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Antes de profundizar en el manejo terapéutico de la ansiedad vamos a hacer un breve repaso de esta patología, que constituye un motivo de consulta muy frecuente en la consulta médica y el problema de salud mental más prevalente, siendo más frecuente en las mujeres.

La ansiedad es una respuesta anticipatoria ante una situación no controlada.

Qué es la ansiedad

La ansiedad es una respuesta anticipatoria ante una situación no controlada. Partamos de la premisa de que todos presentamos situaciones de ansiedad, aunque puede ocurrir que superen nuestra capacidad adaptativa y es entonces cuando la situación se convierte en patológica. El individuo reacciona con una sensación de malestar generalizado que puede manifestarse de muy diferentes maneras (síntomas somáticos, emocionales e incluso conductas evitativas). Implica una afectación de la calidad de vida de la persona afecta.

Se desencadena ante una situación suficientemente estresante como para desbordar o descompensar la respuesta fisiológica convencional. Por ello, puede aparecer ante cualquier circunstancia y manifestarse con diferentes formas de presentación. En función de su intensidad o duración puede ser precisa la intervención, ya sea farmacológica y/o psicológica.

Qué síntomas presenta

Es importante valorar los síntomas descritos por el paciente (físicos o psicológicos) para llegar al correcto diagnóstico. De entre los síntomas físicos mencionaremos como más frecuentes: sudoración, taquicardia, sequedad de boca, mareo, inestabilidad, sensación de falta de aire, temblor…. De entre los síntomas psicológicos los más relevantes serían: preocupación excesiva, irritabilidad, cambios de humor, miedo, dificultad en la concentración... Para llegar al diagnóstico de trastorno de ansiedad, la herramienta más relevante es el interrogatorio médico en el cual se indagarán detalladamente los síntomas y los posibles desencadenantes.

El abordaje inicial suele realizarse mediante tratamiento médico para controlar los síntomas que presente el paciente a corto plazo. Por supuesto, debe tratarse la causa desencadenante, si se conoce, para lo cual se recurre normalmente a la terapia psicológica (técnicas de relajación, terapia de apoyo y enfrentamiento…).

Cómo se tratan estos síntomas

Es muy importante tratar los síntomas que provocan el malestar y asegurarnos del bienestar de la persona para lo que contamos inicialmente con el tratamiento farmacológico que comenzaremos lo antes posible para evitar la progresión de esos síntomas. 

  • Es frecuente el empleo de una terapia combinada en el tratamiento del trastorno de ansiedad. Con los fármacos ansiolíticos conseguiremos controlar los síntomas físicos y mejorar el descanso nocturno.
  • Con la psicoterapia interferiremos en el cambio de patrones conductuales ante las situaciones desencadenantes de ansiedad.

Cómo se utilizan los ansiolíticos

El tratamiento farmacológico de los trastornos de ansiedad va dirigido a la prevención de las crisis de ansiedad y a la atenuación de los síntomas agudos. En ocasiones, precisaremos más de un fármaco para controlar el cortejo de síntomas. Para controlar la situación basal de la persona y evitar la aparición de crisis solemos indicar un tratamiento antidepresivo (cuya eficacia se hace manifiesta aproximadamente a las cuatro semanas de iniciado el tratamiento). Puede emplearse un fármaco ansiolítico e incluso ambos combinados.

Las benzodiazepinas

El tratamiento ansiolítico estrella serían las benzodiazepinas cuyo efecto se evidencia a las pocas horas de iniciar el tratamiento. Existen tipos muy diferentes de benzodiazepinas, básicamente las de vida media corta y más rápido inicio de acción, y las de vida media larga de efecto menos intenso, pero más mantenido. La elección dependerá de los síntomas a tratar. Asimismo, las de vida media larga suelen precisar menos tomas al día y suelen provocar menos deprivación al retirar el tratamiento, pero ocasionan más somnolencia y sedación diurna.

Resultados

Es fundamental controlar y tutelar la duración el tratamiento. Al prescribir un tratamiento el médico debe realizar un seguimiento evolutivo. La mejoría clínica suele evidenciarse de forma franca a las cuatro semanas de tratamiento. Normalmente se recomiendan unas semanas más de tratamiento y, en caso de que los síntomas estén controlados, es cuando debe valorarse la disminución progresiva de dosis hasta cesar por completo el tratamiento.

Es muy importante conocer el llamado síndrome de la retirada de benzodiazepinas que aparece ante la suspensión brusca del tratamiento en caso de tratamientos de larga duración. Se caracteriza por la aparición de unos determinados síntomas como temblor, fotofobia, insomnio, agitación… Suele aparece a las 24-48 horas de la deprivación farmacológica y sus efectos pueden llagar a durar una semana.

A pesar de que la ansiedad en una patología frecuente, precisa de un seguimiento evolutivo exquisito. Por favor, sigue el tratamiento indicado por tu médico y acude a los controles periódicos.  No dudes en consultar cualquier inquietud o efecto adverso que detectes, y no te quedes nunca con la duda.

