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Causas y Tratamientos del Picor

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El picor no sólo aparece como resultado de problemas de la piel, sino que también es un síntoma de alteraciones en otros órganos. Puede afectar mucho a la calidad de vida y, sobre todo, provocar alteraciones del sueño y del ánimo. Además, puede ser el síntoma único de enfermedades del riñón, del hígado o de la sangre, y permitir el diagnóstico precoz de éstas. El especialista indicado para estudiar el picor es el dermatólogo.
El picor puede ser el síntoma único de enfermedades del riñón, del hígado o de la sangre, y permitir el diagnóstico precoz de éstas.

Prurito causado por enfermedades de la piel

Existen muchas enfermedades de la piel que se acompañan de prurito, ya que muchos procesos en los que hay inflamación conducen a la liberación de sustancias en la epidermis y la dermis que activan los receptores del picor. Además, el picor conduce irremediablemente al rascado, que a su vez provoca más inflamación y más picor. Este círculo vicioso de picor-rascado debe controlarse y romperse para solucionar el problema.

  • La enfermedad por antonomasia que provoca prurito es el eccema o dermatitis, y la más importante dentro de este grupo es la dermatitis atópica. Es un proceso propio de las personas de naturaleza alérgica, que se acompaña de defectos en la hidratación de la piel, y una sensibilidad de la misma ante el contacto con la sequedad y los irritantes externos. Otro tipo de eccema es la dermatitis de contacto alérgica, que puede venir causada por el contacto con innumerables sustancias, y siempre provoca brotes de picor y dermatitis. Debe estudiarse mediante unas pruebas de alergia especiales llamadas pruebas epicutáneas, o pruebas del parche. Otro eccema frecuente es el provocado simplemente por la piel seca, el llamado eccema asteatósico. Puede ser el resultado de un exceso de ducha o de jabón, que destruye la capa de grasa protectora de la piel, y aumenta el picor. Es especialmente frecuente en personas de edad avanzada, y en invierno.
  • Las urticarias también provocan intenso picor, y la mayoría de ellas no son resultado de un proceso alérgico, por lo que cansar al paciente con pruebas de alergia no suele ser una buena estrategia para estudiarlas. En muchos casos, pueden estar provocadas por fenómenos de autoinmunidad (una reacción en la que las propias defensas de la piel -el sistema inmunológico- reacciona contra el propio organismo).
  • Otras enfermedades dermatológicas que provocan picor en la piel pueden ser infecciones como el impétigo y la sarna.

En todas estas enfermedades el prurito se acompaña de signos en la piel que pueden permitir fácilmente el diagnóstico al dermatólogo, mediante la simple exploración o ayudándose de una biopsia o una analítica en sangre.

Prurito causado por otras enfermedades de otros órganos

El picor puede ser el síntoma de una enfermedad del riñón o el hígado. Las personas con mal funcionamiento de estos órganos acumulan diversas toxinas y sustancias que provocan picor. Es especialmente molesto en los pacientes con insuficiencia renal, sobre todo en los sometidos a diálisis (una máquina a la que deben conectarse varias veces a la semana para depurar su sangre). En las personas que padecen una enfermedad del hígado o las vías biliares, el aumento de sustancias como la bilirrubina también provoca picor. Lo mismo ocurre en aquellos que desarrollan cirrosis, una enfermedad del hígado.

Los pacientes con alteraciones de la sangre, como los que tienen una baja cantidad de hierro o una anemia, pueden manifestar el picor como el síntoma inicial. Lo mismo es aplicable a los enfermos de la glándula tiroides, o los diabéticos.

¿PICOR SIN MOTIVO?

En algunos pacientes, el picor es inexplicable a pesar de haber agotado todas las posibilidades de diagnóstico, y no puede atribuirse a ninguna enfermedad. Hay que tener mucho cuidado con este síntoma, porque puede ser psicógeno (es decir, provocado por una alteración del ánimo, como una depresión) o puede estar provocado por una enfermedad oculta que no “ha dado todavía la cara”, como los linfomas (cáncer de los ganglios linfáticos). Ante cualquier picor inexplicable, el médico debe seguir visitando al paciente, intentar controlar el picor con medicación, y reexplorarlo o volver a solicitar pruebas para seguir descartando enfermedades ocultas.

¿Cómo se trata el picor?

En primer lugar, debe tratarse la enfermedad causante, una vez identificada. El picor como síntoma puede tratarse con cremas y con medicamentos en pastillas.

  • En muchas ocasiones, se aplican cremas hidratantes que contienen sustancias contra el picor como la urea o el polidocanol.
  • En otros casos, hay que utilizar los corticoides en crema, aunque es muy importante que sean prescritos por un médico, con una potencia y una forma farmacéutica adecuada, y nunca deben aplicarse durante periodos largos de tiempo, ya que provocan atrofia de la piel y otros problemas.
  • En caso de emplear la medicación por vía oral (en pastillas), los antihistamínicos son los medicamentos más empleados. Bloquen la acción de la histamina, una sustancia del organismo implicada en la producción del prurito. Existen varios tipos de antihistamínicos, algunos más sedantes y otros más selectivos, que provocan menos sueño. Nunca deben emplearse los antihistamínicos en crema, porque son poco eficaces y provocan con frecuencia alergias de contacto.
  • Existen otro tipo de medicamentos capaces de mejorar el picor, como ciertos antidepresivos y otros fármacos que pueden emplearse para la depresión o la ansiedad. Son el tratamiento a emplear en las personas que tienen un prurito psicógeno.
  • Además, algunas enfermedades que cursan con picor pueden tratarse con fototerapia, un tipo de tratamiento con rayos ultravioleta que se realiza en los servicios de dermatología de los hospitales. No se emplean en general los rayos UVA que la gente utiliza para broncearse, sino otro tipo de radiación llamada ultravioleta B de banda estrecha. Como la exposición a radiación ultravioleta puede provocar cáncer de piel, estos tratamientos deben de hacerse de forma controlada y siempre bajo supervisión médica.