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Artroscopia: Qué Debes Saber

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¿Conoces a alguien que haya pasado por una artroscopia? ¿Es tu caso? ¿Sabías que actualmente se operan más rodillas por artroscopia que por cirugía abierta? Esta técnica quirúrgica, que nació en Japón, actualmente es utilizada a nivel mundial. Te facilitamos una pincelada de este procedimiento.

El uso de la artroscopia está delimitado a cirugías de determinadas especialidades, sobre todo traumatología y cirugía general.

La artroscopia es una modalidad quirúrgica en la que se visualiza el interior de una articulación con una cámara con el fin de detectar lesiones (o comprobar lesiones detectadas en pruebas diagnósticas previas) y su reparación definitiva. Por tanto, su finalidad puede ser diagnóstica o terapéutica-reparadora.

No sólo se realiza en grandes articulaciones como rodilla, cadera y hombro. En la actualidad y, gracias a los avances tecnológicos, pueden visualizarse pequeñas articulaciones como son el tobillo y la muñeca. Se consiguen imágenes de alta definición en 3D que permiten valorar la estructura anatómica con todo lujo de detalles. Incluso es posible la captura de imágenes y su impresión posterior para mostrarle al paciente las lesiones detectadas y el procedimiento realizado.

¿Cómo se realiza?

El instrumental específico que se emplea recibe el nombre de artroscopio. Puede ser equipado con distintas herramientas accesorias, para realizar los tratamientos oportunos.  El artroscopio es un tubo fino de fibra óptica (formado por un sistema de lentes, cámara de video y luz). La cámara del artroscopio está conectada a un monitor que permite visualizar en pantalla la información captada durante la intervención en tiempo real.

¿Por dónde entra el artroscopio? Se introduce en la zona a explorar por una pequeña incisión que el cirujano realiza en la piel llamada portal (sería la puerta de entrada del instrumental). Puede ser precisa la apertura de otros portales por donde se introducen los instrumentos especiales para realizar el tratamiento (aspirador, pinzas, tijeras, bisturí, fresas, material de sutura…). Normalmente son suficientes tres portales de entrada en el acto quirúrgico.

Si la finalidad de la artroscopia es sólo diagnóstica el artroscopio únicamente estará equipado con la cámara básica, que entra por un portal. Si la finalidad es la reparadora necesitaremos instrumental, aspiración e iluminación (que entrará por los otros dos portales).

¿Para qué?

El uso de la artroscopia está delimitado a cirugías de determinadas especialidades, sobre todo traumatología y cirugía general, siendo con diferencia la artroscopia de rodilla la reina de las artroscopias (más de cuatro millones de artroscopias de rodilla se realizan en todo el mundo cada año), siguiéndole el hombro y la cadera.

Algunas de las patologías que se pueden tractar con artroscopia son: sutura del menisco, exéresis de un fragmento de menisco lesionado, limpieza quirúrgica de una lesión del cartílago (lesión condral), reparación y revisión ligamentosa, eliminación o raspado de una calcificación...

Al finalizar la cirugía el médico cierra los portales (incisiones cutáneas) mediante una pequeña sutura con hilo o puntos adhesivos y suele colocarse un vendaje semicompresivo en la articulación tratada (en caso del hombro se coloca un cabestrillo).

La intervención es rápida y mínimamente invasiva, aunque el paciente permanece un tiempo en quirófano tras la misma y hasta recuperarse de la anestesia.

¿Cuál es la preparación previa a la artroscopia?

Si tu traumatólogo opta por hacerte una artroscopia de rodilla va a ser necesaria la realización de unas pruebas preoperatorias (analítica general, electrocardiograma y, probablemente, una radiografía de tórax) que serán valoradas por el anestesista para decidir el tipo de anestesia más indicado en tu caso. Se valorará la cirugía a realizar, el perfil médico del paciente, así como la medicación crónica. En caso de personas cardiópatas, hipertensos o diabéticos puede ser precisa una modificación de la pauta médica habitual de forma temporal.

En el caso concreto de una artroscopia de rodilla suele emplearse una anestesia epidural pero la decisión es tomada por el anestesista tras valorar al paciente médicamente junto a sus pruebas preoperatorias aportadas. Otros tipos de anestesia podrían ser la locorregional o la general.

Después de la operación…

Una vez en la habitación, las medidas generales que se realizan tras la artroscopia son: aplicación de hielo local frecuentemente, control de analgesia (en función del dolor optaremos por analgesia vía oral o endovenosa), medidas de prevención de trombosis y elevación de la extremidad afecta. Seremos dados de alta del hospital generalmente a las 24 horas si no ha habido ninguna incidencia médica post-quirúrgica.

Ya en el domicilio comienza la fase de recuperación de la articulación tratada (que será mucho más corta que en la cirugía tradicional abierta). Debemos seguir la pauta domiciliaria indicada por nuestro médico e iniciar la rehabilitación precozmente para evitar atrofias musculares por desuso.

¿Y qué signos deben hacernos sospechar complicaciones cuando estamos en casa?

Sobre todo, la presencia de fiebre, signos inflamatorios agudos (calor, aumento de temperatura local, inflamación o enrojecimiento), dolor incontrolado y signos sospechosos de complicación vascular (musculatura dura y dolorosa o dedos fríos o insensibles). En estos casos, es preciso contactar con la consulta del cirujano o con nuestra línea médica para explicar los síntomas y valorar su gravedad.

Tras la cirugía debemos seguir controles de forma periódica. Es posible que precisemos tratamiento rehabilitador realizado en un centro específico (será pautada por nuestro médico). Progresivamente nos podremos reincorporar a nuestra actividad habitual, aunque antes de reiniciar la actividad deportiva precisamos la autorización de nuestro médico.

A modo de conclusión, decirte que la artroscopia es una técnica quirúrgica que no está exenta de las complicaciones habituales de una cirugía convencional (anestesia, infección de herida, fiebre…). Sin embargo, es muy resolutiva, mínimamente invasiva y de recuperación rápida. Requiere una mínima estancia hospitalaria y no deja secuela cutánea estética (sin cicatriz).