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Definición El tratamiento de la depresión es el uso de psicofármacos y terapia psicológica para lograr el equilibrio en la salud mental y emocional de la persona que se encuentra afectada por ella. ¿Cómo es el tratamiento de la depresión? El tratamiento de la depresión tiene una parte farmacológica con: Antidepresivos tricíclicos: actúan reduciendo los receptores (lugares donde se fijan)  las sustancias químicas que inducen a la depresión a nivel del sistema nervioso central y  producen sedación. Inhibidores selectivos de recaptación de serotonina: conocidos como ISRS, producen la inhibición de captación de sustancias químicas por parte de la neurona. Un ejemplo de ellos sería la fluoxetina, conocida como Prozac . Inhibidores de recaptación de noradrenalina y serotonina : son fármacos que evitan la recaptación de las neuronas de estas dos sustancias químicas. Fármacos noradrenérgicos : actúan potenciando el efecto de la noradrenalina y producen efecto de sedación. Inhibidores selectivos de la recaptación de noradrenalina: son fármacos que suelen usarse en depresiones resistentes y pueden combinarse con otros fármacos para una mejor acción. Inhibidores de la aminooxidasa: se usan poco en el momento actual al tener fármacos más seguros, pero pueden ser útiles en caso de depresiones resistentes o atípicas. La mayoría de los fármacos para tratar la depresión van a ser usados en una única dosis diaria, los fármacos más sedantes se suelen administrar por la noche para intentar regular el sueño del paciente. El tratamiento psicológico incluye terapia cognitivo-conductual, que trata de conseguir que el paciente evalúe la situaciones reales,  sin carga negativa y aprendiendo a dar explicaciones racionales, como alternativa a las reacciones impropias que el paciente realiza. Tratan de cambiar las conductas de respuestas a estas situaciones por otras que permitan un enfoque diferente del problema. Se le indicarán al paciente tareas que, de forma progresiva, se irán dificultando para obtener un correcto entrenamiento para afrontarlas. ¿Para quién está indicado? El tratamiento de la depresión está indicado para aquellas personas que presentan una depresión instaurada, no en aquellas con ánimo depresivo. El trastorno depresivo es el que produce alteración en la vida del paciente, con la familia, el ocio y el trabajo. Se deberá sentir triste todo el dia y todos los días perdiendo el interés por las cosas normales. Puede ir asociado a pérdida o ganancia de peso, trastornos del sueño, fatiga y sentimiento de inutilidad, siendo estos los principales síntomas depresivos. ¿Por qué se realiza? El uso de fármacos y de terapias cognitivo-conductuales va a ayudar al paciente a recuperarse de la situación de tristeza continua en la que se encuentra. De todas formas hay que tener en cuenta que algunos pacientes depresivos volverán a tener depresión a lo largo de su vida, siendo normales las recaídas, que se pueden tratar con los mismos fármacos y terapias que se usaron en los otros episodios hasta lograr una mejoría. Riesgos del tratamiento de la depresión El riesgo más importante del tratamiento de la depresión es en el inicio, en pacientes que han tenido ideas de hacerse daño a sí mismos que pueden intentar quitarse la vida. Es importante comentar al médico estas ideas para que pueda elegir el fármaco más eficaz. Son frecuentes los dolores de cabeza y las molestias gastrointestinales como náuseas o vómitos, pero estos efectos desaparecen tras tomar unos días los fármacos y acostumbrar al organismo. Algunos fármacos como la ISRS pueden producir como efecto secundario pérdida del deseo sexual. Si esto ocurre el paciente deberá de consultar al médico, quien le indicará cómo debe actuar o cambiará el fármaco si fuera necesario. Preparación El tratamiento de la depresión no necesita preparación previa, es un tratamiento farmacológico que se puede empezar a tomar el mismo día que se prescribe. Lo más importante es realizar un diagnóstico certero de la depresión, y elegir dentro de los fármacos el que mejor pueda resultar para controlar los efectos adversos del mismo. Respecto a la terapia cognitiva-conductual, solo lleva aparejada la necesidad de una actitud positiva hacia el cambio en el paciente, ya que los ejercicios que le indiquen deben ser realizados para conseguir una mejoría. Cómo es la recuperación del tratamiento de la depresión Respecto a la recuperación del tratamiento para la depresión, el paciente debe conocer que los tratamientos se van a extender durante al menos una año, y que la recuperación no será con la primeras pastillas , es necesario, al menos, tomarlas durante 20 días para comenzar a notar la recuperación. El paciente no pasará a estar alegre todos los días y todo el día, sino que de modo paulatino comenzará a notar que tiene menos sensación de tristeza y poco a poco irá recuperando el  dominio de su vida diaria, volviendo a disfrutar de las cosas como hacía antes. Resultados Se puede decir que todos los pacientes mejoran de una depresión, pero hay que tener en cuenta que es una enfermedad que puede ser recurrente, esto quiere decir que pasado un tiempo puede volver a aparecer. Esta circunstancia no debe alarmar al paciente, este debe de aprender a consultar con el médico al empezar a sentir los síntomas para lograr una recuperación más rápida y segura. Una pequeña parte de los pacientes puede tener que tomar fármacos de manera casi continua, pero pese a ello podrán tener una vida normal. Preguntas frecuentes ¿Cuáles pueden ser las causas de una depresión? Las causas de la depresión no son bien conocidas en el momento actual, sí parece que en algunos casos puede haber factores desencadenantes externos , es la llamada depresión exógena, pérdida de un familiar, de una casa o de un trabajo pueden ser ejemplos de ello, también existe depresión postparto, que parece tener un componente hormonal, y por último la depresión endógena cuyas causas no se conocen pero que sin duda están relacionadas con la acción de los neurotransmisores a nivel cerebral (sustancias que usan las neuronas para comunicarse entre sí). ¿Hay un test para diagnosticar la depresión? Sí, existen test en lo que los psiquiatras se apoyan para tratar de diagnosticar proceso depresivos como: Test de Hamilton, que consta de 17 preguntas. Test de Golberg, que es un test con dos escalas de nueve preguntas cada uno para la ansiedad y la depresión. Test de Beck, que consta de 21 preguntas de respuesta múltiples. Test de Zung, que es una derivación del test de Hamilton. ¿Qué tipos de depresión hay? Los tipos de depresión son principalmente dos, la depresión endógena , en la que no tiene una causa exterior que la produzca, y la depresión exógena , que es la que está producida por alguna causa o problema exterior. En la actualidad más que estos términos, se usan depresión mayor cuando su duración es mayor que un año, y depresión menor si dura menos de ese tiempo. ¿Qué es la depresión crónica? La depresión crónica es la depresión que se mantiene en el tiempo, y no terminan de mejorar los síntomas. Cuando los síntomas no desaparecen pero sí disminuyen se habla de distimia.
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¿Imaginas un mundo a tu alrededor que cada vez se va haciendo más y más pequeño? ¿Que los sitios donde ibas habitualmente se hacen inaccesibles para ti? ¿Que dejas de hacer cosas que antes disfrutabas o de ver a personas que te importan por miedo a que te pase algo malo? Este es el día a día de una persona con agorafobia. Una cotidianidad limitada y empequeñecida por el miedo . ¿Qué es la agorafobia? La agorafobia es uno de los trastornos de ansiedad que más frecuentemente nos aparecen en consulta. Se calcula que hasta un 4% de la población puede presentarlo en diferentes grados y es más habitual en mujeres. La palabra agorafobia proviene del griego, de ágora (plaza pública) y fobia (temor), por lo que habitualmente se define el trastorno como el miedo a los espacios abiertos. Sin embargo, como veremos más adelante, es mucho más que eso. La agorafobia está representada por el miedo a estar solo o a alejarse de los lugares que se consideran seguros. El miedo aparece cuando la persona se siente amenazada en un lugar donde cree que le puede pasar algo y que no podrá escapar. Así pues, las situaciones temidas son muy variadas: En espacios abiertos (parkings, mercados…), En una multitud (manifestación, concierto…) En algún sitio alejado (una excursión por la montaña) En espacios cerrados (tiendas, cines…) Medios de transporte (avión, tren, barco, autopistas…) Espacios muy