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Cómo curar una herida infectada

Consulta Medicina General

Para el tratamiento de una herida abierta que puede estar infectada consulta con un especialista en Medicina General.

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Cuando se produce una herida es importante proporcionar los medios que permitan su curación sin cicatrices ni secuelas. Cuando la herida está infectada es necesario acudir al médico.
 




¿Cómo saber si una herida está infectada?

La infección de una herida se produce cuando bacterias u otros microbios penetran en la ruptura de la piel y comienzan a multiplicarse. Nuestro sistema inmune responde a esta invasión para frenar esta infección .


Existe una mayor probabilidad de que la herida se infecte en determinados supuestos:

  • Heridas extensas y profundas.

  • Heridas por mordeduras.

  • Heridas sucias o contaminadas

  • Heridas de larga evolución.

  • Heridas con cuerpo extraño.

  • Cuando la persona que se ha hecho la herida padece diabetes, problemas circulatorios, problemas de cicatrización, un sistema inmunitario debilitado, desnutrición y abuso de alcohol y tabaco.

Por otro lado, existe una serie de síntomas y signos que se relacionan con la aparición de una infección y requieren la atención precoz por parte de los profesionales sanitarios, entre ellos:

  • Enrojecimiento.

  • Calor.

  • Hinchazón de la zona de la herida.

  • Secreciones purulentas de color amarillo-verdosas.

  • Mal olor, olor fétido.

  • Retraso en la cicatrización de la herida.

  • Aumento del tamaño de la herida.

  • Dolor nuevo o aumentado de la herida.

  • Aparición de fiebre o mal estado general.

En algunas ocasiones es necesario realizar cultivos microbiológicos de la herida para analizar si existe infección y determinar el microorganismo responsable. También nos puede indicar el antibiótico más adecuado para tratar cada infección concreta.



¿Qué hacer ante una herida?

Cuando se produce un corte poco profundo que sangra poco se recomienda:

  • Limpiar y desinfectar las manos que van a realizar la cura.

  • Lavar la herida con agua y jabón para retirar toda la suciedad posible.

  • Limpiar y secar la herida con gasas o paños los más asépticos que sea posible.

  • Aplicar un antiséptico (clorhexidina) y dejarlo secar.

  • Cubrir la totalidad de la herida con apósitos humedecidos o gasas y sujetarlos con vendas o esparadrapo. No tapar nunca la herida con papel higiénico ni material que pueda quedar adherido.

  • Revisar la herida de forma periódica para examinar la cicatrización y la posible infección o sangrado.

  • No utilizar algodón ni alcohol.

En caso de heridas muy sangrantes se debe hacer presión sobre la zona que sangra con gasas o paños limpios y solicitar ayuda sanitaria urgente.



¿Se puede aplicar alcohol en las heridas?

En primer lugar, se debe lavar bien la herida con agua y jabón para retirar toda la suciedad posible y, posteriormente, secar la herida con gasas o paños limpios.

En cuanto al alcohol, este es útil para desinfectar la piel sana (como antes de poner una vacuna o inyección), pero no debe usarse en las heridas abiertas, por su poder citotóxico para el nuevo tejido en formación.



Tratamiento de una herida infectada

Una herida que presenta una mala evolución, con una cicatrización deficiente o existen sospechas de infección, se hace necesario acudir al médico para que lleve a cabo una exploración y una valoración.

Si se diagnostica que la herida está infectada, el tratamiento puede incluir:

  • Antibióticos tópicos (mupiricina o ácido fusídico en crema).

  • Antibióticos orales (amoxicilina, amoxicilina-ácido clavulánico o clindamicina).

  • Antibióticos intravenosos.

  • Cirugía o curas locales específicas en función de las características de la herida y de la infección.

  • Si existe dolor o inflamación el médico puede recetar analgésicos o antiinflamatorios.

  • Algunas heridas requieren profilaxis antitetánica, por lo que en el centro sanitario se revisará el estado vacunal del paciente y se valorará la necesidad de recordatorio de vacuna antitetánica en función del riesgo.

Los antibióticos siempre deben ser prescritos por un médico. Se debe utilizar el más adecuado para cada infección y es muy importante cumplir las pautas de administración diarias y la duración del tratamiento. De lo contrario, el uso incorrecto de los antibióticos puede generar resistencias.



Cuidados tras la cicatrización

En el proceso de curación de las heridas intervienen varios procesos celulares y moleculares. La respuesta inmediata a la lesión es la vasoconstricción para minimizar el sangrado, que es causada por sustancias activadas en la sangre como prostaglandinas y tromboxanos. De igual modo, las plaquetas se adhieren al colágeno expuesto en la herida, mientras se activa a la cascada de coagulación. A partir de aquí se inicia el proceso de regeneración tisular y cicatrización.

Tras el cierre de una herida es importante cuidar la cicatriz para evitar complicaciones como la aparición de queloides (un crecimiento excesivo del tejido de una cicatriz) o que se produzca una hiperpigmentación de la región afectada por la cicatriz.

Algunas recomendaciones incluyen:

  • Evitar la exposición solar. Si la cicatriz va a estar expuesta al sol es necesario utilizar crema solar con factor de protección 50.

  • Mantener la zona de la herida hidratada.

  • Existen parches y lociones reductores de cicatrices e incluso en casos concretos puede ser necesario tratarla con láser.

  • Es importante observar la cicatriz y vigilar si la zona cambia de color, se inflama o aumenta de tamaño y comienza a ser dolorosa. En caso de que esto suceda será necesario consultar con el médico.

Si sospechas que una herida puede estar infectada acude a tu médico para que la valore y establezca el tratamiento antibiótico adecuado, si es preciso.