Contenido Artículos especializados Beneficios y Peligros de Correr por la Orilla de la Playa

Dra. Ana García

Especialista en Medicina del Deporte

Médico consultor de Advance Medical

 La orilla del mar se convierte en el gimnasio provisional durante el verano coincidiendo con nuestros desplazamientos durante las vacaciones. Si bien no cuidamos tanto la dieta ni somos tan estrictos con los horarios nuestro cuerpo nos pide actividad deportiva si lo tenemos entrenado durante el resto del año.

La práctica de running es una muy buena alternativa durante las vacaciones, pero debemos tener presentes varios aspectos: ¿correr por la orilla del mar o por la carretera?, ¿a primera hora de la mañana o cuando el sol se pone?, ¿en ayunas o tras la ingesta?, ¿calzado de verano, descalzo o zapatillas de correr?
La práctica de running es una muy buena alternativa durante las vacaciones, pero debemos tener presentes varios aspectos.

Qué conviene tener en cuenta al correr

Vamos a marcar algunas pautas que deberían respetarse:

  • Idealmente el suelo debe ser lo más regular posible evitando desniveles; en el caso de la arena de la playa no siempre es así.
  • La hora idónea sería la más parecida a la hora habitual en la que practicamos deporte durante el año.
  • Si has decidido comenzar a correr durante las vacaciones sin entrenamiento previo, lo recomendable es a primera hora de la mañana, cuando el sol aún no quema demasiado.
  • La duración debe ser igual o inferior a la de siempre (es decir, algo más relajados).
  • Si empezamos de cero debe ser de duración e intensidad progresiva para evitar lesiones deportivas por sobrecarga.
  • Por supuesto, no olvidemos el calentamiento y los ejercicios previos de elongación muscular.
  • Es recomendable comer algo, pero no en exceso. No saldremos en ayunas, el riesgo de sufrir una lipotimia o una hipoglucemia incrementa en verano.
  • La ingesta hídrica debe aumentarse (más ingesta que durante el deporte convencional del resto de año). 
  • La ropa deportiva siempre puesta sin exposición solar directa. El calzado debe ser el adecuado para correr, con cordones y bien ajustado. Por supuesto emplearemos calcetines de algodón.

Si queremos correr durante las vacaciones debemos, pues, llevarnos en la maleta la ropa y el calzado que usamos habitualmente. Cualquier alteración de la normalidad puede convertirse en la causa perfecta para lesionarnos.

Consecuencias de correr por la arena sin tomar las medidas adecuadas

Vamos a analizar las diferentes posibilidades de sufrir una incidencia.

  • Para empezar, si no empleamos protección solar y gorra corremos un riesgo altísimo de insolación por la intensificación del efecto solar reflejado en el agua de mar. Recordemos que la brisa del mar nos aporta una sensación de frescor que nos hace atenuar el efecto de la radiación ultravioleta que estamos recibiendo.
  • Si no calentamos la musculatura nos arriesgamos a sufrir una ruptura fibrilar o incluso una ruptura muscular que puede llevarnos, en el mejor de los casos, a una inmovilización durante todas las vacaciones.
  • Si no nos ponemos calzado deportivo y optamos por ir descalzos podemos encontrarnos un pequeño desnivel o piedra que podría provocarnos un esguince de tobillo o una fascitis plantar o una herida por fricción con una piedra. No olvidemos que un espolón calcáneo puede vengarse de nosotros si caminamos descalzos por la playa.
  • La carrera sobre la arena nos va a requerir más energía que sobre asfalto por tener mayor resistencia a nuestra pisada. Nos cansaremos más.

Con todo lo expuesto, realmente apetece poco salir a correr en verano. Sin embargo, vamos a abordar el lado opuesto. Nos levantamos tempranito, nos vestimos y calzamos adecuadamente, nos protegemos del sol y hacemos unos kilómetros junto a la orilla del mar y escuchando nuestra música preferida mientras admiramos el color azul del mar. La sensación es indescriptible. Y la sensación de bienestar tras la ducha es insuperable. Notaremos las piernas ligeras y deshinchadas. Psicológicamente, sabemos que hemos quemado las calorías que tomamos en exceso el día anterior. Nuestro humor mejora por la satisfacción personal que comporta el ejercicio. Y, si somos previsores, habremos guardado un billete en la funda del móvil que nos permitirá llegar a casa con el desayuno recién hecho mientras nuestra familia duerme plácidamente. Personalmente pienso que no se le puede pedir más a la práctica de running durante las vacaciones.

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