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Cómo Evitar la Osteoporosis con el Paso de los Años
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Es una de las llamadas enfermedades silenciosas, pues no da síntomas hasta que debuta con una fractura. Por eso es una enfermedad posiblemente infradiagnosticada. Pero la osteoporosis es una enfermedad que conviene conocer para detectarla y poderla controlar pues afecta al hueso de forma sistémica y progresiva y se caracteriza por una disminución de la masa ósea que ocasiona una mayor fragilidad y un mayor riesgo de fracturas.
La posibilidad de desarrollar una fractura en un hueso con osteoporosis es infinitamente superior. Son muy frecuentes las fracturas espontáneas (sin traumatismo desencadenante).

Causas de la osteoporosis

Es más frecuente en mujeres después de la menopausia (por la disminución de estrógenos), sobre todo si ésta ha sido precoz (antes de los 40 años), y en ancianos. Ocasiona el 80% de las fracturas en mujeres menopáusicas de más de 50 años (en varones es menos frecuente pero su riesgo de mortalidad es el doble que en mujeres). El descenso de la densidad ósea es un proceso fisiológico desencadenado a partir de los 40 años. Existen factores favorecedores de la osteoporosis:

  • Edad superior a 65 años
  • Antecedentes personales o familiares de fracturas óseas en huesos diana
  • Ingesta excesiva de alcohol, cafeína o tabaco
  • Consumo insuficiente de alimentos con calcio y vitamina D.
  • Bajo peso
  • Sedentarismo e inmovilización prolongada
  • Tratamientos crónicos con corticoides, anticonvulsivantes, anticoagulantes, algunos antidiabéticos o antidepresivos...

¿Cómo afecta la osteoporosis?

La posibilidad de desarrollar una fractura en un hueso con osteoporosis es infinitamente superior. Son muy frecuentes las fracturas espontáneas (sin traumatismo desencadenante). Las áreas anatómicas mayormente afectadas por osteoporosis son: cadera, vértebras, muñeca, hombro, pelvis, costillas y tobillo. Por ello debe realizarse una búsqueda activa de posibles fracturas en pacientes con un dolor espontáneo o en ancianos con pérdida de altura de más de 2 cm en un año (debe sospecharse una fractura vertebral).

Diagnóstico de la osteoporosis

Es una enfermedad posiblemente infradiagnosticada, dado que no suele generar síntomas hasta el momento de debutar con una fractura. En muchas ocasiones, la osteoporosis es sospechada al realizar una radiografía convencional, caracterizándose por una disminución de densidad ósea (en la radiografía aparece un hueso más blanco y transparente, con mayor porosidad).  

La sospecha diagnóstica debe confirmarse mediante una densitometría (DXA o DEXA en inglés) que cuantifica la densidad mineral ósea en algunos huesos diana. Los datos obtenidos con esta máquina son convertidos en dos valores estadísticos: T y Z. El estadístico T mide la cantidad de hueso del individuo comparando con la población normal y estima el riesgo de sufrir una fractura en la persona estudiada. El valor estadístico Z mide la cantidad de hueso que tiene el individuo, en comparación con otras personas de su misma edad. Este dato indica que existe la necesidad de realizar más exámenes médicos e iniciar un tratamiento específico.

Otros procedimientos implicados en el estudio de una osteoporosis son una analítica general que incluye la determinación de niveles de calcio y vitamina D. El TAC (tomografía computarizada) o la RMN (resonancia magnética) no se incluyen dentro del protocolo de estudio.

¿Está indicado el estudio de despistaje de una osteoporosis?

En el momento actual no existe acuerdo en cuanto al momento de iniciar el cribado de osteoporosis en la población general, aunque existe consenso en que no estaría indicado en adultos menores de 50 años, a menos que existan factores de alto riesgo como uso de glucorticoides, menopausia precoz o antecedente de fractura por fragilidad ósea.

Tratamiento de la osteoporosis

El abordaje terapéutico se realiza en función del riesgo de fractura. Si el riesgo es bajo son suficientes las medidas higiénicas y de prevención de caídas, manteniendo una ingesta adecuada de calcio y vitamina D.  En caso de riesgo moderado-alto de fractura se debe valorar el inicio de tratamiento farmacológico.

Como herramientas terapéuticas debemos hacer énfasis en los siguientes aspectos:

  • Medidas higiénico-dietéticas:

Una ingesta adecuada de calcio (1.000-1.200 mg/día) en adultos y ancianos disminuye el riesgo de fractura. La leche y los productos lácteos (queso, yogur y derivados) son las mejores fuentes de calcio. También son ricos en calcio los cereales, las verduras, los frutos secos o el pescado (el boquerón con espina supone un excelente aporte de calcio). Algunos ejemplos de aporte diario de calcio recomendado serían: 2 vasos de leche, 1 yogur, 50 g de queso, 1 plato de legumbres o acelgas o un puñado frutos secos.

A pesar de los comentarios difundidos ni el té ni el café tienen efecto negativo sobre la densidad ósea a menos que exista un consumo excesivo.

En lo que se referente a la vitamina D, ésta se encuentra en alimentos como los pescados grasos (arenque, salmón, caballa…), aceite de pescado, la yema de huevo o el queso.  Por otro lado, también podemos obtener la cantidad diaria recomendada exponiéndonos 15 minutos al sol (bastaría en rostro y manos). Cuando la piel es expuesta a la radiación ultravioleta B proveniente del sol se sintetiza vitamina D3 a partir de un derivado del colesterol. Recordemos que la vitamina D es la encargada de regular el paso de calcio al interior del hueso, haciéndolo más resistente y disminuyendo el riesgo de fracturas. Sin embargo, no está indicado un aporte externo de vitamina D cuando el nivel sanguíneo está dentro de la normalidad.

Realizar ejercicio físico de forma regular es importante: caminar, subir y bajar escaleras, nadar, gimnasia de mantenimiento, danza. En caso de huesos osteoporóticos los ejercicios deben ser supervisado debiéndose evitar los ejercicios que impliquen saltos o movimientos que podrían causar una fractura vertebral.

Asimismo, es importante abandonar el hábito tabáquico y moderar el consumo de bebidas alcohólicas, té y café.

  • El tratamiento farmacológico

Este se contempla en casos de osteoporosis de intensidad moderada-grave. Destacan los bifosfonatos, cuya principal indicación recae en mujeres postmenopáusicas. Sin embargo, como el resto de fármacos, no están exentos de efectos secundarios. Otras alternativas pueden ser los suplementos con isoflavonas de soja que han demostrado un incremento significativo en la densidad ósea pero no en la prevención de fracturas.

Dado que no existe un tratamiento específico para la osteoporosis es muy importante su prevención asegurándonos una ingesta adecuada de calcio a diario, una correcta síntesis de vitamina D mediante una exposición solar de 15 minutos al día y un hábito deportivo frecuente evitando el sedentarismo.



 

