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Cómo Detectar y Tratar la Bulimia

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Podemos afirmar que el acto nutricional no es sólo una experiencia de gratificación fisiológica, sino que también es, en su origen, una experiencia emocional de sosiego y conexión con el otro. Ser nutrido es ser cuidado y, en última instancia, querido.

Tras eliminar las calorías ingeridas la persona que padece el síndrome bulímico se siente malhumorada, triste y eventualmente con sentimientos de autocompasión.

A medida que vamos creciendo aprendemos a establecer una relación autónoma con la alimentación y pasamos a ser nosotros quienes nos auto-nutrimos, comprando, preparando e ingiriendo la comida que consideramos apropiada. El acto de nutrirse tiene una función relacional, hetero y auto reguladora de las emociones, por lo tanto, es susceptible de verse alterado y desorganizado cuando aparecen conflictos emocionales y psicológicos. Vamos a hablar a continuación de uno de los trastornos de la alimentación más conocido, la bulimia nerviosa.

¿Qué es la bulimia?

El síndrome bulímico es un trastorno que se caracteriza por un modelo de alimentación anormal, con episodios de ingesta voraz seguidos de la puesta en marcha de maniobras que buscan eliminar las calorías ingeridas, acto seguido la persona que padece dicho síndrome se siente malhumorada, triste y eventualmente con sentimientos de autocompasión. El trastorno presenta su máxima incidencia entre mujeres de 19 a 25 años.

Podemos diferenciar dos tipos de bulimia:

  • El purgativo: la persona se provoca regularmente el vómito o usa laxantes, diuréticos o enemas en exceso.
  • El tipo no purgativo: se utilizan otras conductas compensatorias inadecuadas, como el ayuno o el ejercicio intenso.

¿Cómo lo detectamos?

Hay una serie de rasgos característicos de este síndrome que pueden ayudarnos mucho si sospechamos que algún familiar o amigo puede padecerlo. Nos centraremos en tres grandes criterios:

  • Preocupación continua por la comida acompañada de un deseo irrefrenable por comer, finalmente, la persona acaba por sucumbir a este deseo presentando periodos de gran ingesta en poco tiempo.
  • Intentos por contrarrestar el aumento de peso mediante métodos purgativos y no purgativos tal y como hemos explicado anteriormente.
  • La persona que padece el trastorno se fija como objetivo el alcanzar un peso por debajo del adecuado para su masa corporal y/o del que tenía antes de padecer el síndrome, por la misma naturaleza de la patología, dicho objetivo no se consigue mientras dure la misma.
  • A diferencia de la anorexia nerviosa, la persona que padece bulimia presenta una conducta desordenada en relación a la alimentación, más adelante también en otros aspectos de la vida. La frecuencia y duración de los atracones varían en función del estado de ánimo.

Tratamiento

  • Dimensión física: lo que buscamos con el tratamiento es mejorar el estado físico del paciente, lo que incluye la estabilización del peso, rehidratación y normalización electrolítica, corrección de anomalías físicas (erosión de la mucosa digestiva, dilatación gástrica, etc.).
  • Dimensión psicológica: tratar eventuales trastornos de la personalidad concomitantes, evitar abusos de sustancias y/o conductas auto-líticas, así como la facilitación de la toma de conciencia y resolución de los conflictos emocionales que causan la inestabilidad del estado de ánimo.

¿Qué podemos hacer para ayudar a la persona que lo padece?

Comprensión, compasión, vinculación, escucha, apoyo… son algunas de las actitudes que debemos tener hacía la persona que padece dicho trastorno. Si verdaderamente queremos ayudarle, es importante que nos sienta capaces de recoger y contener su angustia sin juicio. Hemos de tener en cuenta que, aunque las causas que producen el trastorno son variadas, éste no es más que una disfuncional manera de lidiar con algún tipo de sufrimiento mental y emocional. Por ello, hemos ser capaces de apoyar a la persona e insistir en la importancia de la búsqueda de ayuda externa para que se lleve a cabo un adecuado tratamiento.

Consideraciones

Es muy importante tener en cuenta que la persona que sufre dicho trastorno necesita una ayuda que aborde su forma de vivir, de sentir, de relacionarse y que incida en cambiar los aspectos de la vida y de su mundo interno que se le hacen más dolorosos e inaceptables. Por ello, si tenemos un caso cercano debemos asegurarnos de que el profesional que lo abordará está capacitado para tratar dicho trastorno.