Contenido Artículos especializados Cómo Prevenir el VPH - Virus del Papiloma Humano

Dra. Natalia Garcia Montaner

Especialista en Ginecología y Obstetricia, consultora de Advance Medical

El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más frecuente en la población joven, y afecta tanto a hombres como a mujeres. Es de alta prevalencia, de manera que se considera que entre el 75 y el 80% de las personas sexualmente activas se contagiarán en algún momento de su vida.

La prevención primaria del VPH es la vacuna. Actualmente disponemos en España de tres vacunas para los serotipos que más frecuentemente causan el cáncer de útero y las verrugas genitales.

En la mayoría de los casos, se resuelve espontáneamente o causa infecciones leves que no tienen consecuencias, pero en ocasiones puede tener graves consecuencias, siendo responsable de aproximadamente el 5% de todos los tumores humanos, entre ellos el 100% de los cánceres de cuello de útero y las verrugas genitales.

El contagio

Se trata de una familia de virus de las que existen más de 200 tipos distintos de los cuales sólo 15 se consideran de alto riesgo y potencialmente pueden llegar a provocar un cáncer. El resto son inofensivos o pueden causar verrugas genitales, pero no cáncer.

La única manera de contagiarse es por contacto directo con una persona infectada, mediante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales. El contagio por vía oral puede causar cáncer orofaríngeo o amigdalar, que es altamente infrecuente y puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Los hombres a menudo son simplemente transmisores y rara vez les afecta la salud, con una muy baja incidencia de cáncer de pene o cáncer de ano en varones homosexuales.

Prevención primaria: la vacuna

La prevención primaria es la vacuna. Actualmente disponemos en España de tres vacunas para los serotipos que más frecuentemente causan el cáncer de útero y las verrugas genitales. La vacuna se ha desarrollado a partir de una proteína de la envoltura externa del virus, que se sintetiza por ingeniería genética en el laboratorio. Al no contener ADN viral no puede causar infección, simplemente avisa al organismo vacunado del aspecto externo del virus, para que nuestro sistema inmune reaccione ante el virus si se pone en contacto con él. La vacuna es preventiva, no curativa, por tanto, no tiene efecto terapéutico sobre una infección ya existente.

En nuestro país está incluida en el calendario vacunal de forma gratuita, administrándose a todas las niñas en el sexto curso de primaria, a la edad de 11-12 años. En algunos países se vacuna también a los niños, aunque aquí de momento únicamente se vacuna a las niñas que son las que sufren más sus consecuencias y no a los niños que básicamente actúan de transmisores, siendo en su caso el impacto de la enfermedad más residual.

Beneficios de la vacuna

La única manera de que nuestro sistema inmune luche contra el virus es la vacunación, porque la infección espontánea no deja inmunidad permanente, así pues, nos podemos volver a infectar de nuevo tras haber limpiado una infección. Se escoge la edad de 12 años con la intención de llegar a la población femenina antes de que haya iniciado relaciones sexuales, por tanto, antes de que haya podido infectarse por el virus, de esta manera nos aseguramos de su máxima efectividad. Sin embargo, la administración a mujeres o varones que ya han estado en contacto con el virus no es ninguna contraindicación, les ofrecemos inmunidad a partir del momento en que sanen la infección actual. Así pues, se recomienda la vacuna a cualquier edad para cualquier persona que esté en riesgo de infección.

En los ensayos clínicos que se han realizado con las vacunas se corrobora una eficacia superior al 95% para la prevención de las lesiones precancerosas de cuello de útero debidas a los tipos de virus que incluye la vacuna, y de prácticamente el 100% de las verrugas genitales con las vacunas que incluyen los serotipos causantes de verrugas.

En cuanto a seguridad, los estudios realizados tras más de 300 millones de dosis administradas en todo el mundo han mostrado un índice entre beneficios y riesgos muy favorable por lo que las principales instituciones sanitarias internacionales apoyan la vacunación sin ninguna reticencia.

Prevención secundaria: preservativo

La prevención secundaria es el uso de preservativo durante toda la relación sexual pues el contagio se produce por contacto piel con piel y mucosa con mucosa, no a través del intercambio de fluidos como otras infecciones víricas, es por esto que usando el preservativo se reduce el contagio en un 60-70% pero no se elimina completamente el riesgo.

Por tanto, los dos puntales de la prevención de la infección por el VPH son la vacunación sistemática sin reservas y el uso de preservativo.

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