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Existen factores favorecedores de la osteoporosis: Edad superior a 65 años Antecedentes personales o familiares de fracturas óseas en huesos diana Ingesta excesiva de alcohol, cafeína o tabaco Consumo insuficiente de alimentos con calcio y vitamina D. Bajo peso Sedentarismo e inmovilización prolongada Tratamientos crónicos con corticoides, anticonvulsivantes, anticoagulantes, algunos antidiabéticos o antidepresivos... ¿Cómo afecta la osteoporosis? La posibilidad de desarrollar una fractura en un hueso con osteoporosis es infinitamente superior. Son muy frecuentes las fracturas espontáneas (sin traumatismo desencadenante). Las áreas anatómicas mayormente afectadas por osteoporosis son: cadera, vértebras, muñeca, hombro, pelvis, costillas y tobillo . Por ello debe realizarse una búsqueda activa de posibles fracturas en pacientes con un dolor espontáneo o en ancianos con pérdida de altura de más de 2 cm en un año (debe sospecharse una fractura vertebral). Diagnóstico de la osteoporosis Es una enfermedad posiblemente infradiagnosticada, dado que no suele generar síntomas hasta el momento de debutar con una fractura. En muchas ocasiones, la osteoporosis es sospechada al realizar una radiografía convencional , caracterizándose por una disminución de densidad ósea (en la radiografía aparece un hueso más blanco y transparente, con mayor porosidad).   La sospecha diagnóstica debe confirmarse mediante una densitometría (DXA o DEXA en inglés) que cuantifica la densidad mineral ósea en algunos huesos diana. Los datos obtenidos con esta máquina son convertidos en dos valores estadísticos: T y Z. El estadístico T mide la cantidad de hueso del individuo comparando con la población normal y estima el riesgo de sufrir una fractura en la persona estudiada. El valor estadístico Z mide la cantidad de hueso que tiene el individuo, en comparación con otras personas de su misma edad. Este dato indica que existe la necesidad de realizar más exámenes médicos e iniciar un tratamiento específico. Otros procedimientos implicados en el estudio de una osteoporosis son una analítica general que incluye la determinación de niveles de calcio y vitamina D. El TAC (tomografía computarizada) o la RMN (resonancia magnética) no se incluyen dentro del protocolo de estudio. ¿Está indicado el estudio de despistaje de una osteoporosis? En el momento actual no existe acuerdo en cuanto al momento de iniciar el cribado de osteoporosis en la población general, aunque existe consenso en que no estaría indicado en adultos menores de 50 años, a menos que existan factores de alto riesgo como uso de glucorticoides, menopausia precoz o antecedente de fractura por fragilidad ósea. Tratamiento de la osteoporosis El abordaje terapéutico se realiza en función del riesgo de fractura. Si el riesgo es bajo son suficientes las medidas higiénicas y de prevención de caídas, manteniendo una ingesta adecuada de calcio y vitamina D.  En caso de riesgo moderado-alto de fractura se debe valorar el inicio de tratamiento farmacológico. Como herramientas terapéuticas debemos hacer énfasis en los siguientes aspectos: Medidas higiénico-dietéticas: Una ingesta adecuada de calcio (1.000-1.200 mg/día) en adultos y ancianos disminuye el riesgo de fractura. La leche y los productos lácteos (queso, yogur y derivados) son las mejores fuentes de calcio. También son ricos en calcio los cereales, las verduras, los frutos secos o el pescado (el boquerón con espina supone un excelente aporte de calcio). Algunos ejemplos de aporte diario de calcio recomendado serían: 2 vasos de leche, 1 yogur, 50 g de queso, 1 plato de legumbres o acelgas o un puñado frutos secos. A pesar de los comentarios difundidos ni el té ni el café tienen efecto negativo sobre la densidad ósea a menos que exista un consumo excesivo. En lo que se referente a la vitamina D , ésta se encuentra en alimentos como los pescados grasos (arenque, salmón, caballa…), aceite de pescado, la yema de huevo o el queso.  Por otro lado, también podemos obtener la cantidad diaria recomendada exponiéndonos 15 minutos al sol (bastaría en rostro y manos). Cuando la piel es expuesta a la radiación ultravioleta B proveniente del sol se sintetiza vitamina D3 a partir de un derivado del colesterol. Recordemos que la vitamina D es la encargada de regular el paso de calcio al interior del hueso, haciéndolo más resistente y disminuyendo el riesgo de fracturas. Sin embargo, no está indicado un aporte externo de vitamina D cuando el nivel sanguíneo está dentro de la normalidad. Realizar ejercicio físico de forma regular es importante: caminar, subir y bajar escaleras, nadar, gimnasia de mantenimiento, danza. En caso de huesos osteoporóticos los ejercicios deben ser supervisado debiéndose evitar los ejercicios que impliquen saltos o movimientos que podrían causar una fractura vertebral. Asimismo, es importante abandonar el hábito tabáquico y moderar el consumo de bebidas alcohólicas, té y café . El tratamiento farmacológico Este se contempla en casos de osteoporosis de intensidad moderada-grave. Destacan los bifosfonatos , cuya principal indicación recae en mujeres postmenopáusicas. Sin embargo, como el resto de fármacos, no están exentos de efectos secundarios. Otras alternativas pueden ser los suplementos con isoflavonas de soja que han demostrado un incremento significativo en la densidad ósea pero no en la prevención de fracturas. Dado que no existe un tratamiento específico para la osteoporosis es muy importante su prevención asegurándonos una ingesta adecuada de calcio a diario, una correcta síntesis de vitamina D mediante una exposición solar de 15 minutos al día y un hábito deportivo frecuente evitando el sedentarismo.  
Prótesis de Hombro
Contenido de salud
Prótesis de Hombro
Definición La artroplastia de sustitución del hombro es una técnica de cirugía mayor que consiste en la sustitución de la articulación del hombro que está enferma o fracturada, reemplazandola por una articulación artificial llamada prótesis. Esta sustitución puede ser necesaria de forma completa (prótesis total) o de sólo una parte (prótesis parcial). También se puede realizar un reemplazo de la superficie de la articulación en la parte superior del húmero, a modo de capuchón,  preservando más parte del hueso. Son las llamadas prótesis de reemplazo de superficie. Por último, en las situaciones en las que hay afectación del manguito de los rotadores (grupo de tendones de músculos que están fijos en la articulación del hombro y que le proporcionan estabilidad), se puede implantar la llamada prótesis invertida del hombro, en la que las estructuras protésicas de reemplazo de la articulación se colocan en posición contraria u opuesta a la posición normal anatómica de la articulación. ¿Cómo es la prótesis de hombro? La cirugía se realiza en el quirófano. Primeramente se coloca al paciente en la camilla en una posición de semisentado. Se administra la anestesia (habitualmente general)  por parte del médico anestesista quien controlará su efecto durante toda la cirugía y la situación del paciente. Se realizan todos los preparativos de colocación de material quirúrgico estéril. Se limpia y desinfecta la zona quirúrgica con aplicación de antiséptico (sustancia que destruye los gérmenes). Se realiza un sondaje vesical (colocación de un tubito en la vejiga para el control de la eliminación de la orina). La operación dura de una hora y media a dos horas. La intervención consiste en practicar una incisión (corte) en la región anterior del hombro de unos 10 a 15 centímetros, hasta acceder a visualizar todos los elementos de la articulación. Se extraen entonces las piezas dañadas y se da forma al hueso para poder colocar la prótesis. Luego se procede a mejorar la fijación de las piezas para lo que puede ser necesaria la utilización de cemento (sustancia especial para fijación), para unir el o los componentes de la prótesis al hueso. También se pueden unir al tener los componentes protésicos una superficie porosa que se adhiere de forma natural al hueso. Es muy posible que se tenga que realizar un reajuste de los ligamentos (elementos a modo de “cordones” de unión entre las partes de la articulación)  que hay alrededor de la articulación. Una vez colocada y fijada la prótesis los demás elementos de la articulación, se procede a cerrar la herida quirúrgica y así termina la cirugía. El paciente pasa entonce a la sala de reanimación donde despertará de la anestesia. ¿Para quién está indicada? La indicación fundamental es calmar el dolor y secundariamente, dependiendo de cada caso, mejorar la movilidad del hombro. Varias patologías pueden afectar a la articulación del hombro causando dolor y discapacidad, lo que puede llevar a la indicación final de su sustitución por una prótesis: La fractura compleja de la parte superior del húmero a veces impide su reconstrucción a través de una fijación de los segmentos fracturados (osteosíntesis) y colocación de los fragmentos en su lugar. Esto es motivo para que el traumatólogo tenga que indicar la utilización de una prótesis de hombro para asegurar la función adecuada del hombro y con ello del brazo. Las enfermedades que conllevan una degeneración de la articulación importante y que agotan todas las vías de tratamiento, son otra de las indicaciones. Dentro de estas enfermedades se encuentran: Artrosis severa (enfermedad en la que se produce un desgaste progresivo del cartílago o tejido que amortigua los huesos del hombro lo que produce que lentamente la articulación del hombro se vuelva rígida y dolorosa). Artritis Reumatoide (enfermedad en la que se produce una i nflamación crónica de la articulación que puede dañar progresivamente el cartílago y eventualmente causar su desaparición lo que provoca dolor y rigidez). Artritis postraumática (afectación que se puede producir después de una grave lesión en el hombro, como fracturas de los huesos que componen el hombro o roturas de los tendones o ligamentos del hombro, que pueden dañar el cartílago de la articulación con el tiempo, lo que a largo plazo  causa dolor en el hombro y limita su función) La necrosis avascular ( enfermedad que ocurre cuando el suministro de sangre al hueso (parte superior del húmero) se interrumpe. Debido a ésto  las células óseas mueren por no tener suministro de sangre (osteonecrosis), lo que puede finalmente causar la destrucción del hombro. La prótesis de hombro también está indicada en la artropatía del manguito de los rotadores ( cambios en la articulación del hombro debidos al desgarro del manguito rotador, que es el desprendimiento del hueso de un grupo de tendones de músculos que movilizan el hombro y hacen que la articulación permanezca estable, y que puede conducir a la artritis con la destrucción del cartílago articular). A veces las prótesis del hombro fracasan, generalmente debido a su aflojamiento, desgaste, infección y dislocación del implante. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria la realización de una segunda cirugía de reemplazo de la  prótesis, llamada cirugía de revisión de prótesis de hombro. ¿Por qué se realiza? El propósito principal de la intervención es aliviar el dolor e intentar mejorar la función articular cuando los tratamientos no quirúrgicos como los fármacos y los cambios de actividad ya no son útiles para aliviar el dolor que la enfermedad produce en el hombro. Riesgos de la prótesis de hombro Complicaciones derivadas de la propia técnica quirúrgica y de la situación vital de cada paciente según el padecimiento de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, enfermedades del corazón, obesidad, etc. que pueden ser potencialmente serias y afectar a todos los órganos y sistemas, pudiendo llegar hasta un riesgo vital,  y requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos. Fracturas del hueso húmero, durante la intervención o más tardíamente.   Infección de la herida quirúrgica, superficial o profunda (infección del implante, que puede obligar a la extracción de la prótesis si el tratamiento antibiótico fracasa). Lesión de los vasos sanguíneos (los que llevan la sangre por el cuerpo) adyacentes. Si se afecta un gran vaso puede producirse una hemorragia masiva y puede requerir la administración de una transfusión de sangre. Lesión o afectación de los nervios adyacentes, lo que podría ocasionar trastornos de la sensibilidad o del movimiento (parálisis) que pueden ser irreversibles. Producción de trombos (obstrucción) en vasos sanguíneos (venas): trombosis en el brazo o en los pulmones. Complicaciones cutáneas: necrosis o muerte del tejido, cicatrices anómalas (queloides), etc. Luxación de la prótesis (cuando la prótesis se sale de su lugar), o inestabilidad de los componentes de la prótesis que puede exigir su reducción e incluso recambio. Disminución de la movilidad del hombro por posibles variaciones de la longitud del hueso, desequilibrio o los tejidos blandos que forma parte de la articulación o mal posicionamiento de los componentes protésicos. Aflojamiento de la prótesis o desgaste de la misma, que puede implicar la necesidad de un recambio protésico prácticamente siempre, con un peor resultado clínico previsto respecto a la colocación de la prótesis inicial. Calcificaciones de los tejidos que rodean a la prótesis que pueden causar dolor y/o limitar la movilidad de la misma. Rigidez articular post-operatoria. Rotura del Manguito rotador (grupo de tendones del hombro). Hematomas. Dolor, que en general es de menor cuantía que el pre-operatorio. Preparación Antes de la decisión de la implantación de la prótesis de hombro, el traumatólogo le indicará la realización de una radiografía de hombro o, si fuera necesario, la realización de una resonancia magnética del hombro, para poder evaluar mejor la situación de la enfermedad y tomar la mejor decisión en cuanto al tipo de prótesis a utilizar. El paciente se deberá realizar un estudio preanestésico con analítica de sangre, radiografía de tórax y electrocardiograma. En la consulta de anestesiología, el anestesista le indicará al paciente el tipo de anestesia que se va a utilizar en su intervención. Debe permanecer en ayunas 8 horas antes de la realización de la cirugía. El paciente debe advertir de sus posibles alergias medicamentosas, padecimiento de enfermedades como  alteraciones de la coagulación, enfermedades cardiopulmonares, existencia de prótesis, marcapasos. También debe informar al médico de los fármacos que toma o cualquier otra circunstancia. No se deben portar objetos metálicos como anillos, pendientes, etc. Cómo es la recuperación de la prótesis de hombro El alta hospitalaria dependerá del estado general de salud del paciente, de la aparición de complicaciones y del protocolo del centro hospitalario donde se realiza la intervención. Si la evolución es buena, el tiempo de ingreso es aproximadamente de cuatro o cinco días. En los primeros días el brazo se pone en un cabestrillo. Tras los primeras 24 a 48 horas de la intervención, se iniciará el movimiento progresivo de la articulación en periodos cortos, manteniendo el uso habitual del cabestrillo. Después de unos 10 días se inicia el tratamiento rehabilitador, realizando fisioterapia para que progresivamente, durante todo el tiempo de recuperación, el paciente vaya adquiriendo movilidad en la articulación, mejore el estado de la musculatura que existe alrededor de la articulación y aumente la estabilidad de la articulación. El tiempo medio de recuperación completa es de unos 6 meses, aunque este tiempo puede aumentar según el estado previo de la articulación y la enfermedad que la afecta, el tipo de prótesis y las características del paciente. Resultados Si la indicación es correcta para la patología del paciente y es realizada por un equipo especializado, la tasa de éxito es muy alta.  La reducción del dolor y el aumento de la movilidad es un objetivo conseguido en la mayoría de las intervenciones. El paciente seguirá las revisiones pautadas por el traumatólogo para ver la evolución de la prótesis y valorar la posible existencia de complicaciones posteriores a la cirugía. Los primeros 2 o 3 años son críticos para valorar el éxito de la cirugía, si no hay complicaciones en ese periodo, normalmente el paciente puede disfrutar de la prótesis unos 15 años después de su instauración, dependiendo del tipo de prótesis, la fijación empleada y la actividad que el paciente realice. De forma progresiva con el tiempo, el paciente puede notar  algo de empeoramiento porque pueda mover menos la articulación, tenga menos fuerza o le duela un poco más. En las revisiones el traumatólogo puede detectar a largo plazo un desgaste del hueso provocado por la propia prótesis que por lo general, no va a afectar a su función ni a provocar dolor intenso. Preguntas frecuentes ¿Cuánto dura la recuperación de la prótesis de hombro? Tras la intervención el paciente puede iniciar una movilidad relativa en torno al mes posterior a la intervención, durante la que en la mayoría de ese tiempo tendrá que utilizar un cabestrillo y podrá presentar dolor y limitación importante de los movimientos. La recuperación es progresiva y se puede tardar en alcanzar de forma completa en término medio unos 6 meses, aunque puede aumentar ese tiempo dependiendo del tipo de prótesis utilizada, las características propias del paciente, la existencia o no de alguna complicación posterior a la cirugía, y de la enfermedad inicial que propició la indicación de la prótesis de hombro. ¿Cuál es la artroplastia de hombro sin prótesis? Una artroplastia sin prótesis hace referencia a la eliminación de la superficie de la articulación del hombro dañadas cuyo deterioro ocasiona dolor e incapacidad de movilización de la articulación. Una vez eliminados el extremo o extremos de los huesos recubiertos de cartílago destruido o desgastado, se pueden dejar así esas partes recreando una articulación fibrosa que no produce dolor pero es inestable y con limitación del movimiento. También se pueden realizar descompresiones en partes de la articulación que producen proliferación o inflamación de estructuras, y realizar reparaciones de tendones que puedan estar rotos en la articulación (como el manguito de los rotadores). El acceso a la articulación en estos casos se suele realizar mediante una artroscopia (introducción de una pequeña cámara por medio de pequeñas incisiones sobre la articulación). ¿Cuál es la rehabilitación de la prótesis de hombro? Normalmente se comenzará con ejercicios pasivos de movilización al día siguiente de la intervención, pero se utiliza un cabestrillo durante unas tres semanas para permitir una buena cicatrización de los tejidos. Después de este tiempo, comenzará con la realización de actividades sencillas y movimientos activos, pautados por el médico rehabilitador y el fisioterapeuta según el estado del paciente, la patología de base de la articulación y el tipo de prótesis. Se pueden aplicar técnicas de fisioterapia para disminuir el dolor y la inflamación como la cinesiterapia activa y pasiva o la electroterapia. Tipos de prótesis de hombro: Prótesis tota l: en ella se sustituyen las dos partes de la articulación,  la parte externa del omóplato (cavidad glenoidea) que tiene forma de media luna y la cabeza del húmero que es la otra parte de la articulación. Prótesis parcial : en ella se sustituye sólo la parte de la cabeza humeral. Prótesis invertida: en ella los componentes de la articulación se colocan en una posición anatómicamente invertida, es decir, la parte superior del húmero es cóncava (forma de media luna hacia arriba), como suele ser de forma natural la parte superior de la articulación que corresponde al omóplato, y ésta última en la prótesis invertida tiene una forma redondeada, como suele ser la parte superior del húmero de forma natural. ¿Qué es la prótesis de hombro invertida? Es la prótesis de hombro en la que la colocación de las partes de la prótesis se realiza de forma inversa a la forma que habitualmente tiene la articulación del hombro de forma natural es decir, la “bola” del hombro (parte superior del húmero) pasa a estar fijada en la escápula, y la “cavidad” pasa a estar en el húmero .
Reconstrucción Ligamentos Laterales de Rodilla
Contenido de salud
Reconstrucción Ligamentos Laterales de Rodilla
Definición La reconstrucción de ligamentos laterales de rodilla es una cirugía reconstructiva que consiste en reparar los ligamentos laterales dañados en la misma. Se realiza reemplazando el ligamento lesionado por un segmento de tejido sano de un tendón, de la misma rodilla o de un tejido donante de otra parte del cuerpo . Este procedimiento puede restaurar de forma parcial o completa los movimientos de la articulación. Los ligamentos laterales se clasifican en ligamento medial o interno y ligamento externo. Su función es dar estabilidad a la rodilla evitando que la pierna se mueva hacia los lados cuando la sometemos a un esfuerzo . Estos ligamentos se encuentran en la parte lateral y media de la rodilla. El ligamento lateral interno evita que, cuando hacemos un movimiento de la rodilla hacia dentro, se vaya o se doble excesivamente, lo mismo sucede con el ligamento lateral externo pero con el movimiento de la rodilla hacia fuera. Ambos tienen la función de mantener la estabilidad de la parte interna y externa de la rodilla. ¿Cómo es el tratamiento? Las lesiones de los ligamentos pueden ser por un esguince, una rotura parcial, o  rotura completa. Dependiendo de la lesión el especialista le realizará un tratamiento individualizado que le permita tratar y corregir la lesión. Esguince : rotura de algunas fibras del ligamento que se caracteriza por dolor moderado  e inflamación leve, pero donde se mantiene el movimiento y la estabilidad de la rodilla. Generalmente se trata con inmovilización, frío local, y analgésicos para regenerar la estructura afectada. Rotura parcial : se produce cuando el ligamento se rompe parcialmente porque sobrepasa el límite de elasticidad. Produce más dolor, también inflamación e inestabilidad de la articulación, así como pérdida moderada de la funcionalidad de la misma. Rotura completa : se produce cuando el ligamento termina rompiéndose por completo, produciendo gran inestabilidad a la articulación y provocando dificultad para caminar o ponerse de pie.  