pequeños (ascensores) En situaciones en las que irse se vería mal visto a ojos de los demás (una reunión profesional, una comida con gente que no conozca el problema…). Es decir, cualquier lugar donde se pueda v er comprometida la propia seguridad y no se pueda escapar . Los motivos por los que la persona puede desear escapar no siempre son por miedo a tener un ataque de pánico, a pesar de que es el miedo más habitual. También puede ser por miedo a tener algún problema médico (p.ej. un ataque al corazón) y que no le puedan asistir o a perder el control (p.ej. volverse loco) o que le ocurra alguna situación embarazosa (p.ej. miedo a la incontinencia o miedo a caerse en personas mayores). Es importante remarcar que para tener miedo a cualquiera de las situaciones anteriores no es necesario haberla sufrido antes. Basta con tener miedo a sufrirla. Todo lo que es imaginado puede ser real. ¿Cómo afecta? La agorafobia puede afectar a diversas áreas vitales (p.ej. laboral, social, etc.) y en diversos niveles de gravedad. Sin embargo, no sólo afecta a la vida de la persona que la padece, el entorno más próximo también se resiente enormemente. La relación de pareja se desequilibra debido a la gran dependencia de la persona con agorafobia de la ayuda de su compañero. Esta dependencia puede aumentar hasta convertir la relación de pareja en una relación meramente asistencial “enfermo-enfermero”. También puede generarse una estrecha dependencia de la persona respecto a su familia de origen. Los padres pueden representar puntos de referencia y apoyo permanente. Así pues, el entorno más cercano, muy preocupado por las limitaciones crecientes de la persona tiende a mostrarse cada vez más disponible y solícito , lo que aún aumenta más el problema. Contra más ayuda recibe la persona, más se confirma la supuesta peligrosidad de las situaciones y más incapaz se siente. A pesar de todo, la persona sabe que su miedo es irracional , pero no puede dejar de pensar que algo le ocurriría si abandonara el lugar seguro. Por eso finalmente, más que en un trastorno, la agorafobia se acaba convirtiendo en muchos casos en un estilo de vida . El agorafóbico se adapta a su miedo, que acaba cristalizado en el centro de su existencia. ¿Cómo se mantiene y aumenta el problema? La persona con agorafobia intenta contrarrestar sus miedos básicamente a través de dos intentos de solución: Evitando la situación temida. Buscando la ayuda de personas que conozcan su problema y la acompañen. Es justamente a través de estas dos estrategias que el miedo se empieza a ampliar, no sólo en intensidad sino también en la variedad de situaciones que generan inseguridad. El mundo poco a poco se va convirtiendo en un lugar más pequeño y con menos opciones, llegando a limitar por completo la vida de la persona . Los casos más graves, no sólo no salen de casa, sino que no salen incluso de la propia habitación. ¿Qué hacer? Es muy importante poder contrarrestar lo antes posible los intentos de solución comentados anteriormente para o bien no desarrollar el trastorno o bien minimizarlo en lo posible.   Exponerse de forma gradual ayudará, no sólo en situaciones reales sino también a través de técnicas en imaginación. Es también importante que sea la persona quien decida tomar las riendas de la situación de forma autónoma durante la vivencia de las situaciones que generan miedo. Si la ansiedad experimentada es demasiado elevada, hasta el punto de entrar en pánico o necesitar abandonar la situación, es importante recurrir a un psicoterapeut a especializado que guíe el proceso de cambio hasta su resolución completa. La terapia breve estratégica ha investigado ampliamente los trastornos de pánico y tiene un elevado índice de éxito terapéutico. Esta terapia es un modelo basado en comprender cómo funciona y se mantiene un problema y a partir de ahí reestructurar la organización psicológica problemática y modificarla por una nueva más saludable. Por otro lado, desde la psiquiatría puede prescribirse medicación ansiolítica y también antidepresiva que atenúe algunos síntomas del trastorno. Hay medicación específica de acción rápida para los accesos de máxima ansiedad en situaciones concretas. Es muy importante no automedicarse y que los fármacos siempre estén indicados y supervisados por un facultativo. Es posible salir de los propios límites e intentar vivir en un mundo más amplio y confortable. Es posible reestructurar la propia vida y vivir sin pánico.
El Mindfulness Reduce el Estrés
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Para entender el boom del mindfulness hoy, te proponemos un viaje en el tiempo hasta la década de los 60, coincidiendo con el inicio de la movida hippy en Estados Unidos, que propició la llegada a Occidente de los primeros maestros espirituales de Oriente. Se puso de moda seguir un camino espiritual y la práctica de la meditación se popularizó. Esa sería la semilla de lo que hoy conocemos como mindfulness, una meditación que ha resultado tener beneficios evidentes y probados en la reducción del estrés. Meditar se puso de moda… Varias celebridades, entre ellas los Beatles , empezaron a viajar a la India y a seguir las enseñanzas de maestros varios, e hizo que muchísima gente siguiera el ejemplo. Paralelamente, los tibetanos, debido a la invasión China , se vieron obligados a exiliarse y a llevar consigo las enseñanzas y prácticas propias del budismo tántrico a occidente. Muchos de los maestros que viajaron a occidente y crearon centros e instituciones consagrados a la meditación fueron alabados como santos y cosecharon un buen número de seguidores. Se había desatado el boom de la New Age y meditar empezaba a estar de moda. Ya hacía tiempo que los occidentales nos habíamos dado cuenta de que la búsqueda incesante de la felicidad en los bienes materiales daba un resultado parcial, la cultura de los “workholics” generaba productividad y abundancia . Sin embargo, había un precio a pagar por ello. La revolución industrial y posteriormente la tecnológica han proporcionado sin lugar a dudas un gran bienestar material y comodidad a las sociedades humanas, sin embargo, a este hecho le han acompañado una serie de daños colaterales como son el in cremento del estrés, la ansiedad y la depresión . Esto es en parte debido al creciente sentimiento de alienación de la población y en parte al incremento de la auto-exigencia para alcanzar unas metas de bienestar incesantemente cambiantes propuestas por un sistema que se nutre de la insatisfacción.   Y la ciencia se interesó… La ciencia occidental no fue ajena al creciente interés por la práctica de la meditación y numerosos fueron los académicos y científicos deseosos de comprobar la eficacia científica de dicha práctica. Fue sobre todo a partir de los años 70 cuando se empezaron a obtener los primeros resultados significativos sobre los beneficios tangibles de la práctica de la meditación oriental. Se le dio un nombre anglosajón con gancho y, voilà , apareció el mindfulness . Sus beneficios son palpables en relativamente corto plazo, sobre todo en lo que concierne la reducción del estrés. A partir de aquí, y después de haber hecho pasar las prácticas de meditación ancestrales por el filtro de la ciencia, el mindfulness empezó a hacerse cada vez más popular. Es importante subrayar que la práctica de la también llamada atención plena se enmarca en su origen en el contexto de unas enseñanzas que contemplan esta práctica como parte de un todo, como un medio a, no como un fin en sí mismo. Sin embargo, en Occidente se ha segregado la práctica de su contexto inicial para aplicarla como remedio y método a los males del primer mundo. ¿En qué consiste el mindfulness? Como concepto hace referencia a la capacidad de sostener la atención en el aquí y el ahora para gozar de una experiencia más plena del momento presente. Como técnica hay numerosas variantes, he aquí algunas de ellas a modo de ejemplo: La observación sostenida de la respiración. Recorrer el cuerpo entero con la atención mental a fin de hacer conscientes todas las percepciones corporales, por sutiles que sean. Práctica del caminar consciente: se da un pequeño paseo a paso lento tomando consciencia de los movimientos de los pies, así como de todas las sensaciones que se experimentan. Preferiblemente en plena naturaleza. Mindful eating: a la hora de la comida se procura tomar consciencia del olor y sabor de los alimentos, masticando lento y saboreando sin premura a fin de gozar de una experiencia gustativa plena. Este tipo de atención plena se puede aplicar a numerosas actividades a lo largo de nuestra jornada. Partimos de la base de que la mente no