Cómo Escoger el Mejor Especialista

Dra. Ana García

Especialista en Medicina de Familia

Médico consultor de Advance Medical

Existen patologías en las cuáles no se alberga ninguna duda sobre el médico a elegir. Todos sabemos que debemos acudir al dermatólogo para la valoración de aquella lesión cutánea de tiempo de evolución que, desde hace unas semanas, ha cambiado de aspecto. Pero, ¿qué especialista debe valorar un dolor lumbar que llevamos tiempo padeciendo?

Si tienes una molestia desde hace tiempo, de forma injustificada y tu automedicación no te ha funcionado, acude, por favor, a visita médica.

La primera premisa que conviene tener presente es que un dolor sordo puede falsearnos un diagnóstico. Es decir, un dolor no estudiado puede ser la manifestación de un cuadro serio. No quiere decir que nos preocupemos ante la aparición de un síntoma leve. Sin embargo, si tienes una molestia desde hace tiempo, de forma injustificada y tu automedicación no te ha funcionado, acude, por favor, a visita médica.  Si, una vez estudiado el caso, resulta que se trata de un problema de otra especialidad, no te apures, el experto te derivará al especialista que precises.

Mi segunda consideración sería que no tengas miedo a equivocarte en la elección de tu especialista. Desde luego, puedes preguntarnos antes de concertar la visita y te indicaremos el experto más adecuado para valorar tus síntomas, pero debes tener presente que una misma patología puede ser valorada por diferentes expertos. Siguiendo con el ejemplo anterior, una lumbalgia, ésta puede ser perfectamente valorada por un Reumatólogo, pero puede darse el caso de que la patología precise un tratamiento quirúrgico y sea derivado a un Traumatólogo quién puede diagnosticar una patología discal tributaria de cirugía y reconducirlo al Neurocirujano. Es cierto que el paciente ha pasado por diferentes expertos, pero cada uno de ellos ha abordado el caso desde su perspectiva y, una vez estudiado, es tratado por el médico que corresponde. Ello ocurre en infinidad de casos en nuestra práctica clínica habitual.

¿Cuál es nuestra opinión respecto a los “superexpertos”?

Nos referirnos a aquellos especialistas que asumen exclusivamente determinadas enfermedades de su especialidad (autoinmunes, hereditarias, congénitas…). Algunos ejemplos serían:  el dermatólogo experto en melanoma, el traumatólogo experto en artroscopia de rodilla o el médico internista experto en lípidos (lipidólogo). Son los expertos de referencia para determinadas enfermedades, en concreto. Si nuestra patología lo requiere deben ser nuestros referentes, sin duda alguna.

Si bien nuestros especialistas han realizado una formación específica hospitalaria de muchos años y están avezados en el manejo de las enfermedades que competen a su especialidad puede ocurrir que tengan preferencias personales o profesionales en el manejo de determinadas enfermedades. A su vez, podemos encontrarnos que sea el propio experto el que nos derive a otro colega para el seguimiento específico de determinados diagnósticos, aunque no es lo más frecuente. Entonces, ¿debemos o no cambiar de experto? En nuestra opinión estaría justificado cambiar de experto si el especialista nos lo recomienda o, claro está, si existen otras circunstancias ajenas al arte de la Medicina (como puede ser la falta de empatía entre médico y paciente, motivo que podría hacernos cambiar de especialista tras la primera visita).

Una segunda opinión

Asimismo, y a pesar de que tu especialista te controle perfectamente recuerda que tienes la opción de solicitar una Segunda Opinión Médica de tu caso para que otro experto te valore. Para ello no es necesario que te repitas todas las pruebas realizadas. Es totalmente lícito que quieras tener la opinión de otro experto antes de someterte a un tratamiento definitivo, sobre todo ante casos de cirugía o tratamiento oncológico.

Por lo tanto y, en aras a facilitarte el esquema de actuación, te diría que ante un síntoma de nueva aparición y de carácter leve lo más recomendable es acudir al médico de familia para que nos explore, nos oriente y nos indique la conducta a seguir.  Cuando se requiere la intervención de otro especialista para un estudio específico (de cualquier índole) acudiremos al experto que corresponda. Una vez diagnosticados se nos indicará la pauta a seguir y, en este momento, es cuando estaría indicado solicitar la segunda opinión médica ante diagnósticos de cierta complejidad. Como es evidente ante patologías leves o poco relevantes no nos planteamos solicitar otras opiniones médicas pues estarían resueltas antes de obtener la segunda opinión médica.

Una última consideración

Existe otra consideración relevante a mencionar, para despertar tu reflexión: ¿qué especialista elegimos, el de la Sanidad pública o el de la Sanidad privada?, ¿cuál de los dos ve más casos como el nuestro? Permíteme una aportación… es muy probable que el doctor que te visite en el servicio público tenga una consulta privada y viceversa, por tanto, en ese aspecto no debemos dudar de su praxis. Otra cosa diferente sería el tiempo de espera para la visita y la realización de las pruebas diagnósticas de estudio. Aquí sí debo darte la razón, el privilegio de disponer de un seguro médico privado nos aporta ventajas de gran peso específico en cuanto al tiempo de diagnóstico y la rapidez del abordaje terapéutico, ambas cosas muy relevantes en determinadas patologías en las que el tiempo apremia.

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