En este caso hay que someter al paciente a una cirugía para reconstruir el ligamento. Este procedimiento quirúrgico lo realiza un cirujano traumatólogo mediante una artroscopia. Se empieza administrando anestesia al paciente, que puede ser general o raquídea (en la cual no sentirá nada de la parte inferior del cuerpo). El cirujano realizará tres pequeñas incisiones en la zona de la rodilla. Por una, introducirá un artroscopio (pequeño instrumento en forma de tubo que permite visualizar la articulación y así tratar la lesión) y por las otras las herramientas quirúrgica para reparar el ligamento. Puede volver a colocar el ligamento desgarrado o reconstruir el ligamento roto con un injerto de la porción de tendón rotuliano (el que conecta la rótula con la tibia). El injerto puede ser del mismo paciente (autoinjerto) o de un donante. El médico realizará pequeños agujeros en la tibia y el fémur, donde estaba unido el ligamento desgarrado, y donde insertará el nuevo ligamento. Lo fijará con grapas o tornillos quirurgicos y eventualmente el hueso crecerá alrededor del injerto y fijará el ligamento. La incisión se cerrará  con suturas o grapas quirúrgicas y se colocará un vendaje estéril. ¿Para quién está indicada?    La reconstrucción de ligamentos laterales de rodilla está indicada para: Para  tratar y reparar las roturas parciales y completas de los ligamentos laterales de la rodilla. Para eliminar la inestabilidad de la rodilla. Este tratamiento está principalmente indicado para los deportistas que practican fútbol, baloncesto, tenis.. etc. que tienen un desgarro o rotura de los ligamentos. Cuando existe sensación de inestabilidad en las actividades normales de la vida diaria, o en los casos en que los que el paciente desea retomar actividades que involucran la maniobra de frenado brusco. ¿Por qué se realiza? La reconstrucción de los ligamentos laterales de rodilla se realiza porque esta es una de las articulaciones que más se utilizan del cuerpo humano por lo que es de las que está más expuesta a sufrir lesiones debido a las actividades que realizamos diariamente o al realizar algún deporte . Las rodillas son las encargadas de darnos movilidad y estabilidad, por lo que si se produce alguna lesión o problema en ellas hay que tratar de solucionarlo lo más pronto posible, para evitar consecuencias más graves. La rotura de los ligamentos laterales de la rodilla produce dolor en la zona al apoyar el pie en el suelo o simplemente al mover la rodilla, y una gran sensación de inestabilidad (quiere decir que se siente floja o se mueve). Los ligamentos son fundamentales para el correcto funcionamiento de la rodilla y la lesión de uno o varios de ellos no permite o limita la realización de ciertos movimientos. Se realiza también cuando el paciente ha sufrido un desgarro o una rotura tras un movimiento brusco. Riesgos Generalmente el riesgo en la reconstrucción de ligamentos laterales de la rodilla es mínimo. Podemos encontrar riesgos relacionados con la anestesia, infecciones, o hemorragias. Puede existir el riesgo de desgarro del injerto, rechazo del mismo , entumecimiento de las zonas de la rodilla donde se realizaron las incisiones, rigidez y menos amplitud en los movimientos, así como incapacidad para lograr un alivio de los síntomas. Preparación Antes de realizar el procedimiento el médico debe realizar una exploración completa de ambas rodillas para comparar los hallazgos y descartar otras lesiones asociadas. El médico le explicará al paciente el procedimiento y le dará la oportunidad de preguntar cualquier duda o información en relación con la misma. Se le realizara al paciente un examen físico completo para asegurarse de su estado de salud, que puede ir acompañado de analíticas de sangre, electrocardiograma y alguna otra prueba diagnóstica. Es importante informar al médico si el paciente está tomando alguna medicación y si es alérgico. No tomar medicación que pueda afectar la coagulación sanguínea como las aspirinas (medicamentos anticoagulantes). Dejar de fumar y tomar alcohol días antes de la cirugía. Se le pedirá que ayune 8 horas antes del procedimiento. Es posible que el anestesiólogo le dé un sedante que le ayude a relajarse, por lo que se recomienda que el paciente vaya acompañado para que le ayuden a desplazarse después de la cirugía. Cómo es la recuperación   En general el tiempo de recuperación para la cirugía de reconstrucción de ligamentos laterales de rodilla va en fases y también dependerá de la condición del paciente. En las primeras tres semanas es importante que disminuya la inflamación de la rodilla  con ayuda de antiinflamatorios, elevando la pierna, y aplicando hielo en la pierna. Entre las tres y seis semanas después de la cirugía el paciente debe realizar ejercicios de rehabilitación para mejorar los movimientos y fuerza de la pierna, y empezar con sus actividades diarias. A partir del tercer o cuarto mes el paciente puede valorar empezar a trotar sin llegar a correr. Es a los seis meses, y previa revisión por el médico, cuando el paciente podrá volver a sus actividades deportivas después de haberse realizado la cirugía. Si se produce una rotura parcial de los ligamentos laterales, el paciente puede regresar a sus actividades cotidianas y deportivas  entre las 3 y 4 semanas siguientes. El paciente usará muletas y un inmovilizador de rodilla las primeras semanas. Después de la intervención se recomienda que el paciente realice sesiones de rehabilitación, que le permitan recuperar la movilidad, estabilidad de la rodilla y fortalecer la articulación. Resultados La reconstrucción de estos ligamentos tiene muy buenos resultados , permitiendo que el paciente recupere su movilidad y estabilidad de la rodilla en poco tiempo. Para ello es muy importante la rehabilitación que tiene un papel fundamental de cara a fortalecer la rodilla para su recuperación total. Si la lesión se maneja de manera adecuada, la mayoría de los pacientes con lesiones en los ligamentos laterales pueden volver a practicar deportes, y retomar las actividades normales de la vida diaria sin ningún tipo de inconveniente. Preguntas frecuentes ¿Qué es el ligamento lateral de rodilla? Los ligamentos laterales conectan la tibia con el fémur en la porción interna de la rodilla, impidiendo parcialmente el desplazamiento de la tibia sobre el fémur, así como el desplazamiento de la rodilla hacia el interior, ayudado en este caso, por el ligamento cruzado anterior que  tiene la función de mantener la estabilidad de la rodilla. ¿Cómo se produce una rotura de ligamentos laterales? La rotura de los ligamentos se produce por un giro del cuerpo con el pie fijo en el suelo, o por golpes en la parte externa de la rodilla provocando un estiramiento excesivo del ligamento. ¿Cómo se llama la lesión de ligamentos? Las lesiones de ligamentos son principalmente conocidas como desgarros o esguinces. ¿Qué es una distensión de ligamentos? Una distensión de ligamentos es el cambio en el tamaño o la forma de los ligamentos , ya sea porque se estira o se contrae en exceso de un modo forzado o sobreesfuerzo, como consecuencia de movimientos bruscos de rotación o de flexión. ¿Qué une un ligamento? Los ligamentos son bandas de tejido muy sólido y elástico que unen los huesos en las articulaciones.
Prótesis de Rodilla
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Prótesis de Rodilla
¿Qué es una prótesis de rodilla?   La prótesis de rodilla es la colocación quirúrgica de una pieza artificial, en general metálica, que sustituye el normal funcionamiento de la articulación de la rodilla. Puede ser una prótesis total, con presencia de zona tibial o femoral o, por el contrario, solo con una de las dos zonas.    Tipos de prótesis de rodilla   Los tipos de prótesis de rodilla son: Prótesis unicompartimental: se utiliza cuando sólo está afectada una parte de la rodilla. De esta manera, se trata de sustituir la parte de la rodilla afectada, se usa en muy pocas ocasiones, debido a que no evita que el resto de la rodilla se afecte por la enfermedad y tuviera que realizarse una segunda intervención. Prótesis total: se trata de sustituir las dos superficies articulares. Está formada por una parte tibial que suele ser metálica, una parte femoral, en general, también de metal y dentro de este de cromo-cobalto, un componente patelar que suele ser de polietileno.   Cómo se utiliza una prótesis de rodilla   La prótesis de rodilla se usa para sustituir una articulación de rodilla afectada por una artritis reumatoide o bien por una artrosis, siendo este el caso más frecuente por el cual se sustituye una articulación. Permite usar la articulación normalmente, evitando el dolor y mejorando la movilidad del paciente. La prótesis de rodilla tiene una parte tibial que se fija sobre la meseta tibial, una parte femoral que se sitúa sobre los cóndilos femorales y, entre ambas, se sitúa una pieza de polietileno que evita la fricción entre las dos zonas. La pieza de polietileno suele estar fija sobre la parte tibial de la prótesis y permite el deslizamiento de la zona femoral sobre la tibial, si se sitúa también el componente patelar este será de polietileno y se desliza también sobre la parte femoral en su zona anterior.   Operación de la prótesis de rodilla La operación de prótesis de rodilla es una técnica quirúrgica de cirugía mayor, en ella, se somete al paciente a una anestesia general y proceder a realizar una incisión en la zona anterior de la rodilla, que suele ser de entre 25 y 30 centímetros. Después, se corta la parte inferior del húmero y la superior de la tibia, y se sustituye la parte inferior del fémur por la prótesis metálica femoral y, en la parte tibial, se sustituye por una parte también metálica que reemplaza a la meseta tibial. Ambas zonas van a ir fijadas por cemento o por vástagos que se introducen dentro del hueso. Posteriormente, se reparan y fijan los músculos y tendones de forma adecuada para dar estabilidad a la prótesis, y se cierra la incisión quirúrgica. Esta cirugía dura unas 2 horas. Las prótesis, hoy en día, son de metal o de materiales cerámicos que dan buenos resultados quirúrgicos con pocas complicaciones.   Preguntas frecuentes:   ¿Cómo se puede cuidar una prótesis de rodilla?   Las prótesis de rodilla están pensadas para permitir a la persona que realice su actividad de forma normal, pero se deben evitar ejercicios bruscos y caídas sobre todo los primeros meses. Hay que evitar también vestirse poniéndose la ropa de pie, mejor sentado en una silla o en el borde de la cama, así se proporciona estabilidad y se evitan caídas. Es necesario ponerse primero el calcetín o la pernera de la zona operada, usar mecanismos que ayuden a vestirse sin tener que doblarse en exceso y, al desnudarse, el proceso es al revés, debiendo quitarse, por último, el lado operado. Cuando un paciente se siente, debe hacerlo en una silla firme, no muy baja, con las rodillas flexionadas o estiradas y los pies rectos. Cuando el paciente se vaya a levantar de la silla deberá ponerse en el borde de la misma y apoyarse en brazos o en bastones para levantarse. No se debe permanecer sentado más de 45 a 60 minutos, ni ponerse de cuclillas. Al subir escaleras, hay que apoyar primero la pierna de la rodilla no operada. Al bajar, deberá usarse primero la rodilla operada, puede ser necesario subir y bajar escalón a escalón y se debe permanecer agarrado a la barandilla mientras se hace este ejercicio. Para entrar o bajar del coche, se debe hacer desde la altura del asfalto y no desde la cera, girando el cuerpo y evitando girar la rodilla, puede ser necesaria ayuda para subir las piernas. El asiento debe estar lo más atrás posible y con la parte de la rodilla pegada al asiento. Cuando se comience a hacer ejercicio, este debe ser de bajo impacto y no podrá realizar deportes de contacto. Caminar y nadar son los ejercicios más recomendados.   ¿Es posible que una prótesis de rodilla se infecte?   Sí, las infecciones en las prótesis es una de las complicaciones más frecuentes tras la cirugía , siendo menos frecuente tras pasar un tiempo.  Las infecciones se producen entre el 1 y el 3 % de los casos. Es una infección aguda cuando aparece hasta 3 meses tras la cirugía, en estos casos se suele solucionar con un tratamiento antibiótico precoz, que evite la retirada de la prótesis. La infección crónica es la que se produce tras 3 meses de ser colocada la prótesis, suele ser necesario retirarla y poner una nueva para lograr la resolución del problema.   ¿Se puede hacer deporte con una prótesis de rodilla?   Con una prótesis de rodilla se puede realizar deporte, pero éste debe ser de bajo impacto . Entre los deportes que se pueden realizar están el senderismo, la natación, el golf o jugar al tenis, no se debe practicar esquí bajando pendientes, ni fútbol.   ¿Es necesaria rehabilitación al tener una prótesis de rodilla?   Sí, es necesaria la rehabilitación, sobre todo porque es importante aprender una serie de normas que ayudarán a mantener la prótesis en las mejores condiciones posible, entre ellas la forma de vestirse, de subir y bajar escaleras, la forma de entrar y salir del coche, etc. Todo esto facilitará la vida al paciente.   ¿Cuáles son las mejores prótesis de rodilla?   El cirujano es quien conoce la situación del paciente, tanto basal como de desarrollo de su vida, y es quien mejor puede aconsejar al paciente sobre el mejor tipo de prótesis de rodilla para cada caso.
Magnetoterapia
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Magnetoterapia
Definición La magnetoterapia es una técnica de la medicina física que consiste en la utilización de los campos magnéticos aplicados sobre el organismo con fines terapéuticos. ¿Cómo es la magnetoterapia? Se tumba al paciente en una camilla que es de acero inoxidable (material amagnético). La zona a tratar se coloca en el centro  y sobre él un utensilio llamado solenoide, que es el que produce campos magnéticos pulsados de baja o media intensidad, según el efecto que se quiera conseguir. La magnetoterapia es una terapia que no aplica calor. Si notamos que el solenoide está caliente es por el paso de la corriente a través de él, pero este calor no se transmite al paciente. La duración de cada sesión depende de la patología a tratar y la zona. De forma habitual suelen durar alrededor de 30 minutos (entre 15 a 60 minutos). Se recomienda que, para que se favorezcan los efectos de la terapia, las sesiones se apliquen de forma continuada, pudiendo ser en días alternos. Según los efectos que se quieran conseguir con la técnica, se pueden utilizar campos magnéticos de intensidad media-alta con los que predomina el efecto antiedematoso  y la reparación ósea y de otros tejidos corporales, o de intensidad baja, con los que se consigue un efecto analgésico (disminución del dolor), de relajación muscular y activador del flujo sanguíneo y la oxigenación de los tejidos. ¿Para quién está indicada? Las aplicaciones terapéuticas de la magnetoterapia están dirigidas fundamentalmente al tratamiento de las alteraciones de la formación de hueso (como osteoporosis, pseudoartrosis o retraso en la consolidación -curación- de las fracturas), y también como tratamiento de contracturas de grandes grupos musculares o cuadros de insuficiencia vascular (arterial, venosa o linfática). Además, facilita la cicatrización de las heridas, úlceras y quemaduras (dermatitis atrófica, úlceras por decúbito... etc). ¿Por qué se realiza? La magnetoterapia se aplica para producir en los tejidos un efecto antiinflamatorio, para disminuir el dolor (antiálgico) y para la estimulación la formación de hueso (callo óseo) en el tratamiento  de las fracturas, así como para conseguir un efecto trófico sobre los tejidos, es decir, estimular la nutrición, vascularización y oxigenación celular para favorecer su recuperación. Riesgos de la magnetoterapia De forma general, la magnetoterapia es un método bastante seguro, con escasos riesgos o complicaciones. Dentro de los posibles efectos secundarios se han descrito: Somnolencia. Cefalea (dolor de cabeza) leve. Puede prevenirse al disminuir la intensidad del campo magnético. Puede ser frecuente que los síntomas de los pacientes se perciban al inicio del tratamiento como intensificados, aunque a partir de la tercera sesión de tratamiento esa sensación irá desapareciendo, llegando a remitir de forma completa como máximo después de seis sesiones. Puede existir la sensación de hormigueo en la zona tratada. También el aumento de la diuresis (cantidad de orina que se expulsa), y el aumento de la supuración en caso de tratamiento de infecciones, favoreciendo de este modo la eliminación de cuerpos extraños. Preparación Se debe informar siempre al médico prescriptor, antes del tratamiento de las patologías que se padecen. Se debe tener en cuenta ya que en patologías como trombosis (coágulos en los vasos sanguíneos), hemorragias activas, embarazo, fiebre o en pacientes portadores de marcapasos, esta técnica está contraindicada. No se debe portar ningún tipo de metal (anillos, pulseras...). Resultados La magnetoterapia es una terapia eficaz, cómoda, indolora e inocua para el paciente con aplicación en un amplio grupo de patologías. Ayuda en el proceso de recuperación en muchas patologías y tras intervenciones quirúrgicas como complemento terapéutico, disminuyendo así el tiempo de afectación por enfermedad del paciente. Preguntas frecuentes ¿Cuáles son los aparatos para la magnetoterapia? En el mercado existen diversos tipos de aparatos de magnetoterapia. Para ser fiables todos deben llevar el certificado de la comunidad europea (CE), seguida de 4 dígitos. El solenoide es el aplicador más frecuentemente utilizado. Está situado en un cilindro de plástico y ahí se produce el campo magnético. Dentro de ese cilindro se introduce la parte del cuerpo a tratar. Existen generalmente dos diámetros de solenoide, los de pequeño tamaño para extremidades; y los de diámetro más grande para poder introducir el resto del cuerpo. Además, existen dispositivos especiales para la aplicación de la magnetoterapia de forma general en todo el cuerpo. Están constituidos por un aplicador o solenoide desplazable por encima del cuerpo, impulsado por medio de un pequeño motor, y una camilla donde el paciente se sitúa. Otro mecanismo de aplicación es por medio del uso de dos solenoides que se pueden situar en oposición (uno frente a otro) o en serie (uno al lado de otro). Otro tipo de aplicadores que existen en el mercado son placas de forma cuadrada o redonda, que se sitúan una frente a otra en la zona a tratar. Normalmente precisan su uso para el tratamiento en un periodo largo. Dentro de los distintos tipos de dispositivos de magnetoterapia los hay que usan solo campos magnéticos de baja frecuencia y otros dispositivos que pueden aplicar campos magnéticos de baja y media-alta frecuencia. ¿Qué se siente con la magnetoterapia? La aplicación de la magnetoterapia no produce ningún dolor o molestia. A lo largo de las sesiones se irán notando sus efectos beneficiosos sobre el organismo (analgesia o disminución del dolor, relajación... etc.). ¿Cómo hacer magnetoterapia en casa? Se debe tener claro que no se padece ninguna enfermedad o situación médica que contraindique la utilización de magnetoterapia. Para ello, se debe consultar al médico o a un fisioterapeuta que sepan informar al paciente así como asesorarle sobre si la patología que quiere tratar el paciente es clara candidata a mejorar por medio de esta técnica. Después de tener estos términos seguros, se tiene que adquirir una máquina portátil de magnetoterapia, de las cuales hay varias en el mercado. Siempre que se adquiera una, debe estar certificada con el símbolo CE seguido de cuatro dígitos. ¿Qué es la magnetoterapia en kinesiología? La kinesiología es la ciencia de los movimientos, especialmente higiénicos y terapéuticos. La kinesioterapia o cinesiterapia utiliza los movimientos y el ejercicio para tratar patologías, aliviar síntomas y prevenir enfermedades o incapacidades. En este sentido, a veces dentro de la kinesioterapia se utilizan técnicas complementarias como la magnetoterapia para favorecer la recuperación de los tejidos, producir mayor analgesia y aumentar la vascularización (llegada de la sangre a los tejidos) u oxigenación de éstos. ¿Qué es la magnetoterapia pulsátil? La magnetoterapia pulsátil o terapia de Campos Magnéticos Pulsantes (CMP) es un método de tratamiento médico rehabilitador. Su aplicación sobre el organismo produce una excitación de los tejidos y células a nivel global o local, mediante campos magnéticos agrupados en grupos de impulsos, lo que propicia el intercambio de sustancias (iones) en las células, incrementando el nivel de utilización de oxígeno y normalizando la circulación a nivel celular. Estos cambios bioquímicos en el organismo producen un efecto analgésico o de control del dolor, de relajación muscular, activador de la circulación sanguínea y de reparación de tejidos.
Prótesis de Cadera
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Prótesis de Cadera
