis

No todos los pacientes son candidatos a un trasplante renal, que es la solución ideal. Asimismo, existe una lista de espera para recibir un trasplante y mientras la función renal tiene que llevarse a cabo. Es en estas dos situaciones cuando entra en juego la diálisis, que se tendrá que realizar durante toda la vida, o hasta que se pueda someter a la persona a un trasplante de riñón.

Tipos de diálisis

Existen dos tipos de distintos de diálisis: la hemodiálisis, la más habitual, y la diálisis peritoneal. La elección de una modalidad u otra se basa, en la mayoría de los casos, en criterios puramente médicos, mientras que en ocasiones es el paciente quien puede escoger entre ambas opciones.        

  • La hemodiálisis consiste en filtrar la sangre de forma periódica para depurar y extraer el líquido sobrante. Se extrae toda la sangre del paciente, se la hace pasar por un filtro (dializador) para depurarla y, una vez limpia, se introduce de nuevo en el cuerpo.

o    Para poder llevar a cabo este proceso se necesita disponer de unos vasos sanguíneos que permitan extraer un gran flujo de sangre hacia la máquina de diálisis. Las venas y arterias a las que tenemos acceso tienen un calibre pequeño de manera que lo que se hace es crear una fístula arteriovenosa (FAVI) a través de la cual se accede a la extracción y reinserción de la sangre. La creación de la FAVI la llevan a cabo los cirujanos vasculares en el quirófano, y se debe realizar antes del inicio de la hemodiálisis. Entre un mes y un mes y medio después de la intervención la vena conectada a la arteria habrá crecido lo suficiente para permitir pinchar en ella de manera repetida durante las sesiones de hemodiálisis.

o    Si se tiene que realizar la diálisis de forma urgente y no da tiempo a realizar la FAVI se puede llevar a cabo la hemodiálisis a través de un catéter vascular que se coloca a nivel yugular o femoral. Este acceso es provisional hasta que se pueda hacer la FAVI, dado que tiene mayor riesgo de infecciones. Sin embargo, si por problemas intrínsecos al sistema vascular del paciente no se le puede someter a la creación de la FAVI será el único mecanismo para poder realizar la hemodiálisis.

o    El paciente se tendrá que someter a la hemodiálisis tres días a la semana en días alternos, descansando el fin de semana, en sesiones que pueden durar entre tres y cinco horas. El tratamiento se puede llevar a cabo en las unidades de diálisis ambulatorias o si es posible en el domicilio. A nivel domiciliario el paciente se ahorra el desplazamiento hasta el hospital y permite una mayor flexibilidad de horarios. El paciente debe contar con personas que puedan asistirle y se les debe formar para que puedan llevarla a cabo.

o    Durante la hemodiálisis se puede notar una sensación de mareo al bajar la presión arterial. Tras finalizar la sesión durante unas horas los pacientes pueden tener una cierta sensación de cansancio que acaba cediendo, del mismo modo que el mareo que se puede tener durante la sesión por la bajada de tensión arterial puede darse tras el procedimiento

  •         La diálisis peritoneal se basa en el mismo mecanismo que la hemodiálisis, pero en vez de utilizar el dializador se emplea el peritoneo, que actúa de membrana natural. Se debe colocar un catéter peritoneal mediante una intervención quirúrgica y una vez colocado se puede iniciar la diálisis peritoneal.

o    Las sesiones consisten en la introducción del líquido de diálisis dentro de la cavidad abdominal mediante el catéter y se deja que durante unas horas las sustancias tóxicas y el líquido sobrante pasen de del peritoneo al líquido. A continuación, se extrae el líquido y se vuelve a llenar la cavidad abdominal con líquido de diálisis limpio.

o    Tras una formación de unas semanas al paciente, que se llevará a cabo en el hospital, la diálisis peritoneal se puede realizar en el domicilio. La introducción y extracción del líquido puede hacerse de manera manual, lo cual requiere que el paciente haga el llenado y vaciado tres a cuatro veces al día, o de manera automática mediante una máquina que bombea el líquido a la cavidad abdominal y lo extrae durante 8-10 horas y que se suele realizar mientras el paciente duerme. La entrada de líquido puede causar una distensión abdominal molesta, sobre todo durante las primeras semanas del tratamiento.

o    La diálisis peritoneal, a diferencia de la hemodiálisis, se debe realiza cada día. Sin embargo, los efectos secundarios de la hemodiálisis como los mareos, el cansancio o la bajada de la presión arterial ocurren en muy contadas ocasiones.

Sea como fuere, ambas opciones comportan que el paciente tenga que hipotecar gran parte de su tiempo para someterse al procedimiento de diálisis. Las unidades de nefrología de los hospitales cuentan con equipos multidisciplinares de médicos, enfermeras, nutricionistas y fisioterapeutas que acompañan a los pacientes durante todo el proceso de la diálisis y realizan exhaustivos controles periódicos.