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Cómo Aliviar la Fascitis Plantar

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Si eres aficionado al running quizás has sufrido dolor en el talón alguna vez. Y es que la fascitis plantar (así se denomina esta dolencia) es frecuente en quienes realizan deporte (sobre todo los corredores), pero también afecta a personas sedentarias. Veamos por qué.
Una vez pasada la fase aguda de la fascitis plantar es muy importante que se adopten unos hábitos correctos que incluyan los estiramientos y el uso de calzado.

¿Qué es la fascia plantar?

La fascia (en latín. banda que sujeta, faja, venda) plantar (perteneciente o relativo a la planta del pie) es una banda de tejido elástico que va desde el calcáneo (hueso que forma el talón del pie) hasta la zona metatarsal (debajo de los dedos). La inflamación de dicha estructura, principalmente en la zona en la que la fascia se inserta con el calcáneo es lo que conocemos como fascitis plantar.

La fascia plantar tiene una gran función biomecánica al caminar: es la responsable, junto con otras estructuras del pie, de mantener el arco plantar, de absorber y devolver la energía que se produce cuando el pie impacta contra el suelo, cuando despega al dar el paso, así como de proteger los huesos metatarsianos.

¿Cómo lo notamos?

El síntoma principal es un dolor agudo en la zona interna del talón (es la zona de inserción de la fascia plantar). Este dolor suele ser más intenso en los primeros pasos que damos al levantarnos. Cuando ya hemos caminado un poco, la fascia se estira y suele disminuir la molestia.

Hay que tener en cuenta que cuando aparecen los primeros síntomas, debemos empezar a tomar medidas porque tenemos muchas posibilidades de que la fascitis se vaya agudizando y llegue un momento en el que sea muy limitante para la vida deportiva e incluso para la vida normal de una persona que tenga que permanecer largo tiempo de pie o caminando.

¿Por qué se produce?

Algunos factores que contribuyen al desarrollo de esta lesión son:

  • Edad: la fascitis plantar es más común en personas de entre 40 y 60 años.
  • Sexo: las mujeres suelen sufrir más esta lesión.
  • Algunos tipos de ejercicio: actividades que crean mucho estrés en el talón (como la carrera de fondo, danza, aeróbic) pueden contribuir a una aparición temprana de la lesión. En corredores, la superficie dura de entrenamiento, aumentar la carga de trabajo en los entrenamientos de forma no progresiva, puede generar una sobrecarga en la musculatura del pie y un estrés en la fascia plantar.
  • Morfología del pie: tener los pies planos, un arco del pie muy elevado o pronunciado, o incluso presentar una forma de caminar anormal, puede afectar a la distribución del peso del cuerpo cuando se está de pie y crear estrés y tensiones en la fascia plantar.
  • Obesidad: el sobrepeso crea un estrés adicional en la fascia plantar.
  • Actividad laboral: las personas cuyo trabajo implica caminar muchas horas o permanecer de pie en superficies duras pueden dañar más fácilmente la fascia plantar.
  • Calzado inadecuado: las sandalias, zapatos con suela fina y calzado sin suficiente soporte del arco plantar o sin acolchado apropiado para absorber los impactos y el peso del cuerpo pueden provocar esta lesión.

¿Qué diferencia hay entre fascitis y espolón calcáneo?

Cuando en las pruebas radiológicas observamos una calcificación del tubérculo posterointerno del calcáneo entonces hablamos de espolón calcáneo.  Si en las pruebas no aparece dicha calcificación hablamos de fascitis. En realidad, los síntomas y el tratamiento van a ser muy parecidos. El espolón ha aparecido por mantenerse una tracción continuada de la fascia contra el calcáneo. Esta tensión provoca en la fase inicial la fascitis plantar y si es mantenida en el tiempo posiblemente generará el espolón calcáneo. En ambos casos el objetivo del tratamiento ha de ser “destensar” la fascia para que disminuya la inflamación y, por lo tanto, el dolor.