¿Qué es una prótesis de cadera?   La prótesis de cadera es la sustitución de la articulación de la cadera, formada por la cabeza del fémur y el cotilo pélvico, por una pieza o articulación artificial, ya sea metálica o porcelánica. Dicha sustitución tiene como fin lograr una buena funcionalidad y una disminución del dolor.   Tipos de prótesis de cadera   Los tipos de prótesis son: Prótesis total de cadera: es la que se usa en los casos de artrosis de cadera. Tiene un doble componente, el femoral formado por el vástago y la cabeza femoral, y el cotilo pélvico formado por el cotilo y una inserción acetabular que va a articular con la cabeza femoral. Prótesis parcial: es la que se suele usar en casos de rotura femoral. Está formada por un vástago y la cabeza femoral que va a articular en el cotilo pélvico del paciente. Pueden también usarse en los casos en que el paciente anda poco, debido a que hay poca fricción con el cotilo. Este tipo de prótesis es menos agresivo en su colocación.   En cuanto a los materiales pueden ser:  Prótesis con cabeza metálica y acetábulo de polietileno, es la más antigua en el mercado, presenta un mayor desgaste por el rozamiento, haciendo necesaria que la parte de polietileno sea más gruesa. Cabeza femoral y acetábulo cerámico, este tipo de prótesis tiene menor desgaste, presenta como problema su facilidad para romperse. Cabeza femoral cerámica y acetábulo de polietileno, se desgasta menos que la de metal y tiene un menor riesgo de rotura. Cabeza femoral de metal y el acetábulo de policarbonato uretano, permite el uso con cabezas más grandes y menor riesgo de rotura. Es de las prótesis que menos tiempo lleva en el mercado. Cómo se utiliza una prótesis de cadera La prótesis de cadera tiene un doble componente; femoral y acetabular. El componente femoral tiene una forma de media esfera, imitando la cabeza del fémur. El componente acetabular tiene forma cóncava y, en él, se articula la cabeza femoral que permite los movimientos propios de la articulación femoral, deslizándose en el acetábulo. No siempre que se pone una prótesis de cadera se tienen los dos componentes, si el acetábulo está en buenas condiciones, solo se sitúa la cabeza femoral esférica que articula con el acetábulo natural del paciente.     Operación de la prótesis de cadera La operación de prótesis de cadera es una técnica quirúrgica de cirugía mayor. Se somete al paciente a anestesia general, y el especialista realiza una incisión de unos 20 centímetros, procede a serrar el hueso a nivel del cuello femoral y, mediante fresado, realiza la cavidad donde se inserta el vástago, sobre el que se encuentra la pieza de cabeza femoral. El vástago puede cementarse, posteriormente, se procede a actuar, si es necesario, sobre el acetábulo, situando la pieza acetabular en su posición y procediendo a articular la cabeza femoral sobre este, luego se reparan e insertan los tendones y músculos en su lugar anatómico, procediendo al cierre de la incisión tras comprobar el normal movimiento de la cadera. La duración de esta cirugía es de unas 2 horas aproximadamente. Preguntas frecuentes: ¿Cómo se puede cuidar una prótesis de cadera?   En las prótesis de cadera la deambulación es precoz, en la mayoría de los casos se inicia tras 24 horas de la cirugía. En las primeras semanas, la deambulación precisa de dos bastones, para ayudar a mantener el equilibrio. Posteriormente, se puede deambular con tan solo un bastón, no se debe llevar cosas en las manos, si precisa llevar algo será recomendable portarlo en una mochila, pero hay que evitar un peso excesivo. Al sentarse debe permanecer la cadera elevada respecto a la rodilla, es necesario el uso de alzadores en el uso del inodoro, y protegerse de caídas, para ello se deben retirar las alfombras de la casa y controlar las superficies resbaladizas como el suelo del baño o la ducha. Cuando se permanezca sentado, siempre ha de estar la cadera más alta de la rodilla, y no se debe estar sentado por períodos más largos de 45 minutos . No conviene cruzar las piernas y los pies deben estar apoyados en el suelo cuando se está sentado, y siempre en una posición de frente. No dormir boca abajo y situar una almohada entre las piernas para no apoyar la cadera operada.     ¿Cuáles son los mejores ejercicios para la prótesis de cadera?   Los mejores ejercicios tras la operación de prótesis de cadera son aquellos que ayuden al fortalecimiento y recuperación de la musculatura implicada en el proceso. Por ejemplo: Fortalecimiento del cuádriceps, en una posición tumbada con las piernas estiradas y una pequeña toalla bajo las rodillas, contraer el músculo de la pierna de forma que se ejerza presión sobre la toalla. Fortalecimiento del glúteo en posición boca arriba, tratar de contraer el glúteo elevando la pelvis. Adductores de cadera, colocar una pequeña pelota entre las rodillas con las caderas ligeramente flexionadas y apretar la misma. Flexión de cadera y rodilla, intentando llevar el talón hacia el glúteo. Cuando se ha logrado el fortalecimiento de esta musculatura, se podrá comenzar a hacer sentadillas, y a apoyarse en un solo pie.   ¿Qué es una prótesis de cadera no cementada?   En los casos de prótesis no cementada, l a prótesis se fija por medio de tornillos, no siendo necesario añadir cemento para la fijación de la misma. Para ello, se usan materiales biocompatibles y resistentes a la degradación, es necesario una buena vitalidad del hueso donde se fija la prótesis y de un buen encaje entre el hueso y la misma. Con este tipo de prótesis se trata de eliminar las complicaciones que a medio y largo plazo da el uso de cemento para la fijación de la pieza.   La prótesis de cadera cementada se realiza cuando, tras poner el vástago femoral o bien el cotilo acetabular, además de fijación con tornillos, es necesario añadir cemento óseo, para lograr una sujeción de la prótesis de forma correcta.    ¿Qué movimientos se deben evitar con una prótesis de cadera?   Los movimientos a evitar en prótesis de cadera son todos aquellos en los cuales la cadera quede más abajo de la rodilla, especialmente se debe de controlar el uso del inodoro, que se debe de hacer con un alzador y no permanecer sentado en sillones bajos. En estos casos es necesario situar un cojín para que la cadera permanezca más alta que la rodilla, se debe tener cuidado también con los asientos de los coches. No se deben cruzar las piernas, por tanto, es necesario, al dormir, situar una almohada entre las piernas para evitar este movimiento de forma involuntaria. T ampoco se debe dormir del lado de la cadera operada, es importante situar una almohada sobre la espalda o una pelota para impedir este movimiento. Se debe evitar coger objetos del suelo, por el peligro de doblar la cadera más allá de 90 grados y no se debe girar sobre la pierna operada, la pierna debe de permanecer siempre alineada.   ¿Cuáles son las mejores prótesis de cadera?   El médico elige la prótesis más adecuada para cada caso. En el momento actual se están usando prótesis sin cementar, ya que permiten menos complicaciones. La prótesis con cabeza femoral metálica y acetábulo de policarbonato tienen mejores resultados de rozamiento y permiten no usar cemento óseo.
Reconstrucción Ligamentos del Tobillo
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Reconstrucción Ligamentos del Tobillo
Definición La reconstrucción de ligamentos de tobillo es un procedimiento quirúrgico que se realiza para reparar, ajustar o fortalecer uno o más ligamentos del tobillo que estén rotos o desgarrados. Los ligamentos son tejidos conectivos fibrosos que unen los huesos entre sí, con la función de unir estructuras y mantenerlas estables. El objetivo de la cirugía es mejorar la estabilidad general de la articulación, apretando o reparando los ligamentos que pueden haberse estirado por torceduras, esguinces, otras lesiones, o degeneración. Durante la cirugía, se vuelven a unir los dos ligamentos, o parte de un tendón lateral alrededor del tobillo, y  se puede utilizar para reparar el ligamento desgarrado. ¿Cómo es una reconstrucción de ligamentos de tobillo? La reconstrucción de ligamentos de tobillo se realiza por un cirujano ortopédico, que es un médico que se especializa en la cirugía de los huesos, ligamentos y tendones. Es una cirugía ambulatoria, bajo anestesia general o en algunos casos con anestesia regional (se adormece sólo la pierna afectada donde se realizará la cirugía). Existen varias técnicas para realizar este procedimiento, entre las más específicas están: El procedimiento de Brostrom que consiste en realizar una incisión en forma de “C” sobre la parte lateral del tobillo, se localizan los ligamentos laterales del tobillo y se reparan mediante suturas especiales o anclas diseñadas para colocar dentro de uno de los huesos del tobillo, como el hueso peroné. Al colocar estas suturas en los ligamentos afectados le aporta fuerza a la reparación de este. Otra técnica es mediante una artroscopia de tobillo , que se hace realizando una incisión pequeña en el tobillo, introduciendo una pequeña cámara con instrumentos para visualizar y reparar la lesión, con la diferencia de que se hacen incisiones más grandes para poder reparar los ligamentos.  Otro método es utilizar un tendón para sustituir los ligamentos rotos, se hace tomando una porción de los tendones de la parte fuerte del tobillo, la cual se entrelaza con la fíbula (uno de los huesos de la pierna) o el peroné (hueso largo que está en la parte externa o fuera del tobillo).  Esta cirugía dura aproximadamente 2 horas, pero dependerá del grado de la lesión de los ligamentos. ¿Para quién está indicada? La reconstrucción de ligamentos de tobillo se indica en pacientes con inestabilidad del tobillo o esguinces repetidos, que pueden ser crónicos severos, persistentes y sintomáticos. También está indicada cuando existen fracasos de cirugías previas y mala calidad en los tejidos blandos o pacientes hiperlaxos (se refiere a mayor flexibilidad de las articulaciones, músculos, cartílagos y tendones de las personas deportistas con peso elevado). ¿Por qué se realiza? Una reconstrucción de ligamentos de tobillo se realiza cuando los restos de ligamentos son muy débiles o insuficientes, cuando no se pueden volver a unir los extremos del ligamento mediante una sutura, algo que solo es posible en lesiones recientes, y se lleva a cabo una sustitución del ligamento por tejido propio, denominada reconstrucción de ligamento. Riesgos de una reconstrucción de ligamentos de tobillo Los riesgos que se pueden encontrar son: reacciones alérgicas a la anestesia, infecciones, lesión a nervios y estructuras vasculares, inestabilidad funcional, pérdida de amplitud de los movimientos, sangrado y formación de coágulos. Preparación Antes de la cirugía es necesario evitar tomar medicamentos anticoagulantes, como la aspirina y/o sintrom (medicamento relacionado con enfermedades cardiacas o vasculares). No fumar en los días previos a la cirugía. No debe tomar o beber nada antes del procedimiento si su médico se lo indica. Es necesario realizar todos los estudios necesarios: examen físico completo, análisis de sangre, electrocardiogramas y alguna prueba específica para decidir qué procedimiento se va a realizar. Cómo es la recuperación de una reconstrucción de ligamentos de tobillo Después del procedimiento, el paciente deberá permanecer en observación el tiempo que el médico indique. El paciente puede estar con un yeso o con una férula por unas dos semanas. Sentirá algo de dolor y molestias , especialmente los primeros días, que pueden mejorar con analgésicos. Mantener la pierna elevada el tiempo que el médico le indique, ya que puede ayudar a reducir la inflamación y el dolor. Es recomendable el uso de muletas para no apoyar el tobillo por varias semanas. Pueden pasar hasta 6 semanas antes de poder apoyar de nuevo el tobillo. Después de 12 semanas el paciente podrá volver a realizar sus actividades cotidianas. La recuperación total se espera entre los 6 y 12 meses post cirugía. Resultados Los resultados de una reconstrucción de ligamentos del tobillo suelen ser satisfactorios en cuanto a la reparación anatómica. También podemos decir que los resultados de la cirugía pueden variar basándose en la severidad de la lesión inicial. Los pacientes que persisten con inestabilidad después de cirugía pueden mejorar con fisioterapia o utilizando una tobillera. También pueden ser necesarias nuevas cirugías para reconstruir los ligamentos. Aunque es un procedimiento que tiene grandes resultados, en algunos casos, puede que el ligamento no se cure adecuadamente, provocando que el paciente presente dolor o incomodidad al realizar trabajos físicos. Preguntas frecuentes ¿Cuál es el tiempo de recuperación de una reconstrucción de ligamentos de tobillo? La recuperación puede variar según el tipo de procedimiento utilizado. En la mayoría de los casos se obtiene una recuperación total del tobillo entre los 6 y 12 meses después de la cirugía. ¿Podré volver a hacer deporte? Sí. Para que la terapia tenga éxito, es imprescindible un tratamiento posterior personalizado basado en fisioterapia y medicina deportiva. Por eso, los pacientes deben cumplir una fase de rehabilitación de varios meses para poder recuperar la capacidad total para practicar deporte . ¿Qué es la técnica de Brostrom? Es la cirugía que se realiza con más frecuencia para la reconstrucción de ligamentos de la rodilla y el tobillo . Es la técnica de elección para la inestabilidad crónica de tobillo, que consigue unos buenos resultados funcionales y de regreso al deporte, con una buena estabilidad del tobillo. El tiempo de recuperación con la utilización de esta técnica es de 1 a 2 meses. ¿Cómo se lesionó un ligamento de tobillo? Ocurre cuando los ligamentos se estiran o se desgarran y no se pueden volver a unir sin intervención . Una ruptura parcial se produce cuando parte del ligamento se rompe. Una ruptura completa se produce cuando todo el ligamento se rompe.
