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Claves para Aumentar tu Autoestima

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La autoestima es el resultado final de la suma de opiniones que tiene una persona de sí misma (apariencia física, aptitudes, éxitos profesionales, personales, vida afectiva…), que le ayuda a aceptarse tal y como es, a protegerse de las críticas negativas y a creer en sus propias aptitudes para hacer frente a la vida. ¿Pero cómo se construyen estas opiniones?, ¿de dónde viene que la percepción de nosotros mimos sea negativa o positiva?

La autoestima se construye con el contacto con las personas y depende del trato y los mensajes recibidos por los que nos han educado.

Así se construye

La autoestima se construye con el contacto con las personas y depende del trato y los mensajes recibidos por los que nos han educado. Los padres en primer lugar, la familia, los amigos y los profesores después, todos, a su manera, tienen una influencia sobre la percepción que tenemos de nosotros mismos, porque los mensajes escuchados a una temprana edad, se graban profundamente y se acaban transformando en nuestro diálogo interior, haciendo que nos sintamos seguros de nosotros mismos o escondiendo al resto nuestra identidad por miedo al rechazo.

No es inmutable

Pero si los primeros años de vida ejercen un papel tan importante en el desarrollo de una autoestima saludable, ¿es posible hacer algo como adultos para cambiarlo?, ¿se puede aumentar la autoestima a pesar de no tener unas buenas bases? La respuesta es sí e indudablemente.  En la madurez, el entorno adquiere un papel muy importante que se va sumando a las influencias experimentadas en la infancia, así, los éxitos, los errores, los fracasos…, pueden ir modificando la sensación de autoconfianza, autoeficacia, dignidad y en definitiva, seguridad en uno mismo. Y aunque nuestras figuras educadoras nos hayan dado elementos importantes positiva o negativamente para el desarrollo de una autoestima sana, sólo a nosotros como adultos nos corresponde tomar la decisión de realizar maniobras para poder cambiarlo.

Así se puede potenciar

Por ello, viendo que la autoestima es algo que podemos desarrollar a lo largo de toda la vida y que, a la par, tiene un claro valor de supervivencia, te proponemos, mediante estas pautas y consejos, empezar a potenciarla:

  • No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. La fuerza de voluntad, el autocontrol y la disciplina favorecen tener una buena autoimagen; por ello, hacer de inmediato aquello que se debe hacer, y no dejarlo para más tarde, aumenta considerablemente la autoestima. Se trata de pasar a la acción y no quedarse “enganchado” en el pensamiento ya que puede ser autodestructivo. La motivación llegará a medida que avances en la acción y el beneficio recaerá directamente sobre la autoestima. “No esperes a tener ganas de ir al gimnasio para apuntarte; apúntate y vendrán las ganas de continuar”.
  • Utiliza la “lupa” para rescatar lo positivo. Hay personas con tendencia a ignorar o desvalorizar los aspectos positivos y únicamente subrayan lo que ha ido mal. Si eres uno de ellos, complementa tu pensamiento con la otra cara de la moneda y fíjate en los aspectos que han funcionado bien. Esto te ayudará a romper con esa actitud negativa que obstaculiza que te enfrentes a nuevas experiencias y tu autoestima se verá reforzada. “La buena noticia es que la manera de pensar se puede modificar, sólo requiere que empieces a entrenar”
  • Muéstrate tal y como eres. No tengas miedo a expresar emociones profundas y comparte con los demás, lo bueno y lo malo de ti. Descubre al resto esa “cara oculta” que sólo tu conoces y escondes a los demás. Relacionarte emocionalmente con libertad, favorece que los demás empaticen contigo y recibas el sosiego de que el otro capta tu estado interno, a la par que se fortifica la autoestima. Piensa: “¿Qué aspectos tuyos te gustaría revelar a los demás?”
  • Afronta los cambios en vez de rechazarlos. Acepta que la vida es cambio y no está bajo tu control que las cosas fluyan a tu gusto. Resistirse, quejarse y resignarse no hacen más que estancarte en un momento temporal sin conseguir evolucionar. Si un cambio viene a ti, tienes que encontrar la forma de cambiar con él, si no, el sufrimiento estará garantizado y la autoestima se verá tocada. “Si tu empresa está avanzando en su expansión internacional, puedes quedarte parado/a o mejorar tu nivel de inglés de una vez por todas”.
  • Enfréntate a los conflictos en vez de evitarlos. No sirve de nada ignorar el conflicto, ya que lejos de desaparecer, crece la incertidumbre hasta que éste se resuelve. Así que soluciona las cosas cuanto antes y enfréntate a las emociones desagradables que genera, de este modo, no tendrás que arrastrarlas durante tiempo hasta reunir la valentía de hacerlo. “Soluciona ese problema con la compañera de trabajo que llevas arrastrando desde hace años, enfréntate para que la emociones que acompañan a la retención del conflicto puedan desaparecer”.
  • Asume riesgos calculados en vez de elegir exclusivamente la seguridad. Si quieres evolucionar y sentirte competente es necesario salir de la zona de confort. Si no lo haces, seguramente siempre te quedes en el momento actual por temor a fracasar. Correr riesgos es algo necesario para poder alcanzar nuestras metas y conocer donde están nuestros límites. “Atrévete con ese proyecto que llevan tiempo proponiéndote, puede salir bien y conseguir una meta o fallar y aprender de ello”.
  • No te compares con los demás. En las comparaciones, tendemos a exaltar las cualidades de los otros y a minimizar las propias; este proceso llevado a cabo de forma continuada provoca que la autoestima baje. Es más útil reconocer las fortalezas y las debilidades que tenemos y aprender a pedir ayuda cuando lo necesitemos. “No soy mejor, no soy peor, simplemente soy yo”.
  • Regálate tiempo. Haz actividades que te gusten para conocerte mejor, podrás averiguar cuáles son tus habilidades, desarrollarlas y sentirte bien contigo mismo. También es importante dedicar un poco de tiempo a salir y simplemente divertirse llanamente. “Apúntate a ese taller de manualidades que siempre has querido y desarrolla tu habilidad para crear”
  • Cuida a las personas de tu entorno. Cuando una persona es empática con los demás y trata acorde a ello, recibe valoraciones acompañadas de adjetivos como amable, servicial, atento, educado, cercano, etc. Todos ellos recaen directamente sobre la autoestima porque nuestro autoconcepto depende en gran medida de cómo nos ven los demás. “Cuidar hacia fuera es cuidar hacia dentro”.