No nos confiemos…

En muchos casos (la mayoría) el aumento de la tensión generada en la fascia plantar se debe al tono muscular de los músculos situados por encima de ella o bien a la forma del pie o a la forma de pisar (o a las dos cosas juntas). Si solamente tratamos la fase aguda de la fascitis, disminuyendo la inflamación de la inserción de la fascia, se producirá una mejoría, pero posiblemente volverá a empeorar cuando llevemos un tiempo con la actividad física habitual.

Los músculos de la pantorrilla (específicamente el gastrocnemio y el sóleo) conectan el calcáneo por medio del tendón de Aquiles. Cuando estos músculos están tensos, el tendón tira del hueso desde arriba, y la fascia se estira y se distiende. Las personas con el arco plantar elevado son especialmente propensas a la fascitis plantar porque el arco en sí también contribuye a la tensión de la fascia.

¿Cómo se trata?

  • Tratamiento habitual: suele ser conservador y combina el reposo, medicación analgésica y/o antiinflamatoria con diferentes tratamientos de fisioterapia encaminados a disminuir la inflamación en la fase aguda (terapia manual, estiramientos, masoterapia -masajes-, electroterapia -aplicación de corrientes eléctricas con fin terapéutico- y crioterapia -utilización de frío o bajas temperaturas-).
  • En una segunda fase: según la valoración del fisioterapeuta pueden prescribir ejercicios para fortalecer la musculatura del pie. En los deportistas, antes de iniciar la actividad después de un largo período de inactividad, se puede realizar un vendaje funcional, para evitar recaídas. Este vendaje o taping debe ser siempre realizado y supervisado por un fisioterapeuta.
  • En ocasiones, se pueden pautar taloneras o férulas con acolchados para intentar amortiguar el impacto y el peso del cuerpo al caminar. Es imprescindible consultar un médico, fisioterapeuta especializado o un podólogo antes de utilizar este material, ya que es necesario analizar la forma de caminar y comprobar si está adaptado o no a la persona.
  • Muy raramente, se necesita cirugía para tratar esta lesión. Más del 90% de las personas se recuperan con el tratamiento de fisioterapia.

¿SABÍAS QUE…

Si los síntomas no mejoran se puede realizar un correcto estudio de la marcha y valorar si la causa de la fascitis tiene relación con la forma de pisar. En caso positivo, es necesario acudir al podólogo para que éste diseñe y fabrique una plantilla personalizada que permita “destensar” la fascia de modo que, cuando la fase aguda esté superada, podamos reiniciar la actividad con muchas menos posibilidades de recaída.

¿Qué puedo hacer?

Una vez pasada la fase aguda, es muy importante que se adopten unos hábitos correctos que incluyan los estiramientos y el uso de calzado que se debe utilizar tanto para la vida normal como para la actividad deportiva ya que ambos factores van a ser también determinantes para una total recuperación.

  • Realizar estiramientos. Después de cualquier actividad, laboral o deportiva, es aconsejable estirar toda la musculatura plantar y de las extremidades inferiores en general. De esta forma, evitaremos sobrecargas musculares que ponen tensión en la fascia plantar.
  • Aplicar hielo si tiene dolor. La aplicación de hielo después de la actividad laboral o deportiva, ayudará a disminuir el dolor y la inflamación de la zona. Tiempo recomendado: 10 minutos. No olvides proteger la piel.
  • Elegir un calzado adecuado. Evitaremos los tacones altos. Compra un calzado con tacón mediano, buen soporte en el arco y con una buena absorción del impacto. Evita caminar por superficies duras.
  • Planificar bien el programa de entrenamiento. Si eres corredor, realiza un buen calentamiento, estiramientos, y aumenta la intensidad del ejercicio de forma progresiva.
  • Renovar el calzado deportivo. Si eres corredor, renueva regularmente el calzado antes de que pueda favorecer la aparición de una lesión.
  • Mantén un peso saludable. Esto evitará poner tensión extra en tu fascia plantar.