Osteotomía
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Osteotomía
Definición La osteotomía es la incisión o sección quirúrgica de un hueso. En traumatología se realizan intervenciones quirúrgicas en las que se practican cortes en un determinado hueso con el fin de provocar cambios en su posición , elaborando a veces angulaciones para mejorar la postura del hueso y su función, o también para acortarlo o alargarlo según lo que se precise. A veces se realiza para corregir la postura de un fragmento de hueso fracturado. Este tipo de intervenciones se llevan a cabo sobre todo en el miembro inferior. ¿Cómo es una osteotomía? Antes del inicio de la cirugía, una vez situado el paciente en el quirófano, el anestesista aplica la anestesia. Él será quien controle la situación del paciente durante todo el proceso. Dependiendo de dónde se realice la osteotomía y el motivo , la intervención puede ir acompañada de la realización de otras intervenciones (como realización de artroscopias... etc.) Para realizar la osteotomía el cirujano accede hasta el hueso que ha de ser intervenido, en él puede realizar cortes para extraer una pequeña cuña de hueso o añadirla, dependiendo de los requerimientos del paciente para la corrección que este precise. Estos cortes se realizan con una sierra u osteotomo. Una vez corregida la lesión se fijan ambos extremos óseos con clavos, tornillos, placas o fijadores externos para que se produzca su unión . Finalmente se realiza la sutura de los tejidos que han sido cortados para llegar hasta el hueso terminando por la piel. ¿Para quién está indicada? Se indica a pacientes en los que ha habido un proceso de desgaste de una articulación (artrosis) como rodillas o caderas, para disminuir el dolor y prolongar la vida de esas articulaciones. También se indica para la corrección del eje y postura de las extremidades que pueden estar afectadas por otras enfermedades (enfermedades congénitas, metabólicas o alteraciones en el desarrollo de los miembros... etc.), así como efectos y secuelas de traumatismos o cirugías previas . ¿Por qué se realiza? La osteomía se realiza porque, además de modificar deformidades y alteraciones articulares intentando preservar las articulaciones del paciente y retrasar en muchos casos , la indicación de uso de prótesis articulares, se intenta con ella disminuir el dolor y el resto de síntomas que estas afecciones desencadenan en el paciente, mejorando con ello su calidad de vida y consiguiendo que este pueda volver a realizar sus actividades de la vida diaria (laborales, de entretenimiento o deportivas), sin dolor. Riesgos de una osteotomía Como toda intervención quirúrgica, la osteotomía lleva implícitas una serie de complicaciones comunes y otras potencialmente más serias que pueden requerir tratamientos complementarios, tanto médicos como quirúrgicos, así como un mínimo porcentaje de mortalidad. Estos riesgos pueden estar agravados por el padecimiento del paciente de otras enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, obesidad, enfermedades cardíacas... etc. Las principales son: En la zona quirúrgica pueden aparecer hematomas o inflamación que se suelen resolver en las primeras semanas de recuperación. Puede haber dolor prolongado en zona de la operación y afectación de alguna estructura nerviosa que pueda derivar en pérdida de fuerza muscular o alteraciones de la sensibilidad. Lesión en alguna vena o arteria próxima. Sangrado por la herida quirúrgica o hemorragias internas que pueden ser potencialmente graves y precisar de tratamiento con transfusiones sanguíneas. Infecciones superficiales en la herida quirúrgica o profundas a nivel del hueso o utensilios externos de fijación utilizados (clavos, tornillos... etc.) Existe riesgo de cierta rigidez articular y de que la unión de los extremos se produzca en mala posición o de forma más lenta. Aceleración del progreso de degeneración articular. Formación de trombos en los vasos sanguíneos por alteraciones de la coagulación (trombosis venosa profunda o tromboembolismo pulmonar). De forma poco habitual pueden existir complicaciones como cuadros de insuficiencia respiratoria aguda. Preparación Antes de la intervención el paciente será valorado por el servicio de anestesiología, que determinará el tipo de anestesia a aplicar, habitualmente anestesia general. Se debe realizar un estudio preoperatorio con analítica de sangre, radiografía de tórax y electrocardiograma. El paciente debe informar al médico de las posibles alergias a medicamentos que puede sufrir, si porta prótesis o marcapasos, así como de si padece otras enfermedades o alteraciones, sobre todo de la coagulación de la sangre . También debe informar del tratamiento farmacológico habitual que toma. Debe permanecer en ayunas al menos 8 horas antes de la intervención y no portar elementos metálicos como anillos, collares... etc. Cómo es la recuperación de una osteotomía El proceso de recuperación depende de la técnica utilizada y el sitio donde se ha realizado la osteotomía , así como del estado previo del paciente antes de la intervención y la calidad de hueso que tenga. Se considera que es una recuperación similar a la del proceso de curación de una fractura. El periodo de ingreso hospitalario tras la intervención puede rondar de 2 a 5 días. Posteriormente el paciente en su domicilio irá recuperando progresivamente la movilidad, teniendo que estar los primeros días en un reposo más continuo con la pierna en alto. Inicialmente el paciente precisará del uso de muletas para la deambulación, con carga parcial muy progresiva, durante uno o dos meses después de la cirugía. En torno a los tres meses después de la cirugía el paciente podrá incorporarse de pleno a su vida habitual. Desde el inicio de la recuperación el paciente debe ir haciendo ejercicios de activación muscular progresivamente que serán pautados por el servicio de rehabilitación. Puede ser necesario que durante el periodo de mayor inmovilización el paciente tenga que usar un tratamiento farmacológico para evitar que se produzcan trombos en los vasos sanguíneos (heparina). En ocasiones se precisa de una segunda intervención posterior para retirar el material utilizado para la unión del hueso como tornillos, placas, fijadores... etc. Resultados Después de la cirugía se suele conseguir una mejora en la movilidad y el resto de funciones de los huesos así como la disminución del dolor que estuviera provocando la alteración . Tras la intervención, el paciente realizará seguimiento por el traumatólogo en consulta ambulatoria, teniendo que realizar controles de imagen como radiografías para valorar la consolidación o unión del hueso, y la corrección anatómica que se ha querido conseguir, así como la vigilancia de las posibles complicaciones que pudieran aparecer tras la intervención. Preguntas frecuentes ¿Cuál es la osteotomía más frecuente? La osteotomía es un proceso quirúrgico que frecuentemente se aplica para correcciones en el eje a nivel de la rodilla, seguidas de las realizadas a nivel de la cadera. ¿Qué es una osteotomía correctora? Una osteotomía correctora es aquella que se realiza para corregir desviaciones del eje normal de los miembros en el cuerpo, malposiciones o malformaciones de los miembros, sobre todo inferiores. Con ella se alinean correctamente los ejes mecánicos de las extremidades, se corrigen las posiciones viciosas de las articulaciones, de tal forma que se mejora la estática de la bipedestación (estar de pie), sedestación (estar sentado) y decúbito (estar tumbado), la dinámica de la marcha y la deambulación. ¿Qué es una osteotomía valguizante de rodilla? La osteotomía valguizante de rodilla consiste en la producción de un corte en la tibia en forma de cuña y su extracción con el posterior cierre del defecto y fijación del hueso, con la utilización de tornillos, placas o grapas. Se realiza para lograr la restauración del eje de carga fisiológico o normal de la articulación de la rodilla que se encuentra desviado . ¿Es dolorosa una osteotomía? La osteotomía en sí misma no es dolorosa, ya que se realiza bajo el efecto de la anestesia. Puede haber dolor durante el periodo de recuperación postoperatoria. ¿Podré volver a hacer vida normal tras una osteotomía? Aunque depende de la patología que se quiere corregir con la osteotomía, siempre que no haya complicaciones durante y después de la cirugía, los pacientes podrán llevar una vida normal tras el periodo de recuperación aproximadamente en unas 12 semanas .
Índice de Masa Corporal
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Índice de Masa Corporal
