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Balón Gástrico: Tratamiento, Beneficios y Contraindicaciones

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Ante la epidemia del sobrepeso y la obesidad (un 53% de la población adulta esté por encima de su peso), las sociedades científicas han centrado sus esfuerzos en investigar diferentes métodos para el tratamiento de la pérdida de peso más allá de la intervención dietética, farmacológica o de cambios conductuales. Entre ellos, destacamos los procedimientos endoscópicos cuyo método más común es la inserción del balón intragástrico.

Una de las ventajas de las técnicas endoscópicas como el balón intragástrico frente a la cirugía bariátrica es la disminución de riesgos y complicaciones.

Entre los métodos para para el tratamiento de la obesidad debemos distinguir dos procedimientos, según la técnica utilizada:

Procedimientos quirúrgicos (cirugía bariárica)

  • Técnicas restrictivas (contribuyen a disminuir la ingesta de alimentos): gastroplastia, banda gástrica, manga gástrica, gastrectomía vertical.
  • Técnicas malabsortivas (contribuyen a disminuir la absorción de los alimentos): by-pass yeyunoileal.
  • Técnicas mixtas (contribuyen a disminuir tanto la ingesta como la absorción de alimentos): By-pass gástrico en Y de Roux, derivaciones biliopancreáticas.

Procedimientos endoscópicos

  • Balón o globo intragástrico (actúa produciendo ocupación o restricción de espacio en el estómago).
  • Balón ingerible, con los que no es necesario realizar una endoscopia (se introducen mediante una cápsula unida a un hilo que se hincha al llegar al estómago).
  • POSE (Primary Obesity Surgery Endolumenal): técnica endoscópica sin incisiones que reduce la capacidad volumétrica gástrica mediante la colocación de puntos de sutura. A diferencia del balón intragástrico, esta técnica está más indicada en casos de obesidad grave y se obtienen mejores resultados a largo plazo.

En este artículo nos centraremos en analizar los pros y contras de la implantación del balón intragástrico, así como la correcta elección de los beneficiarios de esta técnica.

¿Quién puede ser candidato al balón intragástrico?

Antes de elegir esta opción terapéutica para la pérdida de peso, hay que tener en cuenta los siguientes criterios de elección de los pacientes que son aptos:

  • Personas con obesidad (IMC entre 30 y 40) sin comorbilidades (más de una enfermedad al mismo tiempo) ni enfermedades metabólicas y que ya hayan intentado perder peso mediante otros tratamientos (dietético o farmacológico) sin éxito.
  • Personas con IMC a partir de 35 con comorbilidades que requieran esta técnica como paso puente a una cirugía bariátrica (reduciendo así el riesgo quirúrgico) o para mejorar sus enfermedades metabólicas asociadas.
  • Personas con obesidad cuya intervención quirúrgica está contraindicada por sus posibles complicaciones o cuando el paciente se niega a someterse a cirugía

Por el contrario, la implementación del balón intragástrico es un procedimiento contraindicado en los siguientes casos:

  • Personas que tienen un IMC superior a 40 (obesidad mórbida) o superior a 35 y que además presentan comorbilidades: en estos casos se requiere una cirugía bariátrica.
  • Personas con trastornos psicológicos y cognitivos graves.
  • Personas drogodependientes.
  • Personas que padecen enfermedades crónicas y graves (hepática, renal, cardiaca o pulmonar) o que hayan sido sometidas a otras cirugías por padecer reflujo gastroesofágico, hernia de hiato o úlcera duodenal y gástrica.

Procedimiento de colocación del balón intragástrico

En primer lugar, hay que tener en cuenta que esta intervención se realiza bajo anestesia general, tiene una duración de 20-30 minutos, no requiere de hospitalización y sólo puede ser realizada por un médico especialista en Endoscopia Digestiva.

En cuanto al proceso de intervención, primero se introduce un balón doblado de silicona  resistente, pero flexible mediante endoscopia (de la boca hasta el estómago). Una vez en el estómago, se llena con 450-650 cc de suero fisiológico (ocupando entre el 40 y el 50% del volumen gástrico) y permanece flotando en el estómago por un periodo no superior a seis meses durante el cual se producirá una sensación de saciedad precoz tras la ingesta de alimentos.

Por último, una vez transcurridos los seis meses (o hasta un año en algunos tipos concretos de balones), se procede a la extracción del balón con una aguja de punción y un fórceps, retirándolo del estómago por endoscopia.

Beneficios y expectativas del balón intragástrico

Una de las ventajas de las técnicas endoscópicas (balón intragástrico) frente a la cirugía bariátrica es la disminución de riesgos y complicaciones, ya que se respeta por completo la anatomía gastrointestinal sin producir modificaciones irreversibles. Además, se trata de una técnica con una óptima eficacia sólo a corto plazo: se puede perder hasta un kilo por semana según la situación de cada paciente, aunque esta pérdida se puede revertir (es muy frecuente recuperar el peso perdido a largo plazo) si el paciente no realiza una correcta educación nutricional durante los meses que lleva el balón.

Complicaciones del balón gástrico

Las complicaciones de esta técnica son mínimas y, en caso de haberlas, se dan lugar durante el proceso de implantación y retirada del balón:

  • En la implantación, pueden darse complicaciones en la endoscopia, entre ellas: irritación de la mucosa estomacal o gastritis, úlceras o perforaciones.
  • En la retirada, también se pueden dar acumulaciones de fibra alrededor del balón, hecho que dificulta su extracción.
  • Además, hay que tener en cuenta que pueden aparecer ciertos efectos secundarios de carácter transitorio, sobre todo en las primeras 48-72 horas tras la colocación del balón: náuseas, vómitos, sensación de plenitud y dolor epigástrico.

La importancia de la reeducación alimentaria post-intervención

Tal y como hemos comentado, la implantación del balón intragástrico debe ser un “impulsor” para producir una pérdida de peso a corto plazo ya que son múltiples los estudios que concluyen que esta técnica no implica una mayor pérdida de peso a largo plazo en comparación con un tratamiento convencional para la obesidad (dieta y ejercicio).

Por eso, debido a su carácter temporal, el uso del balón intragástrico debe ir acompañado siempre de un cambio de hábitos de forma definitiva, para poder mantener la pérdida de peso conseguida una vez retirado el balón

En resumen, el éxito de esta intervención radica en la motivación del paciente para realizar cambios permanentes en sus hábitos de alimentación y ejercicio durante y después de la implementación del balón gástrico.