puede estar en dos sitios a la vez, por otro lado, esta nos suele llevar de un pensamiento a otro con indiscriminados saltos temporales, por ejemplo: ahora pienso en el futuro y me colmo de expectativas y deseos y al instante siguiente estoy perdido en mi memoria regocijándome en el recuerdo de un evento pasado. La práctica de la atención plena nos permite focalizar el flujo mental en el aquí y el ahora permitiéndonos desarrollar un mayor dominio sobre la llamada mente mono (ya que salta de rama en rama, siendo las ramas los pensamientos) y una experiencia más rica del momento presente. ¿Cuáles son los beneficios de la práctica? La práctica ocasional de la observación sostenida de la respiración, es decir, de la concentración unipuntual, tiene como beneficio el experimentar estados de calma mental ocasionales. Si la práctica se vuelve un hábito diario, a largo plazo aumenta la actividad en el lóbulo prefrontal, en áreas del cerebro asociadas al bienestar y se disminuye la actividad en áreas de la amígdala cerebral asociadas al estrés y la ansiedad Aumenta la capacidad de concentración Mejora y estabiliza el estado de ánimo Los beneficios de la práctica sostenida repercuten en diferentes ámbitos de la vida: el personal (mayor capacidad para mantener un estado de ánimo estable ; el laboral (aumento de la concentración y la capacidad de trabajo ); y el social (puede ayudarnos a relacionarnos más harmónicamente con los demás). Pasa a la práctica A continuación, propongo un ejercicio muy simple para empezar a familiarizarse con los beneficios de la práctica. Como mencionamos en párrafos anteriores, cabe destacar el hecho de que solo con una práctica continuada los beneficios serán duraderos, sin embargo, animamos al lector a llevar a cabo el ejercicio que citamos a continuación para tener una primera experiencia tangible de los beneficios del mindfulness. Para facilitar la práctica proponemos que se sigan los siguientes pasos: Adoptar la postura correcta: el estilo oriental consiste en sentarse en el suelo con la espalda recta sobre un cojín encima de una esterilla o manta con las piernas formando un triángulo ya que si las cruzamos hacemos presión en los tobillos y dificultamos el riego sanguíneo. Cuanto más alto sea el cojín menos flexibilidad requiere la postura. Lo ideal es que las rodillas toquen el suelo. Si por cuestiones anatómicas no podemos adoptar dicha postura, conviene sentarse en una silla con la espalda recta, los pies paralelos, las rodillas formando un ángulo de 90 grados y las manos reposando sobre estas. Para preparar la mente hacemos diez respiraciones lentas y profundas Centramos nuestra atención en la entrada y salida del aire que tiene lugar de manera natural por la nariz, sin controlar la respiración. Cada vez que el aire salga contamos internamente. Al llegar a 11 volvemos hacia atrás y hacemos ciclos del 1 al 11 y del 11 al 1 durante al menos diez minutos Si vienen pensamientos, emociones, ruidos o molestias corporales que nos distraigan de la concentración sostenida en la respiración los aceptamos sin lucha y los ignoramos a fin de seguir concentrados y contando Al acabar los 10 minutos (se recomienda la utilización de una alarma) movilizamos lentamente brazos y piernas y abrimos los ojos. Los beneficios de esta práctica se harán evidente en pocas sesiones.    
Ansiedad Tratamiento
Contenido de salud
Ansiedad Tratamiento
Definición El tratamiento de la ansiedad se basa en la aplicación de un conjunto de técnicas de psicoterapia y administración de fármacos, destinados a disminuir el estado de alerta que se produce en el paciente y ayudarlo en la adaptación al medio y las circunstancias que lo rodean, así como a la prevención de aparición de episodios de crisis de ansiedad. ¿Cómo es el tratamiento para la ansiedad? El tratamiento de la ansiedad se divide en dos posibles intervenciones que se pueden usar por separado o de manera conjunta: Tratamiento farmacológico: se utilizan fundamentalmente dos categorías de tratamientos. Los destinados a prevenir los episodios de ansiedad, y con ello regular el estado anímico del paciente, para lo que habitualmente se usan fármacos inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), o los inhibidores selectivos de la recaptación de la noradrenalina (ISRN). O aquellos tratamientos farmacológicos destinados a controlar los episodios de ansiedad de forma aguda (crisis de ansiedad) para lo que habitualmente se utilizan los fármacos del grupo de las benzodiazepinas. Tratamiento psicológico: se basa en el desarrollo de una relación de comunicación entre el personal experto que atiende al paciente (médico o psicólogo), cuyo propósito es ayudarle a modificar conductas y comportamientos con el fin de fomentar métodos de desarrollo personal. Estos sirven para ayudar al paciente a aprender a manejar las situaciones y circunstancias que le llevan a tener la sintomatología ansiosa, llegando a desarrollar una personalidad positiva. Dentro de este tipo de tratamientos, el método de elección por antonomasia lo constituye la terapia cognitivo-conductual (TCC), que está basada en la interrelación de los pensamientos, las acciones y los sentimientos. ¿Para quién está indicado? Los distintos tratamientos para la ansiedad se indican de una manera u otra dependiendo del tipo de trastorno específico que pueda tener el paciente (trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de estrés postraumático, etc.), así como la intensidad de los síntomas que presenta el paciente y la afectación con la que la ansiedad interfiere en la vida del paciente.  La indicación de la toma de uno u otro tratamiento farmacológico vendrá determinada por la evaluación que realice el médico de atención primaria o el psiquiatra. Además, ellos valoran la indicación de realización de terapias psicológicas impartidas por el psicólogo clínico. ¿Por qué se realiza? El objetivo del tratamiento de la ansiedad es disminuir la sintomatología que presenta el paciente y la interferencia que este trastorno ejerce en su calidad de vida. Riesgos del tratamiento para la ansiedad El riesgo del tratamiento para la ansiedad se basa fundamentalmente en los posibles efectos secundarios que se puedan presentar con la toma de los fármacos que se utilicen en cada caso.  Es importante resaltar que aunque las benzodiazepinas tienen un efecto más rápido y son utilizados inicialmente de forma habitual, pueden producir un efecto de tolerancia a su efecto y dependencia a su toma. Por lo que es preferible, si se precisa, tratar con otro tipo de fármacos y dejar las benzodiacepinas como fármacos de rescate en los episodios de crisis de ansiedad y al inicio del tratamiento. Preparación Antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento, el paciente debe informar al médico de si padece cualquier enfermedad, toma alguna medicación de forma crónica, o padece alguna alergia medicamentosa . Cómo es la recuperación del tratamiento para la ansiedad  La recuperación no se basa tanto en los efectos del tratamiento sino de la propia enfermedad. Algunos efectos secundarios que pueden presentarse en la toma de algún fármaco son pasajeros y el paciente puede acostumbrarse en las primeras semanas a sus efectos y desaparecer (sensación de nerviosismo, náuseas, somnolencia, etc). Resultados La psicoterapia y la farmacoterapia han demostrado mejores resultados si se utilizan en combinación que de manera individual. El efecto del tratamiento farmacológico (con los fármacos ISRS e ISRN) requiere de un intervalo de 4 a 8 semanas para comenzar a notar los cambios en el estado anímico del paciente. Los fármacos ansiolíticos puros (las benzodiazepinas) tienen un efecto más rápido y se utilizan habitualmente al inicio del tratamiento y  en los episodios de crisis . Los efectos de los fármacos y la psicoterapia se evalúan de forma progresiva en las distintas citas de revisión tanto médica como psicológica. El tratamiento psicoterápico tiene habitualmente unos efectos más a largo plazo, ya que el paciente debe aprender una manera diferente de afrontar las circunstancias que pueden desencadenar la situación de ansiedad. El tratamiento farmacológico puede ser modificado, ajustando dosis, combinando fármacos, etc. según la situación y evolución del paciente.   Preguntas frecuentes ¿Cuáles son las principales causas de la ansiedad? Las causas por las que se desarrolla el trastorno de ansiedad no están claramente definidas. La ansiedad y el estrés en sí, es un estado anímico que puede considerarse dentro de la normalidad en determinadas ocasiones como método de adaptación del individuo a una circunstancia. Es algo derivado de nuestro proceso evolutivo cuyo objetivo es preservar los intereses del individuo y la especie. Sólo cuando ese estado supone al individuo una merma en su rol social y de calidad de vida se puede considerar una patología. El desarrollo de la misma viene determinada por las circunstancias vitales, hereditarias y sociales que rodean al paciente. ¿Hay un test para medir la ansiedad? Sí, dentro de la valoración médica y psicológica de los pacientes con ansiedad se pueden utilizar numerosas escalas de valoración de la ansiedad: escala de ansiedad de Goldberg, escala de Hamilton para la ansiedad, clinical anxiety scale, physician questionnaire, Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad (ISRA), etc. ¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad? Los síntomas que produce la ansiedad se pueden dividir en dos niveles de afectación: A nivel físico puede aparecer sudoración excesiva, boca seca, mareo y sensación de inestabilidad. Es frecuente presentar de forma intermitente sensación de opresión torácica, con palpitaciones y dificultad para expandir los pulmones, acompañado de náuseas y vómitos. En otras ocasiones pueden aparecer problemas en las relaciones sexuales, dolores de cabeza, sensación de adormecimiento de alguna parte del cuerpo, temblor o tensión en la musculatura, sobre todo a nivel cervical. Pueden aparecer también otros síntomas digestivos como diarrea o estreñimiento y meteorismo (aumento de gases). En la esfera psíquica suele aparecer una sensación de preocupación, sensación de agobio, irritabilidad o inquietud. Es frecuente que los pacientes tengan dificultades de concentración y pérdida de memoria. A veces se presenta como miedo a perder el control de las situaciones o incluso a tener sensación de muerte inminente.
Electroshok
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Electroshok
Definición El electroshock o terapia electroconvulsiva es un tratamiento médico en el que se aplican corrientes eléctricas en el cerebro, que producen pequeñas convulsiones. Son utilizadas en el tratamiento de enfermedades psiquiátricas con una afectación grave del paciente . ¿Cómo es el electroshock? El tratamiento del electroshock se realiza habitualmente estando el paciente ingresado en el hospital, aunque también se puede realizar de forma ambulatoria. El tratamiento se realiza en un quirófano. Inicialmente se procede a la administración de anestesia general por parte del médico anestesista. Una vez anestesiado el paciente, se le colocan sobre la piel de la cabeza (cuero cabelludo) dos electrodos, se le aplica a través de ellos un estímulo eléctrico mediante un aparato diseñado a tal efecto, durante un breve espacio de tiempo, con una frecuencia y en un número de veces determinado en función de la patología y las peculiaridades clínicas de cada paciente. Así, una pequeña corriente eléctrica se envía al cerebro, lo que produce una convulsión, incluyendo los centros cerebrales que controlan el pensamiento, el ánimo, el apetito y el sueño.  Una vez realizado el tratamiento, el paciente pasa a una sala de recuperación de la anestesia. La terapia se aplica habitualmente entre dos o tres veces a la semana. ¿Para quién está indicado? Los trastornos afectivos son la principal indicación del electroshock, pero también otras patologías. En el siguiente listado se especifican las enfermedades que se pueden beneficiar de este tratamiento cuando otros no son efectivos, o cuando se requiere de forma urgente mejorar la situación clínica del paciente: Episodio depresivo mayor (unipolar o bipolar)   Episodio maníaco   Esquizofrenia y trastornos psicóticos relacionados   Catatonía (diferentes orígenes)   Síndrome neuroléptico maligno   Otros trastornos neurológicos (enfermedad de Parkinson, epilepsia refractaria) ¿Por qué se realiza? Con la aplicación del electroshock se busca que de forma progresiva, con la repetición del tratamiento, se alteren determinados mensajes químicos en el cerebro volviéndose a la normalidad y mejora de la patología grave psíquica que padece el paciente. Riesgos del electroshock Los efectos secundarios y riesgos del electroshock dependen especialmente de las condiciones previas del paciente, su edad y su susceptibilidad personal, de la técnica utilizada y tanto del número de tratamientos empleados como de la frecuencia de administración. Aunque la técnica de electroshock es un tratamiento seguro pueden existir complicaciones graves, fundamentalmente cardiológicas. Puede haber riesgo también derivados de la anestesia como reacciones alérgica, etc. Algunos pacientes pueden sentirse confusos nada más despertarse del tratamiento, desapareciendo esa sensación aproximadamente en una hora.  La memoria reciente del paciente puede alterarse y fechas, nombres, direcciones o números de teléfono se pueden olvidar temporalmente. Esta pérdida de memoria suele desaparecer en días/semanas. En algunos pacientes se prolonga hasta meses.  También puede presentarse dolores musculares o de cabeza y alteración del ritmo cardíaco .  Preparación El paciente debe ser valorado antes de la realización del tratamiento por un médico anestesista, con un estudio preanestésico con analítica de sangre, electrocardiograma y radiografía de tórax .  Según la valoración del médico, en ocasiones es necesario la realización de pruebas de imagen neurológicas antes de realizar el tratamiento. Debe firmar un consentimiento informado donde se explica el procedimiento, sus riesgos y alternativas. Si el paciente no tiene capacidad decisoria, y es imprescindible aplicar el tratamiento electroconvulsivo, se obtiene el consentimiento informado por representación, tal y como indica la Ley de Autonomía del Paciente.  El paciente debe informar previamente al psiquiatra si padece algún tipo de enfermedad, es alérgico a alguna medicación o toma algún tratamiento de forma diaria. Debe estar en ayunas de 8 horas mínimo. En caso de que el paciente deba tomar alguna medicación, lo hará con la menor cantidad de agua posible y al menos 1 hora antes del procedimiento .  Se aconseja una higiene habitual con ducha la noche anterior al tratamiento y no aplicarse ningún tipo de crema, loción o maquillaje sobre la piel. El paciente debe tener el pelo seco durante el procedimiento.  El paciente debe retirarse si tiene la dentadura postiza, lentes, lentillas, audífonos y otras prótesis. No debe portar ningún objeto metálico (anillos, pendientes, etc). Cómo es la recuperación del electroshock El paciente pasa del quirófano a la sala de recuperación de la anestesia. Si está ingresado, de  la sala de recuperación pasa a la habitación de ingreso de la unidad de psiquiatría. En caso de que el electroshock se haga de manera ambulatoria, el paciente pasa a otra sala de recuperación hasta que después de unas horas remiten los efectos de la anestesia, tolera bien la alimentación, orina sin problemas, etc., entonces puede ser dado de alta, Es habitual que el paciente al despertar se sienta confuso, por lo que el personal de enfermería es el encargado de ayudar en el proceso de recuperación inicial del tratamiento. Es frecuente que el paciente tenga dolor de cabeza o dolores musculares debido a la contracción de la musculatura que producen las convulsiones. Resultados Los resultados vienen determinados por el número de sesiones establecidas por el médico . El número de sesiones se determina según la respuesta y evolución de cada paciente, lo que es evaluado por el equipo de salud mental en las sucesivas consultas. En ocasiones se establece que terminadas las sesiones pautas del tratamiento agudo, se realicen otras más distanciadas en el tiempo como tratamiento de mantenimiento.  En la actualidad, el electroshock se considera el tratamiento más eficaz para la depresión severa . Preguntas frecuentes ¿Qué hace el electroshock en el cerebro? Con la realización del tratamiento mediante electroshock se produce la estimulación generalizada del cerebro, que se traduce en una crisis convulsiva controlada. Esto afecta de forma progresiva a determinadas áreas cerebrales que interfieren en funciones básicas para la recuperación de la patología que padece el paciente. ¿Cuántos voltios se dan en electroshock? La cantidad de electricidad necesaria se ajusta a cada paciente. Habitualmente con el electroshock pueden administrarse corrientes de 85 a 110 voltios. ¿Es muy doloroso el electroshock? El paciente está bajo los efectos de la anestesia general por lo que no nota ningún tipo de dolor cuando se efectúa la terapia. ¿Cuánto dura una sesión de electroshock? El procedimiento dura aproximadamente 1 minuto, se realiza 3 veces por semana y entre 6 a 12 veces según el caso clínico de cada paciente.
Terapia Cognitivo Conductual
Contenido de salud
Terapia Cognitivo Conductual
Definición La terapia cognitiva-conductual es el tratamiento psicológico que intenta intervenir tanto en las acciones del individuo como en sus pensamientos . ¿Cómo es la terapia cognitivo conductual? La terapia cognitivo conductual, es la terapia que ayuda a reconocer al paciente cómo piensa de sí mismo y de lo que ocurre a su alrededor, para ayudarle de esta forma a cambiar la forma de pensar y actuar proporcionado herramientas para enfrentarse a la vida de forma diferente . Es una terapia que precisa de la colaboración del paciente para el cambio y, en muchos casos, se indicarán ejercicios que el paciente tiene que practicar para mejorar de su proceso. ¿Para quién está indicada? La terapia cognitivo-conductual es una terapia que permite mejorar situaciones de: Estrés. Ansiedad. Situación de fobias o pánico. Trastornos obsesivos compulsivos. ¿Por qué se realiza? El análisis y la interacción de las personas en cualquier situación puede producir un pensamiento positivo o negativo que conlleva a una emoción o sentimiento, que será positivo o negativo y generará  una acción positiva o negativa. Se trata de conducir nuestros pensamientos hacia un lado positivo, para de esta forma, cambiar nuestra emoción y acción hacia algo positivo. Esto se puede ir entrenando poco a poco, empezando por situaciones normales de la vida e ir progresando a situaciones más complejas. Riesgos de la terapia cognitivo conductual En principio la terapia cognitivo-conductual no presenta riesgos más allá de que, sin la colaboración del paciente, el proceso fracasará. Es una terapia que lleva implícita la necesidad de colaboración por parte del paciente. Preparación La preparación para las sesiones serán con el propio terapeuta, que le hará una serie de preguntas para enfocar y dividir el problema en partes . Antes de cada sesión el terapeuta y el paciente llegarán a un acuerdo sobre el problema a tratar y el enfoque que precisa para mejorar. El terapeuta le guiará para tratar de enfocar y solucionar el problema de forma diferente. Cómo es la recuperación de la terapia cognitivo conductual La recuperación será paulatina, con las diferentes sesiones y prácticas que el terapeuta le plantée . El paciente será capaz de irse enfrentando a diferentes retos que cambiarán su forma de pensar y, como consecuencia, su forma de actuar ante su problemática vital. Resultados Los resultados de la terapia cognitiva-conductual suelen ser satisfactorios en casos de ansiedad leve o moderado y puede ser de ayuda en casos de depresión. En casos de depresión grave el combinarla con tratamiento farmacológico potencia la mejoría. Como la depresión y la ansiedad suelen tener síntomas recurrentes, es bueno que el paciente mantenga las prácticas cognitivo-conductuales aprendidas, esto le ayudará si presenta nuevos episodios. Preguntas frecuentes ¿Qué es la psicología cognitiva? La psicología cognitiva, es la parte de la psicología que se ocupa del estudio del proceso cognitivo, es decir, de los procesos mentales que se usan en el conocimiento. Estudia cómo se desarrolla el conocimiento , desde la percepción, la memoria y el aprendizaje. Su interés se basa en conocer cómo entiende la persona el mundo en el que vive y cómo recibe la percepción del mundo exterior, la almacena y la desarrolla, pudiendo recuperarla para hacer uso de ella. ¿Cuánto cuesta la terapia cognitivo conductual? Las sesiones cognitivo-conductuales tienen un precio de entre 60 y 70 euros cada una . Para calcular el coste total deberemos hablar con el terapeuta, ya que el número mínimo de sesiones suele ser cinco, conociendo cuántas sesiones cree que va a necesitar el paciente se puede calcular el precio del  tratamiento. ¿Cuánto dura la terapia cognitivo conductual? La terapia cognitivo-conductual se puede realizar en grupo o en sesiones individuales . Lo normal son sesiones de entre 20 y 30 minutos y el número de sesiones puede variar entre 5 y 20 , y pueden ser semanales o quincenales.
Mindfulness
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Mindfulness
Definición Mindfulness, es la atención plena o consciente, es decir, la práctica mediante la cual tomamos  consciencia de cómo funciona nuestro cuerpo y aprendemos a ser conscientes de nuestros movimientos, sentimientos físicos y emocionales, de cómo respondemos , entre otros comportamientos y acciones que realizamos.   Esta técnica a menudo es tomada como una filosofía de vida , ya que se basa en reflexionar y tomar conciencia de cómo funciona nuestro interior, el subconsciente y las acciones mecánicas para vivir una vida creativa.  ¿Cómo es el mindfulness? El Mindfulness está íntimamente relacionado con la meditación. Pero la meditación en un aspecto donde centralizamos toda la atención en una cosa, en este caso en un comportamiento del cuerpo humano .  De forma que con la meditación conseguimos regular la atención plena, aprendiendo a centrar dicha atención en diferentes ámbitos de nuestra vida, como el latido del corazón, la respiración, etc. Pudiendo llegar a controlarla para en situaciones necesarias o en el día a día saber gestionar nuestro cuerpo ante situaciones complicadas o límite.  Debe realizarse en un espacio donde el paciente se sienta a gusto, sin ruidos y con una temperatura agradable. Sin dispositivos tecnológicos ni ningún objeto que pueda afectar a la meditación.   El Mindfulness se realiza sentado en el suelo, de manera cómoda pero con la espalda recta para facilitar la respiración y con las extremidades relajadas.  ¿Para quién está indicado? El Mindfulness lo puede realizar cualquier persona que quiera mejorar su calidad de vida mediante la meditación y relajación . No obstante puede estar contraindicado en algunos casos por lo que se debe comentar con un experto antes de iniciar la práctica.  ¿Por qué se realiza? Esta técnica que se basa en la meditación permite mejorar la calidad de vida del paciente, ya que combate el insomnio, mejora la concentración y la creatividad, reduce el estrés y la ansiedad e incrementa la inteligencia emocional entre otras mejoras .  Riesgos del mindfulness El Mindfulness se trata de una práctica no invasiva por tanto sus riesgos son nulos.  Sin embargo, este tipo de ejercicios están contraindicados en algunos pacientes:  Personas con trastornos agudos de depresión, psicosis o bipolaridad, y similares. Paciente con alta dosis de medicación o deterioro cognitivo.  Personas que tengan o puedan desarrollar problemas disociativos, como el trastorno de la personalidad.  Preparación Para realizar el Mindfulness, tanto e n el hogar como en un centro especializado, el paciente debe apartar los dispositivos móviles y otros objetos que puedan interferir en su atención .  Además, deberá tener claro que quiere realizar esta práctica porque si no la meditación no cumplirá su fin. Debe llevar ropa cómoda y mantenerse en una postura agradable.  Algunos ejercicios sencillos de mindfulness son… Respiración de aterrizaje : este ejercicio se basa en realizar inspiración y expiraciones suaves y profunda por la nariz. De esta forma la atención se centra en la respiración y se libera la tensión estrés acumulado a lo largo del día o incluso la semana.  Escucha activa: en este caso se trata de centrar la atención en los sonidos . Con los ojos cerrados escuchar los ruidos que hay en los alrededores. No hay que identificar el sonido que suena si no reflexionar sobre él, haciendo una valoración positiva o negativa, según agrade o disguste el ruido escuchado.  Desayuno anti-automático: con este ejercicio se busca combatir la rutina diaria automática, de forma que en vez de levantarse cada mañana y realizar todo de manera rápida y automática, el paciente debe elegir un lugar tranquilo , exento de tecnologías donde desayunar tranquilamente y saboreando los alimentos, diferenciando los sabores y texturas, de forma que su atención plena se centre en el desayuno, es decir, en el momento presente.  Resultados Si el Mindfulness se desarrolla correctamente el paciente puede obtener grandes resultados al practicarlo, entre ellos destacan:  Se reduce el estrés y la ansiedad de la rutina y el día a día. Fortalece el cerebro, al potenciarlo más, retrasando su envejecimiento.  Mejora la memoria. Incrementa la actividad emocional del paciente, ya que se autoconoce “por dentro”. Combate el insomnio, ayudando a dormir mejor.  Preguntas frecuentes ¿Dónde es conveniente practicar el mindfulness? Lo más importante para practicar el Mindfulness es que la persona se sienta a gusto, por tanto el sitio es indiferente mientras tenga unos factores concretos: no haya ruido, la temperatura sea agradable, no tenga dispositivos tecnológicos u objetos que puedan distraerle y que sea un lugar espacioso .  ¿Cuánto cuesta una sesión de mindfulness? El precio medio por una sesión de Mindfulness está alrededor de los 40 € .  ¿Tiene resultados demostrados científicamente? Sí, científicamente se ha demostrado que reduce los síntomas de depresión, ansiedad y estrés.  Además, hay casos en los que los que pacientes con enfermedades crónicas que practican mindfulness gestiona mejor su enfermedad y su día a día desde una perspectiva mental, al aprender a controlar su cuerpo desde el interior.  ¿Cuánto dura una sesión de mindfulness? Una sesión de Mindfulness tiene una duración media de entre 45 y 60 minutos.
Ejercicios de Respiración que Aumentan tu Calidad de Vida
Artículo especializado
Ejercicios de Respiración que Aumentan tu Calidad de Vida
Cierto es que dadas las circunstancias que envuelven nuestra vida diaria, la práctica continuada de ejercicios que potencien la introspección y la calma mental difícilmente encuentra un hueco en nuestro horario. Sin embargo, no es menos cierto que muchos de estos ejercicios, como los de respiración, provenientes en su mayoría de disciplinas ancestrales y habiendo actualmente pasado el filtro de la ciencia, pueden darnos resultados decentes con relativa poca dedicación. El maestro y precursor del yoga en Occidente, B.K.S Iyengar, solía decir que la mente es el rey de los sentidos y la respiración el rey de la mente. Él, después de dedicar toda una vida a la práctica del yoga y a los ejercicios de respiración que de esta disciplina se derivan, había adquirido un dominio que le permitía incidir a través de la respiración en su sistema nervioso y llegar a estados de concentración y calma mental a voluntad. ¿Por qué necesitamos aprender a respirar? Vivimos inscritos en el paradigma de la multitarea, hay una ley no escrita de la posmodernidad que dice que, cuantas más cosas seamos capaces de hacer eficazmente, más valemos como personas. Es por ello que debido a la sensación de falta de tiempo muchas veces nos olvidamos de respirar adecuadamente, inspirando antes de haber exhalado completamente evitando así la liberación de toxinas y la adecuada oxigenación de la sangre .  Esto produce una sensación de celeridad y puede repercutir en malestar de variada índole. Aprender a respirar adecuadamente es un ejercicio que repercute en una toma de conciencia de lo que hacemos incorrectamente. Refiriéndose a los malos hábitos respiratorios, el creador del método Alexander, tan popular entre actores y actrices celebres, decía que si dejas de hacer lo incorrecto lo correcto aflorará. Empezar a corregir los hábitos que nos llevan a respirar de una manera inadecuada constituye en sí mismo un gran beneficio. Pasemos a la práctica A continuación, vamos a presentar dos ejercicios sencillos y sin riesgo, que el lector puede empezar a llevar a cabo desde ahora mismo para iniciar un proceso de toma de conciencia de la propia manera de respirar, y potenciar así la adquisición de buenos hábitos respiratorios. Respiraciones profundas: este ejercicio busca la suave y progresiva corrección de los malos hábitos respiratorios y constituye un beneficio en sí mismo, con su realización conseguiremos tomar conciencia del momento presente aumentando así nuestra capacidad de concentración y aprender a habituarnos a respirar correctamente para beneficio de nuestro organismo (oxigenación sanguínea, eliminación de toxinas, equilibrar el sistema nervioso, etc.) Toma conciencia de tu postura y si estás encorvado procura erguirte suavemente echando los hombros hacia atrás y poniendo recta la espalda Inhala suave y profundamente . Debes notar cómo se hincha el estomago (diafragma), las costillas y la clavícula, acto seguido exhala suavemente, como si hicieras una pompa de jabón, hasta que el aire haya salido por completo Repite la operación entre seis y diez veces Haz el ejercicio mínimo tres o cuatro vec es al día Realiza este ejercicio cuando hagas otras actividades cotidianas como caminar, conducir o cocinar. Respiración diafragmática : Este ejercicio conviene realizarlo sobre todo en momentos en donde nos sintamos nerviosos o ansiosos, dicha respiración ejerce un efecto calmante sobre el organism o y nos ayuda a regular aquellos estados donde la respiración se dispara por causa de la ansiedad. A diferencia del ejercicio anterior, aquí es recomendable sentarse o tumbarse boca arriba. Si optas por la posición sentada procura mantener la espalda suavemente erguida A continuación, reposa sin presionar una mano en el pecho y la otra en el abdomen. Este punto sirve para tomar conciencia del movimiento del diafragma y asegurarse de que el ejercicio se lleva a cabo correctamente. Una vez dominada la técnica, no es necesario utilizar las manos. Inspira suavemente y acompaña la inspiración con una expansión consciente de la zona abdominal. Al principio conviene hacerlo voluntariamente, con el tiempo se automatiza Expira suavemente y acompaña la salida del aire con una contracción consciente de la zona abdominal. Repita la operación unas diez veces , si sigues nervioso inicia un nuevo ciclo de diez pasados unos instantes. La respiración es una herramienta a nuestro alcance para alcanzar un mayor bienestar y potenciar una buena salud física, mental y emocional . Sin embargo, no debemos olvidar que si tenemos alguna dificultad médica conviene, antes de nada, acudir al especialista en cuestión, como pueden ser el neumólogo o el fisioterapeuta respiratorio para una orientación adaptada a nuestra salud. Si no es el caso, animamos al lector a poner en práctica el ejercicio número uno del presente artículo y a valorar por sí mismo los beneficios obtenidos.
Nomofobia, ¿Tienes Adicción por el Móvil?
Artículo especializado
Nomofobia, ¿Tienes Adicción por el Móvil?
¿Te genera malestar o intranquilidad si alguna vez te dejas el móvil en casa? ¿Consultas repetidamente el teléfono para ver si tienes algún aviso o mensaje, y a veces no te das ni cuenta? ¿Cargas el teléfono móvil en cuanto llegas a casa si alguna vez te quedas sin batería? Si has respondido “sí” a estas preguntas quizá sufras nomofobia. Según un estudio reciente, los usuarios de smartphones consultan el teléfono una media de 34 veces al día. ¿Estamos ante la nueva plaga del siglo XXI? ¿Qué es? El término “nomofobia” proviene del anglicismo nomophobia , que significa “no-mobile-phone-phobia”, y hace referencia al miedo irracional a estar sin teléfono móvi l, tanto por falta de batería, falta de cobertura o por haberlo olvidado en casa. Se calcula que alrededor del 53% de los usuarios de smartphones podrían considerarse nomofóbicos . Existen datos contradictorios sobre qué sexo es el más afectado pero, en cualquier caso, no hay diferencias significativas.   El hecho de que se pueda llevar a cualquier sitio, su relativo bajo coste y las inmensas posibilidades que genera, disparan el uso del móvil. A pesar de que el dispositivo en sí es importante, lo que crea la adicción realmente son las aplicaciones que requieren internet. Los teléfonos anteriores a los smartphones, que básicamente tenían utilidad para llamar o para enviar sms, no creaban tanto “enganche”. Es por este motivo que la nomofobia se da básicamente en adolescentes y adultos , ya que los niños no tienen un acceso tan directo a internet. Particularmente durante la adolescencia hay más probabilidades de desarrollar nomofobia ya que se prima la aceptación por parte del grupo de amigos, para identificarse y pertenecer.   Los smartphones permiten satisfacer básicamente dos tipos de necesidades: En entretenimiento solitario : búsqueda de información, imágenes o música, juegos solitarios, nuevos programas, páginas web… La interacción social : chats, foros, mail, redes sociales, juegos en red… La nomofobia forma parte de las llamadas adicciones conductuales. Hábitos de conducta aparentemente inofensivos, como consultar el móvil, puede convertirse en adicción según el uso que hagamos, desde un deseo moderado hasta una obsesión intensa, e incluso es capaz de generar síndrome de abstinencia . El aspecto fundamental para que haya adicción no es tanto el número de veces que se consulta el móvil (aunque también es importante), sino que haya una sensación de pérdida de control por parte de la persona, así como que haya dependencia (es decir, tolerancia y síndrome de abstinencia). ¿Síntomas? Los síntomas observados en la nomofobia pueden llegar a ser similares a los generados por algunas drogodependencias . Estar enganchado al móvil puede actuar como un estimulante que produce cambios fisiológicos en el cerebro. Podemos observar las siguientes señales: Pérdida de control: uso compulsivo del teléfono. Interferencia en otras actividades de la cotidianeidad, lo que hace que pueda haber una bajada en el rendimiento escolar, laboral, familiar o social. Tolerancia: Cada vez se necesita usar más tiempo el dispositivo. Síndrome de abstinencia: La falta del dispositivo genera: Irritabilidad. Ansiedad. Tristeza o apatía. Inquietud motriz. Impaciencia por la lentitud de la conexión o por no encontrar lo que se busca. Falta de concentración. Pensamientos recurrentes. Sensación subjetiva de incomunicación. ¿Otros efectos y consecuencias? Al margen de los síntomas comentados anteriormente, la dependencia al móvil también puede provocar otras problemáticas: Afectación en el sueño. Riesgo de accidentes de tráfico o laborales por el uso simultáneo. Aumento de la probabilidad de padecer ciberacoso. Posibles efectos neurológicos y neuropsicológicos (riesgo de tumores intracraneales). ¿Tratamiento? Como en otras adicciones comportamentales, la solución no es abandonar el uso del móvil por completo, sino aprender a regular su uso. Algunas ideas que pueden facilitar en este sentido serían: ¿Qué uso te gustaría hacer idealmente del móvil? ¿Es el que haces o deberías cambiar algo? Existen aplicaciones como Checky para Android o RescueTime que pueden funcionar como test, ya ayudan a ver tanto la frecuencia con la que se usa el dispositivo como el uso que se hace de él y de este modo facilitar la autorregulación. Empieza por reflexionar qué estados emocionales son los que habitualmente te llevan al uso del móvil: ¿el aburrimiento? ¿el exceso de trabajo? ¿la sensación de vacío? ¿la necesidad de relación social? Busca alternativas factibles. ¿Qué cosas dejas de hacer o haces peor por usar el móvil en exceso? Piensa que, por ejemplo, andar por la calle mirando el móvil te aísla de todo lo que ocurre en tu entorno. Por tanto: ¿qué podría mejorar en tu vida si limitaras su uso? Recuerda que las funciones personales que se satisfacen desde el móvil (como las relaciones sociales o entretenimiento) pueden complementar, pero nunca suplir , las presenciales. Conectarse no es vincularse, más bien al contrario, a más conexión menos vínculo social. Valora si hay problemas de los que huyes a través de la gratificación inmediata del teléfono y busca soluciones. El móvil puede llegar a convertirse en un “mini-mundo” manejable. ¿Hay aspectos que tengas descuidados en la vida real? Es importante tener en cuenta que cuantas más áreas sean funcionales en la persona (familia, pareja, trabajo, intereses…) más probabilidades hay de que la persona sea feliz a nivel global. ¿Hay alguna parte de ti que se esconda tras el móvil? El anonimato que genera internet puede comportar dificultades paralelas. Pon límites: apaga el móvil en ciertas situaciones, p.ej. mientras comes, mientras realizas actividades sociales o a la hora dormir.  
Depresión en la Adolescencia
Artículo especializado
Depresión en la Adolescencia
Quienes conviven con un adolescente en casa pueden confirmarlo: son como montañas rusas que hoy están bien y mañana ya no. Un día son los seres más cariñosos del mundo y al siguiente sólo nos transmiten mal humor y cierto desprecio. Otros días, incluso, parecen sumidos en una tristeza infinita en la que parece que incluso se sienten a gusto… Aquí nos centraremos en la depresión en la adolescencia y la juventud, y procuraremos sobre todo explicar cómo diferenciar entre los afectos depresivos o la tristeza normal propia de esta etapa y los signos de alarma que nos pueden llevar a detectar una depresión. Entendamos la adolescencia En primer lugar, es importante entender que la adolescencia es un periodo caracterizado por muchos cambios que discurren a mucha velocidad. Algunos teóricos de la materia lo comparan con los tres primeros años de vida de un bebé, ya que sólo en estas dos etapas se dan tantos cambios psicofisiológicos en tan poco tiempo. En la adolescencia las necesidades cambian, aumenta su necesidad de autonomía ligada a la sexualización del cuerpo y a la constitución de la propia identidad . Y todo ello empieza a consolidar su propia manera de relacionarse consigo mismos y con el mundo.  Es así como el adolescente inicia un proceso de negociación, difícil muchas veces, con sus padres para poder transformar ese vínculo y acabar convirtiéndolo en lo que más adelante será su manera adulta de relacionarse. Como un duelo… En 1958 Freud comparaba la adolescencia con el proceso de duelo ya que el joven debe renunciar a la representación infantil idealizada de los padres para que ésta dé paso a nuevas representaciones más ajustadas a la realidad, es decir, el adolescente empieza a cuestionarse, a criticar y a querer ser él mismo. Para que esto tenga lugar, quienes conviven con el adolescente deben estar capacitados para tolerar un cierto grado de caos y desorganización, ya que su función será la de facilitar este proceso. Debido a este proceso de pérdida y cambio de la adolescencia, el joven presenta una cierta fragilidad de la relación consigo mismo que puede llevarle a manifestar expresiones sintomáticas sin que por ello sufra ningún trastorno . Del mismo modo, es normal la aparición de afectos depresivos en ciertos momentos sin que debamos pensar que padece una depresión.  De hecho, para que podamos hablar de depresión en la adolescencia se deben dar los siguientes indicadores de manera continuada (DSM-IV): Humor depresivo o irritabilidad en el adolescente Disminución marcada del interés o del placer por las actividades Pérdida o ganancia de peso significativa Insomnio o hipersomnia Cambios en su manera de comportarse y pensar Fatiga o pérdida de energía Sentimiento de desvalorización o culpabilidad excesivos Disminución de su capacidad para pensar y/o concentrarse Pensamientos de muerte o ideas suicidas Si se dan la aparición de estos indicadores de manera continuada será recomendable acudir lo antes posible a un profesional ya que si no se trata la depresión pueden pasar entre 6 o 9 meses hasta la primera mejoría y repetirse los episodios en el futuro o bien volverse crónica   Prevenir la depresión: puntos a estimular para una adolescencia saludable El grupo de amigos En la consulta, vemos con frecuencia adolescentes sin grupos de iguales , esto constituye un signo de alarma. Un adolescente saludable tiene su grupo de amigos, esto es indispensable, pues los ha de poder desempeñar un rol en el grupo de iguales. Es un soporte saludable para el proceso que los convertirá en adultos ya que les permite contrastar sus criterios con otros que no sean los padres y que cobran una importancia primordial en su vida. La capacidad para ilusionarse Es importantísimo que el joven pueda sentirse ilusionado con lo que hace, que pueda desarrollar sus intereses que son sólo suyos y que le ayudan a constituir un saludable sentimiento de identidad. Las actividades ilusionantes son estructurantes, es importante detectar sus áreas de interés y estimularlas sin ser invasivos, pues necesita sentir que es él quien decide, cuándo y dónde. La discrepancia, el sentido crítico y la capacidad de negociación Como adultos de referencia hemos de estimular la capacidad crítica del adolescente y su fortaleza interna a través de la negociación de las situaciones conflictivas invitándole a que sea él quien proponga soluciones acordes con los intereses de todos. Es importante evitar los ultimátums y la rigidez. El adolescente necesita de un marco seguro y estable con la suficiente flexibilidad para encontrar su espacio y ubicar también toda la conflictiva propia de esta etapa. La existencia de referentes fuera del seno familiar El adolescente está en una etapa clave para aprender a relacionarse con el mundo y a abordarlo sin temor, para ello es importante que sea capaz de establecer relaciones de confianza fuera de los círculos familiares . Hay que permitirle ir hacia lo desconocido con confianza y seguridad, y ello sólo se conseguirá haciéndole saber que como padres confiamos en él y en sus capacidades. Un ejemplo de esto sería la relación con un tutor de confianza, un mejor amigo, un entrenador, el profesor de música, etc… Consejo para padres Hemos de tener claro que nuestra función como adultos de referencia es la de proveer al adolescente de un entorno emocionalmente seguro y de estimular su desarrollo , esto se consigue confiando en él y apoyándolo en la difícil empresa de ser el mismo, con sus gustos, sus intereses y su propia manera de relacionarse con el mundo.