Definición El Índice de Masa Corporal (IMC) o Índice de Quételet es un parámetro antropométrico (una medición de las dimensiones físicas del cuerpo humano en diferentes edades y su comparación con estándares de referencia), obtenido mediante la medida del peso del paciente con relación a su talla. Informa del estado nutricional, así como del exceso de grasa corporal, y permite determinar si una persona adulta tiene bajo peso, peso saludable, si existe sobrepeso, u obesidad. El cálculo del IMC es la forma más sencilla de evaluar el estado ponderal (el peso en relación con la altura, edad y sexo) y el método más utilizado en la práctica para el diagnóstico de la obesidad por su sencillez y exactitud. Cómo se calcula el IMC Sólo hay una manera de calcular el Índice de Masa Corporal y es sabiendo el peso y la talla de la persona a la que se le quiere calcular. Los resultados y su significado vendrán influenciados por la edad, el sexo del paciente, la ingesta de alimentos que haga y la actividad física que realice. El explorador que lo calcula debe saber la edad y sexo del paciente. Debe hacer una medida exacta de su peso en kilogramos en una báscula bien calibrada, así como una correcta medición de la altura en metros del paciente desde el talón hasta la parte más alta del cráneo. Se realiza obteniendo el resultado al siguiente cálculo según los datos del paciente: peso en kilogramos dividido entre la talla en metros al cuadrado: IMC = peso kg/talla m² Complicaciones del cálculo del IMC Como inconveniente del cálculo del Índice de Masa Corporal se puede objetivar que puede catalogar como obesos a personas con una masa muscular aumentada (por ejemplo, a atletas), o a pacientes con enfermedades en las que se produce una retención de líquidos en el organismo (como en pacientes que tienen ascitis – acumulación de líquido en la cavidad peritoneal -  o edemas – hinchazón producida por acumulación de líquido). Además, se debe tener en cuenta que sus resultados se correlacionan bien con la grasa corporal en adultos, pero es menos válido en niños, adolescentes, ancianos y algunas razas no caucásicas. Resultados Los valores obtenidos en el cálculo del índice de masa corporal nos informan del estado nutricional de un individuo y de la presencia de exceso de grasa corporal. Los resultados se pueden clasificar en: Índice de Masa Corporal   (I.M.C.)   Desnutrición grave o caquexia   Desnutrición moderada     Normopeso   Sobrepeso grado I   Sobrepeso grado II   Obesidad tipo I   Obesidad tipo II   Obesidad tipo III   Obesidad tipo IV   Resultados  Kg/m²        < 16   17 - 18.4   18.5 - 24.9   25 - 26.9   27 - 29.9    30 - 34.9   35 - 39.9   40 - 49.9   > 50   Los resultados del IMC sirven para evaluar las situaciones en las que un paciente se encuentra con una situación nutricional en la que pueda asociar la aparición de enfermedades, complicaciones para su salud e incluso ser un factor de riesgo de mortalidad. En el extremo inferior de los resultados se encuentran personas con desnutrición moderada a severa, lo que es un claro riesgo para la supervivencia del individuo, y en el otro extremo, este riesgo es más grave cuanto mayor es su valor y más comorbilidades o enfermedades asociadas haya. Se puede decir que un IMC elevado es un factor de riesgo importante de padecimiento de enfermedades no transmisibles, que crece con su aumento, y está correlacionado con una mayor mortalidad respecto de los sujetos de igual edad y sexo con IMC normal. Estas enfermedades pueden ser: Diabetes, hipertensión arterial, hipercolesterolemia. Enfermedades cardiovasculares, principalmente las cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares. Las afecciones del aparato locomotor como artrosis, la osteoartritis, que son enfermedades degenerativas de las articulaciones que pueden llegar a ser muy graves y generar discapacidades. Se ha asociado como un factor de riesgo para el desarrollo de algunos tipos tumores: como cáncer de endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon. Alteraciones respiratorias producidas por una enfermedad conocida como síndrome de apnea del sueño. Aparición de “piedras” en la vesícula biliar o colelitiasis. Alteraciones psicológicas como estrés, ansiedad o depresión. En la valoración que los profesionales sanitarios deben hacer de los resultados de este parámetro, se debe tener en cuenta que, aunque no es una medida directa de la adiposidad o grasa, mantiene una buena correlación con la cantidad de grasa total del organismo en adultos, sin embargo, esta relación no es tan buena en niños, adolescentes o ancianos, ni en poblaciones de razas no blancas (caucásicas); por otra parte, puede sobreestimarla en individuos musculosos e infravalorarla en personas con baja masa magra.   Preguntas frecuentes ¿Cómo se calcula el índice de masa corporal? El IMC se calcula dividiendo el peso de la persona en kilos por su talla en metros elevada al cuadrado: Peso/talla² en Kg/m². Un IMC entre 19-25kg/ m² se considera un peso apropiado en la mayoría de los individuos. El sobrepeso se define como un IMC entre 25-30kg/ m², y la obesidad como IMC>30Kg/m². ¿Qué es la obesidad tipo 1? Se considera obesidad tipo 1 aquella que presentan los pacientes con unas cifras de índice de masa corporal entre 30 y 34.9Kg/m² ¿Cuál es el grado de obesidad? El grado de obesidad hace referencia a la clasificación de la obesidad en tipos según los valores del índice de masa corporal (de menor a mayor gravedad). Así la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la obesidad según el IMC:   obesidad tipo I cuando el IMC es de 30 a 34.9Kg/m² ; la obesidad tipo II se considera cuando el valor del IMC está en el rango de 35 a 39.9Kg/m²; se habla de obesidad tipo III u obesidad mórbida cuando el IMC es mayor a 40Kg/m²; obesidad tipo IV o extrema se considera cuando los valores del IMC son mayores a 50Kg/m² . ¿Qué tipo de enfermedad es la obesidad? La obesidad es una enfermedad metabólica crónica producida por la acumulación excesiva de grasa en el organismo, es decir, cuando se produce un aumento del ingreso o ingesta (alimentación) o una disminución del gasto energético (de la actividad o ejercicio físico), el ahorro de energía resultante en el organismo se acumula en forma de tejido graso (adiposo). ¿Qué es el metabolismo basal? El metabolismo basal Es el gasto de energía necesaria que hace el organismo para mantener la función y la estructura del individuo sin hacer otra actividad que las propias necesarias para mantenerse vivo. Constituye el 60-70% del gasto de energía total de una persona.
Calidad de Vida de las Personas que Llevan Prótesis
Artículo especializado
Calidad de Vida de las Personas que Llevan Prótesis
Los ojos, los brazos, las manos, las piernas, el pabellón auditivo, la mama o las articulaciones pueden ser reemplazados por prótesis. El objetivo principal es que la prótesis cumpla las mismas funciones que la parte faltante o sustituida . Cuando la indicación de la prótesis está establecida y, a pesar de ser una cirugía complicada, su colocación va a suponer un cambio espectacular en la calidad de vida del paciente. Una prótesis es un instrumento diseñado para reemplazar una parte faltante o enferma del cuerpo o para sustituir una parte del cuerpo con la finalidad de mejorar su función.  Como curiosidad, diremos que la palabra prótesis procede del griego y se traduciría por “poner antes”. Es decir, sustituye una parte dañada por un artilugio que contacta con la parte sana. La filosofía es retirar la parte dañada y conectar la prótesis con la parte sana. Tipos de prótesis Prótesis ortopédicas : en nuestro medio, afortunadamente, la gran mayoría de prótesis son colocadas para reemplazar articulaciones artrósicas, sobre todo caderas y rodillas. Serían, pues, prótesis ortopédicas que reemplazan un miembro o una articulación del cuerpo, cumpliendo casi la misma función que un miembro natural, sea una pierna, un brazo, un pie, una rodilla, una mano, etc. Prótesis estéticas: su finalidad es devolver el aspecto físico a una persona tras una amputación, por ejemplo, de una mama afecta de cáncer de mama o de un ojo tras un accidente de tráfico. Prótesis funcionales : son las empleadas para sustituir amputaciones ya sean traumáticas o por enfermedades metabólicas o por agenesias de nacimiento. En el entorno laboral son, desgraciadamente, frecuentes tras atrapamientos de extremidades en maquinarias industriales. ¿Prótesis u ortesis? Antes de continuar vamos a incidir en un punto: ¿es lo mismo una prótesis que una ortesis? La respuesta es “no”. Es frecuente utilizar ambos nombres como sinónimos, sin embargo, siendo puristas, no son equivalentes. Una ortesis no sustituye ni total ni parcialmente a un miembro, sino que es un dispositivo que se aplica externamente al cuerpo mejorando su estructura o función. Por ejemplo, una ortesis sería una plantilla, cuya finalidad es la de mejorar el apoyo podal y la marcha. Otro ejemplo sería un corsé, cuyo objetivo sería corregir desviaciones de la columna vertebral. ¿Podríamos llamar ortesis a un recambio de la articulación de la rodilla? La respuesta es “no” y ya sabemos por qué: porque en este caso se habría sustituido a la rodilla artrósica por una articulación nueva o prótesis total de rodilla. ¿Y qué sería un collarín cervical? Clarísimamente una ortesis. ¿Aprecias la diferencia? En adelante ya sabremos diferenciar los dos conceptos claramente. ¿SABÍAS QUE… La primera prótesis fue encontrada en una momia egipcia en el año 300 a.C. Sus materiales han ido evolucionando a lo largo del tiempo, siendo inicialmente de madera y actualmente de titanio. Hoy en día existen innumerables prótesis comercializadas de cualquier estructura anatómica : prótesis auditivas, prótesis oculares, prótesis sexuales, prótesis dentales, etc. Prótesis articulares La primera cirugía de reemplazo de rodilla se realizó en 1968. Han cambiado mucho las técnicas quirúrgicas y los materiales empleados desde entonces. El reemplazo total de rodilla es considerado como uno de los procedimientos más exitosos de la medicina en la actualidad . Su indicación no es sólo la artrosis severa, también se emplea como tratamiento definitivo en enfermedades reumáticas y osteodegenerativas. La edad media de los pacientes sometidos a una cirugía de reemplazo total de rodilla o cadera oscila entre los 50 y los 80 años pudiendo realizarse en pacientes más jóvenes afectos de patología reumática severa, sobre todo. No existen contraindicaciones absolutas para la colocación de una prótesis articular. Sin embargo, debe valorarse el riesgo quirúrgico en pacientes comprometidos . Asimismo, el paciente debe ser conocedor de las posibles complicaciones que pueden aparecer tras la cirugía y antes de someterse a la misma. Es importante recordar que tras la cirugía el paciente deberá someterse a un tratamiento rehabilitador que comienza a las 24 horas de salir de quirófano. La finalidad perseguida es restablecer el movimiento articular y desempeñar las actividades cotidianas normales. ¿Qué aporta una prótesis? En más del 90% de casos el paciente experimenta una reducción drástica del dolor y una mejoría significativa en su actividad cotidiana (vuelve a realizar actividades que no realizaba desde hacía tiempo debido al dolor). Recordemos que entra en quirófano con una rodilla afecta de artrosis severa y sale del mismo con una rodilla de titanio. ¿Hay algún inconveniente? Ya hemos mencionado la posibilidad de complicaciones post-quirúrgicas (las más frecuentes son la infección de la herida o la aparición de un problema vascular). El gran inconveniente sería que la prótesis articular tiene una fecha de caducidad, es decir, también se desgasta como el hueso original . Por ello se recomienda recambio de prótesis cuando el material se deteriora. Por eso, cuanto más tarde se coloque la primera prótesis menos recambios tendrá que sufrir el paciente. La actividad excesiva o el exceso de peso pueden agravar el desgaste normal de una prótesis, por ello se desaconsejan la práctica de actividades de alto impacto como correr o saltar con frecuencia. Ello no quiere decir que la persona portadora de una prótesis no pueda disfrutar de las siguientes actividades con toda normalidad: caminar, nadar, conducir, senderismo, bicicleta, baile, yoga, gimnasia o cualquier deporte de bajo impacto. ¿Y qué ocurre si la prótesis se desgasta? Ningún problema. Podemos colocar un